
Valdo Prosecco, D.O. Treviso, fresco y limpio
Llegando de la jungla de asfalto, smog y uno que otro idiota desesperado entre el tránsito, lo primero que pedí fue una copita de prosecco. Me llamó la atención que el mesero sirviera la mitad de la copa con lo que restaba de una botella, y la completó con otra recién abierta… El lugar, Viña Gourmet, con su tienda de vinos al otro lado de las mesas, una selección de vinos modernos algo subidos de precio. Un lugar que frecuento por su tablita de jabugo con manchego poco curado y aceitunas. Falta un buen Jerez.
Valdo es un prosecco de Treviso, intenso, limpio y ligero, con una burbuja muy sugerente; pequeña y constante. Un buen prosecco con recuerdos de flores y cítricos, lima. Excelente para sacudirse el bullicio de la calle y hacer un paréntesis para entrar al bullicio del restaurante.
Hace muchos años Rioja era la única embajadora del vino español, hablar de España era hablar de riojas y hablar de riojas era inherente no sólo a España sino al gusto mexicano por el vino español. Jerez también. Las restantes denominaciones eran cuasi desconocidas, aunque año con año se abre el abanico y se van sumando otras. Penedés, Somontano, Valencia, Pla del Bages, Dehesa del Carrizal, Valdepeñas, Bierzo, Cigales, Campo de Borja, Manchuela… El Priorato no es una región reciente, se hace vino desde el siglo XII, pero tampoco ha sido una denominación de vinos económicos, sus precios rebasan fácilmente los $500. Hoy podemos cuestionar los precios del Priorato, aumentados sensiblemente cuando llegan a México, pero tenemos una buena oferta para escoger. Garnachas tintas centenarias y el suelo de licorella forman el binomio para destacar la mineralidad de sus tintos. Cómo olvidar Porrera aquella tarde de otoño en la finca La Tena, de mis amigos Paco y Dominic. Un recuerdo que me vuelve a la memoria cada vez que veo algún vino del Priorato.

Badaceli 2005
Pero volviendo al restaurante. Fui a la tienda adosada al comedor para buscar un vino. Sé que para mucha gente levantarse de la mesa para buscar vino sería una completa incomodidad, para mi no lo es. Indagar entre los botelleros me parece un buen ejercicio antes de descorchar una botella en la mesa, me hace sentir en casa. La oferta de Prioratos es muy buena, considerando que no es una denominación tan conocida como otras, su oferta es de doce tintos, los precios varían aunque el promedio está en $500.
Escogí el Badaceli 2005, D.O. Priorat, sus 14,0 grados de alcohol pasan desapercibido, su precio de poco más de 300 pesos está entre los más bajos. Un tinto rusticón, mineral, tanino suave y buena acidez. Con la famosa crema de almeja de la costa este de EE.UU., ampliamente conocida como clam chowder, el prosecco resaltó la textura cremosa y suavizó lo salado de las almejas. El segundo tiempo maridó de maravilla con el Priorato, una chuleta de cerdo con costra de pimienta negra y salsa agridulce. Una exquisitez a pesar del calor, las calorias y todo lo que implica. Pero quién se preocupa de las calorias con una buena copa de vino en mano. Por último un café expreso y pasar la servilleta por la boca.

Chuleta de cerdo con costra de pimienta negra


Aunque en muy pocos lugares del mundo la savignon blanc goza de tanta fama y prestigio, los vinos blancos de Burdeos, salvo algunas afortunadas excepciones, bodegas como: Y´Quem y Chateau Carbonnieux son poco conocidos aunque sus precios nunca han sido accesibles, es quizá por esta razón que la gente no se acerca a ellos, y en cambio prefieran los tintos de esta zona, que sin ser más baratos son más populares a nivel mundial. Hace cinco años me hice de una botellita de Haut Brion Blanc 1994, desde el 2006 permanecía muy quietecita en el botellero acumulando polvo y evolucionando lentamente para que llegara el día de su descorche.


Después de saber que vendría Gonzalo Lainez a México, lo primero que pensé es que sería una magnífica oportunidad para conocerlo en persona. A Gonzalo lo sigo desde el foro de verema.com desde hace casi diez años, pero por extraño que parezca nunca habíamos coincidido en España, mucho menos me imaginé que pudiera darse el encuentro en México. Pero no es la primera vez que sucede, recuerdo cuando conocí a Pedro Aibar, enólogo de Viñas del Vero, en una presentación de sus vinos en una cadena de tiendas especializada aquí en México.

Para el domingo es un vino sutil, frutal, redondo. Me ha gustado más que el día de ayer, así que merece la pena decantarlo, algo que en un principio me parecía una locura por la forma como evolucionó después de que lo descorché.
Hay algo en el ambiente que ya huele a primavera. Quienes vivimos pegados al Ecuador nos anticipamos a esta bellísma estación, donde todo florece y los animales se reproducen, incluidos los pájaros con sus melodiosos cantos. También es la estación donde la apetencia por los blancos comienza para desbordarse en verano, aunque por aquí en lugar de calor, llueve de manera torrencial. Afortunadamente. De otra forma no habría ser humano que lo resistiera. 

