
Cata 278
España de nueva cuenta, es imposible agotar la oferta de vinos que llegan a México, cada semana se pueden encontrar nuevas estiquetas.
Empezamos con un blanco de taparosca. Beronia Verdejo 2024. Bodega González Byass, un rueda fresco y vivaracho. Color amarillo pálido, brillante y fluido. Huele a sidra con un fondo herbáceo. en boca es mineral y largo, de buena acidez. Para media caja.
Jan Blanc 2022. Vinificado con macabeo, garnacha blanca y chardonnay. Un vino de color amarillo dorado, brillante, huele a durazno, pera y flores. En boca es calizo, frutal paso por boca ligero y final amargo. Para repetir quizás.
Dicho esto, Costers del Segre, denominación de origen de donde viene este vino. Una denominación que nació del empeño y tenacidad de Manuel Raventós en 1914, 15 km al oeste de Lérida. Parafraseando algunas líneas del excelente libro «Atlas de los vinos de España» de Hubrecht Duijter. Y es que Raventós adquirió 3,200 ha, más el castillo, prueba de su gran visión a futuro. Parte de la tierra sembró con cereales y árboles frutales, 200 ha donadas a la iglesia y al ejercito. Los primeros experimentos no tuvieron éxito, las variedades del Penedés no prosperaban. La familia Raventós siguió los consejos de los expertos norteamericanos y en 1975 plantó las primeras cepas originarias de Estados Unidos, la primera vendimia fue en 1978. Manuel Raventós construyó prácticamente el pueblo alrededor de los viñedos: iglesia, escuela, estación de ferrocarril. Actualmente viven 160 familias. Fruto de la tenacidad de un hombre empeñado en forjar los cimientos de esta denominación de origen.
Seguimos con un tinto riojano, Altos R 2022. 100% tempranillo. 14 grados de alcohol bien integrados. Granate capa alta. Al principio huele a lácteos, da paso después a fruta negra y una nota a fósforo. En boca es bastante redondo, todo en su sitio y de final amargo.
Navajas 2020. Huele a grosellas y lilas. En boca tiene notas acéticas, tanino muy limado. Habrá que probar con otra botella. Ésta puede ser que no le hayan dado buen trato.
Viña Tuelda 2020, el único ribera de la noche. Huele a ciruela negra, paso largo, aunque un poco austero, sin concesiones. Inolvidable con causa.

Sales de tartrato en el último vino. Además de una copa rota a la lista de incidentes menores.










