
Txomín Etxaníz

Clos de La Barre 1999

Botellas de la 146... malbec VI parte
Tenía todas las intenciones de juntar los seis mejores malbec que habíamos probado a lo largo de la primera mitad de este año, y poder disfrutarlos y compararlos, pero por más que los busqué, hubo dos que no aparecieron por ninguna tienda. «Se nos acabaron…» También me han dicho que los volverán a tener en sus anaqueles en los próximos días, así que pospuse un mes más la esperada cata de los mejores…
No me ha quedado otra más que comprar seis nuevos malbec.
A pesar de que el comercio del vino en México no es precisamente abundante, hay varietales que pudiéramos pasar varias catas probando, sin agotar el repertorio. Es el caso de esta uva, que no hay un lugar donde no se encuentren por lo menos un par de ejemplares. Yo me pregunto si habrá un mejor homenaje a los vinos de esta variedad, que probar todo lo que encuentre en los anaqueles. Y tratándose del primer año que se celebra el día del malbec (17 de abril). Así lo ha decidido Wines of Argentina que reúne a las bodegas exportadoras de ese país, recordando al señor Pouget, quien plantó precisamente un 17 de abril las primeras cepas de malbec en Mendoza. Apunte sacado de la revista Catadores de este mes.
El caso es que nos volvimos a despachar seis malbec, que hemos disfrutado y comentado mucho en esta noche. Es quizás también la predisposición o la sugestión de probar los seis mejores, ya que nunca les advertí el cambio de planes, hasta concluida la cata.

Sirviendo el sexto...
Empecé dándoles la bienvenida a los puntuales con un cava reserva Mont Marçal, vinificada con xarel lo, macabeo y chardonnay, esta última, cada vez más usada como lo que llaman ellos; «uva mejorante», aunque no estoy del todo de acuerdo, y este es un buen ejemplo. Sus aromas a tiza, me hacen pensar más en la chardonnay que en las otras uvas. Al principio huele a panadería, pero desaparecen sus aromas en pocos segundos para dar paso a tiza y cítricos, que se confirman en boca. Seco hasta la médula y de posgusto largo.
El primer tinto ha levantado buenos comentarios que después de ver el precio se han multiplicado. Finca Simonassi 2007, cuya crianza es en roble francés, pero el 80% se deposita en piletas doce meses, me imagino que son de concreto. Un vino frutal; ciruela madura con notas de violetas y menta, agradable, guardando el equilibrio, de boca mineral, con buen nervio, acidez intensa.
De la bodega Del Fin del Mundo, llega un vino del mismo nombre añada 2008, con 14 grados de alcohol no muy integrado, con mucho extracto y final corto. Desaparece de la memoria así como llegó. El tercero es de la bodega Porvenir de los Andes, La Borum 2006. El primer golpe es de aromas ahumados y térreos, con un fondo de fruta roja indefinida, para mi gusto desenfocado y de final corto, aunque sólo haya una coincidencia con mis apuntes, para todos ha sido un vino agradable y de final largo. De la bodega Viña Alicia, vienen los dos siguientes, Paso de Piedra 2008, con ocho meses en barrica de segundo y tercer uso, nada común hoy en día. Muchos han percibido aromas de crianza, cueros y ahumados, «acaramelado», «agradable y voluptuoso», «muy, muy rico»… han sido algunos comentarios. Viña Alicia 2008 ha sido mi favorito. Aromas intensos a fruta roja, sandía, que se confirma en boca y que hemos llegado a la conclusión de que es parte de la tipicidad de la malbec. Redondo, firme, de taninos maduros y muy largo. El último, Felino 2008. Aromas a chocolate blanco, fruta negra, notas de grano de café tostado, en boca muy, muy mineral y de tanino casi dulce, ¿serán sus 14 grados…? Otro que ha gustado a la mayoría, y aún más al revisar su precio que no llega a los $300.00.
Concluida esta cata, espero la siguiente con la esperanza de encontrar los seis mejores vinos escogidos por el grupo, ya que muchas botellas así como llegan a las tiendas se van para no volver.
El Festival Oenovideo se celebró este año en Arbois, Jura, en su décima octava edición. El video ganador: «La Clef des Terroirs» de Guillaume Bodin. Aquí una probadita de este documental.
El cielo está despejado, sólo hay algunas nubes en el horizonte que apenas asoman enmarcando el paisaje sabatino, El clima es templado, el termómetro marca 19°C a pesar de que no se han dejado sentir las lluvias como deberían en este mes. La reunión del pequeño grupo de amigos cercanos apunta a un opíparo festín, aún con mejores vinos. Los inmaculados manteles blancos bordados a mano lo presagian. Al fondo un grupo tocando Jazz, con una vocalista de voz angelical, a un nivel audible pero que deja hablar y escuchar de un lado al otro de la mesa. Mi esposa preparó unas tiras de atún con algo de cítricos y cilantro, del otro lado en la mesa hay una rica fuente de mariscos frescos con una espesa salsa cremosa secreto legendario de la abuela. Todo acompañado de una exquisita ensalada con varios tipos y colores de lechuga, palmitos y tomates bañados de aceite de oliva extra virgen con trufa. Como plato fuerte un lechazo de cordero al horno, en su punto, crujiente por fuera y suave por dentro, como guarnición; papa al horno con crema agria y trozos finamente picados de tocino y cebollín. La papa no puede faltar en mi dieta.
De la cava sale un Tondonia Blanco 1964 y un Puligny Montrachet Louis Jadot 1996, para acompañar los primeros platos, no sin antes descorchar un Pol Roger Rosé 1998 para el brindis. Pensando en el maridaje del lechazo, he escogido un La Tâche 1988, que ya debe estar entrando a la madurez…
Perdón, pero la abstinencia de carne roja y vino tinto me han hecho alucinar, además soñar nada cuesta… Llevo diez días portándome como un angelito, los cristales de ácido úrico son historia, pero no quiero abusar. Mañana. Mañana será otro día, es día del padre, nunca lo había esperado con tantas ansias… pero si he de pecar debe ser con algo que valga la pena. (continuará)
Foto extraída de arthursclipaert.org

Cual vil verdura tuvo que subir a la báscula…
Unos cuantos gramos pueden marcar una gran diferencia. Para un recién nacido prematuro, 100 gramos pueden ser la diferencia entre la vida o la muerte. Después de aquella entrada titulada Pensando Verde en la que hablé de la propaganda de las bodegas a favor de prácticas ecológicas, y dar dos ejemplos: uno el de Casillero del Diablo Merlot 2010 anunciada como «NUEVA BOTELLA LIVIANA». Y la otra, bodega de Miguel Torres en Penedés, con su Sangre de Toro 2010.
Tenía la curiosidad de saber la diferencia entre una botella de las de antes y ésta… Aprovechando que no había mucha gente; que las básculas en el departamento de frutas y verduras están al alcance del público, y que todavía encontré la añada anterior; pesé las dos botellas. La primera un Casillero del Diablo Merlot 2009, botella «normal» y la misma de añada 2010, con la leyenda antes descrita. La diferencia es de sólo 100 gramos, la primera pesó 1,350g y la segunda 1,250g un 8% más liviana y no un 13% como lo apuntan en su página. Aunque también cabe la posibilidad de que la báscula esté un poco descalibrada… Un peso neto por botella de 600 y 500 g respectivamente. Traducido a una caja (doce vinos), estamos hablando de una diferencia de 1 kilo 200 gramos, casi otra botella «liviana» por caja. Por cada doce cajas podrían meter al camión una extra. El ahorro en la utilización de vidrio es de 2,200 toneladas al año, según datos de la compañía. Cifra nada despreciable.
Aún así son números que para un hedonista puro e inmisericorde como yo, no representan un motivo poderoso para que escoja el Casillero Merlot 2010 sobre otros vinos en botellas «pesadas». Pero no dudo que existan personas más preocupadas y ocupadas por la ecología que cambien sus prácticas a favor de lo verde. Tampoco dejo de reconocer el esfuerzo de estas compañías para producir vino sin menoscabo del medio ambiente, aún cuando las autoridades las tengan bajo la lupa para obligarlas a cumplir con ciertos lineamientos y así más tarde compensarlas a la hora de pagar impuestos.
Bodegas Torres es la otra bodega que puse de ejemplo en el post anterior, muestra en la botella de Sangre de Toro crianza 2010 una etiqueta verde con la leyenda en inglés:
#1 Winery Minimizing Environmental Impact.
Por The Drinks Business Magazine
Dentro de su página señalan que:Procuran integrar diferentes medidas medioambientales en todas las etapas de su sistema de producción. En este sentido, Torres practica una viticultura respetuosa con el medio ambiente utilizando alternativas biológicas en lugar de productos agresivos. Asimismo, colabora en la protección de los bosques del Penedès y de otras regiones de España y Chile.
Para quienes quieran más información aquí pueden consultar.

En el corazón de Coyoacán...

Restaurante Corazón de Maguey
Pasadas las dos y cuarto me asomé al restaurante, atraído por una mesa en primera fila, «reservado para Gonzalo…» mi amigo oriundo de este bello barrio, o por lo menos habitante con muchos años acuestas respirando los impregnados aires de calma provinciana.
No habían pasado ni diez minutos cuando apereció. Antes de que pudiera negarme a su petición, encargó una botella de cabernet chileno… el shiraz me da dolor de cabeza…. Hermano, si supieras el dolor del dedo gordo… pero uno no está para defraudar a los buenos amigos, así que no pude menos que asentir con la cabeza y preparar la garganta.

Nimbus 2007
Ver a la gente pasar mientras platicaba con Gonzalo, me remontó a aquellos pueblos donde los ancianos sacan su silla para sentarse toda la tarde y saludar a todos los que pasan por enfrente del zaguán. Una tarde apacible en una ciudad convulcionada por las: manifestaciones, el tránsito lento y los vendedores ambulantes. Parece mentira poder encontrar y disfrutar en el corazón de este barrio la tranquilidad y el sosiego de muchos pueblos alejados de la capital. Es uno de los sitios que debería uno visitar de vez en cuando; tomarse una tarde para disfrutar de una buena charla, buena comida y un cabernet chileno con aspiraciones californianas.
Superado de forma parcial el ataque de gota, mi acercamiento al elixir de Baco debía ser restringido y moderado, pero con los especímenes de esta calurosa noche primaveral no pude resistir a la tentación de repetir algunos tragos, seguidos de una dosis extra de Zyloprim.

Cambio de Información por información chatarra...

Alto octanaje en noche primaveral...
Después de dos semanas sin escribir en este blog empiezo a reflexionar sobre lo ya escrito y lo que viene. Y es que después de los cuarenta, que dicho sea yo ya estoy más cerca de los cincuenta, las crisis existenciales son más profundas. Veo que algunos blogs han desaparecido, teniendo que borrarlos del blogroll, otros llevan meses sin entradas nuevas en una asfixiante pausa. Un buen ejemplo es el de Manuel Camblor, que desde hace seis meses no ha escrito nada en su blog la otra botella. Hecho que se hace más palpable ya que era uno de los blogs más activos, y nos tenía acostumbrados a dos o hasta tres entradas por semana.
El silencio en la música es necesario, es decir aquellas pausas entre una nota y otra, podríamos aplicarlo a la vida misma dentro de todas las actividades que realizamos cotidianamente, incluido el escribir en un blog.
Muchos blogueros se han planteado la utilidad de lo que escriben… Sin tener respuesta, algunos piensan que se han renovado, otros siguen a un paso más lento y el resto ha optado por cerrar sus puertas. Esta última opción ha cruzado por mi mente más de una vez, pero si no fuera porque hay momentos que me llena el alma poder escribir, ya estaría en la lista de los extintos. Yo siempre he defendido la tesis de que quienes escribimos de manera amateur, lo hacemos en primer lugar como un ejercicio de catarsis; ya serán los lectores quienes juzguen si vale o no la pena. De todos quienes me hacen favor de seguir Gota a Gota, hay muchos anónimos que no han dejado ningún comentario, otros tantos son viejos amigos, y unos pocos son nuevos lectores que acostumbran dejar algún mensaje. Mensajes que alimentan el ego, y que nos permiten saber si vamos por buen camino, o por lo menos que no los hacemos bostezar.
Yo tengo varias preguntas para mis amigos blogueros: ¿Cuántas veces descorchan un vino para tener algo que contar? ¿Cuántas ocasiones se han perdido de algo interesante por estar apuntando en la libretita algunas impresiones sobre acontecimientos relacionados con el vino? ¿Y cuántas otras han buscado ir algún acontecimiento para tener algo que escribir? Lo que no me queda claro es saber si esta búsqueda de material es algo patológico o es la norma.
Por lo pronto tomaré un receso de algunos días gracias a un agudo ataque de gota. El colesterol, los triglicéridos, el ácido úrico son la antesala de los cincuenta. Habrá que cuidarse porque finalmente por muchas cualidades para la salud que le encuentren cada semana al vino, es lo primero que prohíben los médicos.
Foto extraída de blogcastello.com

¡Bon appetit!
El sábado, ese hombre de las cavernas un poco calvo y más civilizado, invitó a sus amigos con sus esposas a una paellada. Una paella que casi nada tiene que ver con la valenciana. Para empezar, el azafrán está por la nubes, prefiero gastarlo en camarones y mejillones. Hay colorantes que la dejan muy apetitosa, aunque un pomito de azafrán a ninguna paella se le puede negar. Después vendrá todo lo demás; incluido el paquete de salchichas coctel, la chistorra y el chorrito de Corona en el último hervor.
Para la mayoría de mis invitados ésta era la primera vez que probaban mi paella mexican style. Y por más elogios que sumen, únicamente cuando repiten me doy cuenta de que les gustó. Siempre he dicho que es un gran placer desde el momento que llego con la lista al súper, para comprar la materia prima, hasta que muestro a mis comensales mi obra culinaria terminada, para que inmediatamente se sirvan ellos mismos, y yo me ponga a un lado para espantarles las moscas, propias del jardín en este calor primaveral.
Sin ninguna duda me gusta más cocinarla que comerla.

Los cadáveres de la tarde...