Archivos para agosto, 2026

Vinos 285 casi todos sin barrica

Esta es una de esas noches donde los vinos catados presentan aromas atípicos. Cuando digo atípicos, me refiero a vinos que escapan de la lista del supermecado: frutos rojos, frutos negros, especias…

El primero es un blanco de Napa. Bread & Butter 2024, se trata de un chardonnay sin tipicidad, si es que todavía existe. Los chardonnay de esta zona, por hacer una atrevida generalización, tienen aromas a atún en lata, que no sé si lo confunda con un dejo a aceite de oliva. Por lo menos es lo que he llegado a percibir. Éste es de color amarillo pajizo, en nariz tiene una nota química de entrada a petróleo, después da algo de rompope, quizás por la vainilla, pero vainilla barata de helado de mala calidad, ya saben esos helados perfumados. Alguien apuntaba a algodón de azúcar. En boca es ligero, sin armazón. Inmemorable con causa.

El segundo es un rosadito, que después del primer blanco, merece más la pena. Casa Madero V 2025. Color piel de cebolla, huele a cáscara de naranja con notas de fresa. En boca es cítrico con recuerdos de toronja blanca y un cosquilleo al final, quiza por carbónico no liberado aunque a la vista no aparece burbuja. Repetible.

Trasiego 2023, del Valle de Parras. Huele a fruta negra indefinida acidez comedida. Así como entra en boca se esfuma. Inmemorable con causa.

El cuarto es una lápida; muy cerrado en nariz. Se trata de Duquesa 2023, de Viñedos de la Reina en San Vicente Baja California. Vinificado con 90% de tempranillo y 10% de malbec. Con un poco de aire huele a tamarindo. Un vino tosco en boca, desenfocado. Me llamaron la atención sus «bacterias nativas». Había escuchado levaduras nativas para diferenciarlas de las inoculadas, pero jamás bacterias, que de alguna forma se podrían asociar con algo indeseable. Aunque bien apuntaba Alfonso que las bacterias sirven para reventar el grano en el caso de los vinos de maceración carbónica, no es el caso de este vino.

El último tinto: Entreerres 2022. 100% uva shiraz, 100% uva de Puebla, uva biodinámica orgánica, 6 meses en barrica de roble francés (copiado textual de la etiqueta). Color rubí de capa baja. Nariz penetrante a encurtidos, comentaban de las manitas de cerdo bajo este proceso. Paso por boca discreto, plano, fruta apagada. Precio elevado 700 pesos, alrededor de 40 dólares.

Dos blancos: un riesling, el otro con una mezcla que incluye pinot noir y 3 tintos

Cuando leemos en la etiqueta «riesling» podemos pensar en un vino alemán o un austriaco, es raro que venga a nuestra cabeza México. En este caso la bodega Tres Raíces ha vinificado esta uva con resultados interesantes, tal vez sin mucha tipicidad. El primer blanco: Tres Raíces 2024 con cinco meses de crianza, aunque no menciona el tipo de madera o si es que la crianza se trata sólo del pulimiento en vidrio. Color amarillo pajizo, brillante y fluido. Huele a piña, hierba recién cortada y una nota cítrica al final. En boca tiene buena entrada y paso, el final es largo, buena acidez final con un dejo a agua quina. Para media caja.

El siguiente blanco es un L.A. Cetto 2024 vinificado con tres variedades: chardonnay, viogner y pinot noir. Amarillo pajizo, no se le ve ningún destello de la pinot noir. Huele a durazno, en boca es de acidez comedida, tiene algo de aguja y final acido. Repetible.

Casa Madero Merlot 2023. Color rubí. Huele a ciruela madura, piedra de río con un fondo de pétalos de rosa y una notita de cuero al final. Boca frutal, redondo y de final amargo. Para media caja.

Casa Madero 3V 2023. Un vino ofrecido por gran parte de los restauranteros, y que ha sido bien acogido por los comensales. Primer golpe a vainilla, hollejos. Tanino muy presente y final largo. Con una decantación de quince minutos antes del servicio quedaría mejor.

Casa Madero Gran Reserva Shiraz 2023. De 18 a 24 meses en roble. Huele a humo, fruta negra, con un fondo especiado a pimienta negra. Entra potente y se mantiene hasta el final, un vino con 13,9 de alcohol bien integrado, contundente con tanino de sobra. Repetible.