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En su mayoría blancos...

En su mayoría blancos…

Seguimos con los vinos orgánicos, y en esta noche, un tinto biodinámico al final. Empezamos con un blanco que no tiene nada que ver con las anteriores categorías: L.A. Cetto Boutique 2011 vinificado con chardonnay, viognier (uva muy típica del Ródano), y la pinot noir. En su color no se distingue ninguna traza de esta última uva. Aromas intensos a durazno y ese olor a pulpa de uva sin cáscara, no sé si quede claro, ya que dicen por ahí que el vino rara vez huele a uva. En boca es refrescante y cítrico: toronja blanca, final amargo con una buena dosis de alcohol. Repetible. Una hora en copa y su aroma evolucionó a caramelo de limón. Blanc de Pacs 2013, vino ecológico vinificado con tres uvas muy catalanas: parellada, xarello y macabeo, esta última se antoja para bautizar a un toro de lidia. Tiene apenas 11,5 % de alcohol y comparado con el anterior, situación muy común en las catas, parece un suspiro;  frágil, delicado con aromas a té de manzanilla. En boca se puede apreciar un leve cosquilleo señal de residuos de CO2. Lichi y manzana. Muy sabroso. Para tener seis botellitas. Honey Moon 2013 de la misma bodega, Parés Balta y vinificado sólo con parellada. Por la misma línea: sutil y con ese cosquilleo en la lengua, ideal para los calores que se avecinan. Repetible. Mas Petit 2010. Vino de la misma bodega que los dos anteriores (Parés Balta). Hecho con garnacha y cabernet (no especifica si tinta o tintoreta). Un vino orgánico color violáceo capa alta. Aroma a zarzamora, humo y notas de sulfuroso. En boca arranca la lengua con sus taninos. Toda la delicadeza de sus hermanos blanquitos está ausente en este vino. Desbocado. Inmemorable con causa. La Canon Du Marechal 2011. De Domaine de Cazes, inevitable el recuerdo de aquella delincuente que se salió con la suya, aunque su apellido era Cassez. Huele a fruta negra, mantequilla negra, chocolate amargo. En boca es frutal y largo. Repetible. Muscat de Rivesaltes 2008. Este vino de postre, dulce natural, es un concierto de flores y miel, notas de mermelada de durazno. En boca es amplio, dulce sostenido con una acidez que permite disfrutarlo a cada trago. Se antoja con una buena tabla de quesos maduros.

CATA 184 Hoy en día existen muchas bodegas adoptando prácticas ecológicas, orgánicas y biodinámicas. Algunas, pocas, inspiradas en una filosofía profunda desde sus inicios, muchas otras, oportunistas dentro de prácticas de mercadotecnia para atraer más clientes. Sea como fuere existen diferencias entre estos conceptos. La agricultura ecológica fomenta la biodiversidad, el desarrollo y la coexistencia de distintas especies en un mismo espacio físico o hábitat. Un ejemplo dentro de la viticultura sería la plantación de otro tipo de vegetación así como pasto en los espacios entre viñas, para evitar la evaporación del agua y conservar cierta temperatura. Por otro lado los herbicidas, pesticidas y fertilizantes son reemplazados por productos naturales como los residuos de hollejos y escobajos. La maleza puede ser controlado con animales como gansos, gallinas y hasta equinos, aunque se corre el riesgo de que también se alimenten de la fruta del viñedo.
En cuanto a la parte orgánica algunos científicos consideran como orgánico a cualquier viñedo, siendo que se trata de plantas. En términos generales hay que distinguir entre uvas orgánicas, como producto del viñedo, y el proceso que abarca la vinificación dentro de la bodega. Aquí se restringe el uso de levaduras, enzimas, dióxido de sulfuro, ácidos cítrico, etc.
Por último la biodinámica se refiere a todo lo anterior sumando algo más complejo que entraría en algunas prácticas hasta cierto punto esotéricas, tales como enterrar huesos en el viñedo, arar con caballos o con bueyes, vendimiar en luna llena, etc. Dicho lo anterior, pasamos a la degustación de algunos vinos ecológicos y orgánicos.

Roganto Chardonnay 2009. Este primer blanquito no tiene nada que ver con ninguna práctica ecológica ni en el viñedo ni en la bodega. Se trata de una bodega a la que me he enfocado por sus tintos, que me parecen bastante agradables, así que decidí probar con los blancos en este tiempo que empiezan los calores pre-primaverales. Se vinifica con chardonnay y savignon blanc, dos variedades imposibles de encontrar juntas dentro de los cánones ortodoxos europeos, algo de lo que escribía (viernes 27) el señor Gerschman en su sección del periódico Reforma. Siguiendo con el Roganto, se trata de un vino que huele a lichi, y a uva, entiéndase ese olor que desprende una vez que se le quita el hollejo, con notas de durazno. En boca domina lo amargo, paso de boca potente, con alguna arista alcohólica. Repetible.
O Chardonnay 2012. Para estas alturas las cosas se fueron complicando entre la sutileza de los vinos orgánicos y el medio litro de perfume que traía puesto René. Primera regla de convivencia, y sobre todo para llegar a buen término una cata de vinos. Aromas sutiles a pétalos de rosa con notas lejanas de azahar, boca sutil y de acidez limitada. Repetible.
Adobe Reserva 2011.Tierra mojada, hojarasca, en boca es agradable y ligeramente salado al final. Parecería que en términos generales ha gustado, aunque no se refleja en las notas que escribieron. Yo me declaro incompetente, mi nariz a estas horas ha quedado saturada con el tufo que me llega de mi compañero de la izquierda.
Viñas Del Vero 2010. Fruta roja, un poco corto y con una nota de humedad. Repetible.
Nerola Syrah Garnacha 2010. Huele a chocolate, vainilla y mantequilla, en boca es ligeramente astringente de final largo. Repetible.
Pittacum 2008. Aromas intensos a refresco de cola con notas de madera y especias. De final amargo. Repetible. Buenos vinos en términos generales.
CORCHO

cata 183 Un vistazo por los pasillos de La Europea me hizo descubrir un Cune rosado, que ni tardo ni perezoso metí al carrito, al igual que un Cune de Ribera del Duero. Sí, oyeron bien. Estos señores no pierden su tiempo en esto de la expansión y diversificación de sus productos… Me vinieron a la memoria marcas como Corimbo de Bodegas La Horra, filial de Roda, una en Ribera del Duero la otra en Haro (Rioja). Pintia en Toro, cuyas raíces vienen nada menos que de la legendaria bodega Vega Sicilia. Los Rotchild en Chile y Estados Unidos etc. etc.

Empezamos con el Cune (rosado) 2013. Los comentarios despectivos de siempre no se hicieron esperar. Yo tengo alta estima a los rosados, sobre todo si se trata de rosados con cierto carácter, aunque debo reconocer que algunos son cuasi un refresco sabor a fresa. En este caso hemos quedado bastante satisfechos; se trata de un rosado de un hermoso color frambuesa dejando ver algunas tonalidades salmón, brillante y fluido. Nariz aromática a frambuesa con una nota cítrica a mandarina. En boca es un poco amargo, mineral y refrescante. Yo compraría medía caja para beber la siguiente primavera.

De Casta 2009, de la bodega catalana Torres, un vino con largo camino recorrido; se produce desde hace 40 años. Color ocre, mucho más evolucionado que el anterior. Aromas a sandía y notas minerales. Un punto más amargo, de acidez bastante justita. Se me antoja con un queso maduro o una pasta con crema. Repetible.

Penélope Sánchez 2011. Una bodega de reciente cuño (2009). Olor químico para después dar mermelada de negra zarzamora, y una nota lejana de tocino. Final muy amargo destacando el alcohol. Inmemorable con causa.

Del Fin Del Mundo 2013. Este vino en nariz no está tan mal como en boca. Aroma floral con una nota de durazno, a ojos cerrados parecería un blanco.

Cune 2013, un ribera  singular; primario, huele a fresa, notas de sandía. En boca es de trago largo; me recuerda un poco al jarabe para la tos, me ha desconcertado un poco. Le daremos una segunda oportunidad.

Torre de Tierra 2011. Sin ninguna duda el vino de la noche. Este vino nacido en la cuna de La Independencia: Dolores Hidalgo. Hemos probado Cuna de Tierra hace poco más de un año y la verdad es que es un excelente vino. Aroma térreo, pastel de frutas, zarzamora. En boca tiene una excelente acidez, vivaracho y de final largo. Para comprar una caja. Así llegamos a la primera cata del 2015. ¡Salut…!

Entre copas y botellas, Cata Navideña...

Entre copas y botellas, Cata Navideña…

Como cada año, nos reunimos a degustar buenos vinos, exquisita comida y charla amena. Este año no fue la excepción. Enfocamos todas nuestras baterías para comprar vinos que por su precio no es común comprar durante el año. Aunque tampoco significa que por el precio alto sean buenos vinos per se. Mi sorpresa fue mayúscula a la hora de comprarlos, tema de otra entrada: los precios de hipoteca de los vinos, hoy en día…

El primero de la noche fue un Lason Rosé Label, Brut de Reims. Un vino con 53% pinot noir, 32% chardonnay y el resto pinot meunier; de burbuja fina y rápida, excelente acidez cítrica, muy bien amalgamado todo el conjunto. Aromas intensos a panadería y frutos secos. Para comprar media caja y descorcharla pronto.

Blecua 2005. La estrella de Viñas del Vero. Huele a pasificados, ciruela, chocolate amargo, y notas de vainilla (barrica). En boca es muy áspero. Rompe la armonía, descarnado, no sé si con el tiempo se integre. Nueve años debieron domarla un poco más. Quizá sea bueno decantarlo una hora antes del servicio.

Arzuaga Reserva Especial 2009. Aparece junto con la tinta del país, una uva blanca: blanca del país o albillo, de baja producción, confieso no haberla oído nombrar antes. Me parece interesante esta combinación. Esta bodega produce 5200 botellas de 750 ml y sólo 50 botellas magnum. Aromas a fruta negra, notas de vainilla, en boca es tánico, sin llegar al extremo del anterior. No sé si lo volvería a comprar.

PSI 2009. Del señor Peter Sisseck, el famoso enólogo danés que puso por los cielos su buque insignia, el Dominio de Pingus. Este vino ha gustado mucho, puedo decir sin temor a equivocarme, el que más ha gustado, sobre todo por su relación calidad precio. Me llama la atención que la crianza no se haga en roble nuevo y he ahí que sus taninos son bastante pulidos, sin perder el nervio. Fruta negra, cacao, balsámicos, tierra mojada, en boca es carnoso, redondo y largo. Para comprar una cajita, y ver su evolución.

Pago de Carreovejas El añejón 2009. Muy bueno también, uno de mis riberas preferidos, con una larga crianza de 24 meses en roble francés de grano extrafino (…) 96% tinta del país, 3% cabernet  y 1% merlot. Nariz frutal, fruta negra, notas de vainilla y chocolate. De tanino mullido aunque el alcohol es evidente. Por su precio no volvería a comprarlo, por 2500 pesos hay mejores vinos a los que hincar el diente.

Vega Sicilia Único 2003. Un vino cuyas expectativas llegaban al cielo… El rasero con que se midió es muy alto y los resultados pobres. Un vino integrado pero sin enamorar, algo le faltaba a este 2003. Sin duda el Único es de mis preferidos pero en este caso me parece que le falta algo. Huele a cuero, cedro, chocolate, tanino presente, pudo ser la añada.

Para cerrar tenía una magnum de Perrier-Jouët Grand Brut que marido con los romeritos, el bacalao y el pavo. Carlos trajo lo que con tanto esmero prepara cada año, el bacalao receta de su abuela, que le lleva todo un día guisarlo. Gracias por compartirlo. De postre una rosca con almendras ¡soberbia…! con todo y que no soy muy afecto a los postres dulces. Acompañado de un Chateau Climens, un barcac sin la rica gama de aromas y sabores del sauternes. Gracias por el pavo Sergio. Así concluimos un año más. ¡Un saludo a mis dos lectores, desde aquí mis mejores deseos!

CATA 181 A finales de noviembre, día 28, para ser exactos, nos reunimos para esta cata, con está reseña estoy a un paso de actualizarme, sólo faltaría la última cata del año, la navideña.

Empezamos con un gewürztraminer de Viñas del vero, esta uva en particular me parece una de las más aromáticas y de más tipicidad, además de que no conozco a ningún miembro del sexo opuesto que no disfrute sus encantos, un vino seductoramente femenino. Decía que empezamos con Viñas del Vero Gewürztraminer 2011. Durazno, lichi y una nota de mango, también hay algo de flores al fondo; pétalos de rosa. En boca es abocado, con un final amrago que lo hace muy elegante… Deliciosa acidez y cuerpo. Repetible.

Seguimos con otro gewürztraminer, esta vez de Alsacia. Laugel 2013. De color más pálido que el anterior, más joven. Pétalos de rosa y notas de melón. En boca tiene algo de aguja y un amargor que destaca la estructura. Repetible.

El primer tinto: Alta Luna 2011, de los alpes italianos., en botella de hombros altos; como los burdeos. Siendo que está vinificado con pinot noir. Aromas intensos a cereza y cassis. En boca es plano, diluido, sin pena ni gloria. Otras impresiones del grupo: chocolate, cereza, le falta cuerpo, sin posgusto… Inmemorable con causa.

Marc Murray Ranch Pinot Noir 2012, un pinot con 14,8 un hecho cada vez más común, que muchos atribuyen al calentamiento global. El caso es que este vino californiano, de nuestro país vecino del norte. Tiene fruta negra; grosella. Un vino «caliente» cuyos alcoholes son más que evidentes, así como sus taninos. Coincidimos todos los presentes, en que no lo volveríamos a comprar.

Marc West Pinot Noir 2011. Huele a pastel de fruta, zarzamora y notas de sandia. En boca es frutal, le falta acidez. No repetible.

Por último, un borgoña muy popular, Bourgone Louis Jadot 2011. Por 274 pesos es una buena compra. Un vino sencillo, de trago largo, frutal; grosella, algo térreo buen paso de boca. Repetible. Esta noche, en lo personal me quedo con el primero, el gewürztraminer de Viñas del Vero.

Cata centésima octogésima

Publicado: 20 diciembre, 2014 en Cata
Cata de Sobaquillo...

Cata de Sobaquillo…

Con un par de meses de retraso, me dispongo a reseñar la cata centésima octogésima. Ésta fue de «sobaquillo»… así que cada uno trajo su botella debajo del brazo. Más que un ejercicio informativo y detallado, es un ejercicio de disciplina, para no dejar pasar inadvertida esta cata. Lo que sí puedo asegurar es que nos la pasamos muy bien, a tal grado que nadie se preocupó demasiado por anotar las impresiones de los vinos. Es quizá la primera vez que no recuerdo, en una cata formal,  la añada, como sucedió con el Condado de Haza.

Empezamos con un Undurraga Brut. Aromas intensos a durazno y perón. En boca presenta cierto residuo de azúcar, a pesar de que en la etiqueta lo identifican como: Brut, por lo menos nos pareció abocado. Frutal y de acidez justa, muy agradable, para refrescar la boca después de un día caluroso. Repetible.

Seguimos con una «Borgoña», Tabernero sin añada, y en cuya etiqueta apuntaba muy solemnemente: «Calidad Total», entiéndase completamente lo contrario…Rubí capa baja; ate de membrillo, níspero. En boca: diluido. Sin pena ni gloria.

Faustino V 2005. Térreo, ahumados, madera vieja, tanino maduro y de acidez baja. En lo personal no es de mis «riojas clásicos» favoritos.
Otras impresiones: cuero mojado, con madera acentuada.

Secco Bertani 2009. Aromas químicos: alquitrán, fruta negra, humo con una nota de anchoas. De los que yo califico: Inmemorables con causa.

Cousino Macul, Antiguas Reservas 2011.  Vinificado con cabernet sauvignon. Aromas a grosella, pimienta blanca, higos. De tanino vivo y boca frutal.
El último vino fue un Condado de Haza, cuya añada no anoté… Mea culpa. He aquí algunas impresiones ociosas: Violáceo capa alta, fruta negra, goloso, iba de más a menos…

Así pues, termino esta escueta reseña, quizá la menos informativa de toda la historia del Grupo. 🙂

De la Piña a la Uva... En esta ocasión nos dispusimos a descorchar vinos almacenados traídos de diferentes puntos del globo terráqueo que fueron donados por algunos miembros del grupo, los más generosos.
Empezamos con un blanco rumano, de la tierra del Conde Drácula. Byzantium Blanc de Transylvanie 2006. Este vino lo trajo Carlos junto con otros dos, hace mucho tiempo. Él tenía planeada una cata de vinos rumanos. Mea culpa, lo reconozco ya que  saqué una botella al final de alguna cata, nos la bebimos sin reflexionar en lo que estábamos bebiendo, después le dije que yo se la repondría, pero nunca nos pusimos de acuerdo. Afortunadamente estos vinos se venden en México, así que vuelvo a invitar a Carlos para que me diga dónde los consigo. Este blanco es de color pajizo, la variedad de uva nunca pudimos descubrirla y no viene impresa en la botella. Huele a espino blanco y piña. En boca es amplio y goloso, sin perder firmeza. Ha gustado mucho. Repetible
El segundo «blanco» fue traído por Sergio desde Hawaii. Maui Blanc. De entrada parece extraño que en un lugar tropical se pueda dar la vitis vinifera con buenos resultados. Sin advertirlo, hasta poco antes de la cata, leí en la contraetiqueta:

Maui Blanc is a wine made exclusively from the juice of Maui Gold pineapples Hand-picked (…)

Es la primera vez desde 1998 que abrimos una bebida diferente del producto de jugo de uva fermentado. Los resultados son previsibles: jugo de piña fermentado, aunque el alcohol cuyo volumen es de 11.5 es casi inadvertido. Huele a Gerber (papilla) de piña. En boca es planito y abocado, diluido. Un juguito de piña que debería beberse más frío.

El primer tinto Volcano Red es otro hawaiano con una rara mezcla de uva, me imagino que es vitis vinifera, y un fruto tropical llamado jaboticaba. Resultado: un menjuje que huele a «sangría Señorial», con notas de ciruela pasa, en boca es ligero con un cosquilleo de algo que parece CO2, hay quien lo describe como «dulce con aguja».

El siguiente tampoco especifica la uva aunque ya no tiene mezclas raras. Ulupalakua Red, con 13,6 grados de alcohol. Huele a hollejos y fruta negra en mermelada, zarzamora. Boca plana, frutal muy primario y de final amargo, hay quienes echan de menos el tanino en este vino. Inmemorable con causa.

El quinto es un vino de cuya bodega tengo buenas impresiones ya que ha sabido manejar la mercadotecnia sin descuidar la sustancia, que es lo que viene dentro de la botella. Sin embargo hablando de este Sierra Gorda Edición Limitada 2009 de cabernet, merlot y malbec, creo que se les ha pasado la mano con el precio. Nos contó Francisco, quien lo trajo, que su precio es de más de 700 pesos. Vuelvo a mi añeja reflexión de que por ese precio hay una gama de francesitos que lo pueden dejar a uno con el ojo cuadrado. Sé que para muchos suena malinchista pero no me importa. Tampoco estoy diciendo que todo lo que se produce en el país galo sea bueno, hay excepciones muy penosas. Este Sierra Gorda me pareció un vino en el margen de lo correcto, sin enamorar, y por ese precio siempre pido más. Huele a ciruela con notas mentoladas, boca frutal, acidez y tanino comedidos. Punto.

El último, traído por Alfonso: David Hook Barbera 2012. Se trata de un australiano con ínfulas italianas. Un vino de poca intensidad al principio y que a medida que va abriendo despliega algo de fruta con una nota de sandía y fruta roja (ciruela), sin aristas. Un vino correcto también, desconozco el precio. Aquí acaba la cata y los vinos que reposaban en el nicho de los «viajeros».

Viña Las Niñas... Ocho mujeres

Viña Las Niñas… Ocho mujeres

Hace ya algunos años visité Chile, y justo en el corazón de Colchagua en una tienda de vinos en Santa Cruz, pude ver algunas botellas que me llamaron la atención; se trata de vinos cuyas etiquetas tienen retratos de mujeres. Pensaba traer un par de vinos de esa bodega pero finalmente pasó al olvido. Es hasta esta fecha que vuelvo a encontrar vinos de esta marca, ahora en México en los estantes de Palacio de Hierro. Así que para la ocasión he escogido seis. Empezamos con un blanco: Las Niñas Chardonnay Reserva 2012, de color pajizo, aromas intensos a piña y membrillo. En boca es alcohólico y de final amargo.
Las Niñas Syrah Reserva 2012: nariz muy volátil, hay quienes aseguran que tiene algo de sulfuroso, yo sinceramente no lo percibo, el alcohol es evidente, sobre madurado; mermelada de zarzamora, cerezas en licor, en boca es alcohólico y final muy áspero. Una lija. Inmemorable con causa.
Las Niñas Merlot Reserva 2012: El primer golpe es una nota a almizcle que los primeros instantes domina el conjunto, algo de fruta negra indefinida. En boca destaca su acidez, menos astringente que el anterior. Sin pena ni gloria.
Las Niñas Cabernet Sauvignon Reserva 2011 A pesar de sus 14,2 % de alcohol, es hasta el momento el más redondo dentro del conjunto de aristas que exhiben sus hermanos. Aromas a ciruela, y una nota térrea de fondo, en boca es algo menos agresivo con un tanino más acabado, aunque tampoco es para enamorar, «frutal» pero nada que mueva a comprar otra botella. El más caro de los seis, a pesar de no estar impresa la palabrita «premium» ($306).
Las Niñas Carmenere Reserva 2012 Corto en nariz, después de algún tiempo abre con algo de ciruela y cereza. Final amargo, y largo.
Las Niñas Premium 2007, este vino a pesar de ser «premium» es unos pesos más barato que el cabernet ($293), me hace pensar en algún error en la etiqueta del precio. Es sin duda el más logrado. Nariz de mediana intensidad a fruta negra, también con una nota animal de fondo, trufa. Quizás sea el mejor de la noche, y el único que volvería a comprar.
Todas las botellas de esta noche llevan corcho sintético. Tengo que decir que René nos hizo favor de perfumarnos el ambiente de tal forma que me costó más trabajo descifrar los aromas del vino, ya de por sí una tarea compleja para mis chatas narices. ¡Ojalá! que en la próxima ocasión se acuerde que viene a catar vinos y no a una muestra de perfumes…

CATA 177 El título que hace referencia al número ordinal de la cata parece un trabalenguas, pero no lo es aunque lo parezca. Con esta entrada por fin ha quedado superado el rezago acumulado de varios meses, tres para ser exacto. Esta cata va de riojanos por abajo de los 300 pesos, que dicho sea, sólo uno: el último, se acercó con un precio de 279 pesos.

El primero es un Lealtanza Crianza 2004, con 12 meses de roble francés nuevo, 100% tempranillo. Huele a romero, piedra mojada de río y ciruela, nariz muy agradable. En boca es mineral, con algo de fruta negra. Para comprar media caja.

Uno de los más vendidos en México, Cune Crianza 2010. Aromas intensos a mermelada de zarzamora, de buena acidez y tanino. Una compra segura.

Monólogo 2010 de Bodegas Solar Viejo. Notas de fruta negra, en boca es frutal, excelente acidez y tanino maduro. Repetible.

Martínez La Cuesta 2006, el de mayor octanaje de los seis con 14,2 % de alcohol. Este vino huele a jamón serrano, cuero y notas de ciruela en sazón, tanino suave y final ácido.

Vaza 2012. Fruta negra, hollejos, en boca es primario y de final corto.Nada que invite a otra copa.

Dinastía Vivanco 2008, un vino cuya bodega me viene a la memoria por su estupendo museo relacionado con el vino en Briones. Especiado; pimienta negra, cerezas de boca mineral y buena acidez. Bueno.

CATA 176 Al igual que en las dos catas anteriores, he formado un repertorio de algunos países, esta vez menos, con una misma variedad de uva: La merlot.

Los puntuales han sido recompensados con un espumoso, Undurraga Demi-sec, calizo, con notas de durazno y volviendo en boca con su carácter marcadamente calizo. Muy agradable y repetible.

El primer tinto es un Barton & Guestier 2012, aromas intensos a ciruela, arándanos con una nota térrea que lo hace muy interesante en nariz, de boca frutal y final astringente evolucionando a grosella. Repetible.

Richevin 2006, Seguimos en Francia con otro vin d pay´s. Varios opinamos que este vino está: cansino, plano, con olor químico desagradable. Así que le damos el beneficio de la duda. Una segunda oportunidad.

Enate Merlot Merlot 2007. Aromas intensos a higos, zarzamora, pétalos de rosa (típico de la merlot), en boca es frutal y de excelente acidez. repetible. Aunque por los casi 800 pesos que piden, desmerece mucho su calidad-precio.

De México probamos este vino; Casa Baloyán 2009, que lleva una pequeña proporción de cabernet sauvignon (17%). Pétalo de rosas, notas de chocolate amargo, notas vegetales y tanino dulce. Bueno.

El quinto es un Concha y Toro, Serie Riberas 2009. Huele a cerezas en licor, chocolate, un vino con mucho extracto, redondo y de trago fácil. Si tienen ganas de un vino moderno de merlot, sin sutilezas, éste no está mal. Aunque ud. no lo crea.

Por último otro mexicano. Tierra Adentro 2011.Un buen ejemplo de lo que se puede lograr en México con un poco de dedicación y talento. Un vino frutal de acidez exquisita, equilibrado, de buen tanino, todo en su lugar. Para comprar una cajita, y ver que pasa en unos años.