
Un vino redondo, amalgamado y profundo…
Otro día del padre para dejarse arrastrar por convencionalismos sociales que permiten que las economías respiren en un mundo en crisis, donde al final unos cuantos poderosos mueven los hilos para su propio beneficio. ¿O hay quienes lean este blog que todavía piensan que es obra del azar…?
El caso es que encuadró perfectamente un día lluvioso y bajando la temperatura sensiblemente de un calor sahariano a uno de selva tropical alta, o sea no mucho, pero sí lo suficiente para sacar un buen tinto. Un tinto que se destaca de muchos cientos, quizás miles de riojas de estilo moderno y sin personalidad. Rioja Alta S.A. una de mis bodegas preferidas. No sé de dónde salió pero la encontré en un botellero muy acostadita y con una fina capa de polvo. La comida no es la más apropiada para el vino, pero para mí no es tan importante, el objetivo era probarlo ya entrando a la madurez, sin dejar de reconocer que tiene mucho camino por delante. En uno de mis restaurantes favoritos de pizza, con un buen horno de leña le hemos dado trámite a la botella… Bueno casi toda, entre mi esposa y yo.
Gran Reserva 904, 1997. Quince años dejan apenas asomar la grandeza de este riojano de buena cuna. De color entrando a los matices ocre, presenta un marcado aroma a cuero y trufa. En boca es delicado y complejo, redondo y profundo, con una acidez que sólo los riojanos con casta llegan a alcanzar. En conjunto es seductor y muy bien amalgamado. Qué bueno que todavía pueda encontrar estos vinos en la tienda, y de vez en cuando uno en mi cava. No sólo para repetir sino para comprar una caja. Soñar no cuesta…

Hablar de vinos por debajo de los 220 pesos no sería tan inhabitual sino se tratara de vinos franceses. Y es que siempre han gozado de prestigio, buena fama y altos precios, que muchas veces no se cumple ni una sola premisa de las tres anteriores. Me pareció interesante probar suerte con seis vinos seleccionados en La Europea.
A veces me pregunto: ¿Por qué sigo comprando vinos mexicanos…? Y es que del universo de etiquetas que rondan por los anaqueles, pocos, muy pocos merecen la pena. Sobre todo si nos ponemos escrupulosos en el precio. A pesar de todo caigo y cada vez que veo nuevas etiquetas las echo al carrito.
Después de una semana de haber puesto a trabajar mi hígado y mis riñones no ha caído algo que valga la pena comentar. Hasta el día de hoy. Y esto me lleva a una añeja reflexión: ¿Qué está pasando con el grado de alcohol en el vino…? cada vez me encuentro en las etiquetas alcoholes arriba de los 13,5 aunque en algunos no sea tan evidente cuando está bien integrado, en otros podría ponerme en la calle como tragafuegos.
Por primera vez desde su padecimiento y su larga convalecencia Carlos llegó a la cata, un poco atrasado pero de buen ánimo. A mi me falta poco más de una semana para poner a trabajar mi hígado y mis riñones. Tiene que ser por una buena causa, así que desde ahora estoy pensando en abrir algo especial. Tal vez un buen blanco por aquello de los calores que empiezan a apretar.
La historia se repite, después del escándalo de botellas falsas que llevó a su autor a la corte en el 2006, si la memoria no me falla. Escándalo protagonizado por Hardy Rodenstock, ex-publicita y promotor musical cuya ambición lo llevó a vender por varios miles de dólares botellas de formatos raros y de añadas muy viejas, que al final resultó un fraude, y cuya historia novelesca se llevó al libro
Saborizantes artificiales, es así como se conocen a las sustancias que se agregan a ciertos alimentos durante su fabricación, para imitar algunos sabores. Es común encontrarlos en la mayoría de los alimentos procesados, así como también se encuentran algunos colorantes y conservadores. Lo que más me sorprende, como podrá sorprender a los enófilos más romanticones y hasta los más realistas, a pesar de que es ilegal en la mayoría de los países productores, se utilizan saborizantes para el vino. Existen dos clases: saborizantes idénticos a los naturales *(nature-identical flavorings) y los saborizantes artificiales, muy fáciles estos últimos de detectar. Afirman que es difícil de percibir los primeros que pueden producir sabores característicos de variedades nobles como la cabernet sauvignon y la savignon blanc. Detectados únicamente mediante análisis clínicos, aun en pequeñísimas cantidades. Su concentración hace posible que sean efectivas en porcentajes del 0.001* El más común de estos saborizantes es la esencia de roble.
Sabía que en este mes el blog cumpliría tres años, pero al revisar 

