
Cata 136, Shiraz y Sirah con otras…
La uva shiraz es tan representativa de Australia para las bodegas, como lo son los canguros para el turismo. Esta uva es la reina del Valle del Ródano en Francia, aunque se escribe diferente (syrah). Pero es la misma variedad que ha prosperado en aquellas tierras australes, el terroir y las prácticas de vinificación hacen la diferencia. Australia figura en el sexto lugar como productor de vino a nivel mundial, con poco más de 160,000 ha de viñedos. (2005)
Juan Antonio ha traído los vinos que más le gustaron de su último viaje a Australia y decidió descorchar algunas botellas para esta cata, que él mismo dirigió. Compartiendo sus conocimientos y algunos datos interesantes previamente adquiridos en una interesante cata de veinte vinos en el país de origen, en la zona de Barossa. Al leer el título pensé que se trataba sólo de bodegas australianas, aunque Juan Antonio nos tenía preparada una cata comparativa de la misma uva en diferentes países y regiones. Comenzamos con un vino del valle de Barossa. La región productora más grande en Australia. Peter Lehman 2008 un varietal con 14,5% de alcohol y tapón metálico. Muy frutal, fruta negra en sazón; arándanos y ciruela, de tanino granuloso y final amargo. El tiempo lo puede mejorar. Seguimos con la recontra-conocida y vendida bodega chilena Concha y Toro, Casillero del Diablo 2007, 100% Shiraz con apenas 13,0% de alcohol. Especiado, pimienta negra y de tanino dulzón con poca definición en boca. El siguiente fue el que más me gustó, se trata de un Chamarré Syrah Merlot 2006, «Vin Rouge» un plebeyo con buena estampa. Pero eso no le quita que sea un vino de buen paso de boca y con una acidez que lo hace muy vivaz, no es varietal, lleva algo de merlot.
El siguiente par de vinos tuvieron algún problema en la guarda, ya que presentan aromas similares: polvo, café tostado, baúl viejo, y uno que otro aroma a sulfuro… En boca muy planos así que sólo diré que uno era sudafricano y el otro un francés, vin de pays. Cerramos con otro australiano de los que trajo Juan. Taylors 2008 de Clare Valley, una de las regiones de producción más viejas de Australia, mejor conocida por sus riesling. Taylors tiene algo de roble americano y 13,5% de alcohol. En boca es goloso con mucha fruta roja, toffe y una buena dosis de vainilla, me imagino que es por el roble «americano» indiscriminado, aunque sus taninos son suaves, muy limaditos.
Así concluye este acercamiento a esta uva tan de moda y que promete su expansión por muchas otras regiones del mundo.

Alguna vez escuché que el número total de marcas de vino era alrededor de un millón. Quien lo dude, puede contarlas y darnos la cifra exacta. Por mi parte, estoy conforme con esa cifra. En realidad es un dato irrelevante. Lo que sí puedo asegurarles es que no alcanza la vida entera para probar todos los vinos de todas las bodegas. Partiendo de este principio y entrando a la madurez y al buen juicio en este corto y a veces desdichado paso terrenal, pienso que ya no estoy para perder el tiempo explorando nuevas marcas sin tener alguna buena referencia. Aquellos tiempos en que casi llenaba el carrito con nuevos vinos ha quedado atrás. Es menos riesgoso y más aconsejable comprar aquellas botellas que me recomiendan algunos amigos con gustos similares, además de ser más barato en estos tiempos de crisis. Hay algunas etiquetas muy sugerentes por su forma, sus colores, su tipografía y por los datos contenidos. Aunque confieso que pocas veces he comprado un vino por el simple hecho de que me llame la atención su etiqueta. Con excepción de aquella botella de Mouton Rothschild 1993, cuya obra original del pintor francés Balthus, de una joven desnuda acostada hacia el lado izquierdo, fue censurada en EE.UU. y apareció en blanco, o mejor dicho en color beige. Esta botella la conservo en la cava y me gustaría conseguir la «versión europea» para tener ambas botellas
, diferentes pero de una misma añada. Otro caso es el Mouton 1998 donde aparece una pintura de Rufino Tamayo, «El Brindis por», primer Mouton con una obra de un pintor mexicano en su etiqueta. Para los amantes de esta bodega





Expedición…Puede ser la segunda acepción o la quinta del diccionario de la RAE, si tomamos en cuenta no precisamente la curia romana, sino la autoridad máxima en el hogar; encabezada por la mujer, dueña y señora de la casa. Lo más importante es que he sido dispensado por cinco noches y seis días para emprender una gran empresa al otro lado del charco. Teniendo un solo día libre en la capital de Irlanda, no había tiempo que perder. Ya había tenido la oportunidad de conocer Dublín y parte de su oferta gastronómica-vínica, pero nada mejor como explorarla solo, a mi propio ritmo, sin prisas y con la única intención de descubrir sitios que valgan la pena, relacionados con el buen comer y beber. A veces no tenemos un panorama completo si nos enfocamos a las recomendaciones de taxistas y conserjes de hotel. A veces sí. El caso es que cuando más de una persona recomienda un lugar, alguna gracia debe tener. Dublín es una ciudad pequeña con poco menos de medio millón de habitantes. Celosos de su pasado celta y optimistas en el futuro, guardan mucha similitud con los ingleses… aunque por favor, que no se enteren de lo que acabo de decir.


