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Botellas de la 146... malbec VI parte

Así como en catas anteriores hubo poco quórum, hoy estoy muy contento de que haya casa llena, además de un invitado muy especial, mi querido amigo y compadre Rodolfo. Así como también dos «descarriados que han vuelto al redil». El problema viene con las copas, ya que las últimas han tenido que ser de chile, de dulce y de manteca, ya que no alcanzaron las «originales» para tantos concurrentes. Otro problemita viene a la hora de servir el vino, para no dejar a los últimos sin su porción mínima, superados esos dos problemas todo salió de maravilla.

Tenía todas las intenciones de juntar los seis mejores malbec que habíamos probado a lo largo de la primera mitad de este año, y poder disfrutarlos y compararlos, pero por más que los busqué, hubo dos que no aparecieron por ninguna tienda. «Se nos acabaron…» También me han dicho que los volverán a tener en sus anaqueles en los próximos días, así que pospuse un mes más la esperada cata de los mejores…
No me ha quedado otra más que comprar seis nuevos malbec.

A pesar de que el comercio del vino en México no es precisamente abundante, hay varietales que pudiéramos pasar varias catas probando, sin agotar el repertorio. Es el caso de esta uva, que no hay un lugar donde no se encuentren por lo menos un par de ejemplares. Yo me pregunto si habrá un mejor homenaje a los vinos de esta variedad, que probar todo lo que encuentre en los anaqueles. Y tratándose del primer año que se celebra el día del malbec (17 de abril). Así lo ha decidido Wines of Argentina que reúne a las bodegas exportadoras de ese país, recordando al señor Pouget, quien plantó precisamente un 17 de abril las primeras cepas de malbec en Mendoza. Apunte sacado de la revista Catadores de este mes.

El caso es que nos volvimos a despachar seis malbec, que hemos disfrutado y comentado mucho en esta noche. Es quizás también la predisposición o la sugestión de probar los seis mejores, ya que nunca les advertí el cambio de planes, hasta concluida la cata.

Sirviendo el sexto...

Empecé dándoles la bienvenida a los puntuales con un cava reserva Mont Marçal, vinificada con xarel lo, macabeo y chardonnay, esta última, cada vez más usada como lo que llaman ellos; «uva mejorante», aunque no estoy del todo de acuerdo, y este es un buen ejemplo. Sus aromas a tiza, me hacen pensar más en la chardonnay que en las otras uvas. Al principio huele a panadería, pero desaparecen sus aromas en pocos segundos para dar paso a tiza y cítricos, que se confirman en boca. Seco hasta la médula y de posgusto largo.

El primer tinto ha levantado buenos comentarios que después de ver el precio se han multiplicado. Finca Simonassi 2007, cuya crianza es en roble francés, pero el 80% se deposita en piletas doce meses, me imagino que son de concreto. Un vino frutal; ciruela madura con notas de violetas y menta, agradable, guardando el equilibrio, de boca mineral, con buen nervio, acidez intensa.

De la bodega Del Fin del Mundo, llega un vino del mismo nombre añada 2008, con 14 grados de alcohol no muy integrado, con mucho extracto y final corto. Desaparece de la memoria así como llegó. El tercero es de la bodega Porvenir de los Andes, La Borum 2006. El primer golpe es de aromas ahumados y térreos, con un fondo de fruta roja indefinida, para mi gusto desenfocado y de final corto, aunque sólo haya una coincidencia con mis apuntes, para todos ha sido un vino agradable y de final largo. De la bodega Viña Alicia, vienen los dos siguientes, Paso de Piedra 2008, con ocho meses en barrica de segundo y tercer uso, nada común hoy en día. Muchos han percibido aromas de crianza, cueros y ahumados, «acaramelado», «agradable y voluptuoso», «muy, muy rico»… han sido algunos comentarios. Viña Alicia 2008 ha sido mi favorito. Aromas intensos a fruta roja, sandía, que se confirma en boca y que hemos llegado a la conclusión de que es parte de la tipicidad de la malbec. Redondo, firme, de taninos maduros y muy largo. El último, Felino 2008. Aromas a chocolate blanco, fruta negra, notas de grano de café tostado, en boca muy, muy mineral y de tanino casi dulce, ¿serán sus 14 grados…? Otro que ha gustado a la mayoría, y aún más al revisar su precio que no llega a los $300.00.
Concluida esta cata, espero la siguiente con la esperanza de encontrar los seis mejores vinos escogidos por el grupo, ya que muchas botellas así como llegan a las tiendas se van para no volver.

Botellas de la Cata 143

La temperatura sube día con día, la primavera deja sentir su aliento aun en el aire de la noche, esta noche donde por tercera vez buscaremos la tipicidad de la uva malbec. En realidad sería muy pretencioso buscarla, es una tarea casi imposible, así que nos limitamos a pasar un buen rato y escoger los mejores vinos.
Este año se acabaron las multas y los castigos monetarios para los impuntuales y los que dicen que vienen y nunca llegan, de cualquier forma lo recaudado se destina a la cata de fin de año. A cambio los primeros en llegar reciben una resfrescante copita de espumoso. Hoy empezamos con este nuevo protocolo, muestra de cordialidad y bienvenida, en este ya de por sí complicado panorama de la vida cotidiana. Así que desde ahora un espumoso de entrada: champán, cremant, cava, prosecco, asti, lambrusco… cualquiera que se atraviese en el camino. En esta ocasión serví un cava Peñalba López 2008, Aranda de Duero, de la bodega Torremilanos. Austero, de burbuja persistente pero muy grande, aromas a manzana verde, en boca le falta acidez.
El primer malbec; Finca La Colonia 2010, de la famosa bodega Norton, una de las más grandes de Mendoza. Color picota, brillante y con una nariz muy integrada, difícil de desmenuzar: frutal, floral con una nota mentolada que lo hace muy jugoso y refrescante, un buen vino joven por menos de $100. Viento Sur 2010, de la conocida bodega Freixenet que ha hecho inversiones importantes en América. Este vino tiene de entrada olores químicos, tinta china, de tanino áspero y acidez justa, nada que lo mueva a uno, ya no digamos a volverlo a comprarlo, sino a darle un segundo trago. Fue el que menos gustó.

Tierra de Luna Alta Colección 2009. Aromas herbáceos, hollejos y notas químicas. En boca tiene un final a fruta pasada, que me recuerda la comida que le dan a los pobres changos en el zoológico. Aunque creo que fui el único en detectarlo, para los demás fue un vinito frutal de fruta fresca.

Rigal Malbec 2009, Vin de Pays. Algo que veniamos detectando en la mayoría de los vinos anteriores, junto con este, es un olor a sandía. Quizás sea la primera pista para definir la tipicidad de esta uva. Una vez que nos pusimos de acuerdo en este detalle, llegó el último de la noche a descomponer nuestras valiosas conclusiones, la verdad es que ya lo sospechaba desde un principio. Otro detalle ha sido que la mayoría tienen poca crianza en barrica, y es de segundo uso, con excepción del último. El quinto de la noche fue el mejor. Todos coincidimos. Sur De Los Andes Reserva 2006, nariz intensa a chocolate, vainilla, fruta negra, en boca untuoso, complejo y tánico.

Encontré el malbec de Monte Xanic 2008, «Edición Limitada»que de inicio me pareció buena idea probarlo, hacía mucho que no compraba algo de esta bodega, ni siquiera los blancos. Fue una total decepción. Un vino de más de $500 pesos, que a lo único que sabe es a agüita con chamoy, salado y sin pizca de acidez. Aquí transcribo algunos comentarios: «Se nota que es de Baja California…» me imagino que lo apunta por lo salado, «salado y amargo» (…) Si lo salado es resultado de la tierra y los años más secos, creo que deberían empezar a buscar otras tierras. Así terminamos esta cata para entrar en la segunda fase de malbec, de precios mucho más altos. En este caso hubo dos vinos fuera de Argentina, que no hicieron muy buen papel.

Todas rotas por la pierna...

Esta noche también rompí el record de copas rotas, con un total de tres. Una carambola de tres no es muy común, pero gracias a algunas copas extras que tenía guardadas no padeceremos por escasez en nuestro inventario. Lo más frustrante de todo es que se han roto de la pierna, quedando el cuerpo intacto… también quiero confesar que el único culpable he sido yo.

Chihuahuense entre argentinos...

Chihuahuense entre argentinos...

Chihuahua nunca ha formado parte de la escasa lista de estados productores de vino en México, así que cuando Sergio me llevó esta botella mi incredulidad hizo que mi cabeza diera vueltas, pero fue aún mayor mi sorpresa cuando lo probé. Como vino debutante de esta cata fue encendiendo sonrisas de sorpresa… pero la pregunta no tardó en aparecer entre todos nosotros: ¿Lo vinificarán en Chihuahua…? no sería la primera vez que alguien compre vino a granel para embotellarlo bajo el nombre de su etiqueta. Así superó con creces las pocas espectativas que teníamos de este Vino Misión Cerocahui, sin añada y vinificado con un 55% de Chardonnay y el resto con semillon, la uva del mejor vino botrizado del mundo, Chateau D’ Yquem. Su color es amarillo con tonos verdosos, brillante. Nariz intensa a piña madura, manzana y notas de hierba buena. En boca es un grado más que abocado, yo diría que es dulce con muy buena acidez, frutal y alguien decía que lo notaba mineral, yo no.

Después llegó el turno para los malbec. El primer tinto de la noche: Febre Montmayou Patagonia 2008, hollejos, fruta negra, notas de lavanda, aceituna negra. Boca frutal, mineral de final amargo. Amauta III 2008, este segundo vino lleva un 40% de cabernet sauvignon, la mayoría a notado maderas, sin precisar si es nueva o vieja… a mí me pareció un vino con una nariz animal; almizcle, tocino y notas térreas, tierra mojada. Acidez destacada de final amargo. Mejor nariz. Las Moras Black Label 2008, color picota, aromas intensos a chocolate blanco, y notas especiadas a pimienta negra, cerezas en licor. Firme en boca, frutal, jugoso y de final amargo. Callejón Del Crimen 2005, Frutos negros, vainilla, cacao. chocolate, redondo, tanino mullido, excelente acidez y persistencia. El último fue un Felipe Rutini 2007, aromas intensos a moras. De tanino casi dulce, opiniones encontradas entre lo sutil y lo diluido, un tema que aflora en cada reunión. En general me parece un vino que guarda equilibrio entre la fruta y la acidez, pero sin emocionar a nadie. Después de diez vinos en dos catas, sigue la pregunta en el aire: ¿Cuál es el perfil de la malbec, cuál es su tipicidad..? Nadie responde. Seguiremos en la búsqueda.

Observar y anotar, oler y anotar, sorber…

Ayer por la noche en nuestra primera cata del año disfrutamos de seis vinos varietales de uva malbec. Lo primero que tengo que decir acerca de estos vinos es que en su mayoría tienen una buena relación calidad-precio, vinos agradables sobre todo el número cinco del que hablaré más tarde. Ninguno de ellos rebasa los 200 pesos (12 € ). La dinámica del grupo ha cambiado, y ahora cada uno de quienes se sientan a la mesa, debe escribir algo sobre el vino catado en un cuaderno que van pasando al de al lado. Una iniciativa que ayuda a mantener la atención para que los participantes no empiecen a discutir sobre cómo arreglar el mundo, y se concentren en los vinos, ya habrá tiempo para todo lo demás. Me ayuda también a tener una idea del vino, desde otra perspectiva… «diez narices huelen más que una». Sin mayor preámbulo empezamos con Finca el Portillo 2008, de bodegas Salentein. Nariz frutal: ciruela y cereza maduras, en boca es ligero, mineral, suave, de final amargo, sus 14.0 de alcohol están bastante presentes, por lo que se contradicen los comentarios por aquello de «suave». De Bodegas Norton su malbec básico: Norton 2009 tiene doce meses de barrica, el 50% nuevo. Al principio huele a arena caliente, pétalos de rosa, hollejos y sandia, boca frutal aunque un poco flojo. El tercero es de Bodegas Francoise Lurton, Lurton 2006, sulfuroso al principio con notas terrosas. Agradable en boca, mineral y largo. Alguien apuntaba que «sabía a lo que olía»… La Flor 2009, de Bodegas y Viñedos Hugo y Eduardo Pulenta tiene seis meses de roble y viene cargadito de alcohol con sus 14.0 grados. Picante (volátil) una vez que pasa, aparece la fruta; frambuesa, acidez alta, un punto dulce de madurez que por momentos descompone el final, tánico y con una arista alcohólica. El siguiente fue definitivamente el vino de la noche. Santa Ana Homage 2008 de Bodegas Santa Ana. Un vino muy bien amalgamado, todo en su lugar, tabaco, cedro. En boca es redondo, con tanino mullido y final largo. Y su precio139 pesos ( 8 € ). Por último llegó Eco de Tango 2006, cuya bodega según la poca información en la etiqueta es la «A». Este vino rebasaba los 200 pesos, pero tenía descuento. No ha sido del agrado de los jueces, quienes han sido muy severos escribiendo lo siguiente: «Acidez pronunciada, corto, se interrumpe en retro, sulfuroso, acido y ligero… Le falta cuerpo» con esos comentarios ¿habrá necesidad de poner alguna calificación?