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Burbujas de oro

Publicado: 26 julio, 2010 en De lo social, Novedades, Vino
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Blue Nun Sparkling, Gold Edition

Blue Nun Sparkling, Gold Edition

Cuando parecía que ya había visto todo acerca de las artimañas para atraer a los clientes a comprar vino, justo frente a mis narices aparece en los anaqueles de vino un espumoso con pepitas de oro. Se trata de la popular y archi-vendida marca Blue Nun. Arriba de la etiqueta aparece un letrero: «Voltee la botella, sorpréndase!!! (y con mayúsculas) ES ORO DE 22 QUILATES!!!». Me recordó aquellos souvenir tan famosos en los ochentas: cápsulas semiesféricas de plástico transparente que se agitaban para detonar una lluvia de copos blancos o pepitas plateadas, y cuyo contenido cambia dependiendo del país que se visite. Adentro puede tener el castillo de Disney, la Torre Eiffel, las Pirámides de Egipto… Pero nunca pensé que pudieran adoptar tal concepto para una botella de vino.

Alguna vez me comentó un amigo que encontró una botella de vino con pepitas de oro, aunque en esa ocasión pensé que la había visto en una tienda de artículos extravagantes y caros para gente que no sabe en qué gastarse el dinero. Nunca me imaginé que Blue Nun se ocuparía de meterle pepitas de oro a una botella de espumoso de $140.00, poco más de diez dólares americanos. Una medida extrema para que la gente se sienta atraída por este producto, aunque siempre me ha parecido muy burdo agregar piedras y metales preciosos a algunos artículos; desvirtuando su verdadero fin. Como en aquella tienda en Frankfurt donde se vendían teléfonos celulares con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas, ya se podrán imaginar los precios… ¿Tendrán mejor recepción?

Otra cosa que me sorprende aún más es la bodega en cuestión, ya que Blue Nun nunca se ha distinguido por llegar a los bolsillos más acaudalados… Aquí en México se trata de un vino sencillo, de baja calidad, agradable para muchos paladares, cuya aceptación ha sido un éxito rotundo tanto para un día en la alberca como para una fiesta, un vino de trago largo. ¿Para qué carajos agregar pepitas de oro…?

En cuanto a la higiene y la salud… qué motiva a la gente a beber un vino con pepitas de metal flotando por todos lados a la hora de agitarlo, conste que además se trata de un espumoso. ¿Algún beneficio para la salud?

cata 124Había pensado en bautizar esta entrada con el título de: «No apta para diabéticos». Vinos de cosecha tardía, otros también botrizados y un espumoso demisec…  Aaah y se me escapa un vino de Burdeos vinificado con semillón y savignon blanc. Seco, para contrastar con tanto dulzor, y al final un cava demisec. Los nueve integrantes en esta ocasión, porque somos casi una docena, once siendo exacto, disfrutamos de todos los vinos, con nuestras respectivas preferencias, algo natural entre nosotros los humanos. Chile, Francia y España estuvieron presentes, lo que fue una grata sorpresa, por lo menos para mí, ya que no figuraba ni siquiera en mi mente, es que al final acabaría sacando de la cava un Borgoña del 58, pero eso se los cuento después. Abrimos boca con un chilenito de cosecha tardía Artemisa 2006, con perfil tropicaloide; piña cristalizada, mango, mucho mango con una arista alcohólica resaltada por el azúcar residual, y de acidez muy justa rayando en lo meloso. El segundo de la noche fue un Sauternes de Sichel añada 2003, una añada muy comentada por su calor que dio como resultado vinos golosos y frutales. El primer golpe fue de acetatos de etilo, comúnmente se percibe como merthiolate, olor que no desapareció en toda la noche, esta nota la percibí por primera vez en un Chateau D´Yquem 94, en aquella ocasión con un poco de aire el olor fue desapareciendo. Fauchon que lo mismo hace champán que sauternes, en este caso un sauternes 2006. El olor a granos de café tostado fue lo imperante, ¿barricazo…? no lo sé pero el olor que despedía era más bien de una cafetería que de una cata de vinos dulces. Después de ver los Blue Nun chaptalizados de menos de 40 pesos, se me hace muy raro ver esta botella estilizada, esbelta, eso sí, de color azul igual que el Qba. No dejo de reconocer que estaba sabroso, con una nariz a miel y flores y con buen a acidez en boca, pero por más de 600 pesos (45 dólares) me parece que hay mejores opciones, y no es porque le tenga mala voluntad a la monjita de la botella. ( El único vino de esta tanda sin azúcar residual fue el Baune 1958Chateau Timberlay 2005, que podía haber apostado que llevaba savignon blanc por el intenso olor a orín de gato, asociada a esta uva, al mirar la etiqueta me di cuenta de que se trataba de una mezcla con semillón. Un vino cansino, que ha pasado su mejor momento. El último vino oficial fue un cava de sedimentoCastellblanch, a pesar de su dulzor, pudo limpiar mis papilas para darle entrada a un tinto. ¡Y qué tinto! Hace una semana mi amigo y más reciente compadre, ya saben que los mexicanos somos muy dados al compadrazgo, me trajo unas botellitas de regalo, algunas ya eran vinagre, pero llamó mi atención dos botellas magnum borgoñesas del 58. Hospices De Baune Corton Cuvée Charlotte Dumay 1958, mis expectativas eran muy bajas, una de ellas no tenía la añada, ya que se había desprendido la etiqueta del cuello de la botella, pero deduje que se trataba de la misma añada que la de su botella hermana. Nivel por debajo del hombro. A pesar de todos mis esfuerzos quirúrgicos para descorcharla sin que sucediera una tragedia, y usando el famoso destapacorcho de láminas, el deteriorado corcho hizo un viaje sin escalas al interior de la botella. Con cara de incredulidad serví un poco en mi copa…El primer comentario de Carlos Cué fue que mi mirada no delataba vinagre, este vino estaba muy lejos de los terrenos acéticos, me apresuré a decantarlo para que el corcho no lo contaminara. Y después me deleité con este vinazo, cuyas condiciones de guarda desconozco por completo pero a juzgar por el vino, no pudieron ser tan hostiles. Color ocre, con mucho sedimento, (foto) aromas de cuero de primera calidad, trufas, bosque, a la mejor digo una barbaridad, pero le encontré un perfil parecido a un Rioja clásico. Al principio el grupo estaba un poco escéptico, pero poco a poco fue entrando en sintonía con este veterano, yo lo disfruté trago a trago. Lo mejor de todo es que me queda otra botella.

Después de buscarlo por cielo, mar y tierra, me llega a las manos la segunda parte de «Cavas de México» de Gabriel Gadsden. Un libro que anunciaron su presentación desde finales del año pasado. Pero que nunca pude encontrar en librerías. De pasta dura, excelente calidad de papel y edición muy cuidada, en cuyas páginas se muestran algunas de las más importantes cavas de México. Un recorrido muy interesante donde se pueden portada_cavas-de-mexicoobservar bodegas muy originales diseñadas con los materiales más diversos; acero, madera, arcilla, vidrio, piedra… Una cava es un espacio muy personal, es por esto que el arquitecto o diseñador debe imprimir el sello del cliente. Al hojear este libro, me surge una sola pregunta: ¿Cuántas de estas cavas tienen la temperatura y la humedad necesarias? En una foto pude observar una chimenea??? En otra el espacio de la sala de degustaciones es tan grande y se comunica directamente a los botelleros. Los cambios de temperatura en una sala ocupada por varias personas puede subir varios grados en pocos minutos. Por esta razón es necesario aislar con algún material, generalmente vidrio, los dos espacios.
Por medios naturales (cavas pasivas) es sumamente difícil lograr los 17°C, por no decir 12, cuando la guarda es larga, así como el 75% de humedad. Deben ser bodegas a varios metros bajo tierra, de otra forma es imprescindible un equipo de refrigeración.
En otra cava muestran una colección vertical de Chateau D´ Yquem, donde sólo faltan dos añadas. En fin, creo que es un libro obligado para quienes nos gusta el vino y el diseño, espero que la segunda edición sea algo más generosa que la primera. Desde aquí le agradezco a Gabriel, su excelente regalo.

En otro orden de ideas, pero todo esto ayer mismo cuando recibí mi regalo. Bebimos dos botellas que quiero comentarles. Sé que para mucha gente lo que beba o deje de beber, es algo que los tiene sin cuidado, o por lo menos esa es mi postura frente a tantos blogs llenos de fotos de botellas y reseñas simplonas de lo que bebieron la noche anterior. Pero esta vez tengo necesidad de ponerlo, no porque se trate de botellas extraordinarias, sino más bien porque son botellas bastante ordinarias.

La primera, un riesling del Mosela, Dr. F. Weins-Prüm 2005 fue un encargo que hice y no me Mosel - Líbanopercaté de especificar que quería un Auslese, o por lo menos un Spätlese, así que resultó un chaptalizadito Qmp. Eso sí, muy sabroso y refrescante, también debo decir que no es lo mismo un Qmp Blue Nun que un Dr. F. Weins-Prüm. Aromas de petróleo de la riesling, amalgamados con flores y notas de fruta amarilla, no muy definida. Se nota el carbónico formado en la copa, y al entrar, con su cosquilleo y excelente acidez, un vinito que jamás despreciaría y con este calor se antoja tener una cajita. El segundo es de Líbano, no, no es Chateau Musar, es un Fakra 2004, vinito rústico con notas de tabaco rubio curado, de nariz muy agradable y muy buen paso de boca, aunque al final diluido. Tarde de sábado muy sabrosa, en víspera del día de las madres, pero como yo no tengo madre…