Leonardo D.Al contrario de la tan llevada y tan traída influenza… del mapa genómico mexicano se ha hablado muy poco, así que me parece justo reconocer este gran logro en la medicina moderna. Conocer la variabilidad genómica de los mexicanos es fruto de nueve años de intenso trabajo del grupo de investigadores encabezados por el Dr. Gerardo Jiménez, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica, y también, gracias a diez mil voluntarios que se ofrecieron para dicho estudio. Explica el Dr. Jiménez: «El mapa son marcadores en el genoma que nos permiten acercarnos más y saber donde nos estamos moviendo para encontrar los genes asociados a una enfermedad». Logro alcanzado sólo en países como: EE.UU., Japón y el Reino Unido, así que es doble mérito.

Aunque ya es mucho pedir; ¡Ojalá! que el estudio también arrojara alguna luz, o algún indicio, sobre la razón por la que los mexicanos somos tan propensos a la pachanga, al desmadre y al sensacionalismo, y tan poco propensos a beber vino, y me refiero al producto fermentado de la uva. Ya que hay mucha gente que por estas latitudes le llama vino a todo producto alcohólico, inclusive a los destilados.

Por poner un ejemplo; Argentina tenía en 2005 un consumo percapita de 28,81 litros, cuando en México no llega a 400 ml. siendo muy optimistas. Estas cifras pueden explicar la difícil labor de nuestros bodegueros; enfrentados a un pobre mercado interno y a un feroz y competitivo mercado externo. En los últimos diez años el consumo ha ido en aumento, aunque sigue siendo una bebida elitista que ha estado fuera del alcance de las masas, un artículo de lujo. Con los precios que se mueven en la mayoría de los vinos mexicanos, no sorprende la actual situación. Vinos que rebasan los 70 dólares, que presumen de 18 meses en barrica nueva de roble francés, ganadores de medallas de oro y concursos internacionales, pero que no reflejan la tierra donde nacieron ni la uva con la que están hechos, ya que la madera los ahoga. Gracias al dúo de: Mr. Parker por sus puntos y a Michael Rolland por sus asesorías vitivinícolas. Los aires de «progreso» y «modernidad» también se respiran en tierras mexicanas, los vinos cada vez pierden más su caracter y sus precios se van por las nubes.
Deseo con toda el alma que la crisis económica y los elevados precios de la tonelería de: Seguin Moreau, RadouxRadoux, Mistral, Odysé, Nadalie, Francois Freres, Dureau…, haga entrar en cordura a los bodegueros, aunque sea a la fuerza, y permitan que los vinos sean más expresivos, y se vean en la imperiosa necesidad de usar barricas usadas y se quiten la modita de la barrica nueva al 100 y hasta el 200% . En el fondo, como en cualquier otro negocio, buscan altas utilidades, no creo que les preocupe la autenticidad de sus vinos o su propia identidad. Cuántos bodegueros se frotarán las manos, pensando en llegar algún día a vender como Yellow Tail o Concha y Toro.

Brindo por todos quienes descifraron el «genoma mexicano», por el sano consumo de vino, por la búsqueda del terroir en nuestros vinos nacionales y por el gran Frank Sinatra, que hoy cumple once años de haber partido.

Después de buscarlo por cielo, mar y tierra, me llega a las manos la segunda parte de «Cavas de México» de Gabriel Gadsden. Un libro que anunciaron su presentación desde finales del año pasado. Pero que nunca pude encontrar en librerías. De pasta dura, excelente calidad de papel y edición muy cuidada, en cuyas páginas se muestran algunas de las más importantes cavas de México. Un recorrido muy interesante donde se pueden portada_cavas-de-mexicoobservar bodegas muy originales diseñadas con los materiales más diversos; acero, madera, arcilla, vidrio, piedra… Una cava es un espacio muy personal, es por esto que el arquitecto o diseñador debe imprimir el sello del cliente. Al hojear este libro, me surge una sola pregunta: ¿Cuántas de estas cavas tienen la temperatura y la humedad necesarias? En una foto pude observar una chimenea??? En otra el espacio de la sala de degustaciones es tan grande y se comunica directamente a los botelleros. Los cambios de temperatura en una sala ocupada por varias personas puede subir varios grados en pocos minutos. Por esta razón es necesario aislar con algún material, generalmente vidrio, los dos espacios.
Por medios naturales (cavas pasivas) es sumamente difícil lograr los 17°C, por no decir 12, cuando la guarda es larga, así como el 75% de humedad. Deben ser bodegas a varios metros bajo tierra, de otra forma es imprescindible un equipo de refrigeración.
En otra cava muestran una colección vertical de Chateau D´ Yquem, donde sólo faltan dos añadas. En fin, creo que es un libro obligado para quienes nos gusta el vino y el diseño, espero que la segunda edición sea algo más generosa que la primera. Desde aquí le agradezco a Gabriel, su excelente regalo.

En otro orden de ideas, pero todo esto ayer mismo cuando recibí mi regalo. Bebimos dos botellas que quiero comentarles. Sé que para mucha gente lo que beba o deje de beber, es algo que los tiene sin cuidado, o por lo menos esa es mi postura frente a tantos blogs llenos de fotos de botellas y reseñas simplonas de lo que bebieron la noche anterior. Pero esta vez tengo necesidad de ponerlo, no porque se trate de botellas extraordinarias, sino más bien porque son botellas bastante ordinarias.

La primera, un riesling del Mosela, Dr. F. Weins-Prüm 2005 fue un encargo que hice y no me Mosel - Líbanopercaté de especificar que quería un Auslese, o por lo menos un Spätlese, así que resultó un chaptalizadito Qmp. Eso sí, muy sabroso y refrescante, también debo decir que no es lo mismo un Qmp Blue Nun que un Dr. F. Weins-Prüm. Aromas de petróleo de la riesling, amalgamados con flores y notas de fruta amarilla, no muy definida. Se nota el carbónico formado en la copa, y al entrar, con su cosquilleo y excelente acidez, un vinito que jamás despreciaría y con este calor se antoja tener una cajita. El segundo es de Líbano, no, no es Chateau Musar, es un Fakra 2004, vinito rústico con notas de tabaco rubio curado, de nariz muy agradable y muy buen paso de boca, aunque al final diluido. Tarde de sábado muy sabrosa, en víspera del día de las madres, pero como yo no tengo madre…

 

 

No echen a volar su imaginación, hablaré de copas. Sorprende la popularidad de las copas Riedel. Hoy en día ya existe el sustituto del «caballito» de tequila, una copa diseñada por George Riedel, que no ha tenido tanto éxito como se esperaba. Recuerdo que por 1998 era imposible encontrar Riedel en México. En el verano de ese año, aprovechando que tenía que viajar a la ciudad de Nueva York, las busqué. Una mañana depués de caminar varias cuadras por Park Ave. encontré una pequeña tienda donde las vendían. Para mi sorpresa unas cuadras más adelante las encontré más baratas en Sherry – Lehmann, pero ya era muy tarde. Esta fue la primera tienda donde tuve contacto con los Burdeos, recuerdo muy bien que compré un Lafite y un Haut Brion 1991 y 92 respectivamente, añadas flojas que pude pagar por menos de 120 dólares. De las 6 copas que había quedan 5, nada mal para once años. En algún momento pensé que era más importante la cristalería que el vino, ahora pienso que ambas cosas tienen mucha importancia, pero sobre todo; no hay como descorchar una buena botella de vino a sabiendas que no hay que hipotecar la casa. Mucha gente que bebe vino en México, piensa que la calidad es directamente proporcional al precio. En cuántas comidas me ha tocado que a la hora de pedir el vino, escogen la más cara, cinco minutos después no se acuerdan lo que pidieron.
La fiebre por las copas Riedel sigue en varios restaurantes y bares de vino. A mí ya me pasó hace algún tiempo, sobre todo si las comparo con otras marcas similares a precios más decentes, como las Spiegelau, que forman una buena parte de mi pequeña colección. Hoy me vino a la memoría todo esto al ver un decantador Riedel en casi $6,000.00 (unos 450 verdes). Una jarra de agua, no será muy elegante, pero hace la misma función, y el resto me lo puedo gastar en unos cuantos vinos.

¿Han tratado de tocar una melodía con copas…?

chinabebiendoNo es extraño que de una u otra forma China siempre aparezca en escena. Con una población que supera los 1600 millones, de un total de poco más de 6 mil millones en todo el Mundo. Este país representa un mercado potencial en varios productos y el vino no es la excepción. Hace un par de días me encontré con este blog, enfocado en el vino y China. En esta entrada, Jeremy Oliver promueve su libro titulado: «Enjoy wine» escrito en chino, en él impulsa la cultura del vino y algunas marcas australianas. No pierde el tiempo tratando de enamorar a los chinos con los vinos del país de los canguros. Dentro de sus recomendaciones está Yellow
Tail un vino que se produce en cantidades megaindustriales, que podría en un momento dado quedarse con una buena tajada del mercado chino. Para ponerlos en perspectiva; las exportaciones de esta bodega superan las 25 millones de cajas, es la marca importada más vendida en EE.UU. Sólo en 2008 se vendieron 3 millones de cajas en el Reino Unido. Así que no es de extrañarse que pongan sus ojitos en China, cuyos habitantes día con día adoptan más costumbres occidentales.
Me viene a la mente aquella historia en 2007, del yellow-tail-wine2Chino cuya larga espera en el aeropuerto Charles de Gaulle en París, hizo que buscara cómo quitarse el aburrimiento en la tienda de vinos, gastando alrededor de 30 mil dólares en una sola visita al «Duty Free». Los tiempos de Mao Tse Tung se han quedado atrás, aunque todavía gran parte de la gente vive con 3,200 dólares anuales. Poco más de 200 mil habitantes son de clase media alta y 500 mil de clase media, cifras muy bajas en comparación con su población total. No es nada raro que el occidente mire con interés hacia el Dragón Asiático.

Por ahora los mexicanos debemos conformarnos «milando» a China de lejos. Una triste historia ha empañado nuestras relaciones diplomáticas. Un grupo de mexicanos sin ningún síntoma de influenza A H1 N1, habían quedado recluidos hasta ayer en cuarentena en hoteles, desperdigados por toda la geografía china. Uno solo presentaba los síntomas y permanece en el hospital. Turistas que esperaban ver la Muralla China, la única muralla fue la diplomática. Han llegado a México, gracias a la secretaria de relaciones exteriores mexicana; Patricia Espinosa. Gestión ejemplar dicho por los mismos afectados. Recibieron desde la embajada: comida, juguetes para sus hijos así como llamadas telefónicas del propio embajador; Eugenio Guajardo. Por cierto un sobrino trabaja en dicha embajada, si es de los dos lectores que leen mi blog, le mando un saludo a Tadeo.
Una semana bastante espinosa para México, en cuanto a relaciones exteriores se refiere. Cuba, Ecuador, Argentina han cerrado sus respectivas fronteras a mexicanos. No sé que sea peor bajo la lupa de las relaciones diplomáticas, pero como turista, prefiero saber de antemano que se cierran los vuelos a un determinado país, que padecer una tortuosa cuarentena.

Dejando a los chinos y demás países en fase «caparazón». Ayer se dejó sentir el calor, peor que en el desierto de Gobi y Atacama juntos, por momentos me dieron ganas de brincar a la regadera de agua helada, y decorchar un J J Prüm Wehlener Sonnenuhr Auslese 2005, botella recién adquirida. Así que no durará mucho, más que el tiempo necesario para que repose.

reforma-viernesAyer viernes fue día de asueto, de manera irónica «el día del trabajo» no se trabaja, sumando la larga semana de inactividad en la mayoría de los sectores se convierte en un día del trabajo muy diferente a los demás. Sin el tradicional y desgastado desfile.
La noticia de la influenza A H1 N1 les ha caído a los productores de carne de cerdo como bomba, el nombrecito de porcina. Desplomándose sus ventas alrededor del 50%. La OMS ha recomendado cambiar el nombre o más bien llamarle por su cepa, aunque en EE.UU. la identifiquen como swine flu. No podía faltar en escena un ingenioso mexicano con la ocurrencia de hacer camisetas con un cerdito y la bandera de México (ver foto), por sí todavía anda algún despistado que no sepa lo que sucede en este país, aunque debo decir que el mentado virus no tiene la nacionalidad mexicana, ha sido donde más estragos ha causado pero no nació aquí, por lo menos es lo que nos dicen las autoridades.

Pues bien hojeando el periódico Reforma me encuentro con la dichosa influenza en t-o-d-a-s las secciones: sociales, deportes, economía y por supuesto mi sección favorita los editoriales. Sergio Sarmiento en su sección Jaque Mate pone el dedo en la llaga. Siendo este un país de declaraciones y prejuicios no es raro encontrar cosas como esta: -Un ataque terrorista biológico que buscaba matar a Barack Obama en su visita a México- Una conspiración del gobierno de Estados Unidos para apoyar, con una epidemia inexistente, a la economía de su país o a las grandes empresas farmacéuticas… y así seguimos con otros rumores menos creativos; no me digan que estos dos no lo son. Imagínense haber burlado a la OMS y laboratorios reconocidos a nivel mundial. El triste caso es que la ignorancia puede agudizar este tipo de crisis de salud y por ende la economía también. Ya Cuba cerró sus fronteras a mexicanos, y no tardarán si es que no lo han hecho: Brasil y Argentina. Sólo esperaría de corazón que estas medidas de cuasi «toque de queda» no se prolonguen y que la semana que entra todo vuelva a una posible «normalidad». Por el bien de todos.

Esto me ha traído a otra reflexión; el ser humano todo lo quiere acotar, medir o calificar. Baste con ver que la OMS a declarado nivel 5 de 6, aunque francamente no me queda claro que carajos significa eso. Como dice Córdova Villalobos, nuestro secretario de salud: «México ya había tomado las medidas pertinentes» así que vivimos en nivel 5 desde no sé cuando. Otro ejemplo son los sismos; ya sea que se mida en la escala de Richter o la no tan común de Mercalli. El sistema métrico decimal o el inglés que tantos dolores de cabeza nos da a los latinos, y así podemos seguir con el sistema Peñin o el Parkeriano o el de Wine Spectator entre otros para calificar los vinos. Creo que son suficientes ejemplos para darnos cuenta de que somos una especie que necesita de medidas y calificaciones. ¡Ojalá! inventaran alguna escala para medir los chismes y los rumores que tanto daño hacen a la sociedad.

En franca desobediencia a las recomendaciones sanitarias de evitar las aglomeraciones fui a casa de un amigo, con casa llena, ha descorchar unas cuantas botellas. Empezamos con un Chateau de la Grange 06, un muscadet que no exhibe ni de lejos la mineralidad de los buenos muscadets. Tres años para un vinito de su categoría son ya demasiados, además tiene un tufo a vainilla que no sé de donde lo ha sacado. El segundo fue otra decepción; un Casa Madero cepa semillón 2005, de color oro viejo, espeso y brillante, olía a aceite de oliva y algo de fruta amarilla no muy definida, sus mejores momentos han pasado. Recuerdo esta misma añada del chardonnay de la misma casa, un verdadero hallazgo. Debo confesar que saqué la botella de la cava pensando que se trataba del chardonnay. El tinto fue un Sunrise de Concha y Toro, de esos vinos que ni siquiera la etiqueta revise, me parece que fue un carmenere, que hubiera sido lo mismo si se tratara de otra uva ya que la madera era la protagonista.

A raíz de mi «experimento» que reseñé en mi entrega sobre el supuesto Pétrus apócrifo, busqué la página de la bodega. Al no encontrar la web oficial de Chateau Pétrus llegué a otro sitio distinto, pero al ver el apellido Mouex, me animé a escribirles un correo para despejar dudas sobre la botella de Pétrus 2001. En mi correo pregunté dos cosas: ¿Las botellas del 2001 sin el «código secreto» son falsas? y por otro lado: ¿La bodega puso a la venta su famoso vino en 1991?
Esta fue su respuesta:

Apreciado Señor Berjón,

Le agradezco su correspondencia del pasado 13 de Abril 2009 y puedo afirmar que no hay ningún código en la etiqueta de Château PETRUS, Pomerol 2001. Si puede enviarnos una fotografía ampliada, particularmente de la esquina baja a la izquierda de esta etiqueta, podríamos entonces responder con exactitud.
De mas, 1991 es efectivamente la última cosecha en la que no se produjo vino de Château PETRUS, Pomerol.

Recibe un cordial saludo,

Christian MOUEIXcristian_moueix_web2

Escribe el mismísimo Christian Moueix, cosa que agradezco, además de haber respondido en español. Son dos detalles que hablan de su categoría. Afortunadamente leí la respuesta que esperaba, y eso me deja más tranquilo. De todas formas no creo que tenga muchas opciones para cambiar la botella o recuperar mi dinero. Por otro lado pude ratificar mis sospechas de que en 1991, Chateau Pétrus no salió a la venta; las terribles heladas hicieron que se perdiera gran parte de la flor. No sé francés, pero todo me indica que «Socrato» cató esta añada. Una vez más compruebo que no todo lo que se publica en internet es necesariamente cierto, esto partiendo de que el correo que contestó el sr.Moueix procede de una fuente fidedigna.

En otro orden de ideas; me encontré por la red con un personaje bastante singular, que tiene facha de todo menos de sumiller. Se trata del uruguayo Charlie Arturaola, muy dedicado a la farándula y a las fiestas de etiqueta, así como a los festivales internacionales. Este sumiller es uno de los protagonistas en una película titulada:EL Camino del Vino, la trama me recordó mi entrega sobre la anosmia, pero en este caso Charlie Arturaola lo que pierde es el paladar. He visto el trailer donde también aparece el famosísimo mr. Michael Rolland, y puedo decirles que por lo menos se ve divertida. No tengo idea de cuándo se estrenará o si ya se estrenó.

Por si fuera poco, después de estos últimos días de tensión, esperando los reportes del secretario de salud y cualquier otra noticia sobre la influenza porcina. Ayer a medio día hubo un temblor en México y sus alrededores de 5,7 grados en la escala de Richter, con epicentro en las costas de Guerrero. En realidad hubo menos daños de los que parecía haber causado. Pero para mucha gente fue el principio del Apocalipsis.
Después de analizar el progreso de la influenza porcina, la Organización Mundial de la Salud, desde ayer ha incrementado el nivel de alerta de 3 a 4, en una escala de 6. Se han suspendido las clases a nivel nacional. La gente a pesar de la paranoia inicial, ha estado en calma. Pero como dice el dicho: «No hay mal que por bien no venga», o sino pregúntenle a los fabricantes de tapabocas, que han hecho su agosto vendiendo su apreciado producto como nunca se lo hubieran imaginado.

tienda-lopez-h2Esta Bodega me trae muy buenos recuerdos, las dos visitas que he hecho han sido inolvidables, no sólo por sus peculiaridades y sus grandes vinos, sino también por la hospitalidad de María José López Heredia. En 2005 tuve la oportunidad de ver la construcción de la nueva tienda, obra de la arquitecta británica de origen Iraquí Zaha Hadid, ganadora del Premio Pritzker 2004.
Me acaba de llegar un correo de la bodega con un enlace, que quiero compartir. Se trata de un nuevo proyecto de María José López Heredia de promoción mediante la investigación. Una bodega con tantos años de tradición, tiene mucho que contar. Pero mejor los dejo con el enlace.

Ayer como cada viernes, último de mes, nos reunimos mis amigos enófilos y yo para catar 6 vinos rosados españoles. No hubo sorpresas. Los rosados han sido considerados por la mayoría de la gente algo así como seudovinos, poco más que un refresquito de fruta roja. Es difícil defender los vinos de bajo precio, sobretodo si tienen tan mala reputación. Los primeros rosados que recuerdo eran los de Anjou, dulzones y de poca acidez. Nada que ver con lo que se puede encontrar en otras zonas del Valle del Loira.

La reunión no fue tan rosa, estuvo dominada por un tema de salud cuya gravedad ya hace que se sienta un vacío en el estómago. El jueves por la noche anunciaban las autoridades sanitarias un brote de virus de influenza, cuya variante porcina, había cobrado ya 60 muertes, 40 de ellas identificadas con el virus. El caso es grave y sería imposible no mencionarlo, se han tomado medidas que jamás había visto: cerrar estadios de fútbol, el Auditorio Nacional, suspensión de clases en escuelas públicas y privadas etc., etc. Creo que este fin de semana me la pasaré encerrado en casa con un tapaboca. Quiero mencionarlo como una especie de catarsis, y alejar rosados-espanoleslos malos espíritus. El buen humor no debe faltar, y menos en estas condiciones.

Siguiendo con la cata, los vinos fueron: Monte Castrillo 06, de Torremilanos, bastante cansino, con apenas rastros de fruta que quedan de su juventud. Porque otro tema son las añadas de estos vinos que llegan a México. No es posible que la añada más joven que encontré sea la 2007. El segundo: Herederos de Riscal, un vino con aromas de reducción que en toda la noche no se limpió del todo, y que además la añada me fue imposible de encontrar en la etiqueta ¿tiene?. El tercero el Emina 2006 un Riberita bastante sugerente con mucha fruta roja; frambuesa y grosella, aunque le faltaba acidez. Seguimos con un Protos 2007, bastante alcohólico para mi gusto. El penúltimo un Decasta 2006 de Miguel Torres bastante frutal para su avanzada edad. El último de López Heredia, es un rosado, aunque no sé si por la viura podríamos llamarle rosado o mejor clarete. De lo que no hay duda es que es un vino profundo y complejo, la añada 1995, sí, para los poco crédulos tiene 14 años, y está como para otros 10 años o más. Rompe con los parámetros de los rosados jóvenes y frutales. Es una lástima que no llegue a México, pero por fortuna me queda más de una caja.

¿Idioma o costumbres?

Publicado: 23 abril, 2009 en Reflexiones
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copabandComo vengo haciéndolo desde hace poco, hoy metí las narices por diversos blogs de vino, tanto en español como en inglés. Me encontré con WineBiz News de Babara Keck, esta periodista que empezó a escribir a la corta edad de 15 años y que después fue consultora de mercadotecnia. Escribió recientemente en su blog sobre el mercado de habla hispana en EE.UU. La importancia de llegar a este es crucial, ya que de los 400 millones de hispanoparlantes, 45 millones viven en ese país. Ella hace hincapié en la forma de acercarse a este grupo «minoritario», poniendo especial énfasis en el idioma. Los anuncios de vino en español son un buen comienzo, ya que mucha gente hispana a pesar de tener mucho tiempo viviendo en EE.UU no habla inglés. Pero no es suficiente, ni tampoco la única barrera, hay otra más difícil de salvar. Si revisamos un poco la historia de hispanoamérica; fuera de los argentinos, chilenos y uruguayos, el resto no bebe grandes cantidades de vino como para pensar en clientes potenciales en masa ¿Cuántos restaurantes de comida típica del: Salvador, Honduras, Colombia, Perú… que tengan como elemento vertebral el vino, conocemos? Así que gran parte del escaso consumo es precisamente una cuestión cultural. Aunque como aquel viejo dicho: «donde fueres haz lo que vieres» la gente se ve influida por el medio que le rodea, donde vive.

Aquí en México la comida rápida se ha vuelto cada vez más anglo: Hamburguesas, hot dogs, nachos, pizzas… algo que hasta hace unas décadas, sin ser completamente ajeno a nuestra cultura, no representaba más que una pequeña parte del consumo callejero. El mexicano prefería tacos, tostadas, tortas, gorditas etc. No soy consultor en mercadotecnia, pero es palpable que el TLC (Tratado de Libre Comercio) ha dejado algunas secuelas. Así podríamos pensar que si el consumo de vino en Norteamérica va en aumento, como lo indica la OIV, podemos vaticinar que esto repercutirá tarde o temprano en algunos grupos que no necesariamente son consumidores tradicionales de vino. China es un buen ejemplo.

Los dichosos sulfitos

Publicado: 19 abril, 2009 en Reflexiones, Vino
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El dolor de cabeza después de beber vino, es más común de lo que suponemos. Se ha dicho hasta el hartazgo que la causa principal son los sulfitos. Poniendo en duda esta teoría, me di a la tarea de buscar las diferentes causas. En primer lugar es necesario partir del hecho de que cada organismo es singular, por lo tanto reacciona de diferentes formas a los estímulos. Hay personas más sensibles a los sulfitos que otras. Existen causas vasculares que desafortunadamente son hereditarias. Pero aun cuando los norteamericanos lo advierten de manera evidente en cada una de sus etiquetas, (por ley). Los sulfitos han estado presentes en la industria vitivinícola por más de 2000 años, como «conservadores» del vino, esto es para que no se echen a perder antes de tiempo. De otra forma los vinos se convertirían en vinagre mucho antes de poder deleitarnos con el resultado de su lenta evolución.
Conozco gente que inevitablemente debe ingerir dos analgésicos antes de probar una gota de vino, ya que de otra forma no sólo aparecen los dolores de cabeza sino una fuerte migraña, que los deja fuera de combate por varias horas.
En lo personal mis esporádicos dolores de cabeza vienen acompañados con algunos síntomas de deshidratación. Esta regla se cumple cada vez que bebo vino y poca agua. Sin pretender imponer mis reglas, debo decir que mi dosis ideal es una copa de vino por dos vasos de agua, así reduzco de manera drástica la posibilidad de tal efecto. Así que lo pongo como una hipótesis en la mesa de debate y no como un dogma, quizás alguien tiene por ahí una historia diferente que contar.