YardenOcho años, cinco meses y tres días estuvo esta botella reposando en la oscuridad de la cava. La última botella que me quedaba de tres que me regaló mi amigo Carlos. Traída de Israel, cuando él viajaba con cierta regularidad a esas tierras. La bodega; Golan Heights Winery, Yarden Cabernet Sauvignon 1997. Un vino brillante entrando a tonos marrones. Fruta negra en sazón con notas de pimiento y eucalipto, por momentos parece un buen cabernet de Rutherford. Maduro, redondo de taninos mullidos y excelente acidez. Da gusto guardar una botella por años, con estos resultados.

Buscando información sobre la vitivinicultura en Israel, me entero de que Golan Heights es una de las principales zonas de producción, ubicada entre los 1000 y 1200 metros sobre el nivel medio del mar. Otras regiones son: Galilea, Samaria, Samson y las colinas de Judea. La producción en ese país a principios de la década del noventa era de entre 130 mil a 160 mil hl. Sus principales variedades de uva son: cabernet sauvignon, merlot, sauvignon blanc, chardonnay, y la riesling, que francamente no sé que resultados pueda tener en esas tierras.

Ancient WineDurante mis cortas vacaciones en la playa, comencé a releer un libro que había leído a la mitad hace un par de años. A quienes les interesa estudiar los orígenes de la vitivinicultura es un libro obligado: Ancient Wine, de Patrick E. McGovern. Interesante saber que de las cien especies de vides silvestres, que crecen en Europa, Asia y Norte América, una, la Vitis Vinifera L. Sylvestris fue la que dio origen al 99% de las variedades de uva que hoy se vinifican. Existe evidencia arqueológica de plantas trepadoras llamadas Ampelopsis, vides primitivas que datan de hace 500 millones de años, cuando los continentes formaban uno solo, llamado Pangea. La intervención humana tiene poco tiempo, aunque existen vestigios de cerámica, los más antiguos son vasijas en forma de mujeres embarazadas de 26,000 años de antigüedad en Dolni Vestonice, República Checa. Es difícil determinar si los restos orgánicos encontrados en las primeras manifestaciones de cerámica son exclusivos del vino. Aunque no se puede afirmar de manera científica, tampoco es difícil pensar que esas uvas primitivas hayan sido recolectadas para su consumo posterior, y que en algún momento hayan fermentado dentro de las vasijas.

Por último leía ayer una noticia de esas que llaman la atención: Un Banco italiano otorga créditos a los productores de queso parmesano; dejando los pesados quesos en garantía. Meditándolo un poco, la idea no es tan descabellada, ya que el queso necesita dos años para su añejamiento, así que en una bóveda climatizada los apilan, y al término vuelven a manos del productor al saldar su crédito, o el Banco se queda con el queso. Aquí la nota. A esto le llamo flexibilidad y mucha visión.

Con esta entrega concluyo las «Misceláneas» ya que eso de la numeración en números romanos se me complica después del cinco. Empiezo con otra serie de entregas cuyo título será: «Peculiaridades diversas I, II y así… Escribiendo de todo un poco.

Aca 09Dicen que después de la tormenta viene la calma… Si de lluvia se trata no hay tal. Nada más reconfortante que romper con la rutina escapando unos días a la playa. No importa que cargue pesadas maletas, o que tenga que manejar un par de horas, siempre y cuando la carretera esté despejada, o que mis hijos pregunten cada cinco minutos, ¿ya vamos a llegar…? o que haya que registrarse a la entrada cuando el cerebro ya está en la alberca con una piña colada helada, o tenga que hacer cola para el bufé del desayuno… Se rompe la rutina para entrar a otra mucho más amena: desayunar con una buena taza de café y pan francés, embadurnarme de bloqueador, gracias a Dios ya existen los «continuous spray«, tumbarme panza arriba en la alberca, leer lo que no he podido, jugar con mis hijos, pedir una copita en la playa, aunque sea en vasos de plástico, el calorcito sienta bien, siempre y cuando se cuente con un buen equipo de aire acondicionado en la habitación.

Por fortuna nada es eterno, porque hasta las vacaciones pueden llegar a ser aburridas y fastidiosas.
palmeraMis recuerdos de Acapulco se remontan a la infancia, cuando todavía me podía peinar, ha sido un famoso destino turístico a nivel mundial. Han surgido otros como: Cancún, Huatulco, Los Cabos etc., pero Acapulco sigue ocupando un lugar especial en el corazón de muchos turistas, incluido su servidor. Nada que ver con el Acapulco de los años sesentas, hoy cuenta con una gran infraestructura. Conocí La Isla, ya ni siquiera tiene categoría de «Mall» sino que es un «Shopping Village». Un centro comercial moderno al aire libre con restaurantes y tiendas de lujo, ubicado en la zona diamante, uno de los fraccionamientos más caros. Para los despistados padres de familia, yo les sugiero que dejen olvidada su cartera en el hotel. Me lo van a agradecer.

Los vinos en la mayoría de los casos son más de lo mismo: chardonnays chilenos, savignon blanc de California y tintos españoles. El vino por copeo está en un promedio de $75.00 y la ración varía de un lugar a otro. En una escapada a Wal Mart, compré un Monte Xanic Chenin Colombard 2007, lo más decente que había en blancos por debajo de los diez dólares. Al no contar con los instrumentos adecuados, pedí en recepción un sacacorchos y dos copas. Un vino que a pesar de las copas regordetas y de cristal grueso, se manifestó muy floral y con notas de manzana y durazno, en boca me sorprendió su mineralidad.

Dolorosamente compruebo que el país está viviendo una de sus peores sequías en muchos años, no soy meteorólogo pero los acapulqueños y no precisamente en la costa, pedían más agua. En las playas la cosa cambia, viven del turismo y las lluvias no son del todo favorables para su economía, en el campo es diferente, aunque de regreso se veían los cerros bastante verdes. ¡Ojalá! que el próximo año no necesitemos importar más maíz y frijol de lo ya acostumbrado.

La última escala la hicimos en El Pescao un restaurante para gente que vive en el puerto, allí no se ven turistas pagando fortunas por una docena de camarones y un coco frío con ginebra. Comida sin rebuscamientos y de nombres llanos: Coctel de camarones, pescado frito, tacos de pescado, cerveza fría etc., Muy buena recomendación de mi cuñado. No es el mejor lugar para pedir vino, hasta en eso rompí la rutina.

Semana cuasi redonda

Publicado: 13 agosto, 2009 en El clima, Novedades
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balónGanó la selección mexicana. Lo escuché en la radio, porque obviamente no vi el partido, francamente me tiene sin cuidado. No porque no me guste el futbol sino porque soy totalmente indiferente a ese deporte, nunca me llamó la atención, cosa que agradece de manera infinita mi queridísima esposa. Bueno, decía que ganó la selección mexicana ¿a quién? a EE.UU. que si bien es cierto que no goza de una larga carrera futbolera, tiene muchos recursos para estar entre los primeros lugares. Además de que es una catarsis para los oprimidos mexicanos (no todos) que ven a los gringos para arriba. Con este resultado el equipo mexicano ya casi tiene asegurado un lugar en el Mundial de Sudáfrica. En economía el dólar está abajo de los 13 pesos. En cuanto el clima: han caído algunas gotas de agua en el reseco suelo azteca, aunque el panorama sigue complicado. Para estas fechas las lluvias deberían estar en su máxima expresión. Ayer mismo anunciaba José Luis Luege, director de CONAGUA, la reducción del 30% en el suministro de agua a la capital mexicana. Y para rematar salgo a la playa la semana que entra, vacaciones muy necesarias. Faltaría una buena oferta de borgoñas además de que se disipara el resfriado que pesqué hace un par de días, para que sea una semana redonda. Hoy por lo pronto, resfriado o no, pienso descorchar una botellita, y ojo, dije botellita y no una buena botellita. Diferencia que hace mi estado de salud.

Con respecto al diplomado para sumiller organizado por el sumiller Pedro Poncellis Brambila, va bien, aunque ahora la pregunta que queda en el aire es si se podrá contar con el mínimo de veinte interesados. Parece fácil, pero ante la crisis económica y la apatía de mucha gente, podría no llegarse a la cuota. ¡Ojalá! que eso no suceda, estoy entusiasmado con volver a las aulas, ahora en calidad de docente.

Foto extraída de Flikr

MalvasiaEl jueves pasado comí con mi socio y su esposa en el Hotel Presidente, en la contaminada ciudad de México. El Hotel es el elegido para dar cobijo a los presidentes que habitan La Casa Blanca. Así que ya pueden sacar sus propias conclusiones. Seis son los restaurantes que dan servicio a tan destacada clientela: Au Pied De Cochon (abierto las 24 horas), Palm Restaurante (Churrasquería clásica), La Chimenea (cocina tradicional mexicana), Zhen Shanghai (comida china continental), Balmoral (Muy británico) y Alfredo Di Roma (comida italiana) Llegamos sin escalas a este último. Más tarde ese día tenía una reunión con Pedro Poncellis, decano y sumiller estrella, a quien respeto por su impecable y larga trayectoria. Así que acomodé la agenda para volver a disfrutar de este lugar, después de algunos años. La especialidad; el Fettuccini Alfredo, servido con cubiertos de oro, cuando un solo comensal lo pide en la mesa. Mi socio se deleitó con este platillo, por mi parte pedí un risotto al fungi, nada que levantara suspiros. La carta de vinos es extensa, pero los precios son una locura. Sí, ya sé que esto es para ricos que dejan fortunas de propina, y que no se detienen ante el precio. Pero qué tal un Alión en $1,700.00, unos 87 euros… Pedimos un Pesquera crianza 2006, un vino que siempre me ha dejado satisfecho, fácil de encontrar en muchos restaurantes, pero por $800.00 lo deja a uno con la cartera maltrecha.

Hay una voz interna que me dice que no debo pagar una fortuna por un buen vino. Por ese precio, pido, o mejor dicho exijo que bajen los angelitos con todo y sus arpas a cantarme al oído. Entiendo todo eso de los indirectos y el prestigio de este tipo de restaurantes, pero eso de doblar de precio los vinos no creo que sea deseable ni para el consumidor ni para los restaurantes.

Italiano

Ya en terrenos más mundanos y dejando atrás esos escandalosos precios, una buena oferta me hizo asomarme de vuelta al mundo de los vinos italianos. He probado verdaderas gemas fuera de mi país, pero la oferta en México es escasa, por lo menos aquí en el centro. Pues bien, como les decía, una incursión casi obligada a una de las tiendas más grandes, pero que menos frecuento, me hizo descubrir una bodega con precios increíbles. Se trata de Ferdinando Giordano, un blanquito vinificado con malvasía me atrajo como imán al metal, cansado de chardonnays de bajo precio, que después de probarlos diría que son muy caros, o de los savignon blanc con aristas alcohólicas que pueden ser flamables, me encuentro con un malvasia como para comprar una cajita. El problema de estas ofertas es que casi nunca son permanentes, y no me refiero a los bajos precios, sino a los vinos que desaparecen de los anaqueles tan rápido como llegaron, y que jamás vuelven a surtir. Vini del Sole 2005, un vino ligero, fresco sin otra pretensión más que deleitar paladares que no buscan medallas ni puntos. Honesto y directo. Al principio notas de queroseno, fruta amarilla, entre níspero y nanche, para después despertar la boca con una acidez cítrica a limón fenomenal. Un verdadero hallazgo por debajo de los $100.00 (5 euros). El tinto, Sangiovese 2006, a pesar de que su corcho no era de virutas, como el malvasia, es aún más barato $67.00 (3.5 euros). Un sangiovese de Puglia, ambos son: «Indicazione Geografica tipica», una vez más compruebo que hay vinos fuera de las denominaciones que su precio los hace muy competitivos. No puedo evitar la relación mental entre la carta de vinos de Alfredo Di Roma y estos vinos abajo de 100 pesos… Soy masoquista extremo. Y es que el problema que veo con la pesada carta de vinos de ese lugar, es que ningún vino de 750ml. baja de $500.00.

ReformaComo cada viernes, compré el periódico Reforma para echar una hojeada a sus encabezados, editoriales y su sección Buena Mesa. Sección enfocada a la gastronomía y al vino. En la primera plana aparecen las nuevas bodegas mexicanas con el título: «Florecen nuevas bodegas». Desde que visité en Tijuana con mi amigo Valente, la tienda de vinos La Vendimia de Baja California, me di cuenta de la poca cantidad de vinos mexicanos que conocía hasta ese momento, ni siquiera la décima parte de la oferta de esta interesante tienda. Por desgracia la gran mayoría no llega a México, algunos son vinos de muy baja producción. Con este artículo me entero de nuevas bodegas que hasta hace poco tiempo no existían. Aquí la lista de algunas de las más recientes: Alborada, Cava de Don Juan, Doña Lupe, Fluxus, Pedraza, Rancho La Viñata, Relieve, Rincón de Guadalupe, Santa Cristina, Sol y Barro, Viña Norte 32, Viñedos Malagón, Vino Cruz, etc. etc. para mi pesar no he probado nada. Aunque recuerdo que hace dos años cuando visité la tienda, propiedad de la familia Salinas, armé una cajita, misma que recibí en mi oficina cuatro días después por un cargo mínimo de 50 pesos por botella. Así que no está lejos la ocasión para que pida algo de estas bodegas, eso sí, una vez que cumpla con mis obligaciones de proveedor monetario con mi familia y surta de los lápices y libros contenidos en las kilométricas listas de regreso a clases.

Siguiendo con el hilo de las bodegas, hacen mención de las innovadoras técnicas de vinificación, algunas recientes y otras no tanto: Maceraciones enzimáticas que no es más que el añadido de enzimas que junto con las maceraciones en frío extraen color y aromas. Color que a veces no dista mucho del negro fondo de una caverna. Tanques de acero inoxidable con camisas que contienen agua para bajar algunos grados la temperatura del mosto a la hora de la fermentación; ya llevan varios años en algunas bodegas, aunque otras más tradicionales prefieren el concreto y los tanques de madera. En el caso de los recipientes de madera, pueden ser de diferentes capacidades y el enfriamiento, en caso de que lo haya, se hace por medio de un serpentín metálico. Los mayores problemas a los que se enfrentan los productores nacionales son: la carga fiscal, falta de estímulos gubernamentales y las utilidades que son a largo plazo, existe otro que no había contemplado: «En lo operativo, el problema que tenemos en las bodegas nuevas es transportar nuestro producto con costo y tiempos competitivos». Problema que explica, junto con la baja producción, la causa de la ausencia de oferta en otros puntos de la República Mexicana.

Después de estos angustiantes días de sequía en el sur, espero que no afecte más a los productores mexicanos, aunque no necesiten lluvias en esta época, sería grave que les haya afectado ya para la vendimia de este año.

Un poco de Green Day

Oficina 3

Oficina 2

Oficina 1

Cambio de espacio, cambio de aires, nuevas vistas, nuevos vecinos y nuevas cuentas…
Lo primero que me pregunto al mudarme de oficina, es por qué guardé tantas porquerías durante los cuatro años que ocupé mi antigua oficina. ¿Por qué…?

En estos tiempos el correo es la fuente principal de basura: publicidad, cuentas por pagar, promociones, todo dentro de sobres, sobres grandes que contienen sobres más pequeños, cajas dentro de otras cajas, al estilo matrioska. Revistas, periódicos, instructivos que nadie lee, cables de todo tipo, cargadores de diversos artefactos eléctricos, CDs que quién sabe que contengan, basura, basura y más basura. Hay estudios socio-económicos basados en la basura, proporciona detalles precisos de la civilización que la produce, en los países desarrollados es infinitamente mayor a la de los países en desarrollo, donde todavía comen plátanos “naturales” y la cáscara es biodegradable.

Siento un alivio al deshacerme de tanta basura, y esto lo digo de manera literal. Prometo de ahora en adelante, tirar todo lo que no me sea útil en un futuro a muy corto plazo.

He transformado una terracita chocolatera de los años sesentas, donde mi padre jugaba dominó con sus amigos, en mi oficina. La gran ventaja es que aquí no pagaré renta, las únicas cuentas a pagar serán las del teléfono, la energía eléctrica y el internet. Algo muy deseable en estos tiempos de crisis.

En otro tema; me sorprende la avalancha de entradas en los blogs de vino en castellano invitando a que la gente vote por su blog. Después de las tortuosas campañas políticas que pasamos quienes vivimos en México, parece que no sólo se da en los círculos políticos. El hecho de que alguna alma generosa haya inscrito mi blog a este concurso, me halaga mucho, ya que estoy acostumbrado a no ganar ni siquiera el muñequito en la rosca de reyes, además pienso que se puede desvirtuar muy fácilmente la esencia de este concurso. No en vano han colocado ya un aviso en letras rojas advirtiendo que se penalizará con el 50% la primera vez hasta la eliminación a quienes incurran en «patrones atípicos en la votación…» quién sabe qué rayos quiera decir eso, aunque poca gente podrá resistir a la tentación de votar por su propio blog y hacer propaganda. Y ya que muchos enoblogeros han llevado agua a su molino en el concurso de blogs, organizado por el Diccionario del Vino, yo sólo los invito a que le echen un ojo.

cata 124Había pensado en bautizar esta entrada con el título de: «No apta para diabéticos». Vinos de cosecha tardía, otros también botrizados y un espumoso demisec…  Aaah y se me escapa un vino de Burdeos vinificado con semillón y savignon blanc. Seco, para contrastar con tanto dulzor, y al final un cava demisec. Los nueve integrantes en esta ocasión, porque somos casi una docena, once siendo exacto, disfrutamos de todos los vinos, con nuestras respectivas preferencias, algo natural entre nosotros los humanos. Chile, Francia y España estuvieron presentes, lo que fue una grata sorpresa, por lo menos para mí, ya que no figuraba ni siquiera en mi mente, es que al final acabaría sacando de la cava un Borgoña del 58, pero eso se los cuento después. Abrimos boca con un chilenito de cosecha tardía Artemisa 2006, con perfil tropicaloide; piña cristalizada, mango, mucho mango con una arista alcohólica resaltada por el azúcar residual, y de acidez muy justa rayando en lo meloso. El segundo de la noche fue un Sauternes de Sichel añada 2003, una añada muy comentada por su calor que dio como resultado vinos golosos y frutales. El primer golpe fue de acetatos de etilo, comúnmente se percibe como merthiolate, olor que no desapareció en toda la noche, esta nota la percibí por primera vez en un Chateau D´Yquem 94, en aquella ocasión con un poco de aire el olor fue desapareciendo. Fauchon que lo mismo hace champán que sauternes, en este caso un sauternes 2006. El olor a granos de café tostado fue lo imperante, ¿barricazo…? no lo sé pero el olor que despedía era más bien de una cafetería que de una cata de vinos dulces. Después de ver los Blue Nun chaptalizados de menos de 40 pesos, se me hace muy raro ver esta botella estilizada, esbelta, eso sí, de color azul igual que el Qba. No dejo de reconocer que estaba sabroso, con una nariz a miel y flores y con buen a acidez en boca, pero por más de 600 pesos (45 dólares) me parece que hay mejores opciones, y no es porque le tenga mala voluntad a la monjita de la botella. ( El único vino de esta tanda sin azúcar residual fue el Baune 1958Chateau Timberlay 2005, que podía haber apostado que llevaba savignon blanc por el intenso olor a orín de gato, asociada a esta uva, al mirar la etiqueta me di cuenta de que se trataba de una mezcla con semillón. Un vino cansino, que ha pasado su mejor momento. El último vino oficial fue un cava de sedimentoCastellblanch, a pesar de su dulzor, pudo limpiar mis papilas para darle entrada a un tinto. ¡Y qué tinto! Hace una semana mi amigo y más reciente compadre, ya saben que los mexicanos somos muy dados al compadrazgo, me trajo unas botellitas de regalo, algunas ya eran vinagre, pero llamó mi atención dos botellas magnum borgoñesas del 58. Hospices De Baune Corton Cuvée Charlotte Dumay 1958, mis expectativas eran muy bajas, una de ellas no tenía la añada, ya que se había desprendido la etiqueta del cuello de la botella, pero deduje que se trataba de la misma añada que la de su botella hermana. Nivel por debajo del hombro. A pesar de todos mis esfuerzos quirúrgicos para descorcharla sin que sucediera una tragedia, y usando el famoso destapacorcho de láminas, el deteriorado corcho hizo un viaje sin escalas al interior de la botella. Con cara de incredulidad serví un poco en mi copa…El primer comentario de Carlos Cué fue que mi mirada no delataba vinagre, este vino estaba muy lejos de los terrenos acéticos, me apresuré a decantarlo para que el corcho no lo contaminara. Y después me deleité con este vinazo, cuyas condiciones de guarda desconozco por completo pero a juzgar por el vino, no pudieron ser tan hostiles. Color ocre, con mucho sedimento, (foto) aromas de cuero de primera calidad, trufas, bosque, a la mejor digo una barbaridad, pero le encontré un perfil parecido a un Rioja clásico. Al principio el grupo estaba un poco escéptico, pero poco a poco fue entrando en sintonía con este veterano, yo lo disfruté trago a trago. Lo mejor de todo es que me queda otra botella.

Ribera del DueroEn varias ocasiones dentro de mis visitas culinarias a restaurantes que ofrecen vinos de la denominación de origen Ribera del Duero, me encuentro con la letra «v» en lugar de la «b». En sentido estricto, no se trata de un error ortográfico, ambos términos se encuentran en el diccionario de la RAE.

ribera.(Del lat. *riparĭa, de ripa).

1. f. Margen y orilla del mar o río.

2. f. Tierra cercana a los ríos, aunque no esté a su margen.

3. f. ribero.

4. f. Huerto cercado que linda con un río.

5. f. Vall. Casa de campo con viñas y árboles frutales próxima a las orillas de los ríos o cercana a la capital.

volar alguien la ~.

rivera.
(Del lat. rivus, riachuelo).

1. f. Arroyo, pequeño caudal de agua continua que corre por la tierra.

2. f. Cauce por donde corre.

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Más allá de cuestiones gramaticales, existe otro aspecto implícito: La falta de cuidado, y la falta de oficio, tampoco se requiere ser sumiller o un enólogo, no me puedo imaginar a una persona medianamente empapada en el tema de los vinos, que cambie con tanta facilidad esa letra, no hace falta que abran el diccionario. Copiando correctamente las etiquetas se ahorrarían muchos errores. ¿Error al escribir en el teclado? Todo mundo es falible a tener errores, con mayor razón al estar ambas letras una al lado de la otra, pero cabe la corrección a la hora de mandar imprimir la carta de vinos. Para mucha gente este error no significa nada, pero a mí me deja un mal sabor de boca, y mi imaginación echa a volar; inmediatamente me voy a los aspectos de la restauración y me pregunto sobre las condiciones de guarda, de servicio y otras cositas que tienen que ver con el vino, dentro de ese restaurante en particular.

Conde de los AndesEl domingo pasado fue de paella. Paella que yo mismo preparé. Un verdadero placer la cocina, desde el momento que salgo a comprar la materia prima, hasta que coloco la paella ya lista en la mesa. Como en España, México tiene muchas variantes, hay quienes hacen gala de su originalidad agregándole: chistorra, alcachofa, cangrejo, baby pulpo, salchichas…hasta un chorrito de Corona en el último hervor. Para mí también es una referencia muy concreta de por dónde vamos con la inflación, en cada ocasión que hago las compras para prepararla, se incrementan los precios, y me veo en la penosa necesidad de sacar de mi cartera un poco más de los devaluados pesos. Pero esos son temas económicos que no se antojan en  domingo.
Caminando por el pasillo de los vinos me sorprendió ver el legendario Conde de los Andes, con una nueva cara, muy reformadito, ha dejado atrás aquella vetusta etiqueta aunque todavía conserva la mallita dorada. Pero aún me sorprendió más su precio que no llega a los $180 pesos, algo así como 10 euros. Se trata del Gran Reserva 1999. Un vino que habla muy suave, es sutil, con una marcada acidez, al principio raya en lo plano, aunque también debo reconocer que estaba más frío de lo debido. Con algo de calor empiezan los aromas a tabaco rubio y cuero. Un vino correcto, que además maridó muy bien con la paella.

Brovia
Hablando de vinos pasados, pasados en el tiempo y no porque estuvieran picados o decrépitos, sino todo lo contrario. El jueves descorché un Brovia, Ca´ Mia 2006, un barolito que lo deja a uno muy satisfecho sin tener que hipotecar la casa. Además de que lo compré en EE.UU. otra razón por la que no tuve mucho que desembolsar. Ahora mismo presenta todos los síntomas de la juventud, muy vivaracho con una acidez estupenda, buena estructura, fruta roja en sazón, notas térreas de trufa y algo especiado a canela y pimienta negra. Afortunadamente guardo otra botella para dentro de unos añitos, para ver su evolución.

En otro orden de ideas les comento de un proyecto que me entusiasma mucho, y por otro lado me compromete a desempolvar algunos libros, para refrescar algunos conceptos que empiezo a olvidar. Me han propuesto coordinar junto con el sumiller mexicano Pedro Poncelis Brambila, un diplomado para la formación de «Sommelier». Y es que tener el amor que le tengo al vino y haber leído, probado y viajado, no me hace un pedagogo, aunque también reconozco que siempre me ha gustado la docencia, desde los diez años empecé con mi primera alumna, logrando enseñarle a leer. Tendré que sentarme y tener una larga charla con Pedro Poncelis, y así afinar y definir los detalles. A Pedro Poncelis, padre, ya que su hijo también es sumiller, lo conozco desde hace más de doce años, aunque no lo he vuelto a ver desde hace mucho tiempo. El diplomado consta de cuatro módulos, 41 sesiones de 4 horas, dando un total de 162 horas. Como pueden ver es bastante completo. Ya les contaré más adelante como van las cosas.

En el último número de la revista mexicana Catadores, la potada es muy sugerente, unas piernas femeninas bien torneadas saliendo de una copa de vino, con el título de «Vino y deseo femenino… Bebida afrodisíaca» . Su contenido es avalado por el hospital Santa María Nuova de CatadoresFlorencia, Italia. Ya se pueden imaginar los efectos del vino en las mujeres, así que el estudio es más que nada confirmatorio:

«El consumo entre una y dos copas de vino al día incrementan el apetito sexual femenino. Tras experimentar con 789 mujeres entre 18 y 50 años de edad» (…) «Este trabajo cuantificó el FSFI (female sexual function index o índice de la función sexual)»

Son muy claros al referirse sólo a cuestionarios, no piensen mal y quieran apuntarse a la nómina de investigadores masculinos…

Otra conclusión fue la de Manuel Mas, catedrático de Fisiología de la Universidad de La Laguna, España.

«Los países en donde hay un mayor consumo de vino per cápita son aquellos que dicen ser los más satisfechos sexualmente»

¿Será cierto…?

Hace 40 años llegó a la luna el Apolo XI, uno de los capítulos más grandes de la historia de la humanidad… Hay quienes todavía lo dudan.

ZambujeiroHace unos días leía un hilo en verema.com sobre la cultura del vino en España. Es un tema recurrente entre propios y extraños. Mucha gente piensa que por el hecho de que un país sea productor y consumidor de vino a gran escala, ello implica que sus habitantes tengan cultura del vino. Qué debemos entender por cultura según la RAE:

cultura.

(Del lat. cultūra).

1. f. cultivo.

2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

4. f. ant. Culto religioso.

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Sin tomar en cuenta otras tantas acepciones, que no vienen al caso, ya que están fuera de contexto.
La segunda acepción ¿A qué conjunto de conocimientos se refiere? Hay muchos prejuicios alrededor del vino, los conocimientos de la gente muchas veces nacen de la desinformación. Cuántas veces nos paramos en un restaurante a pedir que refresquen el tinto, y el mesero pone cara de asombro, rebuznando; el tinto va al tiempo, o no saben que es un decantador, o luchan con la botella al descorcharla…

Si tomamos como válida la tercera acepción, podemos estar parcialmente de acuerdo. «Modo de vida y costumbres» nadie puede negar que España, Francia, Italia, Portugal y Alemania entre otros países europeos, tienen una gran tradición vitivinícola, así como también Argentina, Chile y EE.UU en América. El vino ha sido parte cotidiana de sus vidas, sobre todo en Europa, acompañando los alimentos y también como elemento esencial de convivencia, lo que llama Manuel Camblor: «lubricante social».* Pero que hay del conocimiento, es aquí donde empiezan mis dudas.

El tequila y el mezcal son las bebidas nacionales, o por lo menos es lo que nos hacen creer. Pero esto no implica de ninguna manera que yo tenga conocimientos del tequila, apenas si sé que proviene de una plantita de hojas largas y puntiagudas, y el jugo que sale de la piña, corazón de esta planta, se destila.
Bebo café todas las mañanas, y eso tampoco me hace un experto en café. Pienso que es una cuestión cultural y no siempre va de la mano del consumo consuetudinario. Estoy convencido de que no hace falta nacer en un país tradicionalmente vitivinícola para entrar de lleno a este apasionante mundo. Somos un puñado de bichos raros quienes gozamos el vino en su máxima expresión. Aquí y allá.
Libro y copa
Pocos son los países con arraigo vitivinícola que se ocupan de los vinos extranjeros. Lo he visto en Chile, Argentina, Portugal poco menos en España.
EE.UU. como he podido comprobar en mis visitas, tiene uno de los mercados más importantes del mundo junto con el mercado inglés. Si bien es cierto que existe una inmensa oferta de vinos californianos, hay puntos de venta donde la oferta de vinos extranjeros es un sueño para cualquier enófilo. En primer lugar está la ciudad de Nueva York, seguida de otras como Chicago y Los Ángeles.
En Argentina la gran mayoría de los vinos que encontré en las tiendas de Buenos Aires, eran argentinos, y por desgracia pocos vinificados con Torrontés; uva blanca con la que identifico a Argentina.

Pero siguiendo con el hilo de la dichosa cultura del vino, no he encontrado gran diferencia entre unos y otros países. Como dije antes; en cada país existe ese grupo grande o pequeño de gente que disfruta y conoce el vino, sin importar que tanto produce o que tanto se consume el vino en su país.

* Este término aparece en la obra «Ancient Wine» del autor Patrick Mc Govern, en la solapa del libro, al final: «As medicine, social lubricant, mind-altering substance, and highly valued commodity, wine became the focus of religious cults,» (…)