Paradoja del clima

Publicado: 14 septiembre, 2009 en El clima, Reflexiones
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rep. mexicanaHoy en día el clima es más difícil de predecir que la propia economía. Con todo y lo que se rompen la cabeza los estudiosos de esa materia. Hace apenas una semana se pronosticaba la sequía más severa de los últimos 50 años. Pero la semana pasada corrió más agua por el centro del país, que en las cataratas de Iguazú y del Niágara juntas. El domingo antepasado cayeron más de 210 mil millones de litros en la ciudad de México, si a esto se le suma la basura en el drenaje y alcantarillas colapsadas por las obras de mantenimiento asfáltico… La realidad es que es un verdadero milagro que esa ciudad no se colapse, día con día se le acumulan sus problemas de » salud» como a la abuela sus achaques.

Otra realidad es que no se puede tener contento a todos. Por un lado subió el nivel de las presas que surten gran parte del centro del país, pero por otro se han inundado gran números de colonias. Después de todo pienso que estas lluvias han sido muy buenas para gran parte de la población, espero que no hayan llegado tarde para el campo y tengamos que importar más maíz y frijol de lo ya acostumbrado.
En resumidas cuentas, los días han estado tequileros, como los llamamos en México. Es decir: un pretexto más para beber en un día donde no se «puede» salir a trabajar. Recuerdo aquella leyenda urbana de una cantina cuyo dueño la bautizó con el nombre de Mi Oficina, aunque debe haber muchas a lo largo y ancho de México, así que los borrachitos asistían sin remordimientos. Al llegar a casa, cuando sus esposas les preguntaban: ¿Dónde has estado…? Contestaban con aplomo: en mi oficina.
Como el tequila no es de mi agrado, yo diría, sin pecar de malinchista sino por simples preferencias, que son días de Oporto o de un buen Pedro Ximénez.

Foto extraída de esmas.com

Viñedo en el Valle de Guadalupe (Chateau Camou)

Viñedo en el Valle de Guadalupe (Chateau Camou)

Existen lugares que basta con conocerlos para no volver nunca más, no me refiero precisamente a los poco agraciados en cuanto a belleza, sino aquellos que por su lejanía, por su difícil acceso, inseguridad, malos recuerdos o simplemente por sus pocos atractivos, son para no volver a pisarlos. Tijuana y sus alrededores encajarían en esta categoría, en mi humilde opinión, y me refiero también a Ensenada y al Valle de Guadalupe. Aunque su oferta gastronómica es maravillosa; allí probé el mejor y más grande callo de hacha de toda mi cuarentona vida, así como un exquisito abulón, en el hotel Las Rosas en Ensenada, con una vista al mar privilegiada. He visitado La Vendimia de Baja California, la mejor tienda de vinos, en cuanto a oferta de vinos mexicanos en Tijuana. Y el Valle de Guadalupe con su polvoriento y rústico atractivo, que fuera de la altivez de algunos productores de impedir el paso mas que con cita previa, situación comprensible en Napa y Sonoma, lugares concurridísimos, y sólo en algunas bodegas y en determinada época del año, porque hay otras que ni siquiera las moscas se paran. Pero ayer cambiaron mis intenciones de no volver, al leer la sección del sr. Gerchman en su columna Buena Mesa. Nos cuenta de la ampliación de la carretera panorámica que comunica a Tijuana con el resto de la península en el tramo hacia Ensenada. Que si bien es cierto no tuve problemas de espacio cuando en el otro carril pasaban camiones a toda velocidad, tampoco es despreciable tener una vía más ancha, sobre todo para turistas distraídos. Otra cosa que me llamó la atención, es el hecho del nacimiento de nuevas bodegas, como ya lo he comentado en otra entrada, bodegas artesanales cuya producción no rebasa las cien cajas. Sería muy feliz recorriéndolas probando sus vinos y admirando el paisaje siempre grato de los viñedos, porque hay tres cosas que puedo admirar por largo rato: el mar, una hoguera y un viñedo. Todo esto sin necesidad de citas, ni tampoco poner cara de turista billetudo para que me permitan el paso. Así que Baja California vuelve a mi lista de viajes, aunque no está entre los prioritarios. Me faltaría primero recorrer algunos pueblos donde todavía practican el trueque, donde los mercados son verdaderos puentes al pasado, al pasado antes del virreinato, donde la gente llega a la plaza para ofrecer sus diferentes productos a cambio de otros, donde la materia prima está viva y no enlatada o en tetrapack, pueblos donde los aromas, colores y texturas despiertan los sentidos. Ayer platicaba de esto con mi amigo Carlos Font, o más bien él platicaba de su recién aventura en tierras poblanas, allá por la sierra de Tehuacán. Una experiencia que no tiene igual, y que sirve para abrir nuestros cegados ojos a las raíces más profundas de nuestra historia. Lugares que sin duda debo conocer.

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Quiero felicitarlo por su reciente graduación como chef, espero que comparta sus mejores platillos, enhorabuena Carlos. Además de darle las gracias por los presentes que me trajo desde aquella maravillosa tierra; una vid, que aunque no es vitis vinífera haré de cuenta que lo es, y un manojo de ajos, ajos que asegura son los mejores del mundo, habrá que comprobarlo con algunos frescos camarones fritos en aceite de oliva o algunos pulpos tiernos, todo con una buena dosis de ajo bien picado y una copita de chardonnay fermentado en barrica, a quien no le parezca el maridaje, que me disculpe pero quien sufrirá las consecuencias seré yo.

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Por último quiero comentarles que ayer volví a creer en las hermosas cualidades de la cabernet franc. Descorché un espléndido Chinon, Marc Brédif 2006 que fue abriendo como una flor en presencia del sol, limpio de aromas: frambuesa, ciruela madura y notas de humo y heno, boca frutal, jugoso, largo y con una acidez extraordinaria, una de esas botellas que quisiera transformar en magnum, para seguir disfrutándolo durante toda la tarde. Apúntenlo, apúntenlo.

Otro capítulo más

Publicado: 2 septiembre, 2009 en De lo social, Reflexiones
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Desde que era niño se han ido cerrando capítulos en el libro de la vida, en mi libro: Mis padres, mis tíos, y también algunos amigos han muerto. Pero quedan en la memoria. El lunes se fue Carmen, Tía Carmen. Descanse en Paz. La Paz que ya merecía, después de amargos y dolorosos episodios.

Dionisio o Baco...

Dionisio o Baco…

Ayer pasaba por una de tantas avenidas de la capital mexicana, llenas de ruido, contaminación, semáforos, ruteros, puestos ambulantes, perros callejeros, anuncios pequeños, anuncios medianos, anuncios espectaculares, algunos llenos de ingenio, otros llenos de faltas de ortografía, basura, calor, camellones surcados por huellas de imprudentes desesperados, cables de electricidad, de telefonía… Algo que se ha vuelto parte del paisaje urbano es el grafiti, grafito o pintas. Algunos son francamente detestables. Otra manifestación social. ¿Arte o contaminación visual? Un muro de piedra, una puerta de madera o de aluminio pintarrajeadas, aparadores y en algunos casos camiones y automóviles con pintas, no pueden ser otra cosa sino vandalismo y un atentado a la propiedad privada. Hay otras muestras de verdadero grafiti, el grafiti de ideas genuinas de forma y fondo, que se pueden encontrar y en algunos casos admirar, como en el concurso organizado en el estadio Azteca, La única limitación en este concurso fue que el tema tuviera relación con los acontecimientos que se han dado a través del tiempo dentro del estadio: Partidos de futbol, conciertos, la visita de Juan Pablo ll, entre otros. Una brillante idea para conducir por buen camino este tipo de expresiones dentro del caos citadino. Pero el hallazgo de ayer fue por sorpresa, al dar vuelta en una esquina me encontré a Dionisio o Baco, por lo menos eso me parece y lo he titulado así. En seguida saqué la cámara fotográfica. Ejemplos hay muchos, pero no todos llaman de manera grata la atención.
Un ejemplo de vandalismo es el de la segunda foto. ¿Qué motivo a quien hizo esa pinta a subir más de diez metros arriesgándose a caer al vacío? Subir para pintar esos horribles garabatos. Ya de por si un panorama repleto de contaminación visual.

Grafiti de altura...

Grafiti de altura…

De mucha altura...

De mucha altura…

Vinos de la Cata

Vinos de la Cata

De chile, de dulce y de manteca, podría ser el título de la centésima vigésima cata. No hubo un tema específico en cuanto a los vinos. Desfilaron dos blancos; uno de argentina vinificado con torrontés, un Mosela luxemburgués, dos portugueses tintos y dos mexicanos «premium» de esos vinos caros y con pocos resultados, una relación calidad-precio muy pobre.
El primer blanco fue un Norton Torrontés 2008 color pajizo, nariz floral con notas de guanábana y pera, de entrada suave de buena acidez y final un poco amargo. El segundo fue un vino muy particular L. & B. Kox Pinot Gris 2004 , jamás había probado un vino del Mosela de la parte de Luxemburgo, como dato particular, el río Mosela nace al noreste de Francia, en la cordillera de los Vosgos, y desemboca en el Rin en Alemania, pasando por Luxemburgo. Un vino con una nariz algo cerrada, en boca tiene una acidez cítrica, una combinación de mandarina y lima, de final largo. El Flor de Crasto 2006, es un vino del Duero portugués, vinificado con Tinta Roriz (tempranillo) touriga nacional y touriga franca, vendimiado a mano y fermentado diez días en tanques de inoxidable. En nariz es frutal: cerezas y ciruela con una nota ahumada, pero en boca presenta ciertos verdores. El cuarto fue otro portugués de la región de Dao; Vinha Do Poeta 2006 vinificado con las mismas del anterior añadiendo la Jaen. Buscando más datos en The Oxford Companion to Wine , menciona que se trata de una uva de color negro de piel gruesa, no muy aristócrata «undistinguished» . Conocida en España, en la meseta central. Existe la Jaen blanca llamada también Avesso de Portugal, al sur donde se produce el Vino Verde. El Vinha Do Poeta es un vino correcto de carácter térreo: trufa, tierra mojada y fruta roja en sazón, de taninos suaves y buena acidez, por $135.00 es una excelente compra.

Kanté y Friné

Kanté y Friné

Entramos a los mexicanos con «ínfulas». Las botellas de formas caprichosas y las etiquetas creativas para mí no reemplazan el contenido. Friné 2005 de la bodega Vinos y Terruños, con una etiqueta donde se muestra un boceto de la figura desnuda de una mujer. Cabernet Sauvignon «by Deby Béard» para quienes no la conocen, es una mujer promotora del vino que se autoproclama en su blog, como la «mujer que más impulsa la cultura del vino en México» ¿quedó claro? Algo que me llama profundamente la atención es el contraste entre la información de la botella, y lo que dice en su blog. Ni siquiera coincide con los 13,3% de alcohol que marca en la botella. Aromas a cajeta quemada y cierta volatilidad, fruta negra para terminar en granos de café tostado. Tánico y de acidez justa. Nada que justifique $630.00 (50 dólares). Por último un vino de Santo Tomás: Kanté sin añada, o más bien con tres añadas: petit verdot 2006, cabernet franc 2007 y syrah 2005… Me recordó al famoso vino chileno Caballo Loco # 9 o 10 o no sé que número esté a la venta. Cada variedad de uva tiene añadas diferentes, algo que no había visto antes más que en el champán cuando no tiene añada y en los jereces, que son mezcla de añadas recientes con más viejas. Kanté tiene una botella en forma de tubo, hermano de Pitxos, otro vino de la misma gama. Vino de aromas de grosella y lavanda, en boca es amargo y sin nervio, le falta acidez. Precio: $595.00. Quien se atreva… que lo disfrute mucho.

Los vinos de la noche

Los vinos de la noche

No es fácil levantarse a media semana por la madrugada después de haber dormido menos de tres horas, pero es aún más difícil despedirse de los buenos amigos. Anoche mi esposa y yo cenamos con dos entrañables amigos. Amigos que han decidido irse a vivir al extranjero por algún tiempo. La ocasión ameritaba descorchar algo especial. Abrimos boca con un Chateau Carbonnieux blanco 1998. Un Pessac Leognan que ha ganado su reputación gracias a su gran calidad y cualidades que gana con el tiempo. Once años le han sentado de maravilla. En nariz destaca una combinación de flores y fruta amarilla, piedra de río y pimienta blanca. Amplio en boca, refinado y con notas minerales, acidez que perdura y nos advierte que tiene nervio para evolucionar todavía por mucho tiempo. El segundo vino es un merlot Jacob´s Creek Reserve 2005. Desempacado de Australia, regalo de un hermano de Gabriel que vive por aquella tierra de canguros, cuya foto muestra el viñedo de fondo, sosteniendo la botella como si se tratara de un trofeo. Un vino que al principio olía a plástico y que con el aire fue dando algo de fruta negra, en boca ligero y de trago largo. Después saqué de la cava a «Don Ricardo» añada 2003, un vino en presentación magnum de la bodega Monte Xanic. Vinos que han dejado de gustarme desde hace mucho tiempo, por lo amaderado de sus tintos, definitivamente me quedo con su chenin colombard. Fue un regalo de cumpleaños que guardaba. Por desgracia presentaba una nota de cartón mojado, indudable señal de TCA.
De una partida de cuatro botellas de Lafite 94 que yo mismo compré, conservé una sola, mi invitado guardaba otra y dispuso…más bien la tomé de su nicho, ya que mi cava es la cava de mis amigos, lo digo textualmente ya que la comparto con ellos, no sólo descorchando mis botellas, sino también destinando algunos nichos para que puedan guardar las botellas que deseen.

El acusado

El acusado

Así que con su consentimiento era momento de probarla de nueva cuenta, ya que 1994 fue una añada que a mí en lo particular nunca me dejó satisfecho, algunos años después de aquellas primeras botellas, y después del corchazo de la anterior, no me pareció tan mediocre como las otras aunque tampoco levanta suspiros. Fruta negra, algo de mina de lápiz y chocolate, pero no tiene el nivel de un buen Lafite. Así con una lasaña y una ensalada de lechugas, tomates y espárragos rociados con vinagreta y buena charla, las horas se convirtieron en segundos y concluyó la velada, dando paso a una breve pero sentida despedida.

YardenOcho años, cinco meses y tres días estuvo esta botella reposando en la oscuridad de la cava. La última botella que me quedaba de tres que me regaló mi amigo Carlos. Traída de Israel, cuando él viajaba con cierta regularidad a esas tierras. La bodega; Golan Heights Winery, Yarden Cabernet Sauvignon 1997. Un vino brillante entrando a tonos marrones. Fruta negra en sazón con notas de pimiento y eucalipto, por momentos parece un buen cabernet de Rutherford. Maduro, redondo de taninos mullidos y excelente acidez. Da gusto guardar una botella por años, con estos resultados.

Buscando información sobre la vitivinicultura en Israel, me entero de que Golan Heights es una de las principales zonas de producción, ubicada entre los 1000 y 1200 metros sobre el nivel medio del mar. Otras regiones son: Galilea, Samaria, Samson y las colinas de Judea. La producción en ese país a principios de la década del noventa era de entre 130 mil a 160 mil hl. Sus principales variedades de uva son: cabernet sauvignon, merlot, sauvignon blanc, chardonnay, y la riesling, que francamente no sé que resultados pueda tener en esas tierras.

Ancient WineDurante mis cortas vacaciones en la playa, comencé a releer un libro que había leído a la mitad hace un par de años. A quienes les interesa estudiar los orígenes de la vitivinicultura es un libro obligado: Ancient Wine, de Patrick E. McGovern. Interesante saber que de las cien especies de vides silvestres, que crecen en Europa, Asia y Norte América, una, la Vitis Vinifera L. Sylvestris fue la que dio origen al 99% de las variedades de uva que hoy se vinifican. Existe evidencia arqueológica de plantas trepadoras llamadas Ampelopsis, vides primitivas que datan de hace 500 millones de años, cuando los continentes formaban uno solo, llamado Pangea. La intervención humana tiene poco tiempo, aunque existen vestigios de cerámica, los más antiguos son vasijas en forma de mujeres embarazadas de 26,000 años de antigüedad en Dolni Vestonice, República Checa. Es difícil determinar si los restos orgánicos encontrados en las primeras manifestaciones de cerámica son exclusivos del vino. Aunque no se puede afirmar de manera científica, tampoco es difícil pensar que esas uvas primitivas hayan sido recolectadas para su consumo posterior, y que en algún momento hayan fermentado dentro de las vasijas.

Por último leía ayer una noticia de esas que llaman la atención: Un Banco italiano otorga créditos a los productores de queso parmesano; dejando los pesados quesos en garantía. Meditándolo un poco, la idea no es tan descabellada, ya que el queso necesita dos años para su añejamiento, así que en una bóveda climatizada los apilan, y al término vuelven a manos del productor al saldar su crédito, o el Banco se queda con el queso. Aquí la nota. A esto le llamo flexibilidad y mucha visión.

Con esta entrega concluyo las «Misceláneas» ya que eso de la numeración en números romanos se me complica después del cinco. Empiezo con otra serie de entregas cuyo título será: «Peculiaridades diversas I, II y así… Escribiendo de todo un poco.

Aca 09Dicen que después de la tormenta viene la calma… Si de lluvia se trata no hay tal. Nada más reconfortante que romper con la rutina escapando unos días a la playa. No importa que cargue pesadas maletas, o que tenga que manejar un par de horas, siempre y cuando la carretera esté despejada, o que mis hijos pregunten cada cinco minutos, ¿ya vamos a llegar…? o que haya que registrarse a la entrada cuando el cerebro ya está en la alberca con una piña colada helada, o tenga que hacer cola para el bufé del desayuno… Se rompe la rutina para entrar a otra mucho más amena: desayunar con una buena taza de café y pan francés, embadurnarme de bloqueador, gracias a Dios ya existen los «continuous spray«, tumbarme panza arriba en la alberca, leer lo que no he podido, jugar con mis hijos, pedir una copita en la playa, aunque sea en vasos de plástico, el calorcito sienta bien, siempre y cuando se cuente con un buen equipo de aire acondicionado en la habitación.

Por fortuna nada es eterno, porque hasta las vacaciones pueden llegar a ser aburridas y fastidiosas.
palmeraMis recuerdos de Acapulco se remontan a la infancia, cuando todavía me podía peinar, ha sido un famoso destino turístico a nivel mundial. Han surgido otros como: Cancún, Huatulco, Los Cabos etc., pero Acapulco sigue ocupando un lugar especial en el corazón de muchos turistas, incluido su servidor. Nada que ver con el Acapulco de los años sesentas, hoy cuenta con una gran infraestructura. Conocí La Isla, ya ni siquiera tiene categoría de «Mall» sino que es un «Shopping Village». Un centro comercial moderno al aire libre con restaurantes y tiendas de lujo, ubicado en la zona diamante, uno de los fraccionamientos más caros. Para los despistados padres de familia, yo les sugiero que dejen olvidada su cartera en el hotel. Me lo van a agradecer.

Los vinos en la mayoría de los casos son más de lo mismo: chardonnays chilenos, savignon blanc de California y tintos españoles. El vino por copeo está en un promedio de $75.00 y la ración varía de un lugar a otro. En una escapada a Wal Mart, compré un Monte Xanic Chenin Colombard 2007, lo más decente que había en blancos por debajo de los diez dólares. Al no contar con los instrumentos adecuados, pedí en recepción un sacacorchos y dos copas. Un vino que a pesar de las copas regordetas y de cristal grueso, se manifestó muy floral y con notas de manzana y durazno, en boca me sorprendió su mineralidad.

Dolorosamente compruebo que el país está viviendo una de sus peores sequías en muchos años, no soy meteorólogo pero los acapulqueños y no precisamente en la costa, pedían más agua. En las playas la cosa cambia, viven del turismo y las lluvias no son del todo favorables para su economía, en el campo es diferente, aunque de regreso se veían los cerros bastante verdes. ¡Ojalá! que el próximo año no necesitemos importar más maíz y frijol de lo ya acostumbrado.

La última escala la hicimos en El Pescao un restaurante para gente que vive en el puerto, allí no se ven turistas pagando fortunas por una docena de camarones y un coco frío con ginebra. Comida sin rebuscamientos y de nombres llanos: Coctel de camarones, pescado frito, tacos de pescado, cerveza fría etc., Muy buena recomendación de mi cuñado. No es el mejor lugar para pedir vino, hasta en eso rompí la rutina.

Semana cuasi redonda

Publicado: 13 agosto, 2009 en El clima, Novedades
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balónGanó la selección mexicana. Lo escuché en la radio, porque obviamente no vi el partido, francamente me tiene sin cuidado. No porque no me guste el futbol sino porque soy totalmente indiferente a ese deporte, nunca me llamó la atención, cosa que agradece de manera infinita mi queridísima esposa. Bueno, decía que ganó la selección mexicana ¿a quién? a EE.UU. que si bien es cierto que no goza de una larga carrera futbolera, tiene muchos recursos para estar entre los primeros lugares. Además de que es una catarsis para los oprimidos mexicanos (no todos) que ven a los gringos para arriba. Con este resultado el equipo mexicano ya casi tiene asegurado un lugar en el Mundial de Sudáfrica. En economía el dólar está abajo de los 13 pesos. En cuanto el clima: han caído algunas gotas de agua en el reseco suelo azteca, aunque el panorama sigue complicado. Para estas fechas las lluvias deberían estar en su máxima expresión. Ayer mismo anunciaba José Luis Luege, director de CONAGUA, la reducción del 30% en el suministro de agua a la capital mexicana. Y para rematar salgo a la playa la semana que entra, vacaciones muy necesarias. Faltaría una buena oferta de borgoñas además de que se disipara el resfriado que pesqué hace un par de días, para que sea una semana redonda. Hoy por lo pronto, resfriado o no, pienso descorchar una botellita, y ojo, dije botellita y no una buena botellita. Diferencia que hace mi estado de salud.

Con respecto al diplomado para sumiller organizado por el sumiller Pedro Poncellis Brambila, va bien, aunque ahora la pregunta que queda en el aire es si se podrá contar con el mínimo de veinte interesados. Parece fácil, pero ante la crisis económica y la apatía de mucha gente, podría no llegarse a la cuota. ¡Ojalá! que eso no suceda, estoy entusiasmado con volver a las aulas, ahora en calidad de docente.

Foto extraída de Flikr

MalvasiaEl jueves pasado comí con mi socio y su esposa en el Hotel Presidente, en la contaminada ciudad de México. El Hotel es el elegido para dar cobijo a los presidentes que habitan La Casa Blanca. Así que ya pueden sacar sus propias conclusiones. Seis son los restaurantes que dan servicio a tan destacada clientela: Au Pied De Cochon (abierto las 24 horas), Palm Restaurante (Churrasquería clásica), La Chimenea (cocina tradicional mexicana), Zhen Shanghai (comida china continental), Balmoral (Muy británico) y Alfredo Di Roma (comida italiana) Llegamos sin escalas a este último. Más tarde ese día tenía una reunión con Pedro Poncellis, decano y sumiller estrella, a quien respeto por su impecable y larga trayectoria. Así que acomodé la agenda para volver a disfrutar de este lugar, después de algunos años. La especialidad; el Fettuccini Alfredo, servido con cubiertos de oro, cuando un solo comensal lo pide en la mesa. Mi socio se deleitó con este platillo, por mi parte pedí un risotto al fungi, nada que levantara suspiros. La carta de vinos es extensa, pero los precios son una locura. Sí, ya sé que esto es para ricos que dejan fortunas de propina, y que no se detienen ante el precio. Pero qué tal un Alión en $1,700.00, unos 87 euros… Pedimos un Pesquera crianza 2006, un vino que siempre me ha dejado satisfecho, fácil de encontrar en muchos restaurantes, pero por $800.00 lo deja a uno con la cartera maltrecha.

Hay una voz interna que me dice que no debo pagar una fortuna por un buen vino. Por ese precio, pido, o mejor dicho exijo que bajen los angelitos con todo y sus arpas a cantarme al oído. Entiendo todo eso de los indirectos y el prestigio de este tipo de restaurantes, pero eso de doblar de precio los vinos no creo que sea deseable ni para el consumidor ni para los restaurantes.

Italiano

Ya en terrenos más mundanos y dejando atrás esos escandalosos precios, una buena oferta me hizo asomarme de vuelta al mundo de los vinos italianos. He probado verdaderas gemas fuera de mi país, pero la oferta en México es escasa, por lo menos aquí en el centro. Pues bien, como les decía, una incursión casi obligada a una de las tiendas más grandes, pero que menos frecuento, me hizo descubrir una bodega con precios increíbles. Se trata de Ferdinando Giordano, un blanquito vinificado con malvasía me atrajo como imán al metal, cansado de chardonnays de bajo precio, que después de probarlos diría que son muy caros, o de los savignon blanc con aristas alcohólicas que pueden ser flamables, me encuentro con un malvasia como para comprar una cajita. El problema de estas ofertas es que casi nunca son permanentes, y no me refiero a los bajos precios, sino a los vinos que desaparecen de los anaqueles tan rápido como llegaron, y que jamás vuelven a surtir. Vini del Sole 2005, un vino ligero, fresco sin otra pretensión más que deleitar paladares que no buscan medallas ni puntos. Honesto y directo. Al principio notas de queroseno, fruta amarilla, entre níspero y nanche, para después despertar la boca con una acidez cítrica a limón fenomenal. Un verdadero hallazgo por debajo de los $100.00 (5 euros). El tinto, Sangiovese 2006, a pesar de que su corcho no era de virutas, como el malvasia, es aún más barato $67.00 (3.5 euros). Un sangiovese de Puglia, ambos son: «Indicazione Geografica tipica», una vez más compruebo que hay vinos fuera de las denominaciones que su precio los hace muy competitivos. No puedo evitar la relación mental entre la carta de vinos de Alfredo Di Roma y estos vinos abajo de 100 pesos… Soy masoquista extremo. Y es que el problema que veo con la pesada carta de vinos de ese lugar, es que ningún vino de 750ml. baja de $500.00.

ReformaComo cada viernes, compré el periódico Reforma para echar una hojeada a sus encabezados, editoriales y su sección Buena Mesa. Sección enfocada a la gastronomía y al vino. En la primera plana aparecen las nuevas bodegas mexicanas con el título: «Florecen nuevas bodegas». Desde que visité en Tijuana con mi amigo Valente, la tienda de vinos La Vendimia de Baja California, me di cuenta de la poca cantidad de vinos mexicanos que conocía hasta ese momento, ni siquiera la décima parte de la oferta de esta interesante tienda. Por desgracia la gran mayoría no llega a México, algunos son vinos de muy baja producción. Con este artículo me entero de nuevas bodegas que hasta hace poco tiempo no existían. Aquí la lista de algunas de las más recientes: Alborada, Cava de Don Juan, Doña Lupe, Fluxus, Pedraza, Rancho La Viñata, Relieve, Rincón de Guadalupe, Santa Cristina, Sol y Barro, Viña Norte 32, Viñedos Malagón, Vino Cruz, etc. etc. para mi pesar no he probado nada. Aunque recuerdo que hace dos años cuando visité la tienda, propiedad de la familia Salinas, armé una cajita, misma que recibí en mi oficina cuatro días después por un cargo mínimo de 50 pesos por botella. Así que no está lejos la ocasión para que pida algo de estas bodegas, eso sí, una vez que cumpla con mis obligaciones de proveedor monetario con mi familia y surta de los lápices y libros contenidos en las kilométricas listas de regreso a clases.

Siguiendo con el hilo de las bodegas, hacen mención de las innovadoras técnicas de vinificación, algunas recientes y otras no tanto: Maceraciones enzimáticas que no es más que el añadido de enzimas que junto con las maceraciones en frío extraen color y aromas. Color que a veces no dista mucho del negro fondo de una caverna. Tanques de acero inoxidable con camisas que contienen agua para bajar algunos grados la temperatura del mosto a la hora de la fermentación; ya llevan varios años en algunas bodegas, aunque otras más tradicionales prefieren el concreto y los tanques de madera. En el caso de los recipientes de madera, pueden ser de diferentes capacidades y el enfriamiento, en caso de que lo haya, se hace por medio de un serpentín metálico. Los mayores problemas a los que se enfrentan los productores nacionales son: la carga fiscal, falta de estímulos gubernamentales y las utilidades que son a largo plazo, existe otro que no había contemplado: «En lo operativo, el problema que tenemos en las bodegas nuevas es transportar nuestro producto con costo y tiempos competitivos». Problema que explica, junto con la baja producción, la causa de la ausencia de oferta en otros puntos de la República Mexicana.

Después de estos angustiantes días de sequía en el sur, espero que no afecte más a los productores mexicanos, aunque no necesiten lluvias en esta época, sería grave que les haya afectado ya para la vendimia de este año.

Un poco de Green Day