Una copita diaria

Publicado: 7 octubre, 2013 en Reflexiones, Vino
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Corazón 10 Parece ser que aquella trillada recomendación médica por fin la sigo al pie de la letra, y es que mucha gente sabe y estará de acuerdo que el vino debe beberse con medida, ya que de otra forma resulta perjudicial. Tanto los abstemios como quienes se pasan de la dosis pueden sufrir las consecuencias.

Qué me hizo seguir esa recomendación. Un infarto. Sí un problema coronario derivó en infarto, pequeño y aunque los doctores traten de atenuarlo al decir micro-infarto sigue siendo delicado. Una situación que jamás hubiera siquiera imaginado. Reajustando mis patrones de conducta, hoy me sirvo una copa de tinto en la comida cuando antes consumía 5 o 6 dos veces por semana, por poner alguna cantidad…Ya lo dice el dicho: nadie escarmienta en cabeza ajena.

Sé que mucha gente estará pensando que adaptar nuestros hábitos a una dieta sana que incluya: más verduras, más fruta, más fibra y más agua, es muy complicado. La vida moderna nos lleva a la comida rápida, el colesterol, los triglicéridos y el azúcar refinada. Pero yo les aseguro que todo tiene remedio, falta una buena dosis de voluntad, los beneficios son inmensos. Estar sano es un valioso tesoro que en muchas ocasiones resulta irreparable. En el plano económico también hay grandes ventajas, hoy en día la asistencia médica es muy cara, se ha vuelto un gran negocio, a pesar de tener seguro de gastos médicos de entrada hay que desembolsar fuertes cantidades de dinero, para después ser rembolsado, de cualquier forma la prima se tiene que pagar de nuestro bolsillo. Claro que hay diferencias entre los distintos seguros y pólizas.
Otro lado oscuro del cual poco se habla es el hecho de quedar literalmente fichado, cuando ocurre un acontecimiento de esta naturaleza cambiar algunos beneficios de la póliza o cambiar de seguro es una tarea titánica sino imposible. Los seguros se basan en estadísticas; números fríos que muchas veces no reflejan la realidad. Hoy puedo decir que estoy más sano que antes del infarto, sin embargo para el seguro soy una amenaza ya que según las estadísticas el ingreso al hospital por la misma causa es muy alto.

Así que más allá de los números, cifras y otros rollos recomiendo la copita de tinto diario, una buena dieta y ejercicio. ¡Vale la pena!

Foto extraída de chiscarcloset.com

reganto 2010 Hace tiempo que había perdido todo contacto con un buen amigo oftalmólogo de profesión, que predijo con asombrosa exactitud que necesitaría lentes en cuatro años, y así fue. Entre las novedades me contaba su incursión (segunda acepción) en la sumillería. Para quienes estén acostumbrados a su significado en francés entrar al mundo de los sommelier. Me contaba también que ya había probado 95 vinos de añadas recientes del Valle de Guadalupe, así que no perdí la oportunidad para felicitarlo por tan grandiosa experiencia y de paso que me recomendara algunos de los mejores a su juicio, siendo bastante parecidos nuestros gustos en lo que al vino se refiere.
Sin tiempo que perder me lancé por el primero que me recomendó, o mejor dicho la primer bodega; Roganto, nombre compuesto por sus dos dueños Rogelio y Antonio. De etiqueta negra y «RA» en rojo. Vino de la Casa ensamble varietal cosecha 2010 13,7 de alcohol… Sin contar con más información. No sé si RA sea la marca o Vino Tinto de La Casa. Pero sin detenernos en detalles, me ha parecido uno de los mejores tintos que he probado en mucho tiempo. Se trata de un vino joven, frutal con aromas embriagadores a fruta negra, y notas térreas con un fondo mentolado, una nariz muy definida y limpia. En boca confirma la fruta, redondo, de tanino mullido, excelente acidez, con mucho nervio y excelente paso por boca, con un final mineral y largo. Un buen vino del que tengo que llevar a casa por lo menos media cajita.

Marqués de Riscal 2007
En cuanto a la oferta de vinos de Superama debo destacar el Marqués de Riscal 2007 por el que piden 299 pesos. Me parece bastante razonable, en contraste con los más de 900 que piden por el Único de Santo Tomás, sí señor, casi mil pesos por un vino que hace no más de 5 años rondaba los 300. Si ese aumento de precio va de la mano con la excelencia, estaría justificado, pero fuera de la etiqueta no creo que difiera mucho con el anterior. Es una tarea pendiente que pronto comprobaré.
Y como muestra del poco cuidado de los vendedores a la hora de ofrecer un vino, aquí tenemos un buen ejemplo… Si Rioja es una variedad de uva, no creo que este vino la lleve por sus venas.

CATA 167 A diferencia de lo habitual que sería celebrar esta cata el último viernes del mes, estamos hoy reuinidos el 2 de agosto, las vacaciones a veces varían el calendario. Ya reunidos, la gran mayoría, abrimos con un Pouilly-Fusse 2009 que influido por la marca Georges Dubceuf, pensé que había cometido un error al incluirlo en la cata. Nombre me traslada irremediablemente a los Beaujolais Nouveau con sabor a goma de mascar sabor fresa. Pero nada de eso, resultó ser un vino bastante digno, sino para elevar el espíritu, sí para disfrutarlo. Color amarillo pajizo, aromas a manzana, pera, y alguna hierba que no acabo de identificar, graso, de buen cuerpo, con un leve toque amargo al final. Repetible.
Peñalba López 2010. Un vino cuyo alcohol está muy patente, astringente, tosco, que no ha dejado muy satisfechos a los presentes.
Siguió un ribera; Los Cantos 2010, 95% tempranillo y el resto merlot. Zarzamora, con notas mentoladas y de vainilla, ligeramente astringente, final largo. Repetible.
Piedra Selección Platino 2004, un Toro que me recordó a los Côte Rôtie, con sus aromas de tocino, ahumados y fruta negra, algo astringente y amplio en boca. Repetible.
Vino Primero 2012 , otro Toro de Bodegas Fariña, con una característica muy especial. No sé cuántos vinos de maceración carbónica habrá en la región de Toro, todos la conocemos por sus alcoholes altos y su concentración, y aunque los vinos de maceración son muy concentrados en aromas y color, su grado de alcohol no es tampoco un buen ejemplo de Toro (13,5) que hoy en día se puede encontrar en muchos pinot de Borgoña. Es un vino aromático, terso, muy frutal, que iría de maravilla con una buena parillada. Me ha gustado mucho, no sólo repetiré sino que me haré de seis botellitas.
Gran Colegiata 2005, otro Toro. Un viejo conocido, pero que éste en particular, está muy cansino; poca acidez, diluido y «ajerezado». Hubo algún problema durante su guarda.

La Posee d´Or 2009 Una celebración especial ha hecho que baje a la cava por dos vinos: uno francés y el otro español. El francés un Chambolle-Musigny 2009 de La Pousse d´Or. Al norte de Vosne Romanée en la Côte de Nuits perteneciente a la gran zona de Côte d´Or. Se mostró delicado, con aromas a grosella, notas mentoladas y de bosque bajo. Bastante joven para desplegar los terciarios de los grandes borgoñas, aunque su encanto es algo etéreo, sutil, como los sueños que apenas dejan rastro, necesita mucho más tiempo para amalgamar su contenido. Una buena ensalada de bogavante con espárragos ha maridado bien.
El segundo vino de la bodega Rioja Alta S.A., Gran Reserva 904 1998 que me ha hecho recordar la impertinencia de un señor que repetía con vehemencia que Rioja Alta era una zona, a lo que yo replicaba que se trataba también de una de las bodegas tradicionales de Rioja… Pero a oídos sordos. Pues este 904 está en un punto de madurez muy interesante, más profundo en color y aromas que el Borgoña, con un ribete ocre precioso y sus aromas de ahumados, tocino, térreos con algo de ciruela en sazón y tabaco rubio, una nariz expresiva y compleja al igual que en boca, profundo complejo; con una acidez exquisita y un tanino mullido. Ahora mismo está formidable, aunque sé que puede evolucionar a favor mucho más tiempo. El mar y tierra; filete miñón y una cola de bogavante en diferentes salsas, no ha sido el mejor maridaje, pero tampoco ha sido muy explosivo.
Dos grandes vinos en una tarde inolvidable.

Un vasco entre puros zacatecanos...

Un vasco entre puros zacatecanos…

A pesar de adelantar una semana la cata que fue el primer día de verano, he postergado esta entrada, como ya es mi costumbre, pero ahí va. Nos hemos congregado pocos, ya que ha faltado casi la mitad del quórum.
Sin más preámbulos pasamos a la cata que esta vez fue abierta, con las botellas desnudas, irremediablemente empezaron a volar nuestros prejuicios, aunque tratándose de un vino vasco y el resto zacatecanos era difícil tener alguna imagen preconcebida.
El primero fue un blaquito, que como dije antes viene del País Vasco, Inazio Urruzola sin añada, de la denominación de origen Getariako Txacoli, aquí un video de las tierras donde nace. Se trata de un vino ligero con apenas 10.5 grados de alcohol, sin crianza, que al llegar a la copa se pueden ver algunos restos de CO2 en pequeñas burbujas, un vino de aguja con notas minerales que me traen recuerdos de las aguas medicinales de algunos balnearios. En el mejor sentido, sin gente tirándose de panzazo por sus aguas…
El segundo de la noche, y primer tinto así como los que le preceden son zacatecanos, francamente no había visto nada de esas tierras por los anaqueles. Tierra Adentro Tempranillo 2010. Huele a toffee, chocolate amargo, zarzamora y una nota distractora de miel maple, algo cansino, en boca es flojo, diluido.
Tierra Adentro Merlot 2010  un merlot que le falta nervio, al principio huele a col hervida, pero se limpia pronto para dar tabaco rubio, mascabado y algo de fruta roja indefinida, en boca no tiene ni acidez ni tanino, algunas notas de chocolate en retronasal.
El cuarto es un syrah; Tierra Adentro Syrah 2010. Sin pena ni gloria como sus antecesores, falta de nervio, ¿será que Zacatecas tiene demasiado sol…? Corto en nariz, en boca diluido, y final amargo. Hay quien lo definió como: Picota, nariz a cuero mojado, de ataque suave, con equilibrio.
Tierra Adentro Syrah, merlot, tempranillo 2010. En la misma línea que los anteriores, aunque con olor a silla de montar sudada evidente, para muchos un defecto. Otra opinión: Frutos rojos, muy parecido al anterior, maderas en retronasal y final amargo.
Tierra Adentro Selección Limitada Malbec 2010. Color oscuro casi tinta china, fruta negra en sazón, flor de tila aunque hay quienes lo conocen como tilo, grosella, tanino casi dulce, amplio en boca, buena acidez. Definitivamente el más vivaracho. Repetible.
Hasta la próxima…

VINOS CATA 168 Esperaba una tarde lluviosa como ya es costumbre a estas alturas del año, pero Tláloc nos ha favorecido con un clima templado, nublado sí, pero ni gota de agua.
Los vinos mexicanos serán siempre prioridad, sólo por el hecho de habitar estas tierras y ser mexicano, aunque en ocasiones más frecuentes de lo que desearía, encontramos en el camino varias decepciones. Hay que decir que algunos vinos merecen ser reconocidos y repetidos. En esta última categoría pondría al primer vino de la noche; Orlandi Cabernet-Malbec 2010 de la pujante bodega Viñedos la Redonda en el estado de Querétaro. Huele a piedra de río, para quienes se pregunten de que se trata este aroma, acuñado o por lo menos escuchado por primera vez en boca de un amigo, así que no es invento mío, y se refiere a un paseo a orillas de un río cuyas aguas mojan las rocas y al evaporarse llegan esos aromas tan peculiares a nuestro olfato. Una vez dicho esto sigo con los aromas del vino: zarzamora, ciruela madura con una nota de canela, una bella nariz que cautiva. En boca es frutal de tanino dulce con recuerdos en retronasal de violetas y un final mineral. Como para tener media cajita.
Flor de Guadalupe Cabernet Zinfandel 2005, fue el siguiente vino de la noche, con un color bastante evolucionado para ser un vino de siete años, llegando a los tonos atejados, aromas a cuero de primera calidad, tabaco rubio y recuerdos de tamarindo. En boca tiene tanino maduro y una excelente acidez, un vino fresco y de final largo. Repetible.
Copernicus 2011, mismo nombre del fundador de la astronomía moderna. Un vino cuya información en su página es algo confusa, pero parece ser que se vinifica y embotella por: Hoteles y Viñedos del Valle de Guadalupe. Huele al principio a lanolina, aceituna negra y hay quienes encontraron algo de mermelada de ciruela. En boca es astringente con final amargo.
L.A. Cetto Boutique Malbec 2007. Este vino es uno de cuatro de la serie Boutique, cuyo nombre me causa urticaria desde un principio. Una manera de tratar de justificar vinos caros sin ningún otro merito. Y miren que no tengo nada personal en contra de la bodega, es más, siento cierta predilección por sus vinos de gama baja en cuanto a mexicanos se trata. Este vino presenta aromas a frambuesa, aunque al principio es bastante corto, fruta roja, notas de nardo, en boca es bastante aburrido entra y se va sin dejar algo a la imaginación, como una señorita sin pechos y de piernas flacas. Por su precio es un inmemorable con causa.
L.A. Cetto Boutique Syrah 2007. Otro boutique 85 pesos más barato que el anterior, en la misma línea, sin nada que seduzca y me anime a sacar $494 de la bolsa. Tiene una leve nota química que sobresale en el primer golpe, como cuando quitamos el tapón del tanque de gasolina pero con menos intensidad, después da arándanos en sazón, en boca es amplio largo y amargo.
L.A. Cetto Boutique Sangiovese 2007. Con 14° de alcohol igual que sus dos antecesores, el más caro de los tres, $579 totalmente injustificados. Aroma a madera nueva, pegamento aunque yo percibo notas térreas y boca de taninos ásperos y final mineral, desenfocado. Otro inmemorable con causa. Faltaría probar el blanco, que me ha llamado la atención la mezcla de chardonnay, viogner y pinot noir. En la primera ocasión lo probaremos.
Después las viandas, que además de las acostumbradas pizzas, Carlos nos ha traído una muestra del jamón que el mismo hace, desde la matanza hasta el curado. Un jamón de primera cuyos aromas a ahumados me recuerdan el bosque. Creo que sí. Le vendría un fino muy bien, aunque nosotros lo maridamos con un tinto de sangiovese y todos los vinos sobrantes de la cata.

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Gobelet Tannat Roble 2009 Dentro del amplio espectro de aromas encontramos los: florales, frutales, vegetales, caramelizados, químicos, microbiológicos que se subdividen en animales y dentro de los animales existe una gama amplia de aromas: caza con pelo, faisandé, sangre…Mi memoria olfativa no da para mucho, pero este vino en particular huele a animal. Se trata de un Gobelet Tannat Roble 2009, un vino uruguayo que desde que lo descorcharon emitía aromas intensos a caza con pelo, almizcle junto con algunas notas ahumadas. Puras proteínas ganadas en el vino a través del tiempo, esa misteriosa transformación de lo frutal a lo terciario.

He puesto de título: Vino Animal ya que es más que evidente el conjunto aromático y también en boca. Lo que me ha sorprendido aún más es que estas características se encuentran con mayor frecuencia en vinos de añadas viejas, aquellos que han pasado largo tiempo en botella, no se esperaría en un vino de apenas cuatro años. Ayer mismo descorché un Muga Reserva 2008 muy enterito y con muchos bríos con apenas alguna señal de ahumados, pero nada que ver con este tannat. Así las cosas en este raro mundo del vino que lo evidente muchas veces no lo es tanto.

Como sus viñas en invierno

Publicado: 12 mayo, 2013 en Vino
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PEDRO L.H. El poco tiempo libre que me queda ha hecho que pierda el contacto de los acontecimientos más importantes alrededor del mundo del vino. Y es que hoy por la mañana me acabo de enterar del fallecimiento de don Pedro López de Heredia, padre de mi querida amiga Ma. José, a quien no tuve el gusto de conocer. Ha dejado sin duda un gran legado, la tradición de la bodega insignia de los vinos clásicos, del Barrio de la Estación, que sigue y seguirá vigente para deleitarnos a quienes disfrutamos de estos vinos.

La muerte, esa ineludible visita que todos en algún momento tenemos que enfrentar, pero que no deja de llenarnos de tristeza y dolor.

Me quedo con esta frase de Ma. José:

«Descansa ya, como sus viñas en invierno…»

Desde aquí toda mi solidaridad y afecto a la familia López de Heredia. Y qué mejor homenaje que descorchar un Bosconia, en memoria de don Pedro.

Q. E. P. D.

Un día después...

Un día después…

Empezamos con dos blancos, el primero ha llamado la atención por su nariz intensa y limpia a kiwi, pera y toronja blanca. En boca es cítrico; limón con una excelente acidez y balance para estos calores nada mejor, se trata de un Double Blanc 2011 de la bodega Barón Balché con una singular mezcla de: 70% sauvignon blanc, 20% palomino y 10% viogner. Para tener media cajita, «lista para usarse en caso de que el termómetro suba…» Una muy grata sorpresa recién llegada del Valle de Guadalupe.

Después de este blanquito refrescante de buena hechura pasamos a una gran decepción, si es que hay alguna esperanza para vinos de «bajas calorías y alcohol». Blanco Nuve de Cvne con apenas 9% de alcohol. Un vino diluido, desenfocado, algo de manzana verde, plano, plano… Un vino que ni por error repetiría.

El Tercero un Perrin 2010, Cotes Du Rhone, nariz muy al estilo de los Rotie; tocino, ahumados, fruta negra; zarzamora, de buen ataque, alguien dijo que tenía algo de «picante» sí hay alguna nota entre mentoles y capcina muy leve.

Finca Valdeguinea 2011. Huele a hollejos, mentoles, romero, de buena entrada; tánico y buena acidez. Repetible.

El quinto fue un Contonellaia 2010, se trata de un Chianti Classico con notas de caza, pelo mojado, de tanino subido, frutal y largo. Valió la pena comprar una cajita, para consumo del grupo.

Por último un Ley XVII, un vino de Ensenada, de carigñan con 14,7 grados de alcohol, para adormecer las amígdalas. Huele a aceituna negra, dátil y una nota química de acetona. En boca es miel maple con un vainillazo muy patente, esto se llama sobre extracción y mucho roble. Inmemorable con causa.

He conocido a una lectora de este blog, ya son tres lectores, invitada de Carlos, que aunque nos consideramos «club de Tobi» «men only», ya son dos mujeres las que comparten la mesa con el grupo en toda su historia.

Gracias a Sergio por el destapacorchos, ya te avisaré que tan efectivo es, el diseño es muy bonito. Hasta aquí con la crónica atrasada de esta cata, como ya es mi costumbre.

Galleta de la Suerte

Publicado: 22 abril, 2013 en Restaurantes, Vino

Galleta de la suerte Las galletas de la suerte de los restaurantes chinos no han sido nunca puntos de referencia a la hora de dilucidar mi futuro, y mucho menos para tomar decisiones importantes o cualquier otra. Pero en esta ocasión no he podido evitar hacer la asociación del mensaje con el mundo del vino en su momento actual, de manera concreta referida a los productores de vino. «La simplicidad y la claridad deben ser su tema en la vestimenta». Mmmm bueno, de no llevar ropa sucia o rota, lo demás es lo de menos, es decir la ropa nunca me ha preocupado mucho. Pero si lo trasladamos al vino creo que puede contraponerse a las hechuras de los enólogos modernos. Volver a lo básico, a la simplicidad. ¿Qué esperan los enólogos para dejar que el terroir, la fruta y las hechuras honestas hablen por sí mismas…? En cambio encontramos un nutrido número de vinos por arriba de los 90 puntos de mr. Parker, y por ende caros, muy caros, qué millonario que se precie de buen gusto puede dejar escapar las recomendaciones con menudas calificaciones.

Por cierto, que en este restaurante chino me he bebido dos copas de Casa Madero Chardonnay… Desconozco añada. Digamos que bebible y hasta agradable con estos calores primaverales, aunque también debo decir que dentro del restaurante aguantan muy bien los tintos, debido al aire acondicionado a todo galope. Concluyo transformando el mensaje de la galletita a los siguiente:

«La simplicidad y la claridad deben ser los temas en la vinificación»