Archivos de la categoría ‘Vino’

cata-200Parece difícil pero no lo es, el secreto es seguir vivo y rodeado de amigos que disfruten del vino. Doscientas catas, alrededor de 1200 vinos diferentes, y muchas anécdotas. ¿Algo especial para la ocasión…? En realidad no. Estamos reservando fuerzas para la próxima cata, la cata navideña.

San Felipe 2014 (Torrontés). De Bodega La Rural. Tres meses en roble francés nuevo, una crianza poco habitual. Amarillo pálido, brillante. De nariz intensa a níspero con notas de mango, musgo y piña madura. En boca tiene excelente acidez, ligero amargor a medio paladar, abocado y de final largo con notas de membrillo. Una golosina. Para comprar media cajita.

Finca La Florencia 2014. Este malbec tiene un fondo de regaliz y caja de puros que salta a la nariz. De acidez alta y astringencia moderada, con un fondo mineral y  final amargo. Repetible.

Pascual Toso 2013. Sus 14,5 grados de alcohol no se perciben como podría suponerse en un principio.  Huele arcilla húmeda, fruta roja indefinida y mermelada de cerezas, tiene un fondo de tabaco rubio. En boca es frutal, de buena acidez. Un vino correcto, cuya nariz es mejor que cuando pasa a la boca. Repetible.

Finca Ñ 2012. Huele a pastel de frutas y ciruela madura. En boca es amargo, astringente,  desenfocado. Inmemorable con causa.

Graffigna Malbec 2011. Fruta negra y un deje a madera vieja. en boca es tánico al extremo, alguien escribió «palo de paleta» recordando su infancia. Inmemorable con causa.

Unanime 2007 60% cabernet sauvignon, 25%  malbec y 15% cabernet franc, 20 meses en roble francés y americano. Embriagadores aromas a fruta negra, balsámicos, pero con un final muy astringente «arranca lenguas» debido posiblemente a su larga crianza en madera.

cata-199Al parecer este blog se resiste a sucumbir, aunque ha bajado considerablemente su ritmo al final la cantidad de entradas no es lo importante, (si hay algo importante) sino comentar aquellas cosas que valga la pena comentar. En cuanto a las catas, es pura disciplina, a falta de memoria es un punto de referencia de lo que se descorcha en dichas catas, ya sin la libretita  como lo hacía en un principio. Así que aquí voy con lo que me acuerdo de aquella cata realizada el 30 de septiembre.  Y va de californianos…

September Hill Chardonnay 2013. Color amarillo pálido con reflejos verdosos, huele a piña y a ese olor característico de la chardonnay californiana: atún en aceite de oliva, también tiene una notita lejana a paja mojada. En boca posee una acidez viva,  y  un final mineral. Evoluciona en copa a granos de café (barrica). Repetible.

September Hill Merlot 2012. Olores intensos a ahumados, pimienta negra, fruta negra; zarzamora y notas de chocolate. Tanino mullido, buena acidez y final amargo. Sin pena ni gloria.

September Hill Cabernet Sauvignon 2012. Un vino redondo a pesar de su alto grado alcohólico: 13,8% . No hay mucho qué comentar…

Tangley Oaks Merlot 2011. Aromas a mermelada de higo, fruta roja en sazón, tanino sedoso y de buena acidez. Todo en su lugar, pero sin seducir. Repetible.

Tangley Oaks Cabernet Sauvignon  2011. Fruta negra, nota de champiñón y hollejos. En boca es frutal de buena acidez y tanino maduro. Repetible.

Gayser Peak 2004. Cereza, humo y chocolate. Buena entrada y final discreto. Tanino dulce y acidez justa.

CATA 198

Vinos de la 198

Un vistazo por los pasillos de La Europea hizo que me inclinara por  vinos de Querétaro y Parras Coahuila. Me da gusto ver bodegas nuevas aunque debo reconocer que no todas las que nacen, crecen. Muchas otras desaparecen o venden la fruta a otras bodegas. Me pregunto qué se necesita para hacer buen vino. No sé la respuesta pero debe ser bastante complicado, y creo que han llegado inversionistas a muchos viñedos, arribistas, que observan el panorama desde el punto de vista puramente comercial, y es ahí donde fracasan. Espero que estas dos bodegas que abrieron sus puertas al público en 2014 sigan por muchos años. Me refiero a :San Juanito Vinícola  y Bodegas de Cote.

Don Leo Pinot Noir 2012. Me sorprende ver esta variedad en tierras mexicanas ya que jamás la había visto. Una cepa difícil para climas cálidos. Huele a chocolate amargo, zarzamora y ciruela madura. En boca es astringente,  acidez justa y de final amargo, desequilibrado, un pinot muy goloso.

Don Leo  Cabernet Sauvignon / Shiraz 2012.  Granate de capa alta. Aromas intensos a cerezas en licor, canela y notas ahumadas. En boca es áspero y de final largo.

De Cote  Tempranillo/ Shiraz  2012 en Ezequiel Montes, Querétaro. Un vino con aromas a mermelada de arándanos, higos y notas de tofe. Tiene un ataque, paso de boca y final sin altibajos, tanino presente sin excesos. Repetible.

De Cote Merlot 2013. (62% merlot, 25% cabernet sauvignon, 12% shiraz) Este cuarto vino es el que más ha gustado de la noche. Aromas limpios a fruta roja de la mejor calidad, ciruela, grosella. En boca se confirma su fruta, excelente acidez y final amargo. Todo en su lugar. Para comprar media cajita y ver que pasa con el tiempo.

San Juanito Malbec 2013. Huele a canela, fruta roja y notas de humo. Buen ataque, buen paso de boca y final corto. Repetible.

San Juanito Syrah/ Malbec 2013. Aunque parece difícil de creer, este vino marca en la etiqueta 12.0 % grados de alcohol. Aromas de mediana intensidad a hollejos, zarzamora, notas especiadas de mejorana, tanino presente, alcohol integrado y acidez justa, final corto.

En general a todos nos parecieron vinos caros, el promedio es de $472.50 el más alto es De Cote Merlot 2013 con 595 pesos, y el más bajo Don leo Cabernet/Shiraz de 399 pesos. Precios de La Europea.

Merlot chileno

Publicado: 26 marzo, 2016 en Vino
ALBAMAR

Yo sin lentes, no pude corregir el énfasis de la cámara en el fondo.Por lo que la etiqueta ha quedado fuera de foco.

Después de descorchar tantos vinos anónimos, de los que no dejan huella, a los que llamo «inmemorables con causa». Encontrar algo que valga medianamente la pena, es grato. Y mira que me he vuelto menos quisquilloso que hasta hace unos años, cuando con extremo cuidado llevaba las botellas desde mi casa al restaurante (cuando en ocasiones especiales permitían el descorche) sin que se sacudieran por el camino. Encuentro cada día vinos más caros y con menos personalidad. Hace unas semanas después de revisar la carta, pedí un vino en un restaurante icónico de la ciudad de Cuernavaca, se trata de Las Mañanitas, un lugar de referencia para quienes han buscado desde siempre,  un rincón tranquilo bañado por los rayos de sol, envuelto en un exuberante jardín donde pasean pavo reales y patos. Hoy puedo decir que parte de la magia se ha esfumado, sus dueños originales ya no están al frente, al igual que la cristalería, la loza y el mimo de los meseros. Tal como sucede con muchos vinos actuales; ha ido perdiendo su personalidad. Eso sí, la cuenta llega al final bastante abultada.

Pero hablando del vino en cuestión me pareció una buena elección,  para la ocasión, a unANTARES precio que no quita el hipo.  Un merlot de trago largo. Albamar Merlot 2013. Un vino chileno, al parecer producido por una familia norteamericana: William Cole. Cuenta con 129 hectáreas en el Valle de Casablanca, a sólo 45 km del Océano Pacífico. La zona más fría de Chile, que hasta hace unos años se concentraba en vinos blancos, pero ha ido incursionando poco a poco en los tintos, con buenos resultados. Me gustaría saber cuál sería el resultado de la pinot noir, si es que alguien se ha animado ya a plantarla. Hablando de merlot chileno, probé otro, también en restaurante, que me gustó aún más. Un Antares  cuya añada no anoté, posiblemente porque no la vi impresa, perdón por mi poca memoria. Huele a mermelada de arándanos, cerezas en licor y algo de pimienta blanca. En boca es frutal, de tanino discreto, acidez justa pero agradable en su conjunto. Aunque confieso que la copa donde me lo han puesto me gusta más. Estas copas con el fondo achatado se están poniendo de moda.

DAVID MORENOEste año que está por terminar tiene muchos vinos que he dejado en el tintero, a veces por falta de tiempo y la mayoría por pereza y porque no hay mucho que contar de algunos otros. Empezaré por un vino que me regalaron para que lo probara in situ. In situ me refiero al restaurante y no a la bodega. Se trata de un riojano: David Moreno, cuya añada no anoté porque no encontré el dato en la etiqueta, posiblemente esté indicada en la contraetiqueta, pero ya fue demasiado tarde como para ir por ella  al depósito de basura. Huele a ciruela en sazón, de  boca frutal, equilibrio entre tanino, alcohol y acidez. Buen paso de boca y final largo. Un vino correcto y que sin problemas repetiría con el mismo menú: pizza.

Lo que todavía no me explico es por qué en ese afán de la originalidad omiten información en la etiqueta..
No tendrían por qué dejar de indicar un dato tan importante como la añada.

Otro vinito que probé ayer en la cena navideña y volví a descorchar en el recalentado, es el Casa de La Ermita 2012, donde también se repite la misma historia. No hay añada al frente de la botella. La falta de información pudiera ser un punto medular a la hora de la elección de un vino. La situación empeora en algunas bodegas dentro de su página web. Hay algunas que francamente guardan celosamente datos como: características del viñedo, vinificación y crianza. En cambio casi todas cuentan con notas de cata muy bien adornadas y con palabras rimbombantes que realzan las cualidades del producto.

Poner en la etiqueta. «TINTO/ RED WINE», es definitivamente rizar el rizo, pero como andan las cosas parece ser que le dan menos importancia a la añada, al grado de alcohol, o  especificar la crianza.

Siguiendo con la descripción del vino de Jumilla vinificado con monastrell y syrah; huele a arándanos, ciruela en sazón y hollejos. En boca tiene una acidez exquisita, de trago largo y taninos suaves. Muy agradable. Para comprar un par de botellas más.ROMATE VIVA LA PEPA

Dentro del menú navideño añadí una pierna de jamón, regalo de un buen amigo. He cortado varias lonchas de jamón entre la cena y el recalentado. Aunque muchos hemos comido el jamón con tinto, no hay como una buena manzanilla para tal propósito. Así que me dirigí a una de las pocas tiendas abiertas en esta fecha (25 de diciembre) y he comprado una botella de manzanilla Romate, Viva La Pepa. ¡Qué mejor maridaje  para el jamón! Amarillo pajizo, glicérico, aromas intensos a yodo, aceituna verde, almendras y una nota salina como si estuviera a la orilla del mar. Boca amplia y profunda, final amargo, untuoso y con una excelente acidez. Marida de maravilla con el jamón, sólo faltaron las aceitunas.

¡Pues Viva la Pepa! mañana cortaré más lonchas y tal vez acabe con esta botellita, la última manzanilla de este año.

Apatía o sensatez

Publicado: 30 septiembre, 2015 en Vino
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termo¿Cuál de las dos…? Apatía o sensatez. Es una pregunta que me vengo haciendo desde hace unos meses a raíz de una fuga de fluido refrigerante en las tuberías que desembocan en mi bodega de vinos. Las crisis económicas nos obligan a cambiar de rumbo hacia derroteros de eficiencia y economía. No puedo dejar de reconocer que abrir la puerta de la cava y encontrarme con un flujo de aire acariciando mi rostro fue una experiencia muy agradable, o por lo menos muy refrescante, dado los  calores saharianos del sur de México en pleno verano. Además de sacar las botellas frescas de sus nichos y en el caso de los tintos, descorcharlas  para servirlas del botellero directamente en la copa. Aquello parece que quedó atrás, por lo menos por ahora.

Les decía que todo había empezado con una fuga de fluido refrigerante en este caso: el Isceón MO49 plus de la marca DuPont. Cada vez más escaso y próximo a la extinción. Poco tiempo después de la última recarga la temperatura volvió a subir. Por lo que dedujo el técnico, encargado de la maniobra, que se trataba de una fuga y que ésta debía ser localizada por métodos no muy ortodoxos. Había que romper el piso y encontrar la ranura en algún lugar de la tubería entre el difusor y la manejadora de aire. Acto seguido: reemplazar el ducto. En el supuesto caso de que quisiera conservar mi viejo sistema de refrigeración. La decisión no es muy recomendable ya que el sistema es ineficiente y el Isceón MO49 acabará descontinuado. Por lo que toda la maniobra de cambios en el equipo se traduce en algunos miles de pesos. Mi respuesta fue un  rotundo N-O.

Hay quienes podrían pensar: ¿valdrá la pena cambiar el equipo de refrigeración tomando en cuenta los vinos que quedan reposando en los botelleros…? La temperatura actual rebasa los 20°C. Oscuridad total y una humedad que ha subido hasta el 75%. Obviamente con estas condiciones la evolución se torna impredecible, lo digo por la temperatura, que es lo único que se dispara unos grados arriba. No podemos pensar en una guarda muy prolongada, ni sacar las botellas directo a la mesa. Pero al ver el recibo de la electricidad me volvió el alma al cuerpo, y no sé si pueda ser comparable a la satisfacción que me daba antes entrar a la cava a 15°C.

Debo plantear una solución que me permita tener las botellas por ahí de los 17° C que sin ser lo ideal, tampoco veo problemas de «evoluciones descontroladas e impredecibles»

Recuerdo hace años mis estrictas normas para transportar el vino a un restaurante: Sacarlo de la bodega en una bolsa de neopreno, depositarlo en el regazo de mi esposa como a un bebe, y advertirle que además de no agitarlo debía sostenerlo en el aire contrarrestando el vaivén del coche en movimiento. Varios años después me provoca risa y muevo la cabeza reconociendo lo exagerado que fui. El tiempo matiza las cosas y el sumo cuidado que dedicaba al vino se ha ido diluyendo. Pero no quisiera caer en el extremo, así que posiblemente compraré un equipo nuevo. Próximamente les contaré el desenlace, sobre todo a quienes han confiado el cuidado de sus vinos para una larga vida, acostándolos en algún nicho de mi cava.

(continuará)

Merecida medalla Nunca me han llamado la atención las medallas que les cuelgan a los vinos, en ningún caso han sido motivo para meterlos al carrito de las compras. Pero esta vez me ha llamado la atención una en especial. Me refiero a la que le colgaron a la botella de Castillo de Liria. Y dice así:

«Los super vinos 2014, Mejor Guía de Vinos de España. Mejor relación calidad-precio de España»

La verdad es que este vino desde antes de la medalla siempre me sorprendió. Aquí en México tiene un precio de 50 pesos, poco más de 3 dólares o 3 euros. No se puede pedir más por ese precio, un vino correcto y yo diría agradable. Vinificado con bobal, variedad muy conocida en Valencia y Utiel Requena, combinada con la shiraz que actualmente goza de bastante popularidad. Un tinto agradable, sin muchas pretensiones, pero que cumple dignamente con los 50 pesos que piden por cada botella. Así que no me queda otra más que aplaudir por esa merecida medalla. En un mundo donde cada vez es más extraño encontrar en los anaqueles botellas por debajo de los 100 pesos… Y aún más tomando en cuenta que es importada.

Todo contenido en 750 ml

Todo contenido en 750 ml

En una ocasión comentaba con un amigo el significado de la palabra caro. Llegando a la conclusión de que 20 pesos puede ser caro si se trata de unos chicles, y que dos millones puede resultar barato si se trata de una casa. Conclusiones nada sesudas en realidad, pero sí salpicadas de sentido común. En el caso de los vinos se puede observar desde inicios del 2000 una tremenda alza en los precios de regiones como Burdeos, específicamente los cinco grandes: Lafite, Mouton, Latour, Margaux y Haut Brion. Gracias a los nuevos ricos en China y Rusia que invierten en grandes colecciones como si se tratara de comprar acciones, oro o cualquier otro bien para vender a futuro ¿Dónde queda el gusto por el vino…?  Recuerdo con cierta nostalgia que en la ciudad de Nueva York, y en una tienda nada barata: Sherry-Lehmann, compraba por cien dólares aquellas añadas del 91 y 92 de vinos como Haut Brion y Lafite. Aunque añadas flojas, no dejaban de ser grandes vinos. Hoy la historia es diferente, agudizada en nuestro país por las tasas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se puede resumir en tres renglones:

  • Con una graduación alcohólica de hasta 14° GL: 26.5%
  • Con una graduación alcohólica de más de 14° y hasta 20°GL: 30%
  • Con una graduación alcohólica de más de 20°GL: 53%

Sobre el precio.

Sumando la depredación de algunos comerciantes se vuelve un verdadero vía crucis para quienes gustamos de comprar y disfrutar del vino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando visité una de las tiendas departamentales más grandes en la ciudad de México: El Palacio de Hierro, donde tienen guardadas bajo llave en la sección Gourmet varias botellas caras… ¡Carísimas! A la mitad del botellero pude observar un Romanée Conti 1998, sin duda uno de los más prestigiosos vinos de Borgoña. Mítico y muy escaso. Perooo… ¡180 mil pesos! ¿suena sensato…? Para mi no. Once mil dólares es un precio que no se paga ni en la subasta más cara de Nueva York o de Londres, y podría asegurarles que en Suiza no pagarían ni la mitad de ese escandaloso precio. Si me estas leyendo Daniel, confírmalo o desmiénteme por favor.

Seguiremos observando la caída en los precios del petróleo y la subida de los precios del vino… Algunos vinos tan oscuros como el oro negro.

Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio...

Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio…

Las últimas botellas que han pasado por mis papilas merecen una reseña. La primera es un riojita de corte femenino, Monte Real, siempre me ha parecido un vino sutil que hasta antes del 2000 se hacía bajo el viejo cuño de los clásicos riojanos. Después cambió no sólo su etiqueta sino también su contenido, vinificado hoy en día como varietal con la uva tempranillo. Aún recuerdo aquella interesante cata vertical de este vino, hace ya once años(1969, 1989, 1991, 1994 y 1996) Cuyo resumen ha quedado plasmado en la frase: «Fotos de una misma persona en diferentes etapas de su vida», que aunque sé que se trata de un vino, quiero con esto decir que mantiene su ADN, o mantenía antes del 2000. Éste en particular es un 98, y lo primero que se nota es que está muy amalgamado, como resultado; se descubre como un vino redondo, con aromas terciarios, un tanino sedoso, una fruta entrando a los pasificados y con un posgusto largo. El resultado de lo que ahora poco se hace; la guarda con paciencia.
El segundo vino que me dejó con la boca abierta, lo descorché con motivo del Día del Padre, fue un Trimbach Riesling Cuvee Frederic Emile 2001. Habrá quienesTRIMBACH lean esto y piensen que un blanco de 13 años lo único que puede aspirar es a tonos casi marrones, completa falta de acidez y de fruta… Sería válido para muchos vinos que hoy circulan por el mundo fuera de los grandes Montrachets o Chablis, Chateau D´yquem y otras rarezas. Perooo, Alsacia ha demostrado tener todo para vinificar sin crianza en madera o muy poca, para lograr vinos que maduran como los grandes y que tienen mucho que dar en sus primeras dos décadas de su vida. Este Trimbach, que dicho sea no es el de gama baja, deja ver la grandeza de la riesling; con una acidez sublime, con una nota «amarga» al final muy sutil, que lo hace elegante y refinado, aromas térreos y de fruta de primera calidad, una delicia con su característica de queroseno en nariz. Para guardar no una sino dos cajas.

Por ultimo, un mexicano en la raya de lo moderno y lo clásico, bastante contenido en la sobremaduración de su fruta, boca que invita a seguir bebiendo otro trago, y buen acompañamiento con carne condimentada del Fusione Cabernet Merlot 2011, de la bodega mexicana Villa Montefiori,. Nada que ver con los dos anteriores, es un vino donde no se necesitan grandes acontecimientos para descorcharlo, más mundano, más terrenal. Tampoco quiero decir que el Monte Real sea para grandes ocasiones, aunque esta añada y con la guarda que lleva, no desmerece en ninguna mesa de manteles largos. VILLA Para quienes busquen vinos mexicanos interesantes, sin tener que hipotecar su casa pueden tomar nota de este vino para probarlo, sino es que ya lo han hecho.

Con esto me despido, han sido en rasgos generales las botellas que más me han emocionado del último mes.

Color dorado, precioso... Algunas almas generosas han hecho que un servidor pueda probar de vez en cuando vinos sin tener la necesidad de abrir la cartera. Es el caso de este blanco que me hizo favor de regalar una buena amiga que distribuye vino, pero que además se esmera en escoger productos de calidad. Se trata de un vino blanco vasco de la denominación de origen Bizkaiko Txakolina. Pero antes, y para ir en orden cronológico, he probado otro blanco que vale la pena comentar, se trata de un chileno, Monteviña 2012. Es mexicano, de Casa Madero; con una mezcla de chardonnay y semillon, cuyo mérito principal es su carácter mineral en boca que lo hace tan sabroso y disfrutable, sobre todo si se tiene en cuenta que lo compré en una de esas tiendas de hotel, donde no me hago muchas ilusiones, y si es que me decido a comprar algo es simplemente porque no traje nada de casa. Así que no sólo lo recomiendo sino que me parece uno de los vinos blancos chilenos más interesantes que he probado. Un chileno muy mineral...

Volviendo al Txakolino, se trata de un Gorkaizagirre 2011, vinificado en partes iguales con dos variedades locales: Hondarribi Zuri, conocida en Francia como Courbu Blanc y la Hondarribi Zerratia (Petit Courbu). De color dorado brillante, huele al principio a sidra, ojo que no es lo mismo que a manzana, aromas balsámicos y minerales, con un fondo a flores de azahar en boca es muy refrescante, puro limón puro, una delicia de acidez cítrica con notas de pera, después de unos minutos de oxigenación.
Se antoja con algún ceviche, o quizá un pescado condimentado y hasta picante.

El cadáver (botella vacía) por alguna razón estaba guardada en la cocina, después de 4 días huele exactamente a la sala de fermentación de las bodegas, justo cuando se fermenta el mosto; olor picante a CO2 y hollejos. Curioso ¿o no…?
Nuevamente gracias por el regalo, quiero por lo menos 3 botellitas. Eso sí, esta vez las pago, y con mucho gusto… 🙂