Al igual que las empresas que llevan al éxito una marca de un producto o servicio, con visión y tenacidad implicando años de arduo trabajo. Las peores consecuencias de una demanda no son; el desgaste físico o económico, aun cuando ésta no prospere, sino el hecho de poner en entredicho el prestigio ganado durante largos años, y ésto puede ocurrir en cuestión de días o inclusive en pocas horas, dependiendo de los medios de comunicación y obviamente el calibre del demandado. Los personajes famosos que se deben a un público que los respeta y les da su voto de confianza, pueden caer en la misma situación. Es el caso del Sr. Michael Broadbent, Master of Wine y encargado del departamento de subastas de vino en Christie´s durante varias décadas, hasta 1992. Prestigio que quedó para muchos en tela de juicio a raíz de la publicación de Billionaire´s Vinager, escrito por: Benjamin Wallace. Su gran error visto desde la perspectiva de mucha gente, fue haber subastado varias viejas botellas cuya propiedad fue supuestamente del expresidente de EE.UU. Thomas Jefferson, enófilo empedernido que no sólo consumía vinos franceses sino que trató sin éxito de llevar variedades nobles a Norteamérica. Botellas que al final resultaron falsas, error que se profundiza si tomamos en cuenta la larga trayectoria del Sr. Broadbent, ya que no estamos hablando de ningún bisoño que pudiera pasar por alto una cosa tan significativa y de tantos intereses económicos, como lo es la subasta de piezas por las que se pagan cantidades exorbitantes. Su análisis antes de la subasta se limitó a la autenticidad del vidrio, mediante expertos en la materia, y en efecto, todo señalaba que las botellas, entiéndase sin su contenido, eran auténticas. Después de la publicación sus críticos empezaron a percibir en el ambiente algo que no olía nada bien. El hecho contundente es que su reputación se vio afectada, si bien ya no se dedica en cuerpo y alma al asunto de los vinos y tiene para vivir holgadamente el resto de su vida, creo que es muy triste para cualquier persona acabar sus últimos años con tal desacredictación, después de haber probado las mieles del éxito. Pues bien la cosa no acabó ahí. Mr. Michael Broadbent interpuso una demanda contra Random House Inc, empresa inglesa que editó dicho libro. Caso documentado en la página del Instituto de Master of Wine (news), por si quieren echarle un ojo. Al parecer la demanda ha prosperado, y ya hubo varios puntos de acuerdo entre las partes, lo curioso es que el libro seguirá vendiéndose fuera del Reino Unido, sin ningún cambio que altere su contenido original. En lo personal esto de las demandas me deja muchas dudas… ¿bastará para devolverle a Mr. Broadbent su credibilidad?
Foto extraída de Librarything.fr


Ayer por la noche en compañia de mi esposa descorché o más bien destapé (tapón metálico) una botellita de 375ml de manzanilla Solear de Barbadillo. ¡Ojala! hubiera conseguido la manzanilla en rama, esa que no se filtra y sabe a gloria…pero creo que ya es mucho pedir. Notas salinas, recuerdos de San Lucar de Barrameda, ahumados y frutos secos. Acompañado de aceitunas gigantes, mejillones y bellotero, todo adquirido en la misma oferta de productos andaluces. Para rematar, nada mejor que un buen Pedro Ximénez Alfaraz, color caoba con menisco ambarino, no muy espeso para ser un Px, aromas a caucho quemado, orejones de manzana y dátil, en boca es denso con recuerdos de chocolate amargo y licor de café.





Ocho años, cinco meses y tres días estuvo esta botella reposando en la oscuridad de la cava. La última botella que me quedaba de tres que me regaló mi amigo Carlos. Traída de Israel, cuando él viajaba con cierta regularidad a esas tierras. La bodega; Golan Heights Winery, Yarden Cabernet Sauvignon 1997. Un vino brillante entrando a tonos marrones. Fruta negra en sazón con notas de pimiento y eucalipto, por momentos parece un buen cabernet de Rutherford. Maduro, redondo de taninos mullidos y excelente acidez. Da gusto guardar una botella por años, con estos resultados.
Durante mis cortas vacaciones en la playa, comencé a releer un libro que había leído a la mitad hace un par de años. A quienes les interesa estudiar los orígenes de la vitivinicultura es un libro obligado:
El jueves pasado comí con mi socio y su esposa en el 
Recuerdo con cierta nostalgia aquella etiqueta anaranjada de cabernet franc Monte Xanic, para quienes lo conocieron, lo bebieron y lo disfrutaron sabrán de que estoy hablando. Un vino rústico, con aromas y sabores térreos que ganaba con unos grados de temperatura más abajo de lo «normal». Yo lo metía media hora antes de servirlo, en el refrigerador. Creo que éste ha sido mi encuentro más placentero con la cabernet franc. Lástima que haya desaparecido del mercado y que desde hace algunos años 

