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Gobelet Tannat Roble 2009 Dentro del amplio espectro de aromas encontramos los: florales, frutales, vegetales, caramelizados, químicos, microbiológicos que se subdividen en animales y dentro de los animales existe una gama amplia de aromas: caza con pelo, faisandé, sangre…Mi memoria olfativa no da para mucho, pero este vino en particular huele a animal. Se trata de un Gobelet Tannat Roble 2009, un vino uruguayo que desde que lo descorcharon emitía aromas intensos a caza con pelo, almizcle junto con algunas notas ahumadas. Puras proteínas ganadas en el vino a través del tiempo, esa misteriosa transformación de lo frutal a lo terciario.

He puesto de título: Vino Animal ya que es más que evidente el conjunto aromático y también en boca. Lo que me ha sorprendido aún más es que estas características se encuentran con mayor frecuencia en vinos de añadas viejas, aquellos que han pasado largo tiempo en botella, no se esperaría en un vino de apenas cuatro años. Ayer mismo descorché un Muga Reserva 2008 muy enterito y con muchos bríos con apenas alguna señal de ahumados, pero nada que ver con este tannat. Así las cosas en este raro mundo del vino que lo evidente muchas veces no lo es tanto.

Nicolas Joly en el viñedo

Mucho se ha hablado en diferentes foros sobre los vinos biodinámicos, así que no abundaré más en el tema, sino lo estrictamente necesario para quienes no hayan escuchado esa palabrita. La agricultura biodinámica pondera la intervención del hombre sin alterar el equilibrio biológico. En el caso particular del vino como producto biodinámico es fundamental cuidar la vitalidad y balance de la tierra por medio de métodos naturales generados en los propios viñedos, mediante la interacción entre los reinos mineral, vegetal y animal, la que el hombre debe cuidar y respetar. Algunas prácticas nos podrían parecer dentro del terreno de la superstición: enterrar huesos, vendimiar en luna llena, el arado con caballos o bueyes, etc.,

Aunque su fundador fue el filósofo austriaco Rudolf Steiner, Nicolas Joly fue el pionero en la producción de vinos biodinámicos en el Valle del Loira. Actualmente existen más de 500 productores de vino biodinámico alrededor del mundo y seguramente aumentará en el futuro, ya que se ha convertido en un tema de actualidad, aunque francamente pienso que existen algunas bodegas que lo usan más como un eslogan que como una práctica de la que estén convencidos por sus resultados. Dentro de la lista figuran productores en Borgoña como: Thierry Guyot, Michel Lafarge, el más prestigiado vino del mundo; Domaine Romanee (desde 2007). En Chablis: Vincent Dauvissat. En Beaujolais: Marcel Lapierre. En España: Do Ferreiro, Dominio de Atauta, Álvaro Palacios, Telmo Rodríguez, en esta lista aparece nada menos que la bodega más clásica de Rioja: López Heredia, aunque con un paréntesis indicando que muchas de sus prácticas son biodinámica, no todas. Un largo etcétera, tomando en cuenta las bodegas en todo el mundo, con Francia a la cabeza.

Como ya es costumbre México no figura en esta lista, aunque pudiera haber alguna bodega con prácticas biodinámicas. Hace un par de días mandé un correo a la bodega Adobe de Guadalupe, ya que pensé que alguno de sus vinos era biodinámico, pero al parecer no es así. También envié otro correo a la Asociación Nacional de Vitiviniculturos de México, para saber si es que existe alguna bodega en México que practique la biodinámica, como suele suceder la respuesta no es lo suficientemente rápida, y en muchas ocasiones simplemente no llega. Así que queda en suspenso la respuesta.

Foto extraída de gelderlander.nl

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Como en cualquier otra disciplina, en el Mundo del vino una respuesta puede llevar a una serie interminable de preguntas. El camino al conocimiento del vino no tiene fin, no hay una meta posible, es un constante caminar sin tregua ni descanso sobre todo si nos metemos en los terrenos espinosos; propios de los enólogos y gente especializada. El estudio del vino está compuesto de varias materias: la geografía, la historia, la edafología, la ampeleografía, la química, la sociología entre muchas otras como la biología cuya rama, la botánica, me ocupa en esta entrega.

Todo comenzó al preparar una presentación para un diplomado para sumiller, el tema: las variedades de uva, tema ya de por si árido tomando en cuenta la enorme cantidad de variedades: aproximadamente 10 mil. Los ampeleógrafos franceses Pierre Viala y Victor Vermorel nombran 5 mil variedades en sus siete volúmenes de su trabajo titulado: Ampeleography publicado a principios del siglo XX. Sólo en Francia existen más de 200 variedades autorizadas comercialmente para la vinificación. ¿Es posible tener un panorama medianamente completo en menos de cuatro horas? La respuesta es obvia. Mi conocimiento sobre las variedades es el resultado de un 20% de lectura y el resto en la práctica: comprando, descorchando y degustando, tratando de encontrar esas botellas que se disfrutan tanto sin tener que hipotecar la casa. Confieso que esta última es mucho más reconfortante. Algún maestro me decía que el aprendizaje es mucho más efectivo cuando entran en juego todos los sentidos, y no puedo estar más de acuerdo, no hay nada que sustituya a la práctica.

Uno de los puntos que debí abordar en mi presentación, era precisamente el tema de los híbridos; aspecto de la botánica. Los híbridos de la vid no son más que la cruza de dos plantas de diferente especie, esto es vitis vinífera con vitis salvajes, ya sean; rupestris, labrusca, riparia etc., ambas provenientes de la familia de las vitáceas y del género vitis. La siguiente pregunta lógica es: ¿Cómo se cruzan estas dos plantas? Las flores poseen estambres (órgano masculino) y pistilo (femenino). Hay flores que cuentan con ambos, así que no necesitan de la ayuda de los insectos o del viento.
Pero hay otras que de no ser por estos polinizadores no podrían reproducirse. La polinización cruzada no es más que la polinización entre plantas de diferente especie, en este caso el hombre juega un papel muy importante, ya que hay plantas que difícilmente podrían polinizarse debido a la distancia que las separa, entre otras razones.

El resultado es una vid híbrida cuya reproducción se hace por clonación ya que como en la gran mayoría de los híbridos, tanto animales como vegetales, son estériles. En el caso de la vid, los vitivinicultores prefieren clonar, es decir, plantar un sarmiento a sembrar las semillas, cuando la planta cuenta con semillas, por lo que tiene poca importancia el hecho de la esterilidad. Así queda parcialmente cerrado este capítulo tan importante y pocas veces comentado en el Mundo del vino.

foto extraída de crfg.org

Ribera del DueroEn varias ocasiones dentro de mis visitas culinarias a restaurantes que ofrecen vinos de la denominación de origen Ribera del Duero, me encuentro con la letra «v» en lugar de la «b». En sentido estricto, no se trata de un error ortográfico, ambos términos se encuentran en el diccionario de la RAE.

ribera.(Del lat. *riparĭa, de ripa).

1. f. Margen y orilla del mar o río.

2. f. Tierra cercana a los ríos, aunque no esté a su margen.

3. f. ribero.

4. f. Huerto cercado que linda con un río.

5. f. Vall. Casa de campo con viñas y árboles frutales próxima a las orillas de los ríos o cercana a la capital.

volar alguien la ~.

rivera.
(Del lat. rivus, riachuelo).

1. f. Arroyo, pequeño caudal de agua continua que corre por la tierra.

2. f. Cauce por donde corre.

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Más allá de cuestiones gramaticales, existe otro aspecto implícito: La falta de cuidado, y la falta de oficio, tampoco se requiere ser sumiller o un enólogo, no me puedo imaginar a una persona medianamente empapada en el tema de los vinos, que cambie con tanta facilidad esa letra, no hace falta que abran el diccionario. Copiando correctamente las etiquetas se ahorrarían muchos errores. ¿Error al escribir en el teclado? Todo mundo es falible a tener errores, con mayor razón al estar ambas letras una al lado de la otra, pero cabe la corrección a la hora de mandar imprimir la carta de vinos. Para mucha gente este error no significa nada, pero a mí me deja un mal sabor de boca, y mi imaginación echa a volar; inmediatamente me voy a los aspectos de la restauración y me pregunto sobre las condiciones de guarda, de servicio y otras cositas que tienen que ver con el vino, dentro de ese restaurante en particular.

ZambujeiroHace unos días leía un hilo en verema.com sobre la cultura del vino en España. Es un tema recurrente entre propios y extraños. Mucha gente piensa que por el hecho de que un país sea productor y consumidor de vino a gran escala, ello implica que sus habitantes tengan cultura del vino. Qué debemos entender por cultura según la RAE:

cultura.

(Del lat. cultūra).

1. f. cultivo.

2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

4. f. ant. Culto religioso.

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Sin tomar en cuenta otras tantas acepciones, que no vienen al caso, ya que están fuera de contexto.
La segunda acepción ¿A qué conjunto de conocimientos se refiere? Hay muchos prejuicios alrededor del vino, los conocimientos de la gente muchas veces nacen de la desinformación. Cuántas veces nos paramos en un restaurante a pedir que refresquen el tinto, y el mesero pone cara de asombro, rebuznando; el tinto va al tiempo, o no saben que es un decantador, o luchan con la botella al descorcharla…

Si tomamos como válida la tercera acepción, podemos estar parcialmente de acuerdo. «Modo de vida y costumbres» nadie puede negar que España, Francia, Italia, Portugal y Alemania entre otros países europeos, tienen una gran tradición vitivinícola, así como también Argentina, Chile y EE.UU en América. El vino ha sido parte cotidiana de sus vidas, sobre todo en Europa, acompañando los alimentos y también como elemento esencial de convivencia, lo que llama Manuel Camblor: «lubricante social».* Pero que hay del conocimiento, es aquí donde empiezan mis dudas.

El tequila y el mezcal son las bebidas nacionales, o por lo menos es lo que nos hacen creer. Pero esto no implica de ninguna manera que yo tenga conocimientos del tequila, apenas si sé que proviene de una plantita de hojas largas y puntiagudas, y el jugo que sale de la piña, corazón de esta planta, se destila.
Bebo café todas las mañanas, y eso tampoco me hace un experto en café. Pienso que es una cuestión cultural y no siempre va de la mano del consumo consuetudinario. Estoy convencido de que no hace falta nacer en un país tradicionalmente vitivinícola para entrar de lleno a este apasionante mundo. Somos un puñado de bichos raros quienes gozamos el vino en su máxima expresión. Aquí y allá.
Libro y copa
Pocos son los países con arraigo vitivinícola que se ocupan de los vinos extranjeros. Lo he visto en Chile, Argentina, Portugal poco menos en España.
EE.UU. como he podido comprobar en mis visitas, tiene uno de los mercados más importantes del mundo junto con el mercado inglés. Si bien es cierto que existe una inmensa oferta de vinos californianos, hay puntos de venta donde la oferta de vinos extranjeros es un sueño para cualquier enófilo. En primer lugar está la ciudad de Nueva York, seguida de otras como Chicago y Los Ángeles.
En Argentina la gran mayoría de los vinos que encontré en las tiendas de Buenos Aires, eran argentinos, y por desgracia pocos vinificados con Torrontés; uva blanca con la que identifico a Argentina.

Pero siguiendo con el hilo de la dichosa cultura del vino, no he encontrado gran diferencia entre unos y otros países. Como dije antes; en cada país existe ese grupo grande o pequeño de gente que disfruta y conoce el vino, sin importar que tanto produce o que tanto se consume el vino en su país.

* Este término aparece en la obra «Ancient Wine» del autor Patrick Mc Govern, en la solapa del libro, al final: «As medicine, social lubricant, mind-altering substance, and highly valued commodity, wine became the focus of religious cults,» (…)

La anosmía es el término médico para la pérdida o disminución del olfato. Algo terrible si se gana uno la vida con este sentido, como en el caso de enólogos, sumilleres, perfumistas y chefs. Realmente no conozco a ningún personaje famoso dentro del mundo del vino que haya perdido el olfato por completo. Aunque no olvidemos que podría quedarnos como último recurso nuestra memoria olfativa. Hace tiempo en una charla de café, de esas charlas donde se habla de todo sin rigor alguno, escuché hablar de un catador que después de varios años en la práctica perdió el sentido del olfato. A pesar de su desgracia, él siguió trabajando gracias a su memoria olfativa, yo me preguntó que hacía cuando aparecía alguna botella corchada o algún problema de bret. La sugestión en nuestros sentidos puede ser muy poderosa viniendo de gente calificada, pero el olor a corcho es bastante fuerte como para dejarlo de lado. La memoria olfativa nos remonta al pasado, cuántas veces un aroma nos recuerda la niñez, es tan poderosa que nos puede hacer pensar en aquel pastel que preparaba la abuela, o en algún perfume especial en la casa donde vivimos de pequeños. Además de la pérdida total, exista la anosmia específica, cuando se dejan de percibir sólo algunos olores. Dejar de percibir aromas pestilentes resulta atractivo pero puede ponernos en riesgo. Se imaginan cuánta comida en mal estado comeríamos, o dejar de percibir una fuga de gas. Creo que nos queda muy claro la importancia de este sentido. Así como a llja Gort, dueño de Chateau de la Garde en Burdeos, cuya preocupación por padecer anosmia lo llevó a asegurar su nariz por ocho millones de dólares.

Hablando de este personaje, los dejo con un video de la cosecha 2008, más que informativo es un comercial de esta bodega.


Sommelier

Publicado: 24 marzo, 2009 en Términos y palabrejas
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Leo a cada rato en periódicos de prestigio, revistas especializadas y foros de vino esta palabra. Nada tendría de raro si se publicaran en francés, el problema es que están escritas en castellano. Algunas veces será ignorancia y otras por usar extranjerismos. Hace poco me llegó una invitación para un diplomado para ser Sommelier. No me puedo imaginar yo vestido de peto de cuero con una que otra medalla y la bandera de México en mi solapa, creo que no sirvo para eso. Volviendo al dichoso término, la palabra en castellano es sumiller.

sumiller.

(Del fr. sommelier).

1. m. En los grandes hoteles, restaurantes, etc., persona encargada del servicio de licores.

2. m. Jefe o superior en algunas oficinas y ministerios de palacio.

~ de corps.

1. m. Uno de los jefes de palacio, que tenía a su cargo el cuidado de la real cámara.

~ de cortina.

1. m. Eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla, correr la cortina del camón o tribuna y bendecir la mesa real en ausencia del capellán y del procapellán mayor de palacio, patriarca de las Indias, etc.

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Sería muy conveniente tratar de defender nuestro idioma, sobre todo tratándose de cursos que al final pretenden enriquecer de alguna manera nuestra cultura. Hay otras palabritas como: champagne que bien puede escribirse champán, foie gras castellanizado a fuagrás entre otros galicismos. Uno que me parece no sólo aceptable sino explícito es terroir, ya que su significado va más allá de la tierra y condiciones que la rodean, terruño además de que la RAE no hace ninguna liga, no tiene mucha relación con el término original. La fuerza de la costumbre hace que las palabras se modifiquen, ojalá que no sea así en este caso.
Este próximo viernes, como cada final de mes, nuestro grupo de catadores nos reuniremos para degustar seis vinos, así que ya anotaré lo más interesante de esta cata, que ya es la centésima vigésima.