Archivos para marzo, 2024

Vinos de la 259 (Miguel Torres)

Miguel Torres es una bodega fundada en 1870 después de que Jaime Torres en 1856 hiciera una fortuna con el comercio del aceite en Cuba. Con una cuba de 600,000 litros la mayor en aquellos días, se organizó un banquete inaugural dentro de la cuba para 50 comensales, entre los invitados figuraba el rey Alfonso XII.

Miguel, padre de los actuales dueños y quinta generación, se hizo cargo de la bodega en 1932. Viajó por el mundo para abrir nuevos mercados. En los años sesenta ingresó a la compañía Miguel Agustín, brillante enólogo, formado en Francia. Primero en plantar variedades nobles en el Penedés, ampliando significativamente el área del viñedo. Hoy poseen 830 ha.

El viernes pasado catamos cinco vinos, 4 de esta misma bodega y un blanquito Balduvón, a falta de blancos de la bodega Torres, de último momento me fue imposible conseguirlos. Hubo dos tintos que quedaran pendientes: El Grans Muralles y el Mas Borras vinificado con pinot noir. Se comercializan muchos más, pero no todos llegan a estas latitudes.

Empezamos, como ya mencioné arriba, con un Balduvón 2020. Un rueda con 4 meses de barrica vinificado con verdejo. Color pajizo, brillante y con algo de carbónico, leve burbujas en la pared de la copa. Huele a durazno, manzana amarilla. En boca es seco, mineral y de buena acidez. Para comprar un par de botellas.

Sangre de Toro 2021. Vinificado con garnacha tinta y cariñena. 13,5 de alcohol y sin especificar crianza, a menudo ni en la misma página de la bodega es posible conseguir información ¡Secretos muy bien guardados! Capa baja, color rubí. Primera nota a jabón. Al mover la copa huele a ciruela roja. En boca frutal, carnoso, tanino rugoso, acidez comedida. Repetible.

Sangre de Toro Reserva 2017. Color granate, primer golpe a vainilla, después fruta negra, pastel de frutas, buen paso, cuerpo pleno, buena acidez, final amargo. Repetible.

Gran Coronas 2019. Con 85% de cabernet sauvignon y el resto garnacha tinta. Una crianza de 12 meses en roble francés, 30% nuevo. Capa alta. Moras, hollejos fondo de trufa, va de menos a más. Equilibrado y de final largo.

Mas La Plana 2017. Un penedés vinificado con cabernet sauvignon, 18 meses de crianza en roble francés, 60% nuevo. Huele a grafito, pimienta negra y zarzamora, cerezas de la mejor calidad. Buen ataque, abigarrado, tanino presente, acidez y alcohol, todo en su punto. Para una caja.

Iremos probando lo que vaya encontrando de esta bodega, vale la pena.

La cuerda en el pico de la botella delata los taparrosca metálicos ¿El corcho en desuso…?

En esta ocasión faltaron dos miembros, cada uno por diferente razón no han podido asistir. Empezamos con un blanco que fue la sorpresa de la noche, por lo menos para mí. Me llama la atención que de cinco vinos sólo uno tuviera corcho, los otros son de taparrosca metálico. Se desvanece la idea romántica del corcho. El primero, un blanco que sorprendió por su relación calidad precio (18 dólares), rosando el límite, aunque en un país con tantos impuestos al vino no está tan mal. Tommasi pinot grigio 2021. Color amarillo pálido brillante y fluido, aromas a durazno, níspero y membrillo. Su entrada va de más a menos, al final le falta contundencia. En boca tiene acidez comedida, seco y de final discreto. Repetible.

Limelight 2021. Un californiano, una mezcla no muy convencional:  79% pinot grigio, 7% french colombard, 7% riesling y white blenders, decía en la etiqueta. Si sumamos los porcentajes quiere decir que hay otro 7% de «otras blancas». Amarillo pálido, con más color que el anterior. Co2 por la pequeña muestra de burbuja en las paredes de la copa, en boca no es muy notorio. Nariz discreta a piña verde, en boca va de menos a más, final amargo, abocado y con acidez baja. Inolvidable con causa.

Neven 2022. Sólo dice que viene de la Patagonia. Parecería una palabra derivada del inglés, sin embargo la raíz es Neuquén en mapuche, es Newen que significa fortaleza, energía. Color de capa baja, como es de esperar de un pinot noir. Huele a ciruela negra, en boca es corto y diluido, poco cuerpo. No repetible. Parece que sus 4 meses de crianza en roble americano y francés han pasado desapercibidos.

Sileni Cellar Selection 2021. Un vino blanco neozelandés vinificado con pinot noir. El primer golpe es de azufre, está defectuoso, al parecer el aire no lo limpió del todo.

El quinto es el Kumala Core 2021. Un sudafricano 100% pinotage, varietal producto del cruce entre pinot noir y cinsaut. Huele a fruta negra, gindas, cerezas. Acidez comedida, tanino presente, seco, buen ataque, final corto. Repetible.