Centésima trigésima primera cata

Publicado: 28 febrero, 2010 en Cata
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Corchos Cata 131

En nuestras reuniones de cata nunca había faltado Pedro, joven entusiasta que se encarga de multitud de cosas, todas ellas enfocadas a que podamos disfrutar de la cata sin preocuparnos por poner la mesa, recoger las copas, lavarlas etc. etc. El viernes pasado faltó. Si sus intenciones eran que valoráramos su trabajo, lo ha logrado con mención honorífica y medallitas. Por favor Pedro, si lees estos renglones, ya no faltes o avisa un día antes. Te lo suplicamos.

Superado ese contratiempo, Paco dirigió la Cata que había preparado desde hacía un mes. Merlot de California. No pude dejar de pensar en aquel libro del Dr. Vino, el señor Tyler Colman, titulado Wine Politics  un libro que escribió originalmente para su tesis doctoral, sino mal recuerdo, y que de alguna manera publicó y se ha convertido en un éxito. Se trata de una radiografía de los hilos que mueven el comercio del vino en Norteamérica, principalmente, aportando datos muy interesantes sobre el estado de California en EE.UU. datos muy vigentes y que cambian la concepción del comercio del vino.

De los seis vinos merlot, nombres como: Woodbridge de Mondavi, Kendall-Jackson, Sutter Home, Kenwood y Geyser Peak. El primero fue el que más gustó. Un vino frutal, concentrado y amplio en boca. Hubo de todo, algunas lijas que al final raspaban la lengua, otros venían con un buen aporte de alcohol sin integrar, aunque todos se movieron en un margen decente. Veo en el grupo de cata una benevolente mano amiga a la hora de criticar los vinos, pero sobre todo a la hora de calificarlos. Situación esta última que cada vez me deja menos conforme, hoy en día pienso que dos párrafos dicen mucho más que una calificación además de ser menos fríos que los números. A principios del año pasado adoptamos el sistema de calificación por letras A+ rozando la perfección, cuando los ángeles bajan y nos cantan al oído, A un vino para comprar una caja, B un vino agradable y correcto, C con algún defecto, bebible… lo demás no lo calificamos por tener algún defecto. Confieso que este método impuesto por un servidor y que sustituyó las calificaciones numéricas en un rango de 1 a 20, no ha dejado a nadie satisfecho, aunque yo insisto en que deberíamos de desechar las calificaciones y que cada quien escriba lo que siente por el vino.

Por último, hablé con Jorge por teléfono, un querido amigo y miembro del grupo que apenas unas horas antes disfrutara con nosotros de esta cata, y que al día siguiente se enterara del temblor que azotaría a su país, Chile. Afortunadamente su familia está bien. Un abrazo desde aquí a ti y tu familia, espero que esta tragedia no sea de las proporciones que se esperaban de un temblor de 8,8 grados y que puedan superar este trago amargo los chilenos y toda la gente que vive en ese hermoso país.

comentarios
  1. Avatar de Smiorgan Smiorgan dice:

    Cada vez nos guiamos menos por las puntuaciones. Lo que nos sirven, si son honestas y bien hechas, es para darnos una idea de si el vino está bien hecho, si tiene defectos, etc. Para elegir, coincido contigo, prefiero una descripción aunque sea corta, que una puntuación.
    Saludos.

    • Avatar de Benjamín Berjón Benjamín Berjón dice:

      Smiorgan:

      Me parece que es lo mejor, una descripción breve, sentida que además nos dé una idea del momento en que se cata ese vino. Los números no hecen mucha diferencia, que me dice un 7,3 a un 7,5 ??? o en la otra escala un 95 a 96 ???. Son números, que si bien es cierto a la hora de sumar y dividir te dan una cantidad, al contrario de las letras que en ocasiones debes de estimar, pero al final es lo mismo.

      Saludos

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