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Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio...

Monte Real 1998 maduro después de un tiempo en vidrio…

Las últimas botellas que han pasado por mis papilas merecen una reseña. La primera es un riojita de corte femenino, Monte Real, siempre me ha parecido un vino sutil que hasta antes del 2000 se hacía bajo el viejo cuño de los clásicos riojanos. Después cambió no sólo su etiqueta sino también su contenido, vinificado hoy en día como varietal con la uva tempranillo. Aún recuerdo aquella interesante cata vertical de este vino, hace ya once años(1969, 1989, 1991, 1994 y 1996) Cuyo resumen ha quedado plasmado en la frase: «Fotos de una misma persona en diferentes etapas de su vida», que aunque sé que se trata de un vino, quiero con esto decir que mantiene su ADN, o mantenía antes del 2000. Éste en particular es un 98, y lo primero que se nota es que está muy amalgamado, como resultado; se descubre como un vino redondo, con aromas terciarios, un tanino sedoso, una fruta entrando a los pasificados y con un posgusto largo. El resultado de lo que ahora poco se hace; la guarda con paciencia.
El segundo vino que me dejó con la boca abierta, lo descorché con motivo del Día del Padre, fue un Trimbach Riesling Cuvee Frederic Emile 2001. Habrá quienesTRIMBACH lean esto y piensen que un blanco de 13 años lo único que puede aspirar es a tonos casi marrones, completa falta de acidez y de fruta… Sería válido para muchos vinos que hoy circulan por el mundo fuera de los grandes Montrachets o Chablis, Chateau D´yquem y otras rarezas. Perooo, Alsacia ha demostrado tener todo para vinificar sin crianza en madera o muy poca, para lograr vinos que maduran como los grandes y que tienen mucho que dar en sus primeras dos décadas de su vida. Este Trimbach, que dicho sea no es el de gama baja, deja ver la grandeza de la riesling; con una acidez sublime, con una nota «amarga» al final muy sutil, que lo hace elegante y refinado, aromas térreos y de fruta de primera calidad, una delicia con su característica de queroseno en nariz. Para guardar no una sino dos cajas.

Por ultimo, un mexicano en la raya de lo moderno y lo clásico, bastante contenido en la sobremaduración de su fruta, boca que invita a seguir bebiendo otro trago, y buen acompañamiento con carne condimentada del Fusione Cabernet Merlot 2011, de la bodega mexicana Villa Montefiori,. Nada que ver con los dos anteriores, es un vino donde no se necesitan grandes acontecimientos para descorcharlo, más mundano, más terrenal. Tampoco quiero decir que el Monte Real sea para grandes ocasiones, aunque esta añada y con la guarda que lleva, no desmerece en ninguna mesa de manteles largos. VILLA Para quienes busquen vinos mexicanos interesantes, sin tener que hipotecar su casa pueden tomar nota de este vino para probarlo, sino es que ya lo han hecho.

Con esto me despido, han sido en rasgos generales las botellas que más me han emocionado del último mes.

Hace mucho tiempo…de hecho ya perdí la cuenta, le presté un libro a un amigo: «Vinos para vinos para dummiesDummies», de esa famosísima serie, tan popular hace años. Me lo pidió prestado y no pude negarme. Jamás lo volví a ver… resultó eso de «dummie». Decía el abuelo: «Es tonto quien presta un libro, pero más tonto quien lo devuelve». En aquel tiempo me pareció muy útil y divertido, sirvió para empezar con este rollo del vino, yo apenas había leído un par de libros no muy especializados. Quería recuperarlo sólo por razones sentimentales. Husmeando por los pasillos de Costco, me metí a la «isla» de los libros y revistas. Comencé a hurgar en una gran pila «para dummies»: Mozart para Dummies, Cocina para Dummies, Yoga para Dummies… cuál sería mi sorpresa que en el fondo se encontraba el de vinos. Decidí comprarlo para después cobrárselo a mi amigo, no es que sea muy caro, pero creo es lo justo.
Algo renovado, con nuevos chistes y nueva portada. Un libro ligero, buen regalo para alguien que quiere iniciar de forma divertida en esto de los vinos.

Ya cayó la botellita de Trimbach Cuvée Fréderic Emile 2001, no dejo de reconocer que se trata de un vino cuyos encantos se empiezan a ver, que tiene una acidez maravillosa, cítrica, en su plena juventud. Sin duda necesita mucho más vidrio para empezar a dejar ver la complejidad de la riesling. Confieso que esta es mi primer botella, pero he escuchado muchos y muy buenos comentarios sobre añadas más viejas. Así que el tiempo tendrá la última palabra, ya que guardaré otra botella por unos años.
Otro vino de fin de semana fue el Uncastellum, no recuerdo añada. Vino de la tierra, de Ribera del Gallego Cinco-Villas, donde quiera que esto se encuentre, y además «ecológico» , primer español trimbach cuvee FEque veo con estas características, así que no lo quería dejar pasar. De entrada amplia con una arista alcohólica, que después se atenúa con algo de fruta roja madura. Sin pena ni gloria, de traguito largo.

Empiezan las lluvias y con esto se van los calores, que la verdad han durado muy poco este año. Tiempo para sacar los tintos sin el riesgo de acalorarse y sudar.

Benedetti. He leído poco de él, lo que más he leído es su poesía. Uno de los grandes escritores latinoamericanos. Murió el domingo pasado…

¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
(…)
¿Cómo serán los demás sin este servidor?

Mario Benedetti