Posts etiquetados ‘Tierra Adentro Tempranillo 2010’

Tempranillo en México, entres otros.A raíz de un obsequio de una botella de tempranillo mexicano, decidí compararlo con algunos otros de la misma uva, también mexicanos. Y este fue el resultado. Empezamos refrescando la garganta con un espumoso de Miguel Torres en cuya etiqueta aparece Santa Digna. Se trata de un rosado vinificado con uva país, la más antigua de Chile. Estelado sin añada. Color rosado con destellos frambuesa, burbuja fina y persistente, no muy rápida, pero hay quienes dicen que mucho depende de la copa: el cristal, la manera como se lavó, etc., etc., Un espumoso que ha gustado mucho, sobre todo con los calores que empiezan a apretar. Nariz floral, con algunas notas cítricas de piel de naranja. En boca es refrescante con recuerdos de toronja blanca, toque calizo y buena acidez. Como para hacerse de una cajita para estos calores y los que vienen.

Galileo 2013, de Vinícola El Cielo. Huele a regaliz, moviendo la copa desprende aromas intensos a arándanos, notas de tierra mojada. En boca es mineral, paso de boca amargo, y de final largo. Bebible.

Quinta Monasterio 2011. Por un instante lo confundí en el estante con Hacienda Monasterio. Varietal de tempranillo con doce meses en barrica nueva de roble francés y americano. Humo, chocolate amargo, en general fruta roja en sazón. En boca es algo cerrado, no tan expresivo como en nariz, amargo, y con evidente carga de alcohol. A pesar de que 13,5 grados hoy en día parece un juego de niños. Inmemorable con causa.

Papaztac 2013. Este fue el vino de regalo que propicio esta cata de tempranillos aunque sólo hay dos varietales, el segundo y el tercero. Aroma dulce a higos, frutos rojos; ciruela madura. En boca es frutal, de buena acidez y de taninos mullidos. Repetible.

Tierra Adentro 2010. Una bodega que ha sido de las favoritas del Grupo desde aquel vino que probamos en el bicentenario o esta otra cata donde hubo varios ejemplares de esta bodega zacatecana: Campo Real. En este caso se trata de una mezcla de 80% syrah, 40% merlot y el resto tempranillo. Así que definitivamente no es un buen ejemplo de tempranillo, que ya de por sí, es difícil encontrar su tipicidad cuando es un varietal, fenómeno común ya que se ha perdido la personalidad de la uva por métodos extremos de sobre-extracción y crianzas muy prolongadas entre otras linduras enológicas. Este es un vino con un singular olor a aceite de oliva, para otros atún y sardinas enlatados, aromas que sólo había encontrado en la chardonnay californiana (EE.UU). El caso es que fue abriendo a fruta roja. En boca tiene una excelente acidez, aunque el final es corto y ligeramente amargo, de buenos taninos y paso por boca.

Un Icewine de uva vidal 2004. Este vino lo trajo Francisco, lleva algún tiempo guardado, bien guardado; ya que se manifiesta de la mejor forma en que puede hacerlo un icewine. Color ocre, con destellos de oro viejo, espeso, con una nariz embriagadora «botrizada», miel, flores, piña cristalizada. Una delicia. Guardamos una botellita para la próxima cata, para que no se la pierdan quienes no asistieron este día.

Un vasco entre puros zacatecanos...

Un vasco entre puros zacatecanos…

A pesar de adelantar una semana la cata que fue el primer día de verano, he postergado esta entrada, como ya es mi costumbre, pero ahí va. Nos hemos congregado pocos, ya que ha faltado casi la mitad del quórum.
Sin más preámbulos pasamos a la cata que esta vez fue abierta, con las botellas desnudas, irremediablemente empezaron a volar nuestros prejuicios, aunque tratándose de un vino vasco y el resto zacatecanos era difícil tener alguna imagen preconcebida.
El primero fue un blaquito, que como dije antes viene del País Vasco, Inazio Urruzola sin añada, de la denominación de origen Getariako Txacoli, aquí un video de las tierras donde nace. Se trata de un vino ligero con apenas 10.5 grados de alcohol, sin crianza, que al llegar a la copa se pueden ver algunos restos de CO2 en pequeñas burbujas, un vino de aguja con notas minerales que me traen recuerdos de las aguas medicinales de algunos balnearios. En el mejor sentido, sin gente tirándose de panzazo por sus aguas…
El segundo de la noche, y primer tinto así como los que le preceden son zacatecanos, francamente no había visto nada de esas tierras por los anaqueles. Tierra Adentro Tempranillo 2010. Huele a toffee, chocolate amargo, zarzamora y una nota distractora de miel maple, algo cansino, en boca es flojo, diluido.
Tierra Adentro Merlot 2010  un merlot que le falta nervio, al principio huele a col hervida, pero se limpia pronto para dar tabaco rubio, mascabado y algo de fruta roja indefinida, en boca no tiene ni acidez ni tanino, algunas notas de chocolate en retronasal.
El cuarto es un syrah; Tierra Adentro Syrah 2010. Sin pena ni gloria como sus antecesores, falta de nervio, ¿será que Zacatecas tiene demasiado sol…? Corto en nariz, en boca diluido, y final amargo. Hay quien lo definió como: Picota, nariz a cuero mojado, de ataque suave, con equilibrio.
Tierra Adentro Syrah, merlot, tempranillo 2010. En la misma línea que los anteriores, aunque con olor a silla de montar sudada evidente, para muchos un defecto. Otra opinión: Frutos rojos, muy parecido al anterior, maderas en retronasal y final amargo.
Tierra Adentro Selección Limitada Malbec 2010. Color oscuro casi tinta china, fruta negra en sazón, flor de tila aunque hay quienes lo conocen como tilo, grosella, tanino casi dulce, amplio en boca, buena acidez. Definitivamente el más vivaracho. Repetible.
Hasta la próxima…