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CATA 192Como todos los años en diciembre nos dispusimos a compartir seis vinos de precios altos, aunque muchas veces eso no implique que sean mejores que los «económicos». Con manteles largos y las copas dispuestas en esta ocasión fue Toro la protagonista, la cata anterior también habían sido  vinos de esta denominación. Retomamos la idea con vinos de un nivel de precio más alto. Mucha gente está convencida de que los vinos «caros» son mucho mejores, idea que mueve la economía en la mayor parte del Mundo. Hubo sólo una excepción y fue un chileno que quedó un poco rezagado, al último ya cuando la lengua daba señales de entumecimiento después de tanto tanino agreste.

Pintia 2008. Con un año de crianza, 70% en roble francés y el resto en americano, y sus 15% de alcohol. Huele a cerezas en licor, con notas de zarzamora, no sé por qué últimamente todo me huele a zarzamora. En boca es astringente, de esa astringencia propia de la madera, como cuando se chupa el palo de las paletas… y alcohol no integrado. Es que 15 grados es bastante octanaje, creo yo.

De la famosa bodega de Ribera del Duero viene el siguiente vino, aunque éste se vinifica en Toro. Cyan Prestigio 2005. Al principio tiene un olor desagradable a cartón mojado y polvo, bonita combinación… Yo me quedé en esas aunque las caras de mis amigos no me hicieron pensar en que les hubiera desagradado. En boca tiene buena acidez, fruta, buen tanino, sin arrancar la lengua. Hay quienes encontraron aromas a dátil, cuero mojado y más fruta que yo. Yo no lo volvería a comprar. Aunque tratándose de un defecto habría que ser más justos y repetir.

Piedra Platino 2004, con 18 meses de crianza, y algo que ya se está volviendo costumbre: revolver roble francés con algo de americano. En este caso 85 y 15% respectivamente. Chocolate, regaliz, buen paso de boca y acidez aceptable. No está mal. Repetible.

Numanthia 2010. 16 meses en roble. 15% de alcohol. Un poco mudo al principio, fruta mesurada, aromas a vainilla que me imagino vienen del roble. Aunque la información es escueta, debe ser francés o una combinación con algo de americano. Astringente y final largo.

Termanthia 2009. Su hermano mayor con 18 meses en roble. Nariz discreta, fruta negra con notas de chocolate amargo y vainilla. Hay quien puso en sus notas: elegante y discreto. Hasta el momento puedo decir que una decantación previa de una hora podría sacar algo más de estos vinos con exceso de roble para mi gusto. Una opinión muy personal ya que ha gustado a todos los miembros del grupo. La pregunta sería: ¿Podría conseguir algo más por los casi 4000 pesos que piden…? Por cierto, esta botella  desde que la saqué de la cava me pareció muy pesada… Así que fui a la báscula que se usa en repostería… 1188 g cuando una botella promedio ronda los 450 g se podría usar con mucha efectividad para defensa personal. Pues hasta aquí ha llegado Toro y mis sugerencias para esta cata, ya que en esta ocasión no hice las compras directamente por cuestiones que sale de sobra que explique en este foro.

El último en el orden, sólo en eso, de Viña Santa Helena: Notas de Guarda 2009. Después del inmisericorde bombardeo de taninos a la lengua, viene este vino que a pesar de sus 14,5 grados de alcohol y sus 13 meses de roble francés, de primero y segundo uso, se siente ágil y ligero con aromas a ciruela madura, buen paso de boca y alcohol y tanino integrados. Nada que pueda ponderarse después del desfile de roble y alcohol. Aquí llegamos a la última cata de este año.