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Alemania sin pedigrí

Publicado: 25 junio, 2024 en Vino
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Ayer baje a la cava a desempolvar una vieja botella de riesling del 2010. Para mi sorpresa se trataba de un Monchhof sin pedigrí, es decir decía en la contraetiqueta Qualitätswein, que es la clasificación de vinos por arriba del Tafelwein. Esta última la más baja en calidad, donde es práctica común la chaptalización (adición de azúcar). Color amarillo oro, brillante, espeso y algo de burbuja fina al servir en la copa. Huele a durazno, miel, paja mojada y barro, con alguna notita de queroseno lejana. Para mi gusto, y sólo por quisquilloso, me parece que le falta más nervio, el armazón que le podría dar un poco más de acidez, quizás sea ya mucho tiempo para un Qualitätswein en esta categoría de vinos por su grado de azúcar, se permite la chaptalización, la diferencia es que es de un excelente productor. Me parece una buena opción para cuando se busca el primer acercamiento a los grandes vinos alemanes sin hipotecar la casa, yo de aquí saltaría a un Spätlese. He encargado uno a mi hija que anda de viaje, de preferencia Dr. Loosen o Joh. Jos. Prüm, y si encuentra un Auslese… mejor. La riesling en su máxima expresión, sin llegar a los Beerenauslese y demás vinitos que ya piden un riñón.

Me puse a revisar por pura curiosidad y al parecer una etiqueta pasada de Mönchhof ya estaba registrada en el blog; me remitió a esta entrada, año 2011, sin saber qué pasaría en el futuro, en aquella ocasión hago mención de que sería interesante observar su evolución: sueño cumplido. Interesante que todavía no se desarrollaban aromas de queroseno, típicos aromas de la riesling después de unos 7 añitos de vidrio. Un vino en plena juventud. Contrastar estos datos es el sueño de muchos enófilos que buscan la evolución de los vinos cuando los guardan por tanto tiempo, confieso que este vino en particular lo guardé 14 años sin realmente tener esa intención, pero ha resultado, y compruebo que mi bodega, a pesar de las variaciones que ha tenido en temperatura, no lo hace tan mal.

La costumbre de recorrer los días de asueto lleva ya varios años en México, y es para mí absurdo que el día feriado en domingo lo prolonguen al lunes, pero quizás no entre por mi cariado cerebro que somos un país que se puede dar esos lujitos. El caso es que descorché algunas cosas interesantes durante este largo fin de semana que quisiera comentar.

Empecé con un Drappier Zero Dosage, un espléndido espumoso 100% pinot noir. Su color lo delata, aunque no es «rosado» tiene unos reflejos frambuesa increíbles que acabo de descubrir, al llegar la luz artificial a la copa. Burbuja fina y unos aromas a pastelería que envuelven el ambiente. Firme en boca, con una acidez extraordinaria, seco y profundo. Un gran champán sin añada.

Hospices De Baune Corton Cuvée Charlotte Dumay 1958

El segundo vino lo saqué de su frío y oscuro nicho después de guardarlo poco más de dos años. Se trata de una botella magnum de Hospices De Baune Corton Cuvée Charlotte Dumay 1958, única botella que quedaba de sólo un par, de aquel espléndido regalo de un alma generosa. Su etiqueta es indescifrable por el moho, pero el corcho, aunque ha salido ha pedazos hizo su trabajo dignamente. mr. Broadbent ha sido muy sucinto al reseñar esta añada:

The British trade had bought too many of the 57s and by the time the 58s were ready, the quality of 59 was apparent. No 58 burgundies were bottled, listed or even refered to in Harvey´s retail lists of the early to mid-1960´s. Only two 58s ever tasted, both DRCs. (…)

Por lo que no podemos hacer comparaciones con una bodega de tanto abolengo y prestigio, quizás la que más.
Mis impresiones son las siguientes: un vino que pedía a gritos ser decantado, primero para deshacerme de los pedazos de corcho que quedaron, y por otro lado para limpiarlo de sus aromas de reducción. A pesar de sus 53 años, no sólo ha resistido el oxígeno, sino que lo ha beneficiado… Este vino está mejor a cada trago: ahumados, bosque, trufa, con notas animales y balsámicos. Una belleza en boca, maduro, profundo, redondo, largo, que hace que uno piense en lo importante que es la paciencia y las buenas condiciones de guarda. Gran recompensa.

Un regalo apenas recibido el día anterior, murió en el ruedo al otro día. Pintia 2006, como buen «Toro» es potente y yo diría que hasta el extremo, mucho extracto, mucho alcohol y sumado a mi poca paciencia… Este vino necesita decantación previa un par de horas antes del servicio. Al final de la comida estaba mucho más integrado.

Mönnchhof riesling 2010

Por último, uno de mis Mosela favoritos Mönchhof Riesling 2010. Un riesling muy joven, sutil, delicado. Nariz floral, entre azahar y flor de manzanilla, con notas frutales, que se intensifican a las 24 horas; pera, durazno, níspero. No tiene las típicas notas de petróleo de los riesling entrados en años. Boca delicada como un pañuelo de seda de primera calidad, cosquillea al principio aunque la burbuja no es perceptible a la vista. Abocado, cítrico, mandarina, con una acidez extraordinaria, como para comprar un par de cajitas y observar de cerca su evolución.

Por fin he terminado esta entrada, después de algunas horas tratando de subir d-o-s f-o-t-o-s… un descaro lo que se paga por el servicio de internet en este país a cambio de una bazofia. Estoy hablando de Infinitum, aunque creo que hay poca diferencia con las demás. Una vergüenza.