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Debajo de los 10 dólares

Al haber sido  designado responsable de la selección y adquisición de las bebidas de uva fermentada, no destilados, para una próxima celebración. Me di a la tarea de escoger seis vinos por un precio asequible, esto traducido son menos de 200 pesos. Con ochenta comensales es necesario afinar la puntería y comprar bueno bonito y barato. Así que se me ocurrió que sería una gran idea catarlos en la cata mensual, ayer por la noche. Nadie puede asegurar el éxito en estas compras, pero de seguro fui iluminado desde arriba a la hora de hacer la selección.  Fue un éxito, todos estuvieron de acuerdo, como pocas veces sucede. Empezamos abriendo boca con un espumoso, un cava Pata Negra rosado; no oficial sino para celebrar a nuestro gran amigo y decano del grupo. Un vino muy agradable con un excelente precio. Sus aromas me hicieron recordar cuando entraba a los pasillos de una panadería en la sección de pasteles. Algo de grosellas y una nota de frutos secos, muy buena nariz y equilibrado, de buena acidez. Repetible.

Protos 2022 vinificado con verdejo. Un Rueda muy limpio y sabroso. Amarillo pajizo con destellos verdosos. Huele a talco, manzana verde, kiwi y níspero. En boca es de entrada amplia, equilibrado y con un final largo. Por 180 pesos, menos de 10 dólares, es para hacerse de media caja.

El segundo fue un tinto que ahora no recuerdo que hubiera una mejor relación calidad-precio desde hace mucho tiempo en la cata. Se trata de Audiencia 2020, un Utiel-Requena delicioso, vinificado con bobal sin especificar la crianza. Muy bien amalgamado: grosella, notas de vainilla muy sutiles, fruta de la mejor calidad, excelente acidez, redondo y seductor. Para comprar una caja.

Acappela 2020. Este tempranillo tiene 14,5 grados de alcohol muy bien integrados. Huele a humo, pimienta negra, chocolate y ciruela madura. Tanino limado y buena acidez. Repetible.

Rioja Vega 2019. El primer golpe es a caramelo, alguien decía que olía a bombón quemado, esos que se suelen comer en las fogatas nocturnas, tofe y capuchino. Sabroso, frutal y equilibrado. Para media caja.  

Por último catamos un Entrelobos 2020. Se trata de un Ribera también con 14,5 grados menos integrados que el anterior, agradable, de buen paso. Color picota, ribete ocre. El primer golpe es a brett: establo muy sutil sin saturar la nariz,  también huele a cerezas en licor. En boca es de buena acidez, tanino firme y muy largo. Para 3 botellitas.

En general fueron vinos de muy buena relación calidad-precio; me quedo con el blanco de Protos y el primer tinto a ojos cerrados.

Como casi siempre, surgen dudas y comentarios en el transcurso de la noche ¿El cava se vinifica con pinot noir y manier? Un vistazo a la página del consejo regulador indica que la pinot noir sí, aunque la pinot manier no entra en la lista de uvas “mejorantes » esas que se suman a las autóctonas. «Mejorantes» me resulta una palabra ya de por sí chocante, pero que demuestra que las uvas autóctonas no son suficientes para estrechos criterios de gente dentro de la denominación de origen. Ahora me voy directo a comprar una caja de Audiencia 2020 y otra de Protos verdejo 2022, abur.

Rasgueo dominical

Publicado: 10 septiembre, 2017 en De todo un poco, Vino
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Como quien toca la guitarra y sólo hace algunos ejercicios para no perder la costumbre, hoy domingo escribo algo de lo que me ha pasado en este año, que no es muy interesante ni siquiera abundante pero que de algún modo debo de hacerlo para sacudir de polvo este espacio.

Como dije antes, no escribiré la reseña de cada cata del grupo, pero si algunos detalles sobresalientes si es que se le puede calificar así a los hechos cotidianos del mundo del vino. Empezaré por un tinto que probé en julio pasado y que llamó la atención. Uno de esos vinos cuya fruta contenida en la botella nos lleva al viñedo, fruta que se siente viva por su acidez y encanto. Todo lo demás son alcohol, tanino, textura, postgusto…  en su lugar y de una manera que no sólo convence sino enamora. Cualidades cada vez más escasas en la industria del vino, y he dicho industria porque quizás sea la mejor forma de describir lo que impera en la actualidad. Vinos por montones sin rasgos que los diferencien unos de otros. Hace poco escuchaba a un mesero sugerir un merlot, por lo dulce, como si sólo se tratara de la uva, echando por tierra el calendario de la vendimia (a mayor tiempo, mayor azúcar) y no menos importante el proceso de  vinificación.  Agregaría como lo he hecho siempre, la estandarización y el abuso de la madera, para completar un triste cuadro. Pero hablando del mismo vino Il Fiore de Marco Bonfante, me parece que comprar una cajita sería muy buena idea.Il fiore

Otro vino que me sedujo, este caso aún más raro, tratándose de Hugo D´Acosta, nuestro Michael Rolland mexicano, y no por que no pueda sino porque a veces le salen cosas raras experimentando con uvas y procesos cuyo resultado son tes de roble, casi siempre caros. Esta vez me sirvieron un vino de la casa en el restaurante Barrio La Bocha. Un vino con buena fruta, equilibrado y sin excesos. La Bocha, no recuerdo añada. Ambos muy recomendables en este océano de vinos comerciales servidos muchas veces a temperaturas abajo de lo disfrutable. Si antes, quizás 25 años atrás, padecíamos de aquello de «temperatura ambiente», hoy los vinos los ponen junto a los mariscos en el congelador. Ayer precisamente me sirvieron un malbec con esa cortina de humedad que se forma alrededor de la copa, cuando el vino esta muy frío. Claro que alguien puede decirme que es mejor eso a que venga caliente. Sí claro, ya que puede ganar algunos grados centígrados en la mano.

Las catas programadas, que dicho sea ya vamos en la ducentésima décima, lo dejaré para otra entrada. Sólo quiero destacar un cava que probamos y cuya información no aparece en la página oficial de CUNE, pero amablemente respondieron a mi correo brindando algunos datos. Se trata de un espumoso de carácter calizo con aromas intensos a frutos secos y panadería, sin perder su exquisita acidez. Vale la pena. Dentro de la información que enviaron (ficha técnica) aparece que está vinificada en el Penedés, Saint Sant Sadurní dʼAnoia. Y que está vinificada con xarel-lo, macabeo y parrellada.

En otro tema, Pedro Poncelis Brambila sin duda es el sumiller decano de México, inició su carrera como químico y poco a poco fue creciendo su interés hasta lograr un reconocimiento de todos quienes vivimos este maravilloso mundo de Baco. Una visita al Hotel Presidente en el restaurante Alfredo Di Roma, confirmó mis sospechas de que ya se había retirado para mudarse a Baja California para el proyecto hecho realidad de vinificar. Poncelis

Acabo de descubrir (aunque el proyecto inicio en 2011) un vino con su nombre en la etiqueta, proyecto iniciado por su hijo con su colaboración. En fin los detalles no los tengo a la mano, pero sí puedo decirles que nos llamó la atención, y que se puede esperar que mejoré con algunos años en vidrio. Da gusto ver la culminación de una larga carrera con un proyecto de esta naturaleza. ¡Felicidades a los dos! Padre e hijo.

Por cierto, 435 pesos no está en el rango de vinos para beberse diario, por lo menos no en mi caso. Si me preguntan si los vale… sí lo creo, aunque como consumidor quisiera que estuviera abajo de ese precio.