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Entrada a los viñedos y la bodega (Chateau)

Navegando por el infinito océano de internet me encontré con un blog, que desde un principio me resultó familiar a pesar de visitarlo por primera vez y estar escrito en portugués: Copo de 3. La foto del autor, el contexto, los vinos que ha catado… Se trata de João Pedro de Carvalho, residente de Vila Viçosa, lugar donde lo conocí hace cinco años en compañía de mi buen amigo y siempre dispuesto anfitrión Antoliano Dávila. Ambos exploradores incansables de las bodegas sureñas de Portugal, enclavadas en la famosa región de Alentejo.
João desde aquel tiempo ya escribía en su blog sus descubrimientos y redescubrimientos por aquellas latitudes vitivinícolas. No cabe duda de que recordar es vivir, y tratándose de un viaje tan apasionante como tonificante, resulta inolvidable.
Hospedado en Badajoz, Extremadura, donde reside Antoliano. Cada mañana pasaba por mí para cruzar la frontera, de la cual ya quedan tan solo algunas huellas del pasado, como la antigua garita donde revisaban los documentos para entrar a Portugal. La Unión Europea ha traído grandes ventajas así como también algunos inconvenientes, como el caso reciente del hundimiento económico de Grecia, que ha arrastrado al euro y a los países miembros a situaciones delicadas. Pero por otro lado el libre tránsito es algo que envidiamos y anhelamos los americanos que hemos soñado con la unificación, aunque parece ser mucho más complicado.

João y Antoliano con el anfitrión en Zambujeiro

Visitamos varias bodegas, y en todas se respira un aire campirano y despreocupado, gente amable que recibe a sus visitantes con los brazos abiertos, lejos de las prácticas de mercadotecnia pura de los norteamericanos en Napa y Sonoma, que están prestos a vender sus vinos o recuerdos materializados en accesorios, gorras o camisetas.
Bodegas como: Heredad de Perdigao, y su excelente blanco; Terras De Monforte, vinificado con: Antao Vaz, Arinto y Verdelho, todas variedades autóctonas blancas, uno de los mejores blancos que he probado de esas tierras. Otras bodegas que vienen a mi memoria son: Quinta Do Mauro, Joao Portugal Ramos y Adega Seis Reis con su excelente Syrah.
Cómo olvidar aquella opípara comida en Elvas, en el famoso restaurante El Cristo. Un kilo de almejas y las porciones de bacalao «dorao» que desaparecieron de la mesa tan rápido como llegaron, regados con aquellas garrafas de Quinto Da Avela, vino verde fresco, ácido y frutal, ideal para la ocasión.
Al encontrar el blog de João Pedro me llegaron recuerdos repentinamente, como un destello y con la misma intensidad que hace cinco años. Blog que por supuesto recomiendo a quienes entienden algo de portugués y quienes no, también.

Un viejo conocido… ¿o desconocido?

Bajé a la bodega y no vi una sola botella de Tondonia rosado. El hecho de pensar que no quedaba nada de aquella cajita, me dio dolor de estómago. Afortunadamente las cinco botellas restantes estaban guardadas en el lado opuesto. No sería algo tan grave, de no ser que aquí en México no se consiguen ni siquiera los blancos de esta bodega, ni el reserva, ni tampoco el Gravonia que hasta hace unos años se podían ver en los anaqueles, mucho menos el memorable Bosconia, que nunca ha llegado de forma regular.
He tomado una botella para compartir con mis amigos del diplomado, fervorosos estudiantes para sumilleres, cuya verdadera finalidad es aprender más de este cautivador mundillo del vino.
Hace poco más de una semana me retiré del diplomado. Francamente eso de dar clases es agotador y de mucha presión, quizá necesite un año sabático. Mi propósito inmediato es tomar un curso de enología en línea de la Universidad de Davis, espero con ansias que empiece.
El caso es que hay un grupo de enófilos que todavía se acuerda de mí y me ha manifestado su afecto en más de una ocasión. Como dije antes llevé un Tondonia Rosado 1995. Un vino que para muchos es un completo desconocido, inclusive en España donde tiene su origen, en el famoso barrio de la Estación de esa pequeña pero bella ciudad de Haro. Rosado que me ha hecho disfrutar en muchas tardes calurosas como esta, no precisamente por su sencillez y frescura como la mayoría de los rosaditos sabor a chicle de fresa, sino por su complejidad y ese abanico de aromas y sabores que va desplegando mientras se oxigena. Un vino para beberse con calma, y que con un carpacho de res maridó de maravilla.
Antonio llevó un tinto argentino; Azul, no recuerdo añada, una mezcla de Malbec. Concentrado de color profundo, picota de capa alta y de tanino mullido, definitivamente en línea con lo moderno, sin caer en excesos, corto de acidez pero con cierta armonía en su conjunto.

Un Riberita apabullado por el Toro

Los siguientes vinos fueron escogidos de la carta, o mejor dicho de un par de botellas llevadas a la mesa, un Toro y un Ribera. Aunque empezamos por el Toro, al final también se descorchó el Ribera. Me decanto por el primero: Finca Sobreño 2004 un crianza, es un tinto impenetrable a la vista, vigoroso y potente como los buenos toros, pero guardando un equilibrio que lo hace apetecible trago a trago. Un buen filete de res en cama de polenta y bañado con salsa de queso fontina desfiló por mi plato, rociado con este gran toro, merecedor del indulto. El Ribera un Vega de Castilla crianza 2004, bastante disminuido ante la contundencia del Toro.
Buena charla, camaradería, rematados con un buen puro, cortesía de Ibar. No me han dejado pagar lo que correspondía de la cuenta. Desde aquí mi agradecimiento y mi afecto para Antonio, Hugo, Ibar y su novia. Son esos días donde la comida y el vino quedan rebasados por la excelsa compañía ¡Salud!

No sé si sea mucho o poco, no tengo otras referencias, aunque algunos blogs deben ser más viejos. Gota a gota hoy cumple un año. Un espacio que por lo menos a mí me ha resultado muy entretenido, porque he podido escribir y además reflexionar sobre asuntos relacionados con el mundo del vino. Agradezco a quienes han leído este blog, y sobre todo a quienes lo enriquecen participando con sus interesantes comentarios.

Algunas cifras: 95 entradas, 14,131 visitas, 529 comentarios.

¡Mil gracias!

Foto extraída de caramel.com

A la luz de una vela…

Siguiendo por la Borgoña está el vecino al sur de Pommard: Volnay. Los viñedos de este pueblo son en su mayoría Premier Cru, entre ellos Clos des Chénes. En Volnay reside Montille, aquel viejo productor entrevistado en Mondovino, amante del terroir.
Les comentaba en la entrada anterior que la mayoría de Borgoñas en mi bodega son Louis Jadot. La escasez en número y el aburrimiento en cuanto a la diversidad ya me están preocupando, necesito renovar mi inventario con nuevos productores. Anoche bajé a la cava y después de cierta incertidumbre entre Burdeos y Borgoña, volvió a ganar Borgoña, esta vez escogí Clos Des Chénes 2002. Ya que se trataba de agasajar a mi cuñada en su cumpleaños con una buena cena en el restaurante de su elección y un buen vino escogido por un servidor.
A sus ocho años es un vino redondo, bien integrada la fruta con el alcohol y el tanino. Aromas intensos que forman una amalgama muy interesante de frutillos del bosque con tabaco rubio y notas térreas. En boca es suave como la seda, pero con buen nervio, de excelente acidez y de final eterno, un vino donde se empiezan a asomar notas de caza, jamón serrano y ahumados. En tres palabras: juvenil, complejo y sedoso. Traté de echar un vistazo a la opinión de mr. Michael Broadbent, pero en su libro Michael Broadbent´s Vintage Wine, sólo aparecen referencias hasta el año 2000. Aunque está escrita una nota muy interesante bajo el título de: 2000 and after, donde juega al profeta cuando dice: «But on the face of things burgundy is continuing to go through a succesful period, both in terms of the market and of the vintage. I detect healthy attitudes in the producers and the trade (…) Una predicción bastante optimista, que viene de una de las voces más autorizadas, aunque muchos se empeñen en desacreditarlo después del escándalo de las botellas falsas de Thomas Jefferson. Yo, como aquel dicho: «Una golondrina no hace verano» sería injusto que por un error echara a tierra su larga y fecunda carrera, así que seguiré atento a todo lo que escriba. ¡Ojalá! no se equivoque y que Borgoña siga dando cosas interesantes, sabrosas y que lo dejen a uno tan satisfecho, como ese Clos des Chénes.

La foto de Dalí, es de la caja donde venían las botellas

Hoy he despertado más temprano que de costumbre, frotándome las manos he corrido esperanzado y contento al pie del arbolito de Navidad… pero los únicos regalos que han dejado los Reyes Magos han sido para mis hijos. Tampoco me puedo quejar, no tengo las manos vacías, recibí en mi oficina dos vinos de regalo de mi amiga Leticia. Hace poco me había pedido mi dirección para enviármelas. Se trata nada menos que de un fino La Bota de Fino, Macharnudo Alto, saca de junio de 2008 y un manzanilla La Bota de Manzanilla No. 8 Las Cañas, saca de octubre de 2007. Dos vinos de la bodega Equipo Navazos, que francamente nunca he probado y que jamás había visto en México, a juzgar por la contraetiqueta, el marbete y porque Leti importa vinos de España, creo que ya los puedo conseguir por aquí, sino es así, por favor sácame del error, de otra forma agradecería que me dijeras donde los consigo. El caso es que a estas horas ya están reposando en mi bodega. Agradezco mucho a Leti el regalo y aún más el hecho de tomarse la molestia de enviármelo a la puerta de mi oficina, a sabiendas de lo mucho que disfruto estos vinos y la imposibilidad de conseguirlos en México. Sólo espero que reposen un poco del viaje y se les quite lo mareaooo, para descorchar una de ellas. Tal vez empiece con la manzanilla por ser más frágil que el fino.

Ya les comentaré más adelante qué tal.

Nochebuenas

Hoy es jueves, por la noche se reunirá la familia a cenar celebrando la Navidad. Mañana será uno de esos días donde parece que el reloj se detiene y las calles se vacían. El frío ya se deja sentir y los tintos salen de la bodega para reconfortar el cuerpo.

Por la mañana escuchaba en la radio las aportaciones de México a la Navidad: la flor de Nochebuena, el guajolote (pavo), las piñatas y las posadas. No cabe duda de que somos un pueblo pachanguero y despreocupado.

Leyendo el periódico Reforma, me encuentro con la sección Buena Mesa de los viernes, como ya mencioné, mañana la gente estará descansando, es la única razón que encuentro para este cambio de fecha. El Sr. Gerschman parece muy preocupado por el «saqueo» de arena de los ríos de Baja California, nota previamente publicada en este mismo periódico por el enólogo Hugo D´ Acosta. Otro motivo más de preocupación para mucha gente del Valle. Según comentan esa arena la llevan a EE.UU. donde su práctica está prohibida.

No me cansaré de reconocer las virtudes y bondades del ciberespacio, aunque también existe el lado oscuro, pregúntenselo a los bancos que han tenido que gastar fortunas en sistemas de seguridad contra fraudes. Así también podría agregar el mal uso de la información en las dichosas «redes sociales». Pero este blog ha sido mi cuaderno de apuntes de muchos de los acontecimientos vínicos a mi alrededor, he tenido el gusto de conocer e intercambiar ideas con algunos lectores que se animan a dejar algún comentario. Hace poco conocí a José Manuel y a su esposa en una cena, un enófilo como muchos de mis amigos, nada tendría de particular de no ser porque es uno de los dos lectores asiduos de Gota a gota, desde sus inicios. En la primera charla que tuvimos esa cena, parecía que ya me hubiera conocido de mucho tiempo atrás, y así era, las letras dejan huella y él generosamente ha leído mucho del material impreso en estas páginas, hecho que celebro y agradezco. En esta segunda ocasión hemos tenido el honor de ser invitados mi esposa y yo a su casa a comer, junto con otra pareja de amigos.

Bacalao a la Vizcaína con Tondonia Blanco…

El bacalao a la vizcaína fue preparado con esmero por la anfitriona, Griselda y la crema de elote por Bugy. La primera duda planteada fue el maridaje, ¿Qué va con el bacalao a la vizcaína? De momento cruzó por mi mente algún blanco fermentado en barrica, quizás un chardonnay, después pensé en un espumoso con algo más de 15g por litro de azúcar residual, propios de un demi sec. En Verema leí alguna sugerencia de un tinto de maceración carbónica, algo muy difícil de conseguir por estas latitudes, fuera de la goma de mascar sabor fresa del Beaujolais Nouveau. Curiosamente el Sr. Gerschman recomienda hoy uno mexicano, Marcel 2008, vinificado con cabernet sauvignon, trataré de encontrar alguna botellita, aunque ya no sea para esta comida. La entrada fue una crema de elote, que podía maridar con el mismo blanco del bacalao. ¿Y el postre? No estaba al tanto del postre así que como es mi costumbre bajé a la bodega y escogí un par de botellas procurando que por lo menos no hicieran un corto circuito con el menú. Jaume Serra, semi sec reserva y Tondonia blanco 1987.

En una coqueta terraza empezamos con el cava, color amarillo oro y de buena burbuja, al principio olía a pan tostado, con un poco de aire dio flores secas y mantequilla quemada. Un cava en la rayita de la madurez… La charla a quienes nos gusta el vino puede tomar derroteros muy variados pero siempre con un desenlace vínico.
Una vez en la mesa, primero con la deliciosa crema de elote y después con el exquisito bacalao a la vizcaína, nos deleitamos con el maridaje del Tondonia blanco. Madera usada en la justa dimensión y la acidez propia de la viura con el tratamiento de esa legendaria bodega del barrio de la estación. Texturas y sabores en plena armonía. Federico por razones que no viene al caso mencionar está en un receso de bebidas alcohólicas, así que nos acompañó con un vino alcohol free… ya le dije que para esos casos es mucho mejor la cerveza sin alcohol, que sabe más a cerveza que el vino alcohol free a vino.
Después de una recomendación echada al aire de un cabernet franc, uva que siempre he considerado como frutal y llevadera con muchos de mis platillos favoritos, descorchamos un vino traído por Federico y su esposa, se trata de un uruguayo de cabernet franc con una proporción más alta de tannat. Sí tannat y cabernet franc, frutal en nariz. Isla de Lobos Reserva 2007, aromas a hollejo, mermelada de ciruela y de final corto, falto de acidez.

Oxigenador exprés

Después del sabroso pastel de zanahoria, acompañado de un exquisito café, el anfitrión sacó un Señorio de Nava, reserva 1999. ¿Estará en condiciones? me preguntó. Con diplomacia respondí que lo mejor era descorcharlo en lugar de especular… La cosa era muy seria. No contaba con que José Manuel traería a la mesa uno de esos aparatos de última generación para oxigenar el vino, Vinuturi. La diferencia fue notable, la primera copa; aromas a reducción y un final más corto que un cuento infantil. Una vez que el vino pasa por ese «sifón», que por cierto hace el mismo ruido que un catador oxigenando el vino en su boca, sorbiendo pequeñas cantidades de aire…la cosa cambia diametralmente, queda en la superficie un aperlado muy bonito, dejando atrás todos los aromas desagradables de reducción, con un posgusto algo más largo y con más nervio. ¿Qué pasó? Se puede percibir un vino en su madurez desde su color tirando a marrón, así como la fruta roja en sazón y lejanas notas ahumadas. Diez años son suficientes. Cuando nos dimos cuenta ya pasaban de las ocho, una larga sobremesa. Hora de retirarse.
Gracias por abrirnos las puertas de su casa y compartir esos chispeantes momentos, que hacen que valga la pena escribir y compartir este blog.

Spec´s Houston

Un par de horas antes de ir a Crush visitamos Spec´s una tienda con algunas cositas interesantes como Trimbach, Pierre Sparr, Hugel, alsacianos que nunca fallan. De Italia un Barolo fenomenal de Oddero. Al estar en un suburbio, se nota la gran diferencia con la tienda Spec´s en el centro de Houston.
En esta última la entrada no promete mucho; un supermercado común y corriente. Señoras con carritos, vinos al frente de cinco dólares… definitivamente no se trataba de una tienda especializada en vinos, ¿o sí…? Al dar vuelta en uno de los múltiples pasillos mi sorpresa fue mayúscula. Blancos de Borgoña por doquier: Montrachets, Meursault, Chablis… de muchas marcas precios y añadas, después seguí en todos y cada uno de los pasillos, llegando al del Valle del Loira, específicamente Sancerre con el famoso Silex de Didier Dagueneau, famoso productor fallecido el año pasado. Ya reposaba una botella en el carrito, cuando por un segundo me llegó la cordura y lo dejé en el mismo lugar donde lo tomé, 130 verdes son 130. No he dicho que no los valga, porque aunque no lo he probado he escuchado y leído excelentes comentarios, pero mis compras iban dirigidas a las mejores ofertas. Y no tardé en encontrarlas. Estiré la mano para meter en el carrito dos botellitas de uno de mis Borgoñas favoritos: el extraordinario Clos de La Barre 2006, un monopole de Drouhin, cuyo hermano del 99 me hizo disfrutar muchísimo. Por sólo $54 dólares, vale mucho la pena llevarse un par a casa. Un Domaine De Chevalier 2005, un Viña Caneiro 2007 de Ribera Sacra; cuya etiqueta no puede ser más ilustrativa; los escarpados viñedos en terrazas de la zona. Un Domaine des Ambuisières, «Cuvée de Silex,» Vouvray 2007 junto con un Un zinfandel de Dashe Cellars también 2007, estos dos últimos comprados en Cova Hand Selected Wines en la misma calle de Washigton, unos minutos antes. Debo decir que Cova es una tienda muy acogedora con una barra para degustar vinos y algunas viandas. Así completé mis cuatro botellas de rigor, ya que en la aduana sólo puedo pasar con 3 litros, aunque llevaba dos botellas más… Lo que ignoraba a mi regreso es que esta cantidad había sido modificada, para mi sorpresa ahora se pueden pasar 8 litros por persona. Jamás lo hubiera creído sino lo veo estampado en el papelito de la aduana.

Gewurtztraminer Alsaciano mmm…

El domingo hubo carne asada, de esa que me gusta, la añejada que con unos granos de sal gruesa y otros granos molidos de pimienta negra, son suficiente condimento para disfrutar de una exquisita carne.
Esa tarde empezamos con un Pierre Sparr de Gewurztraminer 2007 amarillo pajizo, brillante, espeso. Aromas intensos a jazmín, durazno, té verde y notas de flor de azahar. En boca es fresco, con recuerdos de toronja roja, abocado con notas minerales y un final amargo con recuerdos de agua tonic.

Paella mexicana en wok, made in USA…

El lunes prometí hacer una paella estilo mexicana; paella que se le agrega carne de cerdo, pollo, mariscos y todo lo que se encuentre en el camino. La materia prima no fue problema encontrarla, con excepción del chorizo, ya que el más parecido no lleva pimentón y sabe más a chorizo argentino. El problema fue encontrar la paella, (el recipiente) así que mi amigo Gabriel compró lo más parecido. Tenía más forma de Wok con tapa que de paella. La limitada superficie plana en contacto directo con el fuego, hizo que el arroz se quemara un poco en el fondo, así nos permitió probar un poco de socarrat.

Para la paella abrimos un Graff Riesling 2004 bastante mudo al principio, con fruta amarilla poco definida, dulce, de acidez justa y sin esa nota de queroseno de la riesling en su juventud. Seguido por el Oddero Vigna Rionda 98, un Barolo que de inmediato me transportó a un Viña Tondonia joven, aunque el Oddero huele a caja de puros, fruta roja y toffee, de final persistente. Un Barolo muy sabroso y muy clásico. Una de las mejores compras, fue sin duda el Viña Caneiro 2007, un mencía tan rústico como auténtico, bonito color rubí capa media, lo primero que da son lácteos, con un poco de aire llegan frutos rojos y refresco de cola de trago largo con un amargor y acidez que invitan al siguiente trago. Compraría dos cajitas, para beberlo diario.

Los días se me pasaron volando… desde aquí gracias a Gabriel y a Lupita por su hospitalidad.

De colinas escarpadas… Viña Caneiro 2007

Un poco de burbujas

La vida es corta muy corta y antes era menos complicada. En mi memoria parece que fue ayer cuando jugaba con mi perro en el jardín. Es casi medio siglo desde que asomé mis abultados cachetes por primera vez a este caótico y contaminado mundo. Así que ameritaba descorchar botellas a la altura de las circunstancias, y que correspondiera, por lo menos una de ellas, con «mi añada». Cancelamos el restaurante, ya que no hay como descorchar estas botellas en casa para disfrutar y deshebrar cada gota de vino.

Reunidos en la terraza con un querido y viejo amigo, junto con su esposa y la mía; comenzamos con algo «modesto…» La verdad es que me he servido con la cuchara grande. Para empezar algo de burbujas: Billecart-Salmon Brut Blanc de Blancs 1998 botella que llevaba tres años en la cava. Once años desde el degüelle y sigue muy juvenil, la burbuja está muy bien integrada, pequeña y yo diría que persistente. Aromas florales, cítricos y de tiza, me recordó a los gises que se desmoronaban a la hora de escribir en las pizarras de antaño. Acidez perfecta.

45 años dentro de una magnum…

Antes de entrar en detalles con la segunda botella, debo ponerlos en contexto: Un día con fortuna, porque hay días que me levanto con el pie derecho y otros con el izquierdo, visité mi tienda local de vinos favorita. El encargado era un tipo de los que podía platicar por un buen rato conmigo o pasarse de largo sin dirigirme la palabra, ese día estaba de suerte. Por alguna razón salió a colación el año de mi nacimiento. Después de una leve pausa me miró fijo a los ojos y me preguntó de manera pausada: ¿Te interesa una botella magnum de Haut Brion 1964? Yo respondí que sí, pero que necesitaba ver el estado de la botella y el precio… Lo demás fue un mero trámite. Yo mismo fije el precio, y su nivel apenas llegaba al hombro.

Llegó la hora de comprobar el encanto o desencanto, si había tirado mi dinero a la basura o por el contrario había hecho la compra de mi vida. La añada más vieja de Burdeos había sido un Lafite 1970

Increíblemente el corcho salió completo y se veía en muy buen estado a pesar de sus 45 añotes, utilice el descorchador de láminas y algo de paciencia, fue una operación exitosa; nunca me imaginé que pudiera salir en una sola pieza. Color ocre algo velado sin llegar a ser turbio, yo me atrevería a decir que tenía cierto brillo en la copa. Sedimento, mucho, como es de esperarse en un vino de esa edad. Aromas a reducción que fueron desapareciendo para dar paso a cuero fino, sotobosque y algo de champiñones con un fondo a fruta confitada. En boca, ni rastro de acético. Uva pasa, ciruela, y notas de madera. Profundo y complejo. Hemos rozado el cielo con este vino. Es cuando vale la pena la espera y el descorche con esmero, compartido con amigos. Sin pretenderlo del todo armonizó con un lomo con almendras, pasas y jugo de piña, muy sabroso, preparado por mi esposa.

De postre hubiera preferido un Oporto 1964, pero tenía a la mano una botellita de Dash Cellars de Zinfandel 2006 cosecha tardía muy redondo y de buena acidez que maridó muy bien con el pastel de chocolate. He probado cosas interesantes de esta bodega, y de nuevo compruebo la versatilidad con la que algunos productores californianos vinifican esta uva; pueden sacar al mercado vinos color casi negro, rosados pálidos y de postre como en este caso. Otro año más, u otro año menos según el punto de vista. ¡Salud!

Un Zinfandel de postre

Food and WineHace unos días dio comienzo uno de los festivales gastronómicos más importantes de la ciudad de Cuernavaca: Food & Wine Morelos 2009. Conferencias, clases demostrativas, clases magistrales, talleres, catas de mezcal, de tequila y de vino. Además la visita de reconocidos chefs, y sumilleres que visitarán los principales restaurantes de la ciudad. Yo me apunté con mi esposa y mis entrañables compadres a la cena maridaje en nuestro restaurante favorito La Gaia, que recibió como invitados a los Chefs Alicia D Angelli, Aquiles Chávez y el chef repostero Héctor Villalobos. A la sumiller Claudia Juárez de Casa Madero, nunca la vi, se los aseguro. Todo transcurrió según lo esperado. Los anfitriones. Todos. Gente amable y comprometida con su labor, no quiero nombrar a nadie para no dejar a alguno de ellos fuera de la lista. Nos hicieron sentir en casa.

El primer tiempo fue un ceviche de garra de león con salsa de chile poblano y verduras en escabeche, preparado por la chef Alicia Gironella D´Angeli. Buena textura, con un refrescante toque de lima, maridado con el semillón de Casa Madero 2008, limpio y floral. El Dueto de canelones con huitlacoche y flor de calabaza en salsa de poblano con queso de cabra, fue de la joven chef anfitriona Fernanda Aramburo y el chef David Tovar. Buena armonía de sabores y texturas, aunque el vino, un chardonnay de Casa Madero 2008, no tiene nada que ver con aquella excelente añada de 2005. A éste le falta nervio, y estructura, muy goloso. El lomo de robalo empetrolado sobre yuca rostizada y aliño de salsa de chile güero con naranja agria…Déjenme tomar aire. Se llevó la noche, sellado de manera magistral, con una combinación de sabores que perduran una eternidad. El Merlot de la misma casa, añada 2006, es corto y hueco, frutita con alcohol, no hay integración. Quedaría fabuloso con un buen cabernet franc, unos grados abajo de lo «normal» y perdón que me remita al Valle del Loira. Por último un delicioso postre; Biscuit de guayaba (muy morelense) con cacahuate y frutos rojos, por Héctor Villalobos… para ch-u-p-a-r-s-e los dedos, y eso que no soy mucho de postres. Extraordinario equilibrio entre acidez y dulzura, lástima que no pueda decir lo mismo del vino: un rosado de La Redonda, semiseco, vinificado con Malbec y Cabernet (me parece). Vino queretano, sin pena ni gloria, sin nervio, falto de acidez. Me hubiera gustado ir a todas las muestras en los diferentes restaurantes, pero creo que hicimos una buena elección. Mañana tengo intenciones de ir a la conferencia de Hugo D´Acosta, «vinos de autor», me lo contaron, porque no lo veo en el programa. Fin de semana largo para todos los mexicanos.

Todo listo...

Todo listo…

Esta semana está enfocada al Marco de Jerez, por azar del destino todo me ha llevado a los jereces. Primero entré a una tienda departamental conocida sobre todo por quienes vivimos en el centro de este país, se trata de El Palacio de Hierro, para quienes me hacen favor de leer este blog en España; es una tienda tipo El Corte Inglés. Al subir las escaleras eléctricas me di cuenta de una oferta que no podía dejar pasar. Una foto de una guapa fémina de ojos soñadores portando un cayado con la concha, vieira o pecten de los peregrinos…Vinos y artículos de Galicia, organizado por la misma Junta de Galicia. Al entrar a la sección «gourmet» me topé con una isla repleta de productos andaluces??? Era lo que quedaba de las ofertas de un festival andaluz. Así que dejé para después los vinos gallegos. Corrí con suerte al encontrarme con cosas muy interesantes, entre las que destaca un vino de palomino, no se trata de un generoso de los que abundan por esas tierras sureñas, sino de un Barbadillo de 12.5 grados de alcohol. Cuyos días están contados, ya que le daremos trámite el próximo viernes, en la centésima vigésima sexta cata del Grupo junto con otros cuatro; un Fino, un Amontillado, un Oloroso y un Pedro Ximénez, todos de la misma prestigiada bodega Fernando de Castilla. La primera pregunta que me surge, es la temperatura de servicio. En más de una ocasión me han servido manzanilla h-e-l-a-d-a, así que metiendo las narices en la red, resultó muy interesante encontrar la página del Consejo Regulador que dentro de la información referida a cada vino, apunta la temperatura de servicio óptimo. La recomiendo. Buscando respuesta en verema.com volví a encontrar la brillante intervención de uno de los personajes claves dentro del mágico mundo de Jerez. Me refiero a Álvaro Girón, a quien tuve la oportunidad de conocer en Barcelona hace algunos años. Imposible dejar de relacionarlo, cada vez que cruzan por mi cabeza los vinos jerezanos. Es sin duda una de las personas más conocedoras de Jerez en el Mundo. Aquel día que cenamos junto con un grupo de aficionados al vino de la Ciudad Condal, pasaron las horas que se nos hicieron minutos, hablando de este apasionante tema.

Empecé la semana con un tinto gallego de Mencia, Alma de Tinto sin añada, que aunque no tiene nada que ver con andalucia, lo compré junto con las otras botellas. Un tinto rústico, con todas las letras, aromas intensos a casis, me recuerda la cerveza de raíz que bebía de niño, y que disfrutaba por el simple hecho de pensar que era una «cerveza» de las que acostumbraban beber los adultos. También aparecen notas de flores secas y algo de establo, que no llega a molestar, sino que le da cierto carácter. En boca es ligero, de taninos pulidos y acidez justa. De trago largo. $160.00, que me imagino pagarán 4 o 5 euros del otro lado del charco.

PX Ayer por la noche en compañia de mi esposa descorché o más bien destapé (tapón metálico) una botellita de 375ml de manzanilla Solear de Barbadillo. ¡Ojala! hubiera conseguido la manzanilla en rama, esa que no se filtra y sabe a gloria…pero creo que ya es mucho pedir. Notas salinas, recuerdos de San Lucar de Barrameda, ahumados y frutos secos. Acompañado de aceitunas gigantes, mejillones y bellotero, todo adquirido en la misma oferta de productos andaluces. Para rematar, nada mejor que un buen Pedro Ximénez Alfaraz, color caoba con menisco ambarino, no muy espeso para ser un Px, aromas a caucho quemado, orejones de manzana y dátil, en boca es denso con recuerdos de chocolate amargo y licor de café.