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De todo un poco

Publicado: 10 enero, 2016 en Reflexiones, Viajes
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"Ready to go"La cultura norteamericana; sajona y de tintes hegemónicos ha permeado en distintas facetas de la sociedad alrededor del Mundo: cine, moda, tecnología, tendencias de consumo… Y como era de esperarse el vino no es ajeno a estas corrientes de usos y costumbres tan sofisticados y a la vez industrializados, donde el ser humano pierde su individualidad y camina por las calles como en aquel anuncio de Apple del año de 1984. En clara alusión al libro de Orwell

Confieso que nunca en mi vida había visto una copa de plástico con el vino dentro lista para beber; con tapa metalizada tipo papel aluminio y refrescada en hielo. Si todavía deambulan almas por el mundo escandalizadas por los tapones sintéticos, me imagino que encontrar un producto de estas características será motivo de infarto al miocardio. Digno de reflexión sobre el futuro del vino, sumado al cambio climático que parece evidente aunque los motivos de tal cambio no sean para muchos lo que proclaman a los cuatro vientos, incluido en esa lista a su servidor. Aunque ya estoy buscando algunos acres en Alaska para plantar syrah,  y otros tantos en California para plantar palmeras de cocos y dátiles. 🙂

19 Crimes and Naughty Divas...

19 Crimes and Naughty Divas…

Siguiendo en la sección de vinos, en el mismo establecimiento me encuentro con dos vinos que llaman mi atención. Uno de Australia «19 Crimes» y otro de no sé dónde rayos, cuyo nombre está dedicado a una noche de copas «Naughty Divas» algo así como noches pícaras. Probé el primero, en la contra-etiqueta explica lo que fue Australia antes de que la colonizaran los ingleses. Una cárcel donde más de la mitad de los convictos moría por el camino, ya que las condiciones en los barcos a finales del XVIII no eran las más adecuadas, además se trataba de gente non grata dentro de la sociedad inglesa; el trato hacia ellos dejaba mucho que desear. 19 Crimes hace referencia a esta difícil época en aquellas lejanas tierras. Un vino correcto, sobre-extraído, sin excesos. Repetible.

Por último un vino que lo he visto por los estantes aquí en México, pero que mi debilitada memoria no recuerda con tanta precisión si ya lo había probado, me parece que sí. Se trata del Gabbiano 2014. Un chianti que pedimos en un restaurante italiano en Orlando, que entraba dentro de los precios comedidos, casi treinta dólares en restaurante. Me ha dejado más que satisfecho. Frutal, de excelente acidez, pero sobre todo el conjunto lo hace un vino fácil de beber, con cierta personalidad. Un sangiovese muy bien logrado que en Walmart tiene un precio de 10 verdes. Huele a grosella, refresco de cola, regaliz, chocolate amargo, tanino maduro, final largo y amargo.

En ambos vinos no indican la añada… Parece una costumbre que comienza a arraigarse.

DAVID MORENOEste año que está por terminar tiene muchos vinos que he dejado en el tintero, a veces por falta de tiempo y la mayoría por pereza y porque no hay mucho que contar de algunos otros. Empezaré por un vino que me regalaron para que lo probara in situ. In situ me refiero al restaurante y no a la bodega. Se trata de un riojano: David Moreno, cuya añada no anoté porque no encontré el dato en la etiqueta, posiblemente esté indicada en la contraetiqueta, pero ya fue demasiado tarde como para ir por ella  al depósito de basura. Huele a ciruela en sazón, de  boca frutal, equilibrio entre tanino, alcohol y acidez. Buen paso de boca y final largo. Un vino correcto y que sin problemas repetiría con el mismo menú: pizza.

Lo que todavía no me explico es por qué en ese afán de la originalidad omiten información en la etiqueta..
No tendrían por qué dejar de indicar un dato tan importante como la añada.

Otro vinito que probé ayer en la cena navideña y volví a descorchar en el recalentado, es el Casa de La Ermita 2012, donde también se repite la misma historia. No hay añada al frente de la botella. La falta de información pudiera ser un punto medular a la hora de la elección de un vino. La situación empeora en algunas bodegas dentro de su página web. Hay algunas que francamente guardan celosamente datos como: características del viñedo, vinificación y crianza. En cambio casi todas cuentan con notas de cata muy bien adornadas y con palabras rimbombantes que realzan las cualidades del producto.

Poner en la etiqueta. «TINTO/ RED WINE», es definitivamente rizar el rizo, pero como andan las cosas parece ser que le dan menos importancia a la añada, al grado de alcohol, o  especificar la crianza.

Siguiendo con la descripción del vino de Jumilla vinificado con monastrell y syrah; huele a arándanos, ciruela en sazón y hollejos. En boca tiene una acidez exquisita, de trago largo y taninos suaves. Muy agradable. Para comprar un par de botellas más.ROMATE VIVA LA PEPA

Dentro del menú navideño añadí una pierna de jamón, regalo de un buen amigo. He cortado varias lonchas de jamón entre la cena y el recalentado. Aunque muchos hemos comido el jamón con tinto, no hay como una buena manzanilla para tal propósito. Así que me dirigí a una de las pocas tiendas abiertas en esta fecha (25 de diciembre) y he comprado una botella de manzanilla Romate, Viva La Pepa. ¡Qué mejor maridaje  para el jamón! Amarillo pajizo, glicérico, aromas intensos a yodo, aceituna verde, almendras y una nota salina como si estuviera a la orilla del mar. Boca amplia y profunda, final amargo, untuoso y con una excelente acidez. Marida de maravilla con el jamón, sólo faltaron las aceitunas.

¡Pues Viva la Pepa! mañana cortaré más lonchas y tal vez acabe con esta botellita, la última manzanilla de este año.

Todo contenido en 750 ml

Todo contenido en 750 ml

En una ocasión comentaba con un amigo el significado de la palabra caro. Llegando a la conclusión de que 20 pesos puede ser caro si se trata de unos chicles, y que dos millones puede resultar barato si se trata de una casa. Conclusiones nada sesudas en realidad, pero sí salpicadas de sentido común. En el caso de los vinos se puede observar desde inicios del 2000 una tremenda alza en los precios de regiones como Burdeos, específicamente los cinco grandes: Lafite, Mouton, Latour, Margaux y Haut Brion. Gracias a los nuevos ricos en China y Rusia que invierten en grandes colecciones como si se tratara de comprar acciones, oro o cualquier otro bien para vender a futuro ¿Dónde queda el gusto por el vino…?  Recuerdo con cierta nostalgia que en la ciudad de Nueva York, y en una tienda nada barata: Sherry-Lehmann, compraba por cien dólares aquellas añadas del 91 y 92 de vinos como Haut Brion y Lafite. Aunque añadas flojas, no dejaban de ser grandes vinos. Hoy la historia es diferente, agudizada en nuestro país por las tasas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se puede resumir en tres renglones:

  • Con una graduación alcohólica de hasta 14° GL: 26.5%
  • Con una graduación alcohólica de más de 14° y hasta 20°GL: 30%
  • Con una graduación alcohólica de más de 20°GL: 53%

Sobre el precio.

Sumando la depredación de algunos comerciantes se vuelve un verdadero vía crucis para quienes gustamos de comprar y disfrutar del vino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando visité una de las tiendas departamentales más grandes en la ciudad de México: El Palacio de Hierro, donde tienen guardadas bajo llave en la sección Gourmet varias botellas caras… ¡Carísimas! A la mitad del botellero pude observar un Romanée Conti 1998, sin duda uno de los más prestigiosos vinos de Borgoña. Mítico y muy escaso. Perooo… ¡180 mil pesos! ¿suena sensato…? Para mi no. Once mil dólares es un precio que no se paga ni en la subasta más cara de Nueva York o de Londres, y podría asegurarles que en Suiza no pagarían ni la mitad de ese escandaloso precio. Si me estas leyendo Daniel, confírmalo o desmiénteme por favor.

Seguiremos observando la caída en los precios del petróleo y la subida de los precios del vino… Algunos vinos tan oscuros como el oro negro.

90 puntos... Precio ??? Hace unos días supe que CUNE, la famosa bodega riojana, recibía 90 puntos de Parker. La noticia lejos de alegrarme me preocupó, y no precisamente porque no sean merecidos esos puntos (para quienes los buscan), sino por las consecuencias posteriores a esa calificación. No es ningún secreto que aquellos vinos que alguna vez gozaban de precios asequibles, una vez calificados con bombo y platillos arriba de los 85/100 puntos, los precios se disparen vertiginosamente. En el caso del CUNE crianza ha sido por muchos años una apuesta segura que sin necesidad de calificaciones de críticos ni medallas ha ido incrementando su precio. Recuerdo hace un par de años cuando apenas pasaba de los 100 pesos. Era sin duda una buena opción para quienes buscamos precio-calidad.

Espero que la bodega maneje la situación con prudencia y no se le suba a la cabeza la calificación del abogado de Maryland. Ya lo dice el dicho: Más vale pájaro en mano, que un ciento volando. Es mejor que siga siendo un vino de apuesta segura y se venda por miles de cajas, y que no entre al salón de la fama, y así pidan las perlas de la virgen. La competencia es feroz.

la foto 2 Por otros derroteros quisiera destacar un vinito de lo más terrenal que otrora me dejaba muy satisfecho. Después hicieron cambios en la presentación y contenido, que no me han dejado muy contento. En 2001 este vino del Valle de Calafia XA Domecq, lucía la presentación anterior, como pueden ver en la foto… Son muchos años, suficientes para que cualquiera apueste que el vino pasó hace mucho tiempo sus mejores galas, incluido un servidor… Mi sorpresa fue mayúscula cuando en casa de un amigo y a falta de vino, hurgó en su despensa sacando este aparente fatigado vino. No sé si fue la guarda, la botella, (algunos aseguran que cada botella es un mundo) o fue la suerte. El caso es que resultó un vino acuoso pero bebible, con restos de fruta bastante consistente, si no estaba para un concurso de galardones en Burdeos sí cumplió cabalmente su cometido esa tarde: Beber unas copitas mientras llegaba la esposa de mi amigo con otras botellas.

Una copita diaria

Publicado: 7 octubre, 2013 en Reflexiones, Vino
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Corazón 10 Parece ser que aquella trillada recomendación médica por fin la sigo al pie de la letra, y es que mucha gente sabe y estará de acuerdo que el vino debe beberse con medida, ya que de otra forma resulta perjudicial. Tanto los abstemios como quienes se pasan de la dosis pueden sufrir las consecuencias.

Qué me hizo seguir esa recomendación. Un infarto. Sí un problema coronario derivó en infarto, pequeño y aunque los doctores traten de atenuarlo al decir micro-infarto sigue siendo delicado. Una situación que jamás hubiera siquiera imaginado. Reajustando mis patrones de conducta, hoy me sirvo una copa de tinto en la comida cuando antes consumía 5 o 6 dos veces por semana, por poner alguna cantidad…Ya lo dice el dicho: nadie escarmienta en cabeza ajena.

Sé que mucha gente estará pensando que adaptar nuestros hábitos a una dieta sana que incluya: más verduras, más fruta, más fibra y más agua, es muy complicado. La vida moderna nos lleva a la comida rápida, el colesterol, los triglicéridos y el azúcar refinada. Pero yo les aseguro que todo tiene remedio, falta una buena dosis de voluntad, los beneficios son inmensos. Estar sano es un valioso tesoro que en muchas ocasiones resulta irreparable. En el plano económico también hay grandes ventajas, hoy en día la asistencia médica es muy cara, se ha vuelto un gran negocio, a pesar de tener seguro de gastos médicos de entrada hay que desembolsar fuertes cantidades de dinero, para después ser rembolsado, de cualquier forma la prima se tiene que pagar de nuestro bolsillo. Claro que hay diferencias entre los distintos seguros y pólizas.
Otro lado oscuro del cual poco se habla es el hecho de quedar literalmente fichado, cuando ocurre un acontecimiento de esta naturaleza cambiar algunos beneficios de la póliza o cambiar de seguro es una tarea titánica sino imposible. Los seguros se basan en estadísticas; números fríos que muchas veces no reflejan la realidad. Hoy puedo decir que estoy más sano que antes del infarto, sin embargo para el seguro soy una amenaza ya que según las estadísticas el ingreso al hospital por la misma causa es muy alto.

Así que más allá de los números, cifras y otros rollos recomiendo la copita de tinto diario, una buena dieta y ejercicio. ¡Vale la pena!

Foto extraída de chiscarcloset.com

Hace más de quince años empecé a darme cuenta de la diferencia entre los vinos sobre-extraídos de alcoholes altos, taninos rugosos, en algunos casos parecidos a la lija para limpiar el óxido del acero, y por el otro lado la sutileza de los vinos que han pasado por una oxigenación lenta en barrica usada que más que aportar taninos, liman los de la uva. Nada nuevo, ya hace tres décadas o quizás menos empezaron con la barrica nueva y bien tostadita de manera indiscriminada, sometidos a largos periodos de crianza. Dos mundos diferentes, cada uno con sus adeptos.
Pues hoy mr. Gerschman ha dado señales de cordura, ha escrito en su columna «Vinos» algo titulado «Ancho y Largo» y apunta entre otras cosas lo siguiente:

«Alguna vez les platiqué de aquella época en que el consumidor, en convivencia con el enólogo, buscaba vinos de mucha concentración y volumen. Y de cómo la balanza se está volviendo a equilibrar con una mejor apreciación de la elegancia en tanto que criterio central».

Para un hombre que ha pasado casi toda su vida halagando los vinos sobre-extraídos, concentrados y todas esas características de los vinos modernos, no es asunto menor. Nunca hubiera pensado que saldrían de su pluma tales reflexiones, sobre todo cuando habla de volver al equilibrio. Me acuerdo cuando en alguna ocasión criticaba de manera feroz los vinos de López Heredia… Siendo ejemplo de uno de los vinos más clásicos y refinados que aún se vinifican en Haro (Rioja).

Yo esperaría que por un lado los productores se den cuenta de que los consumidores también piensan en la sutileza, elegancia y equilibrio, y por otro, que no desaparezcan los vinos modernos sin excesos, porque no todo lo que tiene color tinta china, ribete cardenalicio y un precio de más de cien dólares es malo.

VINOS 2012 Todo depende del cristal con que se mire, quiero ser optimista y pensar en un año más. Siempre cabe una reflexión al final del año sobre bebido, de lo que se ha disfrutado en extremo, de las botellas que no volvería a comprar y de las tareas pendientes que aún no se concretan a pesar de que un año tiene 365 días. Este año que está por despedirse no es la excepción.

De lo bebido lo primero que me viene a la mente es ese magnífico Cuvée de Marie-Kattalin 2008 sin lugar a dudas uno de los mejores blancos que he probado. 100 % petit mangsen. De la cata Centésima quincuagésima tercera.
Otro gran blanco un Vovray de Huet, Le Haut-Lieu Sec 1996. Seco como su nombre lo indica, la chenin en su máxima expresión, con una estructura y una complejidad que sólo pueden venir de manos virtuosas como las que vinifican estas joyas.

Dentro de la categoría de los espumosos he bebido de todo un poco este año, desde un jovial Belle Epoque 2002, hasta un Orlandi semi seco, Blanc de Blancs, pasando por algunas decepciones. El primero de la bodega Perrier Jouët, un vino bastante joven después de sus diez años en botella, promete estar en la cúspide con otros años más… ¿Cuántos? no lo sé. El Orlandi semi seco ha gustado mucho y guarda una excelente relación calidad-precio. Repetible.

Si de tintos se trata, ha sido un año mediocre, tal como lo predecía al principio no he probado cosas que valgan la pena, salvo algunas honrosas excepciones.
El primero del que me acuerdo es aquel viejo conocido Gran Reserva 904 1997. Quince años dejan apenas asomar la grandeza de este riojano de buena cuna… Así empezaba mi nota: ninguna sorpresa una de las mejores bodegas clásicas de Rioja.
Después viene a mi mente aquel Garnacha Centenaria 2010 con apenas 4 meses en roble francés, térreo, piedra de río, fruta negra, bien amalgamado, entrada amplia, goloso de final largo… Desde el principio me ha gustado mucho, sin dejar de reconocer su corte moderno; un poco sobre-extraído pero repetible.

Un mexicano no podía faltar, y no porque sea defensor de vinos de alguna nacionalidad per se, sino porque este año he probado más mexicanos de lo acostumbrado. Me ha gustado mucho el cabernet sauvignon-merlot 2008 de Casa Madero. Un vinito de trago largo disfrutable y repetible.

Vía Nova 2010 es un mencía 100%, de Valdeorras, un vino muy agradable que me recuerda aquella famosa frase del minimalismo «less is more» acuñada o por lo menos adoptada por Mies Van Der Rohe.

Y para terminar con este recuento, no tengo dudas en darle el título de lo peor de 2012, y repito la nota completa:

Malbec XL 2006, no es una talla ni tampoco el número cuarenta en romano, es el cuarto tinto de la noche, un malbec, mejor conocida en Cahors, de donde procede, como: Côt, Auxerrois o Côt Noir. Té de roble, con aromas y sabores químicos a barniz, una madera desbordante, en una palabra; imbebible.

A los dos lectores de este blog les deseo lo mejor para estas fiestas y el año que se aproxima. ¡Muchos felices descorches y mucha salud…!

Cuántas veces he descorchado vinos en la habitación de un hotel, y es que la tentación de probar lo recién adquirido siempre me lleva a pedir una copita y un descorchador para abrir una botella recién adquirida en el viaje. Pues bien, esa experiencia no siempre disfrutable, no siempre grata, muchas veces por el vino y otras por las condiciones propias de hotel. Es decir, no es lo mismo probar un vino con una buena copa a buena temperatura de servicio y cómodamente sentado en una mesa en la terraza de mi casa, que dentro de una habitación por muy lujosa que sea. Apreciación muy personal.

Esta última experiencia ha sido de las menos gratas. Llegué muy cansado, apenas con ánimos de acercarme a una de esas máquinas despachadoras de hielo, la botella estaba cubierta sólo a la cuarta parte por la estrechez del recipiente, acto seguido esperar unos minutos a que tomara la temperatura adecuada. En este caso tratándose de un blanco Chateau de la Ragotiére 2010 de la región de Muscadet, reposado en sus propias lías Sevre et Maine Surlie. Un vinito de 20 dólares que prometía. Mi cansancio era tan profundo que no pude ni siquiera descolgar el teléfono para que me mandaran una copita. Así que tomé un vaso y sin mayor protocolo me serví y lo probé. La apelación de origen muscadet lleva a mi mente a la mineralidad que puede llevarme a las mismas ostras del Atlántico, con las que marida de maravilla. En este caso fue desconcertante encontrarme con un vino floral con notas de pera y plátano, algo muy tropical para este vino. Al final en boca tiene algo de mineral, pero no del nivel de un buen muscadet.

Dos días no fueron suficientes para acabar con la botella, ni siquiera me ha remordido la conciencia el haberla dejado en la mesa, como quien abandona una prenda vieja y rota.

¿Bueno y poco…?

Publicado: 15 septiembre, 2012 en Reflexiones
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Ahora que soy abstemio sin alternativas por corta temporada, ya que los dos últimos ataques de gota han hecho sus estragos, es tiempo de reflexionar y hacer un alto en el camino. Lo primero que me pregunto es ¿Cuántos vinos han pasado por mis sentidos sin dejar huella…? Vinos que no merece la pena haberlos comprado y mucho menos probado. Ya sé que para muchos es parte de la exploración hedonista, pero no deja de ser causa de que al final ese ácido úrico se acumule y ya no pueda salir. Para quienes tenemos la desgracia de no metabolizar lo que se tenga que metabolizar. El caso es de que hoy prefiero haber bebido más de Alsacia, de Borgoña de los buenos burdeos, de los clásicos riojas… y dejar un poco los Concha y Toro…

También percibo dentro de esta supuesta moda de beber vino, y sobre todo comprar botellas estilizadas de bonitas etiquetas, que luzcan en la mesa y cuyo brebaje a veces es más oscuro que una cueva, la intención de manifestar a toda costa el estatus social y si a esto sumamos los más de 14 grados de alcohol que acostumbran los productores a depositar dentro de sus botellas, se cierra el ciclo… Muchos pensarán que ya no necesitan de bebidas espirituosas para ponerse a tono.

Hoy es 15 de septiembre y habrá muchos descorches. Yo no sé si descorcharé algo… si lo hago se los comento, si ha valido la pena, de otra forma para qué.

Foto extraída de banco de imágenes gratuitas

Post sin foto

Publicado: 4 septiembre, 2012 en Reflexiones, Vino
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Acostumbrados a las imágenes ya sean fotos, video y también sonido, nos parece incompleto algo que no vaya acompañado de estos elementos sensoriales. ¿Cuánto hemos invertido en mejores imágenes y video…? Más megas, más pixeles…no lo sé, pero trasladado al vino, desde que se sirve en la copa empezamos a descubrir su color, siempre que la luz lo permita, su fluidez o viscosidad, su aroma, y por último su textura en la lengua y su sabor.

Pero qué nos dice su color… ¿Qué tiene que ver una bonita copa? ¿Un moderno descorchador? ¿Un carísimo decantador? ¿Serán ya demasiados artilugios distractores? o ¿Tienen un lugar muy especial al momento de gozar una copa de vino? Son  inocentes preguntas que no tengo respuesta, estoy en un momento que no sé que es verdad y que es espejismo, debo separar el trigo de la paja.

El martes estaba escogiendo unos vinos, y de repente entra una señora pidiendo un cabernet sauvignon tinto. El encargado se queda callado. La señora pregunta ¿O hay de otros…? Sí, contesta el otro muy firme. También hay rosados. ¡Mira nada más…!

Y uno que trata de ir más a fondo. Saca la cámara… o mejor el micrófono.