Archivos de la categoría ‘Lista de las diez…’

Hoy día en México poca gente puede decir que el vino no está de moda; por lo menos existen algunas cartas que merecen ser revisadas. Encuentro a menudo errores en la carta de vinos de muchos restaurantes, a continuación enumero diez, la lista puede ser más larga, se aceptan sugerencias.

1.- Listas empolvadas con una oferta de vinos anacrónica. Vgr: un Beaujolais nouveau 2005. El sumiller o la persona encargada de confeccionar la carta debe de estar al pendiente de lo más interesante del mercado. En una palabra, una lista de vinos dinámica. No vender cadáveres, vinos cuya añada no levante sospechas.

2.- Listas de vinos con errores en las regiones o en las variedades de uva. No ha sido muy raro para mi encontrar: «Rivera del Duero» o «Cavernet Saviñon».

3.- Un abuso en los precios, además de redundancia de botellas «premier» de más de 600 pesos. Creo que debe haber un equilibrio entre la oferta de vinos premium y los que se consumen a diario. No todos los días son grandes ocasiones para descorchar esos vinos, además de que suelen estar inflados al 300%. No hay nada más desagradable que encontrarse con una lista de vinos caros.

4.- Lo contrario de lo anterior: una oferta de vinos ordinarios encabezados por Concha y Toro,  en una ocasión que decide el cliente gastar un poco más para celebrar un gran acontecimiento.

5.- Una carta con tantos «faltantes» que sólo unos cuantos vinos, contados con los dedos de una mano, son los que tienen en bodega. Es obligación del sumiller depurar el inventario de vinos.

6.- Una carta de vinos cuyas añadas no corresponden a los vinos que hay en bodega. Teniendo todavía la desfachatez de ensañar la botella antes de descorcharla, aún cuando no sea la añada mostrada en la carta.

7.- No incluir vinos generosos, de postre o espumosos. Una carta equilibrada debe tener algunas opciones de vinos que no sólo sean tintos y blancos.

8.- Cartas mal clasificadas donde hay un evidente desorden no pudiendo concluir si la selección se hizo por países, regiones, uvas, precio o cualquier otro criterio.

9.- Cartas donde el cliente esperaría una buena selección de vinos de una región o uva en particular, Vgr: un restaurante italiano debería contar con una selección decente de vinos de ese país, como un restaurante en Galicia una selección de albariños…

10.- Las cartas de vino cuyas recomendaciones de maridaje se hacen al vapor, sin ningún conocimiento de causa. En esos casos es preferible ahorrarse las recomendaciones de maridaje.

Hace poco he visto un bar de vinos cerrar sus puertas, o para quienes prefieren lo anglo y sentirse nice; un Wine Bar. Cerró por falta de clientes, no me cabe la menor duda. La mayoría de las veces que pasé por allí estaba vacío, incluyendo viernes y sábados por la noche, días que se supone habría más afluencia de bebedores y gente curiosa. Lo visité un par de ocasiones y la verdad dejaba mucho que desear. Un plato de quesos… Con rebanadas de queso amarillo. Sólo faltaba el pan Bimbo blanco. Como enófilo puedo imaginar cual sería para mí el-Wine-Bar-ideal. Tampoco quiero decir que cumpliendo con los diez puntos que señalo a continuación las ventas fluyan y llegue a ser un éxito, hay cuestiones de mercado que aquí no considero.

1.- Un buen estacionamiento con lugares suficientes para no tener la necesidad del dichoso «valet parking», fuente de tantos conflictos. Así como cajones donde se puedan abrir las puertas del coche sin necesidad de pegarle al vecino.

2.- Una sonrisa amable dándonos la bienvenida. Si es femenina mucho mejor.

3.- Decoración sobria alrededor de un tema relacionado con el vino. En México tenemos excelentes decoradores(as) de interiores.

4.- Mesas que no parezcan de juguete y sillas cómodas. Libre de humo de cigarro, puros o pipas. En la ciudad de México ya es una realidad.

5.- Una carta de vinos equilibrada, no muy extensa, pero con variantes que resulten sugerentes tanto para el conocedor como para el principiante. Además de una cuidada selección de doce vinos por copeo; interesantes y novedosos, rotando la mitad (6) cada semana por cosas nuevas.

6.- Menú: compacto, sabroso, buena materia prima. Botanas o tapas, cuatro o cinco variedades diferentes.

7.- Precios atractivos que la gente no salga con la idea de que fue asaltada. Precios por copeo en el rango de los $60 a los $260 (5 a 20 dólares). Aunque reconozco que hay ocasiones que ameritan salirse del rango… Recuerdo un Chateau D´Yquem 1990 de 50 dólares la copa. Yo creo que sí los vale.

8.- Copas transparentes de cristal delgado, adecuadas a cada tipo de vino, bien lavadas, secas, sin aromas raros y bien servidas.

9.- Camareros informados que puedan ayudar a quienes lo soliciten. Sin atosigar a los clientes con información no solicitada.

10.- Sanitarios (servicios) iluminados, ventilados y limpios con espacio suficiente y sin malos olores.

¿Alguna otra sugerencia…?

Después de revisar algunos datos sobre el vino en México, recogidos de aquí y de allá, tengo una idea más clara de la situación actual, para mí nada alentadora. Una cosa son las medallas que podamos colgarnos y otra las cifras duras y frías. Cuarenta millones de dólares es un pastel muy pequeño, el cosumo interno desciende, las importaciones son mayores que la producción interna y no se ve un panorama muy halagüeño en el mediano plazo. Se prevé un crecimiento del 12% anual durante los próximos cinco años. Un dato que pudiera ser muy bueno, si nuestra producción fuera mucho mayor.

1.- México tiene alrededor de 30,000 Ha de viñedos: El 83% se encuentra en el estado de Baja California, 8% en Querétaro, 4% en Coahuila, 3% en Zacatecas y 2% en Aguascalientes.

2.- La superficie de viñedos disminuyó de 70,520 Ha en 1984, a 36,550 en 2005.

3.- Se producen un millón cien mil cajas de vino al año. El 70% es tinto.

4.- El 90% de la producción se consume en México. El 40 % del consumo total es de vino mexicano, el otro 60% es importado.

5.- Son 50 vinícolas las más importantes con 250 marcas, la industria vitivinícola genera 7000 empleos, el 50% son temporales.

6.- En el 2007 la facturación fue de 42 millones de dólares, 11 millones de impuestos entre el IVA y IEPS*

7.- En 2005 el consumo de vino fue de 0.14 litros per cápita, ocupando el centésimo sexagésimo lugar (160) a nivel mundial.

8.- El 41% de los consumidores prefieren el vino tinto, 25% el blanco, 17% el espumoso y 16% el rosado.

9.- Los aranceles para la importación de productos de la Unión Económica Europea disminuyeron desde el año 2000 con el 30%, hasta 0% el 1 de julio de 2008. El arancel para Chile es de 0% desde 1996.

10.- Chile y España son los dos mayores exportadores de vino a México.

Datos comparativos:
Francia consume 55 litros per cápita, Italia 48, España 35, Argentina 28 y Chile 16.
En Mexico se consumen 50 litros de cerveza per cápita y 150 litros de bebidas carbonatadas (refrescos).

Fuente: Asociación Nacional de Vitivinicultores (ANV), Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), y Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).

Los datos recopilados corresponden en su mayoría al año 2005.

*Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios.

Recuerdo un librito que me regaló alguna alma caritativa hace ya varios años, aunque no me acuerdo del título, algo así: Consejos prácticos para pasar por un experto en vinos. Lo he buscado, pero lo más seguro es que se haya perdido en alguna mudanza. Fue el mejor regalo para pasar un rato divertido, mucho mejor que un libro de chistes «rojos». Consejos prácticos como si se tratara de una receta. El caso es que circula mucha gente con ese tipo de ínfulas, aprendiendo frases y actitudes. Esta lista es una buena muestra de las «top ten»:

1.- Este vino tiene 18 meses de barrica de roble francés nuevo. Sin discriminación alguna…»el grano de la paja»

2.- Este… es un gran Chateaux (mucho ojo con la terminación «aux» ).

3.- La añada «x» es la mejor del siglo. Porque lo digo yo.

4.- Me gusta despertar con una «mimosa» en la mesa de noche, eso sí, del mejor champán.

5.- Este vino tiene «coupage» de uvas nobles.

6.- Los vinos de bajo precio son para plebeyos.

7.- Quienes compran todo tipo de accesorios y artilugios para el vino: Copas de todos tamaños y formas, decantadores, bombas para sacar el aire etc., confieso que esto puede ser pura cochina envidia.

8.- Quienes se autoproclaman: expertos, conocedores o dueños de la verdad…

9.- Quienes visitan bodegas para sacarse la foto y mostrarla a todos sus amigos. Alguna vez hemos caído en esta categoría. Sobre todo entre blogeros.

10.- Quienes a falta de argumentos se aprenden un discurso de media hora y se lo recetan al primero que pasa.

Si alguien a caído en algún punto de la lista anterior, no se preocupe, yo también.

Y ahora un video muy corto, de aquella serie ochentera de Columbo.

Después de escuchar varias falacias, o mejor dicho estupideces, acerca del vino esta semana. Me propongo en la siguiente lista, enunciar las 10 mejores, o peores, ya depende de cada quien.

1.- El blanco frío y el tinto al tiempo. He probado algunos blancos por copeo, que de tan fríos que los sirven, entumecen la lengua. Los tintos por arriba de los 22°C son puro alcohol en nariz y en boca, que es lo primero que se evapora en la copa. Hay tintos como los varietales de pinot noir o cabernet franc, que ganan con unos grados abajo de lo que se deben refrescar otros tintos. Así que no podemos generalizar.

2.- El tinto con carne roja y el blanco con mariscos y pescado. Todo dependerá del vino tinto, ya que no es lo mismo un cabernet sauvignon chileno que un Chénas o un Fleurie (gamay). Y no es lo mismo una sardina en tomate que un salmón a las brasas.

3.- El vino mientras más viejo mejor. Ésta no me parece tan descabellada, aunque habría que matizar. Hay vinos hechos para una larga evolución, su curva es como una elipse, y hay otros que apenas si tienen un periodo de pulimiento, su curva es como una montaña rusa de pendiente muy acentuada. Es un periodo de reposo para superar lo que llaman en inglés bottle sickness.

4.- El mejor vino blanco, es el tinto. Sin comentarios.

5.- Para celebrar… sólo con champán. Estoy parcialmente de acuerdo, porque también hay vinos tranquilos para levantar la copa, brindar y disfrutarse en cualquier ocasión, sin que las burbujas sean la única opción.

6.- El vino está hecho de «químicos». Esto viene a colación por aquello de que mucha gente piensa que la demanda de vino es superior a la oferta. Si bien es cierto que al vino le agregan desde el sulfuroso hasta el ácido citrico pasando por azúcar (chaptalización). Estamos muy lejos de que sea una combinación de sustancias colorantes y saborizantes como en el caso de los refrescos, sodas o cualquier otra bebida, donde lo único natural es el agua. Y a veces ni el agua…¿O quizás estemos cerca?

7.- Al vino se le echa fruta para que sepa a fruta, es decir si huele a cerezas, se le han agregado cerezas… Ésta sí me hizo reír. Los aromas y sabores los toma la vid del suelo que la nutre, es el hombre quien hace la analogía con lo que tiene a mano, o mejor dicho con lo que tiene en su memoria olfativa. Vgr: esos rasgos del champán a tiza, los toma de los suelos calizos de Champagne, en sus distintas variantes.

8.- Este vino no tiene conservadores. El sulfuroso se usa desde hace 2000 años, pero la mayoría de los iluminados que habla de conservadores, se imagina otras sustancias químicas cercanas al formol. Ergo; sino tiene formol, no tiene conservadores.

9.- Éste es el mejor vino del mundo… Recuerdo que cuando era niño decían que el Rolls Royce era el mejor coche del mundo. Se imaginan en la llanura africana con un Rolls Royce… Hay un vino para cada ocasión, eso sí, de repente se topa uno con cada cosa…

10.- Los vinos blancos no tienen taninos. Bueno, ésta es más sofisticada, y se desprende de la idea errónea de pensar que el tanino es el responsable del color, cuando en realidad son los antocianos. Los taninos se encuentran tanto en uvas blancas, como en tintas, sobre todo en las pepitas y algo menos en la cáscara. La corta maceración en los vinos blancos y rosados, hace que éstos no sean tánicos.

Los invito a agregar alguna de su lista.

El sábado fui a una comida, donde el único detalle que escapó de la lista de prioridades fue el de ofrecer vino. Una vez más compruebo que el vino en México está muy lejos de ser una bebida de consumo común. Así que este traumático suceso me hizo pensar en las cosas que más me molestan como consumidor y amante del vino. He aquí la lista, sin ningún orden de importancia, simplemente he ido apuntando lo que se me ocurría, a manera de decálogo.

1.- Salir de casa un sábado por la mañana hacía mi tienda de vinos preferida, para escoger con esmero alguna botellita con motivo de alguna comida pendiente para ese día, sin tomar en cuenta aquello de la guarda previa. Descorcharla en la comida, y para desencanto de todos encontrar un pestilente olor a cartón mojado. Aún peor si la botella pestilente la he guardado por largo tiempo.

2.- Que esa misma botella sea rechazada para su cambio en nuestra tienda preferida…

3.- Llegar a un restaurante y soplarse un discurso de 5 minutos acerca de la botella que has tomado toda tu vida, sin haberlo solicitado.

4.- Escuhar al mesero decir con la seguridad que sólo puede dar la ignorancia; «el cabernet sauvignon es tinto y no se enfría»

5.- Observar una encarnizada pelea entre el mesero y la botella a la hora de descorcharla.

6.- Que el mesero o encargado ponga en entredicho la devolución de una botella, que apesta a corcho a dos cuadras a la redonda.

7.- Pedir en un restaurante de cierto postín que decanten el vino, y que su respuesta sea; ¿qué es eso…?

8.- Esperar durante semanas una cata especial, y resfriarse el día anterior.

9.- Que se rompa una botella que has guardado celosamente durante mucho tiempo en la cava.

10.- Llegar a una fiesta y que no haya una sola gota de vino, en cambio encontrar toda la colección de destilados habidos y por haber. O que haya vino, pero que te lo sirvan en copas regordetas y chaparras.