
Estaba prevista la vertical de Marqués de Murrieta para esta cata, infortunadamente quien tuvo la brillante iniciativa, y se encargó de comprar los vinos, tuvo su primer ataque de gota. Así que hemos pospuesto la vertical para septiembre. Recuerdo aquel primer ataque que me dio de viaje, como un acontecimiento que quisiera olvidar, aunque debo reconocer que no me ha ido nada mal, 6 o 7 ataques en 10 años no es gran cosa, además, en los últimos dos años no he tenido uno solo.
Así que saqué los vinos que tenía reservados para septiembre. Se trató de una selección bastante ecléctica: dos franceses de medio pelo y tres chilenos, dos de ellos de una bodega de reconocida calidad. Los dos primeros, franchutes y de etiquetas retro, resultaron muy agradables.
La Belle Angele 2022 vinificado con savignon blanc y su mesurado alcohol de 12,5 grados. Un vino que sorprende en aromas intensos, esos vinos que al descorchar parecería que se destapa un perfume. El primer golpe es a cajeta, cera de abejas, al girar la copa huele a pera, flores y una nota de manzana verde. En boca va de más a menos, buena entrada y final corto, acidez moderada y mineral. Repetible.
La Belle Angele 2022, este segundo blanco está vinificado con chardonnay 100% y sigue con sus alcoholes moderados de 12,5%. Huele a canela y al dar vuelta a la copa: piña y notas de limón. En boca es de mediana intensidad. Me ha gustado más el primero.
El primer tinto es un Stefanya 2021 de la bodega Viña Requingua, Colchagua, Chile. Vinificado con carmenere y merlot. Color picota de capa alta. Huele a regaliz y algún aroma punzante a hollejos en plena fermentación, así como notas de tamarindo. En boca se nota la madera, desenfocado. A pesar de todo me parece que con un poco de aire puede redondearse y disfrutarse, como lo hice al final.
Medalla Real 2022, un cabernet sauvignon que huele a chocolate, humo y al girar la copa arándanos. En boca está bastante aburrido; así como entra se va.
Medalla Real Gran Reserva 2018. Un vino mucho más hecho que el anterior, sin aristas. Se trata de otro cabernet, que huele a tocino, fruta negra y que en boca tiene un tanino mullido y buena acidez, se antoja con un queso semicurado. Para un par de botellas.




