
Han caído ya algunas lluvias como saben caer por estas tierras: fuerte y persistente. El ambiente es húmedo, provocando que las copas se empañan con una película que no deja ver el color del vino. Empezamos con LA Cetto, un blanco al que han bautizado con el nombre de Verano añada 2021. Una etiqueta muy ad hoc con algunas impresiones de tabla de surf, estrella de mar, piña, rebanada de limón, sandalias de playa, lentes para el sol, sombrilla, etc. nos remite a un día soleado en la playa con una copita de blanco bien frío en la mano bajo una palmera colgados de una hamaca. Se trata de una mezcla de colombard y sauvignon blanc, con 12.5 grados y sin especificar la crianza. Es de color amarillo pálido y huele a piña madura y manzana verde. En boca es mineral con una acidez comedida, una sensación agradable aunque como dijo alguien en la mesa: un poco rara. Para un par de botellas.
El segundo blanco fue La Junta 2022, del Valle de Curicó en Chile, el único extranjero. Una rara combinación de viogner y savignon blanc. Para mí algo superior al anterior. Con sus seis meses de roble francés y sus 13.2% de alcohol muy bien integrado. Amarillo dorado, huele a paja mojada, heno y algo de fruta amarilla; níspero de fondo. En boca tiene buen ataque y un cosquilleo propio del CO2 aunque no se percibe en la copa, agua quina y un apretón al final amargo. Hoy voy por un par de botellas.
El tercero fue un tinto, Parábola 2021 de Vinícola El Retorno. El primer golpe son cerezas en licor y membrillo, moviendo la copa salen las notas de moras muy maduras, casi mermelada. Tanino comedido y de gusto salado, acidez baja. Mucho mejor en nariz que en boca. Nada que me mueva a una segunda compra. Inmemorable con causa.
Palabra 2020. Vinificado con 70% zinfandel, 15% tempranillo y 15% barbera. 12 meses de roble blanco. Primer golpe aromas químicos a acetona, con un poco de aire se limpia y se percibe pimienta blanca y algo de fruta roja. En boca: flor de Jamaica y notas de tamarindo, salado y picante. Un vino austero, inmemorable con causa.
Por último: Retorno 2019, con un dibujo en la etiqueta de una indicación de retorno. Misma bodega del Valle de Guadalupe. Todos percibimos notas salinas en los 3 tintos de la noche, la escasez de lluvia, como este año en el sur, provoca que la salinidad se concentre en los suelos además de los pozos de agua con los que se riega el viñedo en algunos casos. Este vino fue el mejor de los tintos. Huele a tamarino, fruta negra y notas de lavanda. En boca es redondo, buena acidez y tanino, final medio, en general bebible sin enamorar a nadie. Para probar otra botella.




