
Vinos de la 152
Una cata de fin de año más o una cata menos, según el cristal con que se mire. El fin de año para el grupo es una ocasión especial, fecha que marca varios festejos: Navidad, Año Nuevo y otro aniversario más del grupo, Vino Por Placer, que ya suman trece. Los manteles largos y las burbujas no se hicieron esperar. Jorge, nuestro tesorero estrella, ha tenido una magnífica idea… Año tras año rifábamos tres regalos; primero, segundo y tercer lugar, este año ha habido un regalo para todos y cada uno de los asistentes, para no herir corazones pusilánimes. Con el dinero que se ha juntado se ha podido pagar la cena, los regalos, entre otros gastos, y ha sobrado algo para el próximo año.
Los vinos son de entrada de precios altos, en promedio 1800 pesos, y digo de entrada porque no he probado ninguno, con excepción de un chileno (Alma Viva).
Abrimos boca con un PZ Malbec 2007 del valle de Uco. Un vino con una nariz mineral, de notas especiadas a pimienta blanca y fruta (cereza). En boca confirma su mineralidad, entrada amplia y de taninos rugosos.
De Argentina pasamos los Andes y llegamos a Puente Alto en Chile, con el famoso vino premium Almaviva también 2007, producto franco-chileno de la unión de Cocha y Toro y La Baronesa Philippine de Rothschild. Moviendo la copa desprende ahumados y tierra mojada con notas frutales de ciruela madura. Me ha gustado más en nariz que en boca. En boca entra con vigor pero al final se hace plano, falta garra, acidez, me ha desconcertado un poco pero a la mayoría les ha gustado y tienen impresiones diferentes a la mía en boca. «Excelente, redondo muy bueno…»
De Chile volamos a España. Gaudium 2002 la joya de Marqués de Cáceres, con 18 meses en roble francés (no sé si sea nuevo, me imagino que sí) y dos años en botella. Un vino moderno al final de su infancia, que huele a piedra de río, hollejos, zarzamora y una nota especiada a albahaca, taninos muy presentes todavía, de buen paso y final largo. Repetible.
Siguiendo por España, bajamos un poco al sur. Titán del Bendito 2008, después del 2005 y 2007, me parece menos expresivo, sin dejar su extracto, su alcohol y sus taninos rugosos. Un vino que entumece la lengua, un pecado no decantarlo.
De regreso a la Rioja. Trasnocho 2006. Un vino que siempre había leído mal su etiqueta. Ramírez con «a» y no con «e». Fernando Remírez de Ganuza. Abigarrado, potente, pero guardando hasta cierto punto el equilibrio. Mucha vainilla al principio, caja de puros y fruta negra de fondo. Boca amplia con un posgusto largo y de final astringente. Yo lo guardaría por lo menos cinco años.
Por último pasamos al este, hacia Italia por la Toscana. Petra 2006. Al principio huele a químicos; acetona y unos que otro aroma volátil. El aire lo limpia y da aromas compotados a fruta negra. Boca amplia, buena acidez y de tanino rugoso. Un vino en plena juventud, sin que podamos asegurar su vejez digna. Mis expectativas no son muy altas.

Drappier Carte D´ Or
Como en muchos hogares mexicanos en estas fechas, esta noche se ha servido Bacalao (semidulce) con aceitunas y almendras, pierna al horno con una salsa roja y un bacalao muy especial preparado con mucho esmero y virtuosidad por nuestro amigo Carlos, cuya receta ha pasado de su abuela a sus manos, y ha podido conservar la tradición. Una exquisitez que puede llevarle más de un día en preparar. Todo bañado con champán Drappier Carte D´ Or con aromas intensos a panadería, seco en boca y de final largo, otro buen ejemplo de un champán sin añada muy sabroso y consistente.
Agradezco a Jorge su entusiasmo para enriquecer esta velada con sus ideas y su tiempo para llevar las cuentas, así como a Sergio por la charola con los corchos de los vinos de todo el año, confeccionada por su esposa, a Carlos por su exquisito bacalao y al resto por su asistencia a la cata y formar parte del Grupo.
¡Felicidades en estas fiestas a todos quienes leen este blog, y para quienes no, también!