Para quienes disfrutamos del vino, tenemos la costumbre de encontrar un sinfín de aromas en la copa. Los dividimos, los clasificamos y comentamos, frutales: zarzamora, ciruela, grosella, casis, cereza. Especiados: pimienta negra, pimienta blanca, clavo, tomillo, albahaca, nuez moscada… ya sé que parece una una lista de compras de supermercado, pero qué hay de aquellos aromas ajenos al vino, que ya vienen impregnados a la copa. Yo me pregunto cuántos aromas más percibimos fuera de los originales del vino. Como: el olor a trapo, jabón, pintura… que no son nada agradables. En alguna ocasión el olor a trapo mojado rayando en cartón pudo hacerme pensar que el vino tenía algo de «corcho». En otra el olor a cebolla era tan intenso que pensé que se trataba de algún defecto relacionado con los verdores de la fruta mal despalillada, pero en realidad las copas habían estado en la cocina durante la preparación de un platillo con mucha cebolla.
Hace unos años descubrí que muchos de los aromas a madera fina de caoba, que percibía en casi todos los vinos no provenían del vino, sino de una vitrina de este mismo tipo de madera, donde guardo mis copas y algunos de mis decantadores. La vitrina es muy vieja, tiene más de ochenta años, pero sigue impregnando las cosas que se meten en su interior. Debo confesar que son aromas muy agradables, pero que definitivamente no emanan del vino. Para quienes son partidarios del roble, ya tienen otra opción.


Ahora recuerdo, que cuando te tomas un buen vino y dejas la copa con apenas unos 2 o 3 ml. muy poco para un siguiente trago. Y dejas la copa en el buró y en la mañana despiertas y hueles la copa… algunas veces (si el vino es de buena calidad) esos mililitros que ya prácticamente se secaron, los hueles y que rico! (obviamente no está apto para beber)… pero que rico aroma deja en la copa.
Luis:
Esas «copas sobrantes» de las que hablas, a mí casi siempre me huelen a café tostado. El abuso generalizado de la madera, tanto en blancos como en tintos provoca este aroma al final de la jornada. ¿Cuando hablas de que «no está apto para beber» te refieres a la cantidad o alguna otra razón?
Saludos
No hay duda que algo que distingue a un enochalado (como nosotros) es que invariablemente olemos las copas antes de tocarlas. Es muy comun en los restaurantes que las copas no esten tan limpias…
A mi si me ha pasado que, un vino relativamente sencillo, dejado en el decantador, al día siguiente mostraba un despliegue de aromas impresionante.
Nunca me había parado a pensar en esos olores «añadidos», Benjamín.
En casa, normalmente no envino las copas, pero en otros sitios, si, lo cual ayuda a eliminar esos olores.
Un saludo.
Smiorgan:
Envinar las copas ayuda mucho, sobre todo a quitar el polvo y permitir que se impregne del vino, en los casos que la copa sea de cristal poroso, aunque dudo que un buen tufo a jabón o trapo se quiten.
Saludos
Buenas Tardes Benjamin, aqui de nueva cuenta dejando un comentario en tu Maravilloso Blog, que afortunadamente no cerraste. Ya hacia mucho que no dejo comentarios, mas por restricciones de la intranet de la empresa donde laboro (CFE) que por falta de ganas (ya que en casa, por lo regular no suelo conectarme a la web). Solo como comentario anecdotico, el tema del exceso de olor a jabon en las copas ha desencadenado mas de una discusión con mi sra suegra, debido a entre otras cosas a su gusto por aplicar demasiado suavizante de tela a los paños para secarlas … y que dejan olor a «flores del campo» en las copas y que ha arruinado muchas veces el aroma del vino. Lo del aroma a madera del estante, puede ser una buena opcion para algun vino de bajo costo de consumo diario … no ? Saludos desde San Francisco de Campeche y ojala en algún futuro viaje a la Capital del Pais, haya oportunidad de degustar algun vino con tu experimentada compañia.
Mario:
Me da mucho gusto verte nuevamente por aquí, entiendo que mucha gente no deja comentarios, sin embargo lee el blog. Conozco a alguien personalmente que así lo hace. Lo de los aromas de la copa (sin vino) es algo que siempre imputamos al vino, así que es aconsejable oler primero la copa, para salir de dudas. El día que te descuelgues por la capirucha avisa, será un placer compartir el vino. Y gracias por lo del «maravilloso blog» has alimentado mi ego por el día de hoy.
Saludos
Valente:
Yo diría que oler la copa antes de verter el vino es una buena costumbre para no arruinarlo en caso de que huela la copa, a algo raro.
Saludos