
Vinos de la Cata
De chile, de dulce y de manteca, podría ser el título de la centésima vigésima cata. No hubo un tema específico en cuanto a los vinos. Desfilaron dos blancos; uno de argentina vinificado con torrontés, un Mosela luxemburgués, dos portugueses tintos y dos mexicanos «premium» de esos vinos caros y con pocos resultados, una relación calidad-precio muy pobre.
El primer blanco fue un Norton Torrontés 2008 color pajizo, nariz floral con notas de guanábana y pera, de entrada suave de buena acidez y final un poco amargo. El segundo fue un vino muy particular L. & B. Kox Pinot Gris 2004 , jamás había probado un vino del Mosela de la parte de Luxemburgo, como dato particular, el río Mosela nace al noreste de Francia, en la cordillera de los Vosgos, y desemboca en el Rin en Alemania, pasando por Luxemburgo. Un vino con una nariz algo cerrada, en boca tiene una acidez cítrica, una combinación de mandarina y lima, de final largo. El Flor de Crasto 2006, es un vino del Duero portugués, vinificado con Tinta Roriz (tempranillo) touriga nacional y touriga franca, vendimiado a mano y fermentado diez días en tanques de inoxidable. En nariz es frutal: cerezas y ciruela con una nota ahumada, pero en boca presenta ciertos verdores. El cuarto fue otro portugués de la región de Dao; Vinha Do Poeta 2006 vinificado con las mismas del anterior añadiendo la Jaen. Buscando más datos en The Oxford Companion to Wine , menciona que se trata de una uva de color negro de piel gruesa, no muy aristócrata «undistinguished» . Conocida en España, en la meseta central. Existe la Jaen blanca llamada también Avesso de Portugal, al sur donde se produce el Vino Verde. El Vinha Do Poeta es un vino correcto de carácter térreo: trufa, tierra mojada y fruta roja en sazón, de taninos suaves y buena acidez, por $135.00 es una excelente compra.

Kanté y Friné
Entramos a los mexicanos con «ínfulas». Las botellas de formas caprichosas y las etiquetas creativas para mí no reemplazan el contenido. Friné 2005 de la bodega Vinos y Terruños, con una etiqueta donde se muestra un boceto de la figura desnuda de una mujer. Cabernet Sauvignon «by Deby Béard» para quienes no la conocen, es una mujer promotora del vino que se autoproclama en su blog, como la «mujer que más impulsa la cultura del vino en México» ¿quedó claro? Algo que me llama profundamente la atención es el contraste entre la información de la botella, y lo que dice en su blog. Ni siquiera coincide con los 13,3% de alcohol que marca en la botella. Aromas a cajeta quemada y cierta volatilidad, fruta negra para terminar en granos de café tostado. Tánico y de acidez justa. Nada que justifique $630.00 (50 dólares). Por último un vino de Santo Tomás: Kanté sin añada, o más bien con tres añadas: petit verdot 2006, cabernet franc 2007 y syrah 2005… Me recordó al famoso vino chileno Caballo Loco # 9 o 10 o no sé que número esté a la venta. Cada variedad de uva tiene añadas diferentes, algo que no había visto antes más que en el champán cuando no tiene añada y en los jereces, que son mezcla de añadas recientes con más viejas. Kanté tiene una botella en forma de tubo, hermano de Pitxos, otro vino de la misma gama. Vino de aromas de grosella y lavanda, en boca es amargo y sin nervio, le falta acidez. Precio: $595.00. Quien se atreva… que lo disfrute mucho.


Ocho años, cinco meses y tres días estuvo esta botella reposando en la oscuridad de la cava. La última botella que me quedaba de tres que me regaló mi amigo Carlos. Traída de Israel, cuando él viajaba con cierta regularidad a esas tierras. La bodega; Golan Heights Winery, Yarden Cabernet Sauvignon 1997. Un vino brillante entrando a tonos marrones. Fruta negra en sazón con notas de pimiento y eucalipto, por momentos parece un buen cabernet de Rutherford. Maduro, redondo de taninos mullidos y excelente acidez. Da gusto guardar una botella por años, con estos resultados.
Durante mis cortas vacaciones en la playa, comencé a releer un libro que había leído a la mitad hace un par de años. A quienes les interesa estudiar los orígenes de la vitivinicultura es un libro obligado:
Dicen que después de la tormenta viene la calma… Si de lluvia se trata no hay tal. Nada más reconfortante que romper con la rutina escapando unos días a la playa. No importa que cargue pesadas maletas, o que tenga que manejar un par de horas, siempre y cuando la carretera esté despejada, o que mis hijos pregunten cada cinco minutos, ¿ya vamos a llegar…? o que haya que registrarse a la entrada cuando el cerebro ya está en la alberca con una piña colada helada, o tenga que hacer cola para el bufé del desayuno… Se rompe la rutina para entrar a otra mucho más amena: desayunar con una buena taza de café y pan francés, embadurnarme de bloqueador, gracias a Dios ya existen los «continuous spray«, tumbarme panza arriba en la alberca, leer lo que no he podido, jugar con mis hijos, pedir una copita en la playa, aunque sea en vasos de plástico, el calorcito sienta bien, siempre y cuando se cuente con un buen equipo de aire acondicionado en la habitación.
Mis recuerdos de Acapulco se remontan a la infancia, cuando todavía me podía peinar, ha sido un famoso destino turístico a nivel mundial. Han surgido otros como: Cancún, Huatulco, Los Cabos etc., pero Acapulco sigue ocupando un lugar especial en el corazón de muchos turistas, incluido su servidor. Nada que ver con el Acapulco de los años sesentas, hoy cuenta con una gran infraestructura. Conocí La Isla, ya ni siquiera tiene categoría de «Mall» sino que es un «Shopping Village». Un centro comercial moderno al aire libre con restaurantes y tiendas de lujo, ubicado en la zona diamante, uno de los fraccionamientos más caros. Para los despistados padres de familia, yo les sugiero que dejen olvidada su cartera en el hotel. Me lo van a agradecer.
Ganó la selección mexicana. Lo escuché en la radio, porque obviamente no vi el partido, francamente me tiene sin cuidado. No porque no me guste el futbol sino porque soy totalmente indiferente a ese deporte, nunca me llamó la atención, cosa que agradece de manera infinita mi queridísima esposa. Bueno, decía que ganó la selección mexicana ¿a quién? a EE.UU. que si bien es cierto que no goza de una larga carrera futbolera, tiene muchos recursos para estar entre los primeros lugares. Además de que es una catarsis para los oprimidos mexicanos (no todos) que ven a los gringos para arriba. Con este resultado el equipo mexicano ya casi tiene asegurado un lugar en el Mundial de Sudáfrica. En economía el dólar está abajo de los 13 pesos. En cuanto el clima: han caído algunas gotas de agua en el reseco suelo azteca, aunque el panorama sigue complicado. Para estas fechas las lluvias deberían estar en su máxima expresión. Ayer mismo anunciaba José Luis Luege, director de
El jueves pasado comí con mi socio y su esposa en el 
Como cada viernes, compré el periódico Reforma para echar una hojeada a sus encabezados, editoriales y su sección Buena Mesa. Sección enfocada a la gastronomía y al vino. En la primera plana aparecen las nuevas bodegas mexicanas con el título: «Florecen nuevas bodegas». Desde que visité en Tijuana con mi amigo Valente, la tienda de vinos La Vendimia de Baja California, me di cuenta de la poca cantidad de vinos mexicanos que conocía hasta ese momento, ni siquiera la décima parte de la oferta de esta interesante tienda. Por desgracia la gran mayoría no llega a México, algunos son vinos de muy baja producción. Con este artículo me entero de nuevas bodegas que hasta hace poco tiempo no existían. Aquí la lista de algunas de las más recientes: Alborada, Cava de Don Juan, Doña Lupe, Fluxus, Pedraza, Rancho La Viñata, Relieve, Rincón de Guadalupe, Santa Cristina, Sol y Barro, Viña Norte 32, Viñedos Malagón, Vino Cruz, etc. etc. para mi pesar no he probado nada. Aunque recuerdo que hace dos años cuando visité la tienda, propiedad de la familia Salinas, armé una cajita, misma que recibí en mi oficina cuatro días después por un cargo mínimo de 50 pesos por botella. Así que no está lejos la ocasión para que pida algo de estas bodegas, eso sí, una vez que cumpla con mis obligaciones de proveedor monetario con mi familia y surta de los lápices y libros contenidos en las kilométricas listas de regreso a clases.


Había pensado en bautizar esta entrada con el título de: «No apta para diabéticos». Vinos de cosecha tardía, otros también botrizados y un espumoso demisec… Aaah y se me escapa un vino de Burdeos vinificado con semillón y savignon blanc. Seco, para contrastar con tanto dulzor, y al final un cava demisec. Los nueve integrantes en esta ocasión, porque somos casi una docena, once siendo exacto, disfrutamos de todos los vinos, con nuestras respectivas preferencias, algo natural entre nosotros los humanos. Chile, Francia y España estuvieron presentes, lo que fue una grata sorpresa, por lo menos para mí, ya que no figuraba ni siquiera en mi mente, es que al final acabaría sacando de la cava un Borgoña del 58, pero eso se los cuento después. Abrimos boca con un chilenito de cosecha tardía Artemisa 2006, con perfil tropicaloide; piña cristalizada, mango, mucho mango con una arista alcohólica resaltada por el azúcar residual, y de acidez muy justa rayando en lo meloso. El segundo de la noche fue un Sauternes de Sichel añada 2003, una añada muy comentada por su calor que dio como resultado vinos golosos y frutales. El primer golpe fue de acetatos de etilo, comúnmente se percibe como merthiolate, olor que no desapareció en toda la noche, esta nota la percibí por primera vez en un
Chateau Timberlay 2005, que podía haber apostado que llevaba savignon blanc por el intenso olor a orín de gato, asociada a esta uva, al mirar la etiqueta me di cuenta de que se trataba de una mezcla con semillón. Un vino cansino, que ha pasado su mejor momento. El último vino oficial fue un cava de
Castellblanch, a pesar de su dulzor, pudo limpiar mis papilas para darle entrada a un tinto. ¡Y qué tinto! Hace una semana mi amigo y más reciente compadre, ya saben que los mexicanos somos muy dados al compadrazgo, me trajo unas botellitas de regalo, algunas ya eran vinagre, pero llamó mi atención dos botellas magnum borgoñesas del 58. Hospices De Baune Corton Cuvée Charlotte Dumay 1958, mis expectativas eran muy bajas, una de ellas no tenía la añada, ya que se había desprendido la etiqueta del cuello de la botella, pero deduje que se trataba de la misma añada que la de su botella hermana. Nivel por debajo del hombro. A pesar de todos mis esfuerzos quirúrgicos para descorcharla sin que sucediera una tragedia, y usando el famoso destapacorcho de láminas, el deteriorado corcho hizo un viaje sin escalas al interior de la botella. Con cara de incredulidad serví un poco en mi copa…El primer comentario de Carlos Cué fue que mi mirada no delataba vinagre, este vino estaba muy lejos de los terrenos acéticos, me apresuré a decantarlo para que el corcho no lo contaminara. Y después me deleité con este vinazo, cuyas condiciones de guarda desconozco por completo pero a juzgar por el vino, no pudieron ser tan hostiles. Color ocre, con mucho sedimento, (foto) aromas de cuero de primera calidad, trufas, bosque, a la mejor digo una barbaridad, pero le encontré un perfil parecido a un Rioja clásico. Al principio el grupo estaba un poco escéptico, pero poco a poco fue entrando en sintonía con este veterano, yo lo disfruté trago a trago. Lo mejor de todo es que me queda otra botella.
