«Todos los animales huyen del dolor y buscan el placer. Los humanos como animales espirituales, buscan además los goces espirituales: música, danza, pintura y ampliamos constantemente nuestras necesidades». Dicho por los autores del libro Biografía de la Humanidad: Antonia Marina y Javier Rambaud. Pues yo agregaría el vino, nadie bebe vino para quitar la sed. Es un placer espiritual inspirador y que invita a la reflexión profunda: somos frágiles y efímeros. Como decía Borges: «Nuestro destino es el olvido». Nuestra permanencia en la Tierra es corta, y que mejor que sea de esa manera. No me imagino vivir eternamente, sería una carga insoportable.
John Ruskin, ese barbudo, maravilloso crítico de arte, literatura y todo lo que tenía que ver con la recreación del alma a niveles superiores, decía: «Decís que al perder el goce que un día me proporcionaba la naturaleza voy bajando, cada vez más, a la altura de los otros». Parafraseando también decía que no había que perder la capacidad de asombro de los niños. Y es que hay vinos que tienen la capacidad de hacernos soñar.

Ayer que buscaba a mi presa para descorcharla in situ, vi sobre una mesita de ofertas un vino que me llamó la atención. Se trata de un Volnay, esa comuna en Cote d´Or, específicamente en Cote de Baune. Productor: Nuiton-Beaunoy (2018), al parecer una sociedad de productores de la zona bajo esta marca desde 1957. En pocas palabras no se trata de una casa aristócrata ni mucho menos de un monopole. De todas formas me pareció una ganga por 650 pesos mexicanos, unos 32 euros. Color cereza, capa baja, limpio y brillante. En nariz es una belleza: bosque bajo, capuchino, ciruela en sazón, trufa y una nota etérea a lavanda. En boca tiene una acidez extraordinaria, un soplo fresco, acostumbrado a los vinos sobre-madurados, con aromas a mermelada. Este vino es grácil con la frescura de la juventud y las buenas hechuras que dan la maduración fenólica y de azúcares precisas. Tanino pulido, seco y de final largo. Aunque muchas gente puede decir que no son de larga guarda, pienso que 5 añitos o quizás un poco más, le vendrían muy bien. El aire lo vuelve cada vez más cautivador. Podría oler este vino toda la tarde. Por ese precio, difícil pensar en algo mejor. Para comprar una caja.


