Posts etiquetados ‘Viña Coronado 2021’

Me he atrasado un mes, pero como ya casi nadie pasa por aquí, lo más seguro es que nadie se había enterado. No quiero dejar en el tintero la cata de septiembre…

La 265

Empezamos con dos blancos de precio bajo, no llegan a seis dólares.

Isla Negra 2022. Recuerdo cuando un buen amigo quiso importar vinos de la filial de Concha y Toro, entre ellos venía esta marca. Amarillo pajizo, brillante y fluido. Nariz con aromas a piña madura y cera de abejas. En boca es de acidez alta, cítrico en boca con un cosquilleo al entrar. Recuerdos de toronja roja.

Casillero del Diablo Be Light 2023. Me recuerda a las pastillas Seltzer que cuando se mordían eran efervescentes. Corto en aromas, en boca ligero. Como se puede apreciar desde el nombre nos podemos dar idea de que no tiene mucho alcohol (8.5 grados). Inmemorable con causa.

Pinacate 2020. Este vino viene de Sonora, una región desconocida en la actividad vitivinícola, por lo menos para mi. Huele a caja de puros y vainilla, con algunos recuerdos a fruta negra de fondo. Va de menos a más, final astringente. Acidez baja. Al último da unas bonitas notas de regaliz.

Cata 266
Cata 265

Tablas 2022. Una mezcla de tempranillo, grenache y petit syrah, del Valle de Guadalupe. El primer golpe es de azufre, fósforo, después de unos minutos se va limpiando para dar algo de fruta roja. Cuerpo medio y de final amargo. Inmemorable con causa.

El último fue un Colección Privada 2022 de la bodega Navarro Correas. Se trata de una mezcla de malbec, cabernet sauvignon y merlot. Huele a hollejos y fruta negra, en boca buena acidez y tanino domado, recuerdos a mermelada de zarzamora. Repetible.

La 266

Tres Medallas 2023. Savignon blanc de color amarillo pálido, fluido y brillante. Huele a manzana verde, en boca tiene buena acidez, cítrica: limón.

Santa Helena 2023. Un 100% chardonnay con manzana verde y notas de pera. Entra muy planito y tiene un final corto, acidez baja le falta nervio. Inmemorable con causa.

Viña Coronado 2021. De San Luis Potosí. Huele a toffe, notas de vainilla, hollejos y ciruela negra. Un vino redondo con recuerdos a fruta negra. Repetible.

Scielo 2021. 100% merlot. Este cuarto vino, tiene madera usada muy pronunciada; a baúl, y jarabe para la tos, final astringente y amargo.

Trapiche 2022. Diluido, sin fuerza, huele a ciruela roja. De acidez alta, va de menos a más. Recuerdos de agua de Jamaica. Un pinot noir mal logrado, habría que darle otra oportunidad.

Cata 261, de vuelta a México: 2 blancos y tres tintos

Abrimos con un blanco, L.A. Cetto Boutique 221. Vinificado con tres variedades, incluida una tinta: chardonnay, viogner y pinot noir. Como en la zona del Ródano donde en ocasiones se mezcla con pequeñas proporciones de uvas blancas, con Viognier como en Côte Rotie, o con Marsanne y Roussanne (ambas blancas) en el caso de Hermitage. En algunas zonas de Cataluña no es raro ver alguna variedad blanca entre los viñedos plantados con garnacha tinta. El color pudiera pensarse con alguna tonalidad tirando a rosado por la pinot, pero es de color pajizo, así que la proporción de esta tinta debe ser baja, brillante y fluido. Huele a flores sin distinguir cual, espino blanco y toronja blanca. En boca tiene un cosquilleo aunque el CO2 no es visible, debe tratarse de otra cosa, abocado, mineral y largo, quizás queda corto de acidez. Repetible.

El segundo blanco viene de San Miguel de Allende, Guanajuato. Viñedo San Miguel Blancs 2010, Poco confuso el nombre, yo agregué lo de Viñedo San Miguel, aunque no sé si sea fácil de identificar como sólo Blancs. De esos embrollos en los que se meten los responsables de mercadotecnia … Vinificado con savignon blanc, chardonnay y semillón. Color amarillo pálido, huele a orín de gato, típico de la savignon blanc, barro y bonitas notas de durazno, aunque al principio no les gustó su aroma se fue limpiando, confieso que a mí me encantó desde un principio. Tiene mucho peso en boca, es un vino corpulento, tirando a dulce, acidez comedida, muy redondo en boca. Se antoja con un buen queso brie artesanal.

El tercero fue un tinto. Orlandi 2020 de la bodega La Redonda en el estado de Querétaro. Está vinificado con merlot y cabernet sauvignon. Con crianza en roble americano, sin especificar si es madera nueva ni el tiempo. Huele a flor de jamaica, tamarindo y notas de madera usada. Buena entrada, paso ligero y final fugaz, va de más a menos muy rápido. Tanino pulido, seco y de acidez comedida. Sin mucho encanto, pero debo decir que fue el mejor de los tintos de esta noche.

Magoni 2021 de Vinícola Tres Raíces. Capa alta, picota, ribete rubí. El primer golpe es de un aroma dulce como a chabacano, canela y ligeras notas de frambuesa. En boca es muy discreto, la entrada y el final casi en la misma intensidad. Inmemorable con causa.

El último tinto fue un Viña Coronado 2021, viene con una medalla que dice textual: «Selección México Yuactán 2023 Oro» quienes son asiduos a este blog saben de sobra que para mí las medallas no representan lo que para otros sería un motivo contundente de compra. La bodega es: Causa Bodega y Viñedo, en San Luis Potosí, una tierra que cuesta trabajo relacionar con la vitivinicultura, aunque hoy en día ya hay un puñado de bodegas. Se me ocurre hacer una próxima cata con vinos de esta región, si es que se pueden conseguir, me imagino que hay muchos que no alcanzan a comercializarse fuera de la región. El primer golpe es pimienta, después se asoma tímidamente algo de zarzamora y romero. En boca le falta armazón, paso por boca ligero, de tanino pulido y acidez comedida. Buscaré si hay algún blanquito de esta bodega.

Yo diría que fue la noche de los blancos, el calor también ayuda, pero los percibí mucho más redondos y de buena hechura.