Posts etiquetados ‘Robert Parker Jr.’

90 puntos... Precio ??? Hace unos días supe que CUNE, la famosa bodega riojana, recibía 90 puntos de Parker. La noticia lejos de alegrarme me preocupó, y no precisamente porque no sean merecidos esos puntos (para quienes los buscan), sino por las consecuencias posteriores a esa calificación. No es ningún secreto que aquellos vinos que alguna vez gozaban de precios asequibles, una vez calificados con bombo y platillos arriba de los 85/100 puntos, los precios se disparen vertiginosamente. En el caso del CUNE crianza ha sido por muchos años una apuesta segura que sin necesidad de calificaciones de críticos ni medallas ha ido incrementando su precio. Recuerdo hace un par de años cuando apenas pasaba de los 100 pesos. Era sin duda una buena opción para quienes buscamos precio-calidad.

Espero que la bodega maneje la situación con prudencia y no se le suba a la cabeza la calificación del abogado de Maryland. Ya lo dice el dicho: Más vale pájaro en mano, que un ciento volando. Es mejor que siga siendo un vino de apuesta segura y se venda por miles de cajas, y que no entre al salón de la fama, y así pidan las perlas de la virgen. La competencia es feroz.

la foto 2 Por otros derroteros quisiera destacar un vinito de lo más terrenal que otrora me dejaba muy satisfecho. Después hicieron cambios en la presentación y contenido, que no me han dejado muy contento. En 2001 este vino del Valle de Calafia XA Domecq, lucía la presentación anterior, como pueden ver en la foto… Son muchos años, suficientes para que cualquiera apueste que el vino pasó hace mucho tiempo sus mejores galas, incluido un servidor… Mi sorpresa fue mayúscula cuando en casa de un amigo y a falta de vino, hurgó en su despensa sacando este aparente fatigado vino. No sé si fue la guarda, la botella, (algunos aseguran que cada botella es un mundo) o fue la suerte. El caso es que resultó un vino acuoso pero bebible, con restos de fruta bastante consistente, si no estaba para un concurso de galardones en Burdeos sí cumplió cabalmente su cometido esa tarde: Beber unas copitas mientras llegaba la esposa de mi amigo con otras botellas.

Dos de 90 por menos de 10…

La idea de que los vinos de alta puntuación en la escala de Robert Parker son muy caros, es bastante generalizada para quienes siguen los consejos del abogado de Maryland y su brazo derecho Jay Miller. De que lo valgan o no, es otro asunto. Menos de diez dólares parecería una ganga. Para mí nunca ha sido referencia mr. Parker y sus puntos, al contrario, pero tratándose de dos vinos económicos y atacado por un instante de curiosidad y aburrimiento, decidí llevarlos a la comida dominical. Caminando por los pasillos de Superama me encuentro con un Trio Reserva 2008, de la famosísima bodega Concha y Toro, un blanco de tres variedades y $120.00. Por otro lado un vino de la D.O. Cariñena de la bodega Grandes Vinos y Viñedos, vinificado con syrah de $100.00. Menos de 10 dólares cada uno.

El primero es un blanco del valle de Casa Blanca, al norte de Santiago, cuya fama definitivamente se la ha ganado con los blancos. chardonnay + pinot grigio + pinot blanc, que al final huele y sabe a savignon blanc. Sus 13,9% de alcohol no se notan, un vino herbáceo, mucha hierba recién cortada, heno, y una nota de fruta amarilla de durazno. En boca es agradable, sencillo, abocado, de buena acidez y con un ligero toque amargo al final. Un vino perdido en el anonimato. Tal vez. Sin personalidad. También, pero que tampoco molesta beberse un par de copas. Lo prefiero a muchos otros chilenos con precios del mismo rango.

El tinto es un cariñena vinificado con syrah; Beso de Vino, Selección 2009 con apenas 13,5 de alcohol nada grave para un syrah parkerizado. Aromas de baja intensidad a tostados y fruta negra, tanino suave, y acidez justa. Nada que raspe la lengua ni caliente la garganta… ¿Tiene madera? ¿Es de Parker…? Dos vinos que jamás hubiera imaginado que sus puntos se elevaran por arriba de los 75, con los criterios del propio Parker y sus secuaces. ¿Estará cambiando su paladar?

Leonardo D.Al contrario de la tan llevada y tan traída influenza… del mapa genómico mexicano se ha hablado muy poco, así que me parece justo reconocer este gran logro en la medicina moderna. Conocer la variabilidad genómica de los mexicanos es fruto de nueve años de intenso trabajo del grupo de investigadores encabezados por el Dr. Gerardo Jiménez, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica, y también, gracias a diez mil voluntarios que se ofrecieron para dicho estudio. Explica el Dr. Jiménez: «El mapa son marcadores en el genoma que nos permiten acercarnos más y saber donde nos estamos moviendo para encontrar los genes asociados a una enfermedad». Logro alcanzado sólo en países como: EE.UU., Japón y el Reino Unido, así que es doble mérito.

Aunque ya es mucho pedir; ¡Ojalá! que el estudio también arrojara alguna luz, o algún indicio, sobre la razón por la que los mexicanos somos tan propensos a la pachanga, al desmadre y al sensacionalismo, y tan poco propensos a beber vino, y me refiero al producto fermentado de la uva. Ya que hay mucha gente que por estas latitudes le llama vino a todo producto alcohólico, inclusive a los destilados.

Por poner un ejemplo; Argentina tenía en 2005 un consumo percapita de 28,81 litros, cuando en México no llega a 400 ml. siendo muy optimistas. Estas cifras pueden explicar la difícil labor de nuestros bodegueros; enfrentados a un pobre mercado interno y a un feroz y competitivo mercado externo. En los últimos diez años el consumo ha ido en aumento, aunque sigue siendo una bebida elitista que ha estado fuera del alcance de las masas, un artículo de lujo. Con los precios que se mueven en la mayoría de los vinos mexicanos, no sorprende la actual situación. Vinos que rebasan los 70 dólares, que presumen de 18 meses en barrica nueva de roble francés, ganadores de medallas de oro y concursos internacionales, pero que no reflejan la tierra donde nacieron ni la uva con la que están hechos, ya que la madera los ahoga. Gracias al dúo de: Mr. Parker por sus puntos y a Michael Rolland por sus asesorías vitivinícolas. Los aires de «progreso» y «modernidad» también se respiran en tierras mexicanas, los vinos cada vez pierden más su caracter y sus precios se van por las nubes.
Deseo con toda el alma que la crisis económica y los elevados precios de la tonelería de: Seguin Moreau, RadouxRadoux, Mistral, Odysé, Nadalie, Francois Freres, Dureau…, haga entrar en cordura a los bodegueros, aunque sea a la fuerza, y permitan que los vinos sean más expresivos, y se vean en la imperiosa necesidad de usar barricas usadas y se quiten la modita de la barrica nueva al 100 y hasta el 200% . En el fondo, como en cualquier otro negocio, buscan altas utilidades, no creo que les preocupe la autenticidad de sus vinos o su propia identidad. Cuántos bodegueros se frotarán las manos, pensando en llegar algún día a vender como Yellow Tail o Concha y Toro.

Brindo por todos quienes descifraron el «genoma mexicano», por el sano consumo de vino, por la búsqueda del terroir en nuestros vinos nacionales y por el gran Frank Sinatra, que hoy cumple once años de haber partido.