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CATA 197 A pesar de la tarde nublada amenazando con lluvia, el calor nos recuerda que todavía estamos en el mes de mayo. Justo el clima para disfrutar de cuatro blanquitos frescos de entrada, y cerrar con dos tintos.

Empezamos con Garnacha 2014 de Bodegas y Viñedos Artanza. Un navarro que a mi en particular me gustó mucho, y que parece ser filial de viticultores Artadi. Color amarillo verdoso, brillante y fluido. Huele a durazno, espino blanco, piña verde (no madura) y lejanas notas herbáceas. En boca es cítrico, con algo de toronja blanca, mineral, recuerda también al agua quina; amargo al final, excelente acidez y de final eterno. Una joyita por los 295 pesos que piden por él. Para comprar una cajita.

El segundo es un albariño algo más ordinario. Pazo Barrantes 2014 directo de las Rías Bajas, o si lo prefieren: Rias Baixas. Huele a plátano con un punto dulce en boca, sin llegar a ser abocado, con una acidez y ese «punto dulce», bastante equilibrados. Entra con campañillas y sale un poco mudo. Va de más a menos. Repetible.

El tercer blanco es Flor de Chardonnay 2012 con nada menos que 14 grados de alcohol, bastante integrado. Denominación de origen Somontano, de Bodegas Laus. Color pajizo. Huele a barro, cera de abejas y paja mojada. Igual que el anterior va de más a menos. Repetible.

Por último, un blanco que tenía ganas de probar desde hace mucho, se trata de Erre Punto 2012. Vinificado con un 70% de viura y el resto malvasia. Desconcertantemente plano. Nariz cerrada a cal y canto, después de unos minutos huele a manzana verde. En boca es diluido, de final amargo y de acidez justa. No sé si lo volvería a probar. Además de su precio: ¡400 pesos! (19 €)

No sé por que razón se me ocurrió dejar al final dos Côtes-du-Rhône, será por que fue lo más cercano que tenía al revisar los pasillos. El primero: Les Heritiers 2012. En esta región encontramos, la famosa syrah, pero no es la única ya que junto a ella y por lo regular mezcladas tenemos la  garnacha tinta, la mouvèdre, cinsulat, y la carignan.

Les Heritiers 2012. Huele a cerezas y ahumados, tanino maduro y buena acidez. Bebible.

Calvet Côtes-du-Rhône 2014, este otro huele a cerezas en licor, fruta roja, algo ligero, buena acidez y de final largo. Frutal, algo primario, bebible también, y ambos a precios razonables, alrededor de 200 pesos.

Por debajo de 200

Extranjeros por debajo de 200…

En una escapada a la tienda de vinos más grande de los alrededores de mi barrio, me di a la tarea de buscar vinos por debajo de los 200 pesos (10€ ), sin importar país, región o variedad. ¡Cuál sería mi sorpresa!  que cuando pasaba por los anaqueles de vino mexicano todos rebasaban ese precio, inclusive el Casa Madero cabernet sauvignon (etiqueta beige), arriba de los 250 pesos.

No quiero decir que no los haya, pudiendo encontrarlos en las tiendas de autoservicio, como pudieran ser los de L A Cetto con su cabernet sauvignon básico alrededor de 100 pesos,   Domecq con la línea XA…  Y de ahí para abajo Valle Redondo y  poco más. En este caso todos excedían escandalosamente la barrera preestablecida. Me parece increíble que sea más fácil encontrar vinos importados de más bajo precio que los nacionales. Y me remite a una indubitable e ineluctable hecho: los precios de los vinos mexicanos cada día son más altos. La balanza está muy cargada hacia los vinos de 300, 400 y hasta las cifras de tres ceros… ¿Hay alguna buena razón…?

Así que como podrán adivinar no compré vinos mexicanos.

Empezamos con un blanquito para refrescar la garganta. Gewürztraminer 2011 de Viñas del Vero. Esta variedad me parece una de las más «femeninas», no conozco a ninguna mujer que no le haya gustado. Color pajizo brillante. Aroma intenso a níspero. En boca es abocado, con un final amargo que recuerda al agua quina. Si tuviera que encontrar algún pero, sería su acidez muy justita, le falta nervio. Repetible.

Syrah Gran Reserva 2011 de la bodega Santa Carolina. Esta marca no aparece en la página web, otro hecho que no es la primera vez que me sucede. Entiendo que hay  diferentes etiquetas para algunos mercados fuera del país de origen, pero podrían  incluirlos para los consumidores que se tomen la molestia de buscarlos  en su portal. En dónde más podría encontrarse la información. De color violáceo, huele a chocolate amargo, cerezas en licor, aunque no se advertía la madera, en boca es una lija que entumece la lengua y las encías. Hay quienes lo compararon con «un palo de paleta» haciendo alusión a aquellas veces en que se ronzaba el último trozo de hielo al quedar descubierto el palo que la sostenía. Inmemorable con causa.

Velvety 2012. Nariz discreta a flores secas así como entra sale… planito final tánico. Sin pena ni gloria. Corto como su descripción.

Les Héritiers 2012.  Hay quienes advertimos un deje a bicarbonato, su nariz no destaca, un vino bastante mudo.

Aguaribay 2009. Vino chileno de la bodega Flecha de Los Andes vinificado con malbec. Huele a mermelada de zarzamora, en boca tiene un cosquilleo, es cremoso, de taninos presentes sin molestar. Nada que cautive, un vino correcto.

Terroir La Baume 2012. Un vino que nos hizo dudar, al principio pensamos que estaba más allá que para acá. Notas acéticas en nariz y boca. Cansino, aromas químicos (acetona) Algo anduvo mal por el camino de este vino, desde la bodega hasta la mesa, habrá que probarlo de nuevo. ¿Quién se anima…?

Se abrió una polémica sobre los vinos «baratos». Hay quienes piensan que el precio va en relación directa con la calidad y el placer a la hora de descorchar ese vino. Yo sólo dejaría en el aire una frase de un amigo: «Es muy fácil defender un vino caro…»  ¿Qué opinan?