Posts etiquetados ‘La Segreta 2007’

Dando un ligero repaso de todo lo que bebí durante el 2009, me he quedado con un puñado de vinos que merece la pena volver a comentar, por lo menos para mí, como un ejercicio necesario para futuras compras. Aunque habrá unos cuantos que no creo encontrar de manera tan fácil como cuando llegaron a mis manos.  Es el caso del Haut Brion 1964. Los vinos que permanecen en el paladar y en la memoria no necesitan libreta de notas, la «libreta de notas» para mí es algo intangible, cuando me refiero a ella puedo estar hablando de mi escasa memoria, de una servilleta o de un pedazo de papel arrugado, eso no importa. Algo transitorio mientras llego a casa y pongo mis anotaciones a salvo del cesto de la basura. Debo reconocer que el tiempo me ha hecho menos cuidadoso y poco estricto. Al principio tomaba nota de todo lo que bebía, aunque mis notas eran aún más aburridas que ahora, les faltaba algo de sal y pimienta, el tiempo también me ha hecho ver las notas de cata como una crónica de todos aquellos detalles que rodean esa copa de vino, no sólo los colores, el aroma o el sabor, sino la circunstancia misma. Así que sin mirar «la libreta»…
Recuerdo aquel Mogor Badan 1998, decorchado en un maratón organizado por el dueño de un restaurante de cortes argentinos para sus amigos, no lo conocía pero fui invitado por uno de ellos. En esa ocasión se descorcharon varios vinos y éste junto con un Caballo Loco No. ??? no sé si fue el 8, pero lo que sí sé es que fueron los dos mejores. Creo que también estuve influido por las bajas expectativas que tenía de estos vinos, pero para ser franco me gustaron mucho, no como para comprar una caja, pero sí para repetir. Su precio… Ni enterado, gracias a la generosidad del anfitrión.

Clos de La Barre 99 de Drouhin, sigue siendo de mis borgoñas favoritos. Parafraseando a Hugh Johnson: «Puño de hierro con guante de seda». Aunque tengo la tarea pendiente de probar nuevos viñedos y productores como: Coche Dury, Ramonet, Anne Gros, Faiveley y lo que pueda caer de Romanee Conti. Por qué no. Aunque ya cayó un Romanee St. Vivant 1994, no este año, hace ya algún tiempo. Pero no cierro las puertas a la mejor los Reyes Magos me escuchan.

Drappier Zero Dosage, este pinot noir pálido es de mis favoritos; para comprar una caja. Otro espumoso que me viene a la mente es el Billecart-Salmon Brut Blanc de Blancs 1998. Un vino aún muy joven, de excelente burbuja y complejidad, aunque yo apostaría que puede mejorar en botella.

Me gusta encontrar variedades nuevas, como aquel Pian del Bichi 2008, de la Maremma en la Toscana, vinificado con Vermentino, un vino muy sabroso de excelente acidez, cítrico y con un fondo herbáceo delicioso. Grecanico, una uva aún desconocida para mí hasta hace una semana. Aquella copita de La Segreta 2007, la disfrute como pocos.
Y qué decir de aquellas exquisiteces jerezanas, con el Oloroso y el Palo Cortado, de la bodega Fernando de Castilla. Dos grandes vinos que por fortuna ya se encuentran por estas latitudes. Una uva que desde hace mucho no disfrutaba tanto, como varietal, me refiero a la cabernet franc. Y aquel Marc Brédif 2006 de Chinon que me hizo volver a poner los ojos en estos exquisitos tintos del Valle del Loira.
Hablando de valles, el de Beka no se queda atrás, Chateau Musar 2000, un vino seductor con todos los encantos de una visita a un mercado libanés.

El Vino del año

Quiero cerrar esta entrada con un vino muy especial, que perdurará en mi memoria el resto de mi vida. Haut Brion, siempre ha gozado de una excelente reputación, pero cuando se trata de una botella magnum añada 1964, guardada por varios años en mi cava y compartida en un día especial con mis amigos y mi esposa, todo se transforma en algo mágico. Espero probar más vinos de esta añada, pero éste será inolvidable.

Seguramente han quedado muchos vinos en la libreta, pero tampoco se trata de hacer una larga lista, simplemente son los que más recuerdo.
Mis propósitos para este año no son tan elevados como los que he escuchado y leído de algunos amigos, simplemente seguir haciendo lo que más me gusta, acompañado de mi familia y gozando de salud.
Que todos sus proyectos se cumplan y gocen de buena salud. ¡Bienvenido el 2010!

Estos días post-navideños y víspera de Año Nuevo se antoja escaparse a la Ciudad de México, o por lo menos pasarse medio día entre el teatro y el restaurante… Es el mejor momento: calles solitarias sin aglomeraciones y con un buen número de divertidos y sabrosos lugares abiertos. Después de una obra musical en el añejo teatro Insurgentes, disfrutamos de La Novicia Rebelde, apta hasta para bebes de brazos, lo pude constatar echando un vistazo a mi alrededor y contar a más de dos. ¡Por fortuna muy bien portados! Una obra musical muy bien adaptada y amena, impecable vestuario y mejor escenografía, buen reparto sin ser actores muy conocidos son todos talentosos, hasta la chiquita Gretl que ya tiene muchas tablas para su corta edad.

Después de la obra, siendo casi las cuatro, tomamos rumbo sur a un restaurante en una plaza comercial. Un lugar que frecuentaba ya sea para comprar vinos, jabugo y queso o para quedarme a comer: Viña Gourmet, ambiente esnob para qué negarlo, pero también buenas copas, buena comida, y buenos modales de parte de los meseros. Aunque dicho sea la gente de la tercera edad tiene muchas probabilidades de romperse la nariz por la escalera tratando de ir a los sanitarios, o bajar a las mesas… Después de que me vendieran una botella de muestra, ya no había vuelto, no tanto por el detallito de la botella, sino por la paupérrima respuesta del dueño…¿querías que te la regalara…? Yo no voy a esos lugares a que me regalen nada, vender una botella de muestra es indecente y abusivo, para decirlo suave. Después de este rollo de malos entendidos volví por invitación de mi cuñada.
securedownload
Empecé con espíritu aventurero; un blanquito por copeo de 89 pesos, para los estándares actuales y estando como estaba valió la pena la elección, además de que se trata de La Segreta 2007, siciliano vinificado con grecanico (uva que ni siquiera estaba enterado de su existencia) y chardonnay, aunque en la carta mencionaba también viognier. Su nariz es bellamente floral, así que no dudo que esta última variedad esté presente en la mezcla. Color oro viejo, brillante. Nariz, repito muy floral y algo herbáceo, en boca es amplio y de final poco amargo; té verde, cítrico y mineral de buena acidez. Me gustó, y mucho.

Jiménez-Landi Selección, 2005

En ese momento, a petición de mi cuñada, me levanté de la mesa y busqué un tinto. Al pasar a la tienda por el pasillo de los españoles, recordé una etiqueta que días antes había ensalzado mi amigo Joan Gómez en su blog, Devinis. Una ocasión que no podía dejar pasar, ya que pocos vinos de los que se comentan de manera tan positiva se encuentran por estas latitudes. Así que sin dudarlo un solo instante pedí esa botella. Una vez en casa he echado un vistazo y resulta que es la misma bodega pero con algunas diferencias en la etiqueta, se trata de Jiménez-Landi Selección añada 2005, de todas formas valió la pena. Aunque francamente sí duele que inflen los precios… alrededor de 40 euros. Este Méntrida rara denominación de origen española para su venta en México, presenta aromas a fruta negra; zarzamora y ciruela, así como notas mentoladas. Joan lo describe como hoja de eucalipto estrujada en tu mano. Aunque no se trata del mismo vino, encontré esos mismos aromas de eucalipto. Paladar elegante y sutil , taninos maduros y suaves, de buena persistencia y final largo. Bellotero con queso manchego, un buen trozo de pan, qué más se puede pedir…
Ahora a esperar la Noche Vieja, y renovar ánimos para el siguiente año.

Nota: Capirucha: Término coloquial, y yo diría hasta naco, para decir capital. En este caso capital de la República Mexicana.