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Gran Reserva 904

Publicado: 17 junio, 2012 en Vino
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Un vino redondo, amalgamado y profundo…

Otro día del padre para dejarse arrastrar por convencionalismos sociales que permiten que las economías respiren en un mundo en crisis, donde al final unos cuantos poderosos mueven los hilos para su propio beneficio. ¿O hay quienes lean este blog que todavía piensan que es obra del azar…?

El caso es que encuadró perfectamente un día lluvioso y bajando la temperatura sensiblemente de un calor sahariano a uno de selva tropical alta, o sea no mucho, pero sí lo suficiente para sacar un buen tinto. Un tinto que se destaca de muchos cientos, quizás miles de riojas de estilo moderno y sin personalidad. Rioja Alta S.A. una de mis bodegas preferidas. No sé de dónde salió pero la encontré en un botellero muy acostadita y con una fina capa de polvo. La comida no es la más apropiada para el vino, pero para mí no es tan importante, el objetivo era probarlo ya entrando a la madurez, sin dejar de reconocer que tiene mucho camino por delante. En uno de mis restaurantes favoritos de pizza, con un buen horno de leña le hemos dado trámite a la botella… Bueno casi toda, entre mi esposa y yo.

Gran Reserva 904, 1997. Quince años dejan apenas asomar la grandeza de este riojano de buena cuna. De color entrando a los matices ocre, presenta un marcado aroma a cuero y trufa. En boca es delicado y complejo, redondo y profundo, con una acidez que sólo los riojanos con casta llegan a alcanzar. En conjunto es seductor y muy bien amalgamado. Qué bueno que todavía pueda encontrar estos vinos en la tienda, y de vez en cuando uno en mi cava. No sólo para repetir sino para comprar una caja. Soñar no cuesta…

El cielo está despejado, sólo hay algunas nubes en el horizonte que apenas asoman enmarcando el paisaje sabatino, El clima es templado, el termómetro marca 19°C a pesar de que no se han dejado sentir las lluvias como deberían en este mes. La reunión del pequeño grupo de amigos cercanos apunta a un opíparo festín, aún con mejores vinos. Los inmaculados manteles blancos bordados a mano lo presagian. Al fondo un grupo tocando Jazz, con una vocalista de voz angelical, a un nivel audible pero que deja hablar y escuchar de un lado al otro de la mesa. Mi esposa preparó unas tiras de atún con algo de cítricos y cilantro, del otro lado en la mesa hay una rica fuente de mariscos frescos con una espesa salsa cremosa secreto legendario de la abuela. Todo acompañado de una exquisita ensalada con varios tipos y colores de lechuga, palmitos y tomates bañados de aceite de oliva extra virgen con trufa. Como plato fuerte un lechazo de cordero al horno, en su punto, crujiente por fuera y suave por dentro, como guarnición; papa al horno con crema agria y trozos finamente picados de tocino y cebollín. La papa no puede faltar en mi dieta.
De la cava sale un Tondonia Blanco 1964 y un Puligny Montrachet Louis Jadot 1996, para acompañar los primeros platos, no sin antes descorchar un Pol Roger Rosé 1998 para el brindis. Pensando en el maridaje del lechazo, he escogido un La Tâche 1988, que ya debe estar entrando a la madurez…

Perdón, pero la abstinencia de carne roja y vino tinto me han hecho alucinar, además soñar nada cuesta… Llevo diez días portándome como un angelito, los cristales de ácido úrico son historia, pero no quiero abusar. Mañana. Mañana será otro día, es día del padre, nunca lo había esperado con tantas ansias… pero si he de pecar debe ser con algo que valga la pena. (continuará)

Foto extraída de arthursclipaert.org

Confieso haber caído redondo ante la seducción de estas palabras, o mejor dicho de esta marca, producto finalmente de las habituales prácticas de mercadotecnia. Berry Bros. & Ruth impone, una tienda de más de trescientos años en el corazón de Londres, es una de las más prestigiadas. Un «claret» escogido por ellos debería ser, por lo menos, algo digno de beberse en un festejo… Grandes espectativas, pero pocos resultados… empecemos por el principio.
Inicié la tarde de este día del padre con un Spätlese de poca estirpe, pero muy resultón. Machmer Weingut 2006er ¿les dice algo…? un gewürztraminer tirando al anonimato, no se trata de ningún tan famoso Dr. distinguido en otras regiones. Color oro joven… por aquello de oro viejo. Ya que me pareció entre oro y pajizo. Aromas intensos a melocotón, toronja roja, notas de miel y flores, con un final cítrico a cáscara de naranja. Lo más importante es que satisfizo a todos los paladares femeninos. Y para mí, lo que apunté al principio, un Gewürtztraminer resultón. Bebible y accesible, cuando lo podía encontrar en los anaqueles de Superama, aunque hace mucho que ya no lo veo.

El otro, el Claret es un vinito con una nariz bastante confusa entre los burdeos de medio pelo actuales, podría confundirse con algún: chileno, californiano (de las dos Californias), italiano, español o qué sé yo… chocolate amargo, lavanda y pimiento. En boca es de taninos mullidos y de acidez justa. No le veo por ningún lado lo «extra ordinary» al menos que en castellano tenga otra acepción. Tan comercial como lo que se ha convertido este Día. Tanto las madres como los padres tenemos dos de los días más socorridos para las compras y las salidas a comer a restaurantes hasta el tope de incautos. Pero tratándose del día del padre, y habiendo deshechado del inventario este claret, ha merecido la pena el «grandísimo» sacrificio. Lo peor en estos casos es haber cargado la mercancía de tan lejos con tan probres resultados.

Albergando nuevas esperanzas de encontrar algunas cosas interesantes en Frankfurt, que aunque estaré un par de horas para la conexión de otro vuelo, sé que en Alemania debe haber cosas buenas en el aeropuerto, sobre todo tratándose de uno tan concurrido. Mi objetivo: los troken, y uno que otro Mosela dulce, de calidad probada.

Claret Extra Ordinary???

No acababan de despedir a Saramago cuando anunciaban la muerte de Carlos Monsiváis, ayer, a medio día. Como bien apuntaban en un periódico: la «Conciencia de México». Quienes conocimos a Monsiváis, no en persona, pero sí por lo que escribió, sabemos de quien se trata, y lo que hemos perdido, pero como dijo alguien hoy por la mañana; que triste que lo hayamos perdido, pero que afortunados de haberlo tenido. Deja un legado vasto, y como casi siempre sucede habrá quien empiece a leerlo: Yo ya empecé, aunque falta mucho camino por recorrer. QEPD