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Portugueses asequibles

Con motivo de la venta de vinos portugueses y españoles en City Market, he escogido el repertorio de esta cata con seis portugueses. Marcas que en mi vida había visto, y muchos de ellos a precios abajo de los 300 pesos (16 dólares).

Avelada Fonte 2023 vino verde con 9,5 de alcohol por volumen. Amarillo pálido con reflejos verdosos, algo de burbuja grande. Nariz cítrica a toronja blanca, espino verde y notas de durazno. En boca se le nota el azúcar residual y la burbuja, pero como si sólo se tratara de un cooler, falto de acidez, nada que mueva a comprar otra botella.

Faena 2023, otro vino verde, éste con 10%. Amarillo pajizo, brillante. De nariz corta, pero con más acidez. Repetible.

Abelharuco 2022 de Alentejo. Al principio tiene una nariz química, para mi a fósforo, aunque alguien comentó que el primer golpe era de acetona. Se limpia con un poco de aire dando fruta negra y poco más. Paso amargo y al final aprieta la astringencia. Quizás decantándolo abra un poco. Repetible.

Fonta da Perdiz 2020, del Duero superior. Color violáceo, huele a hollejos. Austero de final amargo. Repetible.

Catarina 2021 Península de Setúbal. Esta región está a la mitad del territorio portugués, dando su península al Atlántico. Donde se produce vino desde los tartesos, 2000 años antes de Cristo. Huele a zarzamora, cerezas en licor, es tánico y de final amargo, le falta vidrio. Repetible.

José Piteira 2022. El último ha gustado menos, nariz a panadería, fruta roja. En boca es el menos astringente, acidez comedida y alcohol integrado. Repetible.

Parece que nada de lo que hemos probado esta noche levante suspiros. Seguiré comprando nuevas etiquetas portuguesas mientras siga la oferta, a ver si cae algo que valga realmente la pena.

Portugueses Por primera vez desde su padecimiento y su larga convalecencia Carlos llegó a la cata, un poco atrasado pero de buen ánimo. A mi me falta poco más de una semana para poner a trabajar mi hígado y mis riñones. Tiene que ser por una buena causa, así que desde ahora estoy pensando en abrir algo especial. Tal vez un buen blanco por aquello de los calores que empiezan a apretar.

Esta noche hay casa llena y un desfile de portugueses, principalmente del sur. Alentejo. Con excepción de los dos primeros, ambos vinos verdes de la ribera del Miño.

Empezaron con un Casal García de la bodega Aveleda, color casi transparente, ayudado por la botella de vidrio incoloro. Floral, cítrico, en boca mineral confirmando cítricos, refrescante y con algo de aguja.

Quinta Da Aveleda 2010 misma bodega. Por los comentarios deduzco que ha gustado más el primero, la diferencia está marcada por el alcohol, 10 grados el primero y 11.5 el segundo. Hay quien anotó que deja una sensación jabonosa, discreto, herbáceo. A quienes descubren los encantos de un buen blanco, desde los ligeros y refrescantes de trago largo, hasta los grandes y longevos borgoñas que puede llegar a dificultarse la tarea de diferenciar entre éstos y los tintos, por su gran complejidad. Ayer comentó alguien que cada vez le gustaban más los blancos. Cosa que celebro, ya que ese descubrimiento lleva al consumidor a otras dimensiones.
Cabe decir que los vinos verdes portugueses pueden estar vinificados de varias uvas autóctonas como: trajadura, loureiro, pederna e azal y la famosa albariño entre otras, que allá escriben alvariño.

De la bodega Heredade Do Esporao, llega el Alicante Bousdhet 2005, vinificado con la uva del mismo nombre. Aromas a fruta roja, trufa y el comentario que dominó fue su final sensiblemente amargo.

A. Henriques 2008, de la famosa zona de Bairrada. Para la mayoría frutal con madera presente, sin desmerecer el conjunto, chocolate, de buen ataque.

Vinha Da Defesa 2008, vino de Alentejo , vinificado con touriga nacional y syrah, y 14 de alcohol. Para la mayoría el mejor de la noche. Vainillazo quizás por la barrica, amplio en boca, corpulento y astringente.

Quatro Castas, Reserva 2005. Pocos comentarios: Ácido, muy bueno, astringente, final medio. Punto. Tendré que probarlo en un futuro. Así terminan mis dos «catas pasivas» sobre todo ésta, que no he tenido ánimo ni de oler las copas.

Entrada a los viñedos y la bodega (Chateau)

Navegando por el infinito océano de internet me encontré con un blog, que desde un principio me resultó familiar a pesar de visitarlo por primera vez y estar escrito en portugués: Copo de 3. La foto del autor, el contexto, los vinos que ha catado… Se trata de João Pedro de Carvalho, residente de Vila Viçosa, lugar donde lo conocí hace cinco años en compañía de mi buen amigo y siempre dispuesto anfitrión Antoliano Dávila. Ambos exploradores incansables de las bodegas sureñas de Portugal, enclavadas en la famosa región de Alentejo.
João desde aquel tiempo ya escribía en su blog sus descubrimientos y redescubrimientos por aquellas latitudes vitivinícolas. No cabe duda de que recordar es vivir, y tratándose de un viaje tan apasionante como tonificante, resulta inolvidable.
Hospedado en Badajoz, Extremadura, donde reside Antoliano. Cada mañana pasaba por mí para cruzar la frontera, de la cual ya quedan tan solo algunas huellas del pasado, como la antigua garita donde revisaban los documentos para entrar a Portugal. La Unión Europea ha traído grandes ventajas así como también algunos inconvenientes, como el caso reciente del hundimiento económico de Grecia, que ha arrastrado al euro y a los países miembros a situaciones delicadas. Pero por otro lado el libre tránsito es algo que envidiamos y anhelamos los americanos que hemos soñado con la unificación, aunque parece ser mucho más complicado.

João y Antoliano con el anfitrión en Zambujeiro

Visitamos varias bodegas, y en todas se respira un aire campirano y despreocupado, gente amable que recibe a sus visitantes con los brazos abiertos, lejos de las prácticas de mercadotecnia pura de los norteamericanos en Napa y Sonoma, que están prestos a vender sus vinos o recuerdos materializados en accesorios, gorras o camisetas.
Bodegas como: Heredad de Perdigao, y su excelente blanco; Terras De Monforte, vinificado con: Antao Vaz, Arinto y Verdelho, todas variedades autóctonas blancas, uno de los mejores blancos que he probado de esas tierras. Otras bodegas que vienen a mi memoria son: Quinta Do Mauro, Joao Portugal Ramos y Adega Seis Reis con su excelente Syrah.
Cómo olvidar aquella opípara comida en Elvas, en el famoso restaurante El Cristo. Un kilo de almejas y las porciones de bacalao «dorao» que desaparecieron de la mesa tan rápido como llegaron, regados con aquellas garrafas de Quinto Da Avela, vino verde fresco, ácido y frutal, ideal para la ocasión.
Al encontrar el blog de João Pedro me llegaron recuerdos repentinamente, como un destello y con la misma intensidad que hace cinco años. Blog que por supuesto recomiendo a quienes entienden algo de portugués y quienes no, también.