Posts etiquetados ‘Afrodita 2019’

Poca audiencia en la cata de ayer; cinco vinos, otro viernes fresco; ya se han dejado caer algunas lluvias. Empezamos abriendo boca con un blanquito anunciado con bombo y platillos: Afrodita 2019 de Vinícola la Trinidad. Vinificado con chardonnay y chenin blanc. Se trata de un vino en cuya página aparece con 13.9% de alcohol y en la etiqueta 12.3% ya de por sí cosa rara, ya que comúnmente son cifras cerradas; 12.0, 12.5, 13.0. De todas formas no se percibe alcohol; pudiera estar muy bien integrado en caso de ser cierto el dato de la bodega, y no el de la etiqueta. Es de color dorado, brillante y fluido, en nariz se perciben: piña verde, níspero y un punto herbáceo indefinido, después de unos minutos da notas de manzanilla. Amplio en boca, de buen paso, buena acidez, algo cítrico y de final muy largo y amarguito; recuerdos de agua quina.

El segundo es un guanajuatense de Vinícola Tres Raíces: Tres Raíces 2020. Un nebbiolo con mezcla de sangiovese, diez meses de roble francés que se presenta frutal con ciruela roja y notas de hollejo. En boca va de menos a más, una rara sensación ya que en muchos vinos es al revés. Repetible.

Ahora nos vamos al Valle de Guadalupe con un nebbiolo 100%. Trasiego 2017. Nariz potente a mentolados, ciruela roja y zarzamora y notas térreas. En boca tiene un final áspero que domina el conjunto. Recomiendo 20 minutos de decantación previos al servicio. Aún así gustó a casi todos: repetible.

Selezionato 2018 de Villa Montforti. Una rara mezcla de nebbiolo, montepulciano y aglianico. Difícil de pasar por alto esta ultima variedad, que dicho sea he buscado información en algunos libros especializados sin resultados, más que en una fuente de Wikipedia: «La anglianico es una uva de vino tinto cultivada en el sur de Italia, sobre todo en Basilicata y Campania. La vid se originó en Grecia y fue llevada al sur de Italia. El nombre puede ser una derivación de hellenica vitis, que en latín significa «vid griega»

Al buscar Basilicata, en The Oxford Companion of Wine, encontré en la parte de las variedades de esa región: «Anglianico grape also gives interesting, if not superior, results in other areas of the region such as near Matera (…) En realidad muy poca información, aunque tomando en cuenta las más de 1000 variedades y poco más de 200 amparadas por los distintos organismos reguladores de Italia, no es de extrañarse que en algunos casos no sea posible saber más de determinadas variedades, ya sea por su escasez o por su rareza.

Volvamos al Selezionato 2018, huele a tomillo, clavo, y pimienta negra. Muy especiado con algunas notas de fruta negra. Un vino correcto de buena hechura: acidez, taninos y alcohol bien puestos. Repetible.

El último como suelo pasar, en vinos de precios subiditos, ha decepcionado. Paolini 2016, otro nebbiolo 100%. Un vino de 1250 pesos (60 dólares americanos) bastante tímido. Nariz discreta, moviendo la copa hay algo de casis. En boca se confirma su falta de nervio. La pregunta obligada es: ¿Habrá pasado la cima y está bajando la colina…? pero por otro lado al probar previamente vinos más contundentes, el paladar queda en un nivel de sensaciones que ya cualquier vino por debajo de esa intensidad parecerá diluido. Habrá que darle otra oportunidad cuando alguien lo pague y sea tan generoso como para compartirlo, ya que haciendo cuentas más de 1000 pesos sigue siendo mucho dinero.

Hasta aquí he llegado. Habrá más vinos mexicanos de seguro, ya que con la inagotable oferta nos podemos dar el lujo de descorchar y probar vinos para rato. Además de que ya están reposando algunos de ellos en la cava.