Archivos de la categoría ‘Lista de las cinco…’

Hacía tiempo que no escribía estas listas, así que me parece pertinente hacer una sobre las formas de arruinar el vino, que además son más común de lo que parece. También es un hecho que la gente que goza del vino desde hace algún tiempo lo tendrá ya muy presente. Esta lista va dirigida a aquellos que no lo sepan.

1.- Mezclándolo, hay personas que le agregan desde hielo hasta Coca Cola (calimocho). El vino no debe mezclarse nunca, ni siquiera el tan socorrido jugo de naranja con champán (mimosa).

2.- El hecho de no poner a temperatura un vino; ya sea refrescarlo y he dicho refrescarlo porque hay quienes lo «congelan» hasta entumecer la lengua. El vino tiene una temperatura ideal de consumo, ni muy frío ni caliente (arriba de los 20°C).

3.- Estar cerca de una fuente de humo, llámese fumadores, arruina el mejor vino. Y si esa fuente proviene de nuestra propia boca, mucho peor.

4.- El exceso de fosfato en los pescados dan un gusto metálico con el vino tinto, en la medida que sea más tánico peor, así como otros elementos contenidos en la comida como demasiados condimentos, picante o mucha grasa pueden destrozar el vino.

5.- El estado de ánimo es esencial para gozar del vino, no hay como relajarse y olvidarse de los problemas bebiendo lentamente una buena copa sin las cuatro anteriores situaciones adversas. El vino además contribuye a ese estado de relajación en la medida de la disposición de cada uno.

Los invito a agregar alguna de su lista.

Cada mes de diciembre la mayoría de los mortales nos proponemos cambiar ciertos hábitos para el año nuevo. Un rasgo muy humano, pero aún más humano es no cumplirlo. Así que no me he trazado metas sublimes, son bastante sencillas, precisas y fáciles de aplicar. Y son los propósitos siguientes:

1.- Beber poco, pero bueno. Este primer propósito no sólo está en un plano puramente hedonista, sino también porque debo bajar varios kilos que me sobran y estorban.

2.- Comprar menos vino pero que valga la pena, un año para dejar la experimentación. Ir a lo seguro.

3.-Leer más y escribir menos. Sin lo primero no puede hacerse bien lo segundo.

4.- Beber y disfrutar las botellas maduras; en su plenitud. Una tarea bastante complicada y no me refiero al hecho de consumirlas, si no a elegir las que estén en la cima. Casi nada…

5.- Compartir el vino y la charla con mis amigos, ya lo hago y lo disfruto, pero siempre es bueno recordarlo.

¡Mis mejores deseos para el 2011 y que todos sus buenos propósitos los puedan alcanzar!

Las dos preguntas más frecuentes para quienes piensan ofrecer vino en su boda (entiéndase producto de la fermentación alcohólica de la uva). Son: ¿Qué vino comprar? y ¿Cantidad de cajas?

Hay quienes se van por la vía rápida y salen del apuro comprando unas cajitas del socorrido Concha y Toro cabernet sauvignon, o cualquier otro vino industrial. Y piensan que eso es mejor que nada. Ya no hablemos de la cristalería… No hablo de vinos caros, pero si de mejores elecciones.

Y puestos a soñar: imagínense una boda donde abran con un champán de añada, seguido de un blanquito de Borgoña viejo, después un tinto evocador y al final un sauternes o un oporto 40 años…

Para quienes quieren agasajar a sus comensales con paladares exigentes, están los siguientes puntos para tomar en consideración:

1.- La gente jamás hablará bien de su boda, siempre encontrarán «el negrito en el arroz». Así que no gasten, mejor bébanselo con gente que lo disfrute de verdad.

2.- Debe de tomarse en cuenta el maridaje, aunque ustedes saben que en lo personal no soy mucho de maridajes. Es más, si en una boda me ofrecieran La Tache con salmón, les regalo el salmón, con todo y tenedor de plata… 🙂 .

3.- La estación del año es muy importante: el clima, y la hora determinan que tipo de menú y de vino es el más adecuado.

4.- Poca gente distinguirá un Don Simón de un Pétrus… Aunque Usted no lo crea. No exagero.

5.- Una botella (750 ml.) rinde de 8 a 10 copas bien servidas, y cada caja de vino contiene 12 botellas, aunque las hay de 6. Hagan sus cuentas.

Concluyo afirmando que la mejor ocasión para beber vino y desmenuzarlo, es en pareja, sin prisas, a la luz de una vela.

¡Qué suerte…! encontré esta botella en la cocina

Sin duda hay ocasiones que es mejor pedir cerveza o limonada a pedir vino. A continuación enumero las razones por las que me niego a pedir vino… ¡Vamos! aunque fuera gratis.

1.- Cuando no existe carta de vinos y el camarero murmura: déjeme ver… Creo que tenemos una botellita por allí guardada.

2.- Cuando el salón principal está a más de 25°C y no tienen un lugar medianamente adecuado donde guardar el vino.

3.- Donde el vino está considerado como artículo de lujo y no como complemento de una buena comida. Así hablan los precios $$$

4.- Cuando el maridaje es imposible. Algunos restaurantes de comida mexicana con especialidad en platillos veracruzanos o yucatecos, condimentados y muy picosos… Mejor una cervecita bien fría.

5.- Cuando el ambiente, cristalería o las circunstancias anímicas no encajen con el vino. Lugares y también estados de ánimo donde el principal objetivo es saciar el hambre.

Dicen que «el pedir no empobrece…» y es que hacer castillos en al aire tampoco. Así que ahí van mis peticiones para los Reyes Magos, que por cierto hace mucho que no me conceden algo.

1.- Que la Borgoña no se pase del lado de los productores de vino estilo «carpintería» , o de ese lado oscuro que tanto se proclama en contra Jonathan Nossiter. Habra quien diga que es demasiado tarde que ya hay muchos productores como Bouchard Pere & Fils, algunos de sus vinos ya pecan de lo mismo. Creo que todavía hay muchos que no. Romanee Conti utiliza madera nueva, ¡pero con qué maestría! Estoy a favor del buen uso de la madera, cuando se tenga que poner.

2.- Que dejen de utilizar esas levaduras cultivadas y seleccionadas en laboratorio, para que los vinos no adquieran esos aromas y sabores tan artificialmente tropicales. Sobre todo los blancos del Nuevo Mundo, si es que todavía existen diferencias con el Viejo Mundo.

3.- Que los jereces sigan como están, y que no se le ocurra a Parker hacer una visita de trabajo al sur de España.

4.- Que a los productores mexicanos por un momento los voltee a ver Diosito y les ilumine para que no sean presa de las sequías, saqueos de arena en sus ríos, impuestos excesivos y que tampoco sean víctimas de la moda; del roble nuevo y maceraciones en frío prolongadas.

5.- Por último, pido disfrutar de más y mejores momentos con mi familia y mis amigos en torno a esta bendita bebida que Dios nos ha dado.

Quien quiera agregar o quitar algo a la lista que lo diga ahora o que calle para siempre.


De todos los accesorios relacionados con el vino, me quedo con los discos plastificados de la marca Drop Stop. Accesorio indispensable para no derramar las gotas de vino en manteles, pantalones, camisas, vestidos, bufandas y extremidades inferiores y superiores de los comensales.
Recuerdo aquella noche que asistí con mi esposa a una cena formal, donde el mantel de encaje blanco, más blanco que la espuma del mar en la playa más virgen del caribe, lucía aún más blanco que la vajilla china dispuesta en la mesa con todos los reflectores. Todo iba muy bien hasta que la anfitriona tuvo la brillantísima idea de invitarme a servir el vino. En ese momento juro que hubiera preferido beber agua. El vino tenía un color más oscuro que la tinta china, además de tener una botella de borde difícil de domar… Una pregunta surgía desde lo más profundo de mi alma: ¿Dónde están mis discos Drop Stop? Con destreza de neurocirujano logré no derramar ni una sola gota de vino, aunque lo más probable es que los comensales hayan acabado empapados de sudor.
Ya he hablado algo acerca de los accesorios inútiles en alguna de mis entregas, pero ahora me gustaría hacer una lista de los cinco primeros:

1.- Los cubrebotellas, no son muy comunes, los he visto en algunas tiendas, así como las cubiertas de las maderas de golf, con diseños y colores que en el vino no vienen al caso. Diría un buen amigo: ¡Qué naaaaaco!

2.- Todos los accesorios para aquellas personas de garganta pequeña y diminutos riñones que no son capaces de beberse una botella de 750 ml : Bombas, jeringas, tapones y no sé cuántas cosas más.

3.- Los portabotellas. Esos accesorios a veces muy estilizados otros muy burdos, fabricados en todo tipo de materiales con el fin de no dejar la botella sobre la mesa. ¿Tiene algo de malo dejarla sobre la mesa?

4.- Los accesorios para acelerar la oxigenación del vino. Fuera de algunos preciosos decantadores, creo que todo lo demás sale sobrando. Acabo de descubrir uno, que prometo ahorrarles dinero si en vez de comprarlo tienen una pecera y dirigen la delgada manguera del oxígeno al interior de la botella. Por favor observen el video.

5.- Y el número uno… Esta lista sí va por jerarquía. Este accesorio para abrir botellas con tapón metálico. Debe ser muy difícil abrir estos tapones como para que alguien se haya quemado el seso inventando este aparatejo.

Así que para quienes piensen generosamente en regalarme algo, espero que sus regalos no entren en esta lista.