Hace poco menos de 15 años escribí la última entrada de las «misceláneas» y como ya era repetitivo eso de escribir Peculiaridades Diversas… Aquí va una «miscelánea». Que no es más que el mismo concepto de hablar de todo un poco, con diferente título.
Siguen los implacables calores sin dar tregua por estas latitudes. Empiezo a creer que estos cambios son producto de todo lo que desechamos, pero en realidad han existido de siempre, y la desastrosa gestión humana no es la determinante, por más que nos quiera convencer Green Peace para que intereses supranacionales manejando fortunas fruto de países arrepentidos como España que compra energía «limpia» a Francia, dejando de producir electricidad de las mismas fuentes de energía nuclear del país vecino. Que conste que no estoy a favor de tirar la basura a los ríos ni contaminar a diestra y siniestra el aire. Pero seamos mesurados, y miremos las glaciaciones y todos los cambios de clima que hubo en el pasado, sin la menor intervención humana. Por lo tanto seguiré consumiendo más blancos que tintos para refrescar la garganta.
Este es el primer sábado sin mi cariñosa compañera que acompañó a la familia durante 13 largos años. Los perros, esos magníficos animalitos, que nos brindan su cariño y compañía a cambio de una caricia y un poco de amor. He leído un mensaje de consuelo que me enviaron desde la clínica veterinaria donde la atendían que quiero compartir: «Un amigo es quien conoce el lenguaje de tu silencio, acompaña tus pasos y construye caminos en tu corazón.»

Pasando a mis últimas degustaciones, empezaré con un vino verde, que no podría comparar ni de lejos con aquella magnífica garrafa en Alentejo Portugal, que bañó un kilo de almejas en mantequilla y un bacalao dorado en harina, sé que el contexto tuvo mucho que ver. Se trata de un Casal Garcia en botella transparente. Burbuja mediana, que al servir en la copa aparece inmóvil en las paredes. Color amarillo pajizo. Huele a manzana amarilla. En boca es ligero, falto de acidez, final corto. Inmemorable con causa. Por algo más de 250 pesos (15 dólares americanos) hay cosas más interesantes en blancos, aunque no sé que tantos vinos verdes se puedan comparar.

Sin estricto orden cronológico, probé un Centine 2019, un vino toscano (IGT) de Banfi. Frutal, muy interesante. Huele a ciruela roja en sazón, notas de bosque bajo, al mover la copa mentolados, capuchino y notas de panadería, nariz muy agradable y compleja. En boca es de tanino dulce sin perder firmeza tiene buen armazón por su acidez y tanino mullido. Mucho mejor en nariz que en boca. Repetible.
Siguiendo con Italia descorchamos en la barra, o mejor dicho el chef machacó el corcho hasta dejarlo desmoronado en dos partes, por dos razones: falta de un sacacorchos eficiente, además que estaba roto, y una pésima técnica, situación que no pueden dar como resultado otra cosa que un penoso desenlace. Menos mal que colaron los residuos o no cayó ninguno dentro de la botella. Boschi dei Signori 2021. Color picota, huele a refresco de cola, cerezas en licor y humo. En boca tiene una entrada modesta, de tanino áspero y final largo. Algo desenfocado para mi gusto, no sé si repetiría.



Hay algo en el ambiente que ya huele a primavera. Quienes vivimos pegados al Ecuador nos anticipamos a esta bellísma estación, donde todo florece y los animales se reproducen, incluidos los pájaros con sus melodiosos cantos. También es la estación donde la apetencia por los blancos comienza para desbordarse en verano, aunque por aquí en lugar de calor, llueve de manera torrencial. Afortunadamente. De otra forma no habría ser humano que lo resistiera. 


Acabo de leer en la columna del viernes de Gerschman, titulada Vino, una apología al vino blanco y también al rosado. Es frecuente escuchar ya entrada la estación de la primavera, cuando sube el termómetro, todo tipo de alabanzas al vino blanco por aquello de que se sirve a menor temperatura que el tinto. Yo mismo he caído seducido en ese cliché, pero ya puestos al análisis es fácil concluir que entra muy bien, pero que al final también cobra factura. El alcohol frío o caliente llega al cuerpo y hace sudar.

Hoy en día el clima es más difícil de predecir que la propia economía. Con todo y lo que se rompen la cabeza los estudiosos de esa materia. Hace apenas una semana se pronosticaba la sequía más severa de los últimos 50 años. Pero la semana pasada corrió más agua por el centro del país, que en las cataratas de Iguazú y del Niágara juntas. El domingo antepasado cayeron más de 210 mil millones de litros en la ciudad de México, si a esto se le suma la basura en el drenaje y alcantarillas colapsadas por las obras de mantenimiento asfáltico… La realidad es que es un verdadero milagro que esa ciudad no se colapse, día con día se le acumulan sus problemas de » salud» como a la abuela sus achaques.
