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Confieso haber caído redondo ante la seducción de estas palabras, o mejor dicho de esta marca, producto finalmente de las habituales prácticas de mercadotecnia. Berry Bros. & Ruth impone, una tienda de más de trescientos años en el corazón de Londres, es una de las más prestigiadas. Un «claret» escogido por ellos debería ser, por lo menos, algo digno de beberse en un festejo… Grandes espectativas, pero pocos resultados… empecemos por el principio.
Inicié la tarde de este día del padre con un Spätlese de poca estirpe, pero muy resultón. Machmer Weingut 2006er ¿les dice algo…? un gewürztraminer tirando al anonimato, no se trata de ningún tan famoso Dr. distinguido en otras regiones. Color oro joven… por aquello de oro viejo. Ya que me pareció entre oro y pajizo. Aromas intensos a melocotón, toronja roja, notas de miel y flores, con un final cítrico a cáscara de naranja. Lo más importante es que satisfizo a todos los paladares femeninos. Y para mí, lo que apunté al principio, un Gewürtztraminer resultón. Bebible y accesible, cuando lo podía encontrar en los anaqueles de Superama, aunque hace mucho que ya no lo veo.

El otro, el Claret es un vinito con una nariz bastante confusa entre los burdeos de medio pelo actuales, podría confundirse con algún: chileno, californiano (de las dos Californias), italiano, español o qué sé yo… chocolate amargo, lavanda y pimiento. En boca es de taninos mullidos y de acidez justa. No le veo por ningún lado lo «extra ordinary» al menos que en castellano tenga otra acepción. Tan comercial como lo que se ha convertido este Día. Tanto las madres como los padres tenemos dos de los días más socorridos para las compras y las salidas a comer a restaurantes hasta el tope de incautos. Pero tratándose del día del padre, y habiendo deshechado del inventario este claret, ha merecido la pena el «grandísimo» sacrificio. Lo peor en estos casos es haber cargado la mercancía de tan lejos con tan probres resultados.

Albergando nuevas esperanzas de encontrar algunas cosas interesantes en Frankfurt, que aunque estaré un par de horas para la conexión de otro vuelo, sé que en Alemania debe haber cosas buenas en el aeropuerto, sobre todo tratándose de uno tan concurrido. Mi objetivo: los troken, y uno que otro Mosela dulce, de calidad probada.

Claret Extra Ordinary???

No acababan de despedir a Saramago cuando anunciaban la muerte de Carlos Monsiváis, ayer, a medio día. Como bien apuntaban en un periódico: la «Conciencia de México». Quienes conocimos a Monsiváis, no en persona, pero sí por lo que escribió, sabemos de quien se trata, y lo que hemos perdido, pero como dijo alguien hoy por la mañana; que triste que lo hayamos perdido, pero que afortunados de haberlo tenido. Deja un legado vasto, y como casi siempre sucede habrá quien empiece a leerlo: Yo ya empecé, aunque falta mucho camino por recorrer. QEPD

Las dos preguntas más frecuentes para quienes piensan ofrecer vino en su boda (entiéndase producto de la fermentación alcohólica de la uva). Son: ¿Qué vino comprar? y ¿Cantidad de cajas?

Hay quienes se van por la vía rápida y salen del apuro comprando unas cajitas del socorrido Concha y Toro cabernet sauvignon, o cualquier otro vino industrial. Y piensan que eso es mejor que nada. Ya no hablemos de la cristalería… No hablo de vinos caros, pero si de mejores elecciones.

Y puestos a soñar: imagínense una boda donde abran con un champán de añada, seguido de un blanquito de Borgoña viejo, después un tinto evocador y al final un sauternes o un oporto 40 años…

Para quienes quieren agasajar a sus comensales con paladares exigentes, están los siguientes puntos para tomar en consideración:

1.- La gente jamás hablará bien de su boda, siempre encontrarán «el negrito en el arroz». Así que no gasten, mejor bébanselo con gente que lo disfrute de verdad.

2.- Debe de tomarse en cuenta el maridaje, aunque ustedes saben que en lo personal no soy mucho de maridajes. Es más, si en una boda me ofrecieran La Tache con salmón, les regalo el salmón, con todo y tenedor de plata… 🙂 .

3.- La estación del año es muy importante: el clima, y la hora determinan que tipo de menú y de vino es el más adecuado.

4.- Poca gente distinguirá un Don Simón de un Pétrus… Aunque Usted no lo crea. No exagero.

5.- Una botella (750 ml.) rinde de 8 a 10 copas bien servidas, y cada caja de vino contiene 12 botellas, aunque las hay de 6. Hagan sus cuentas.

Concluyo afirmando que la mejor ocasión para beber vino y desmenuzarlo, es en pareja, sin prisas, a la luz de una vela.

Entre garrafas y tetra-packs…

El consumo de vino en México va en descenso, la mayoría de la gente percibimos que cada día se consume más, aunque los números dicen lo contrario. En 2005 el consumo percápita fue de 0.14 litros contra 0.20 de años anteriores. Buscando alguna explicación, aunque sea en el terreno de la especulación, lo único que se me ocurre es pensar que quienes consumimos vino representamos una mínima parte de la población en edad de hacerlo, en otras palabras el vino sigue siendo una bebida elitista. Razón por la que no ha permeado a las clases bajas que lo siguen considerando una bebida fuera de su alcance. Visité algunas tiendas de autoservicio para echar un vistazo y saber cuáles son los vinos más económicos del mercado en este inicio de década. Muchos precios pueden ser poco representativos cuando no se contrastan con otros artículos de consumo cotidiano.

Mirando hacia las garrafas y los tetra-packs me percaté del Valle Redondo California, la misma empresa que hace jugos. Por $35.00 se pueden llevar a casa 1 litro de vino con 12% de alcohol. Lo que más me sorprendió fue que dentro del mismo formato de 1 litro en tetra-pack Viña Lanzar de España, tiene un precio de $32.00, 3 pesos menos que el Valle Redondo.
Qué tal un Carlo Rossi blanco en garrafa de vidrio de 4 litros por $205.00, a razón de $51.25 el litro. Un viejo conocido con su singular botella regordeta y tapa metálica tipo «mermelada», es el Padre Kino, con sus 12,5% de alcohol en presentación de 1 litro por $49.00. Un vino que tuvo un gran éxito y que en buena medida sirvió de introducción a varias generaciones. Estas ofertas no suenan nada mal, hasta que volteamos a ver el pasillo de las bebidas carbonatadas y las cervezas. La cerveza Victoria (oscura) de 1.2 litros tiene un precio de $22.00, la Corona de 940 cl. $21.00… Pasando a los refrescos de cola, qué tal un Golden Hills de 3,33 litros repleto de azúcar y gas por $12.70 o una Coca Cola de 3 litros por $15.00. Es ahí donde los consumidores de escasos recursos no lo piensan dos veces. Existen también factores culturales que no podemos pasar por alto, que vienen desde el virreinato o quizás antes.

Una pregunta queda en el aire: ¿Qué hay de la calidad de estos vinos…? Un punto medular. Mientras que en algunos países de la Unión Europea como España, no es nada extraño encontrar buenos vinos para beber a diario por debajo de los 2 euros (menos de $40.00), aquí en México no podemos aspirar a un garnachita tipo Borsao Tres Picos; sabroso, de trago largo… Los vinos antes referidos son poco más que «mosto» recién convertido en alcohol, vinos primarios, de muy baja calidad, tan baja que no se me antoja comprar una garrafita o un tetra-pack, ni siquiera para hacer una buena sangría… ¿He dicho sangría…? De este rango de precios, que además no hay mucho, da un salto a los $70, pero donde más se mueven marcas y variedades es de los $95 a los $130.

¿Qué tan lejos estamos del consumo consuetudinario y generalizado en este país? Creo que muy lejos, pero también pienso que el precio no es la única razón.

Estos días post-navideños y víspera de Año Nuevo se antoja escaparse a la Ciudad de México, o por lo menos pasarse medio día entre el teatro y el restaurante… Es el mejor momento: calles solitarias sin aglomeraciones y con un buen número de divertidos y sabrosos lugares abiertos. Después de una obra musical en el añejo teatro Insurgentes, disfrutamos de La Novicia Rebelde, apta hasta para bebes de brazos, lo pude constatar echando un vistazo a mi alrededor y contar a más de dos. ¡Por fortuna muy bien portados! Una obra musical muy bien adaptada y amena, impecable vestuario y mejor escenografía, buen reparto sin ser actores muy conocidos son todos talentosos, hasta la chiquita Gretl que ya tiene muchas tablas para su corta edad.

Después de la obra, siendo casi las cuatro, tomamos rumbo sur a un restaurante en una plaza comercial. Un lugar que frecuentaba ya sea para comprar vinos, jabugo y queso o para quedarme a comer: Viña Gourmet, ambiente esnob para qué negarlo, pero también buenas copas, buena comida, y buenos modales de parte de los meseros. Aunque dicho sea la gente de la tercera edad tiene muchas probabilidades de romperse la nariz por la escalera tratando de ir a los sanitarios, o bajar a las mesas… Después de que me vendieran una botella de muestra, ya no había vuelto, no tanto por el detallito de la botella, sino por la paupérrima respuesta del dueño…¿querías que te la regalara…? Yo no voy a esos lugares a que me regalen nada, vender una botella de muestra es indecente y abusivo, para decirlo suave. Después de este rollo de malos entendidos volví por invitación de mi cuñada.
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Empecé con espíritu aventurero; un blanquito por copeo de 89 pesos, para los estándares actuales y estando como estaba valió la pena la elección, además de que se trata de La Segreta 2007, siciliano vinificado con grecanico (uva que ni siquiera estaba enterado de su existencia) y chardonnay, aunque en la carta mencionaba también viognier. Su nariz es bellamente floral, así que no dudo que esta última variedad esté presente en la mezcla. Color oro viejo, brillante. Nariz, repito muy floral y algo herbáceo, en boca es amplio y de final poco amargo; té verde, cítrico y mineral de buena acidez. Me gustó, y mucho.

Jiménez-Landi Selección, 2005

En ese momento, a petición de mi cuñada, me levanté de la mesa y busqué un tinto. Al pasar a la tienda por el pasillo de los españoles, recordé una etiqueta que días antes había ensalzado mi amigo Joan Gómez en su blog, Devinis. Una ocasión que no podía dejar pasar, ya que pocos vinos de los que se comentan de manera tan positiva se encuentran por estas latitudes. Así que sin dudarlo un solo instante pedí esa botella. Una vez en casa he echado un vistazo y resulta que es la misma bodega pero con algunas diferencias en la etiqueta, se trata de Jiménez-Landi Selección añada 2005, de todas formas valió la pena. Aunque francamente sí duele que inflen los precios… alrededor de 40 euros. Este Méntrida rara denominación de origen española para su venta en México, presenta aromas a fruta negra; zarzamora y ciruela, así como notas mentoladas. Joan lo describe como hoja de eucalipto estrujada en tu mano. Aunque no se trata del mismo vino, encontré esos mismos aromas de eucalipto. Paladar elegante y sutil , taninos maduros y suaves, de buena persistencia y final largo. Bellotero con queso manchego, un buen trozo de pan, qué más se puede pedir…
Ahora a esperar la Noche Vieja, y renovar ánimos para el siguiente año.

Nota: Capirucha: Término coloquial, y yo diría hasta naco, para decir capital. En este caso capital de la República Mexicana.

Nochebuenas

Hoy es jueves, por la noche se reunirá la familia a cenar celebrando la Navidad. Mañana será uno de esos días donde parece que el reloj se detiene y las calles se vacían. El frío ya se deja sentir y los tintos salen de la bodega para reconfortar el cuerpo.

Por la mañana escuchaba en la radio las aportaciones de México a la Navidad: la flor de Nochebuena, el guajolote (pavo), las piñatas y las posadas. No cabe duda de que somos un pueblo pachanguero y despreocupado.

Leyendo el periódico Reforma, me encuentro con la sección Buena Mesa de los viernes, como ya mencioné, mañana la gente estará descansando, es la única razón que encuentro para este cambio de fecha. El Sr. Gerschman parece muy preocupado por el «saqueo» de arena de los ríos de Baja California, nota previamente publicada en este mismo periódico por el enólogo Hugo D´ Acosta. Otro motivo más de preocupación para mucha gente del Valle. Según comentan esa arena la llevan a EE.UU. donde su práctica está prohibida.

No me cansaré de reconocer las virtudes y bondades del ciberespacio, aunque también existe el lado oscuro, pregúntenselo a los bancos que han tenido que gastar fortunas en sistemas de seguridad contra fraudes. Así también podría agregar el mal uso de la información en las dichosas «redes sociales». Pero este blog ha sido mi cuaderno de apuntes de muchos de los acontecimientos vínicos a mi alrededor, he tenido el gusto de conocer e intercambiar ideas con algunos lectores que se animan a dejar algún comentario. Hace poco conocí a José Manuel y a su esposa en una cena, un enófilo como muchos de mis amigos, nada tendría de particular de no ser porque es uno de los dos lectores asiduos de Gota a gota, desde sus inicios. En la primera charla que tuvimos esa cena, parecía que ya me hubiera conocido de mucho tiempo atrás, y así era, las letras dejan huella y él generosamente ha leído mucho del material impreso en estas páginas, hecho que celebro y agradezco. En esta segunda ocasión hemos tenido el honor de ser invitados mi esposa y yo a su casa a comer, junto con otra pareja de amigos.

Bacalao a la Vizcaína con Tondonia Blanco…

El bacalao a la vizcaína fue preparado con esmero por la anfitriona, Griselda y la crema de elote por Bugy. La primera duda planteada fue el maridaje, ¿Qué va con el bacalao a la vizcaína? De momento cruzó por mi mente algún blanco fermentado en barrica, quizás un chardonnay, después pensé en un espumoso con algo más de 15g por litro de azúcar residual, propios de un demi sec. En Verema leí alguna sugerencia de un tinto de maceración carbónica, algo muy difícil de conseguir por estas latitudes, fuera de la goma de mascar sabor fresa del Beaujolais Nouveau. Curiosamente el Sr. Gerschman recomienda hoy uno mexicano, Marcel 2008, vinificado con cabernet sauvignon, trataré de encontrar alguna botellita, aunque ya no sea para esta comida. La entrada fue una crema de elote, que podía maridar con el mismo blanco del bacalao. ¿Y el postre? No estaba al tanto del postre así que como es mi costumbre bajé a la bodega y escogí un par de botellas procurando que por lo menos no hicieran un corto circuito con el menú. Jaume Serra, semi sec reserva y Tondonia blanco 1987.

En una coqueta terraza empezamos con el cava, color amarillo oro y de buena burbuja, al principio olía a pan tostado, con un poco de aire dio flores secas y mantequilla quemada. Un cava en la rayita de la madurez… La charla a quienes nos gusta el vino puede tomar derroteros muy variados pero siempre con un desenlace vínico.
Una vez en la mesa, primero con la deliciosa crema de elote y después con el exquisito bacalao a la vizcaína, nos deleitamos con el maridaje del Tondonia blanco. Madera usada en la justa dimensión y la acidez propia de la viura con el tratamiento de esa legendaria bodega del barrio de la estación. Texturas y sabores en plena armonía. Federico por razones que no viene al caso mencionar está en un receso de bebidas alcohólicas, así que nos acompañó con un vino alcohol free… ya le dije que para esos casos es mucho mejor la cerveza sin alcohol, que sabe más a cerveza que el vino alcohol free a vino.
Después de una recomendación echada al aire de un cabernet franc, uva que siempre he considerado como frutal y llevadera con muchos de mis platillos favoritos, descorchamos un vino traído por Federico y su esposa, se trata de un uruguayo de cabernet franc con una proporción más alta de tannat. Sí tannat y cabernet franc, frutal en nariz. Isla de Lobos Reserva 2007, aromas a hollejo, mermelada de ciruela y de final corto, falto de acidez.

Oxigenador exprés

Después del sabroso pastel de zanahoria, acompañado de un exquisito café, el anfitrión sacó un Señorio de Nava, reserva 1999. ¿Estará en condiciones? me preguntó. Con diplomacia respondí que lo mejor era descorcharlo en lugar de especular… La cosa era muy seria. No contaba con que José Manuel traería a la mesa uno de esos aparatos de última generación para oxigenar el vino, Vinuturi. La diferencia fue notable, la primera copa; aromas a reducción y un final más corto que un cuento infantil. Una vez que el vino pasa por ese «sifón», que por cierto hace el mismo ruido que un catador oxigenando el vino en su boca, sorbiendo pequeñas cantidades de aire…la cosa cambia diametralmente, queda en la superficie un aperlado muy bonito, dejando atrás todos los aromas desagradables de reducción, con un posgusto algo más largo y con más nervio. ¿Qué pasó? Se puede percibir un vino en su madurez desde su color tirando a marrón, así como la fruta roja en sazón y lejanas notas ahumadas. Diez años son suficientes. Cuando nos dimos cuenta ya pasaban de las ocho, una larga sobremesa. Hora de retirarse.
Gracias por abrirnos las puertas de su casa y compartir esos chispeantes momentos, que hacen que valga la pena escribir y compartir este blog.

Maridaje expedito

Publicado: 16 diciembre, 2009 en De lo social, Vino
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Observo en los restaurantes con más frecuencia, cartas que incluyen además de sus platillos sugerencias de maridaje. Algunas cartas son muy precisas señalando; marca y añada, otras dejan al consumidor en libertad de elegir entre tres o cuatro vinos diferentes, un buen ejemplo es la carta de Tierra de Vinos. Aunque francamente eso del champán con bellotero no me lo puedo imaginar, además de que habría que matizar de qué champán se trata, como en el caso de las otras sugerencias; «verdejo», «tempranillo», «albariño»…hay que reconocer que hoy en día los vinos se parecen unos a otros, pero afortunadamente todavía existen diferencias sustanciales entre algunos productores. No es lo mismo un mineral albariño de Palacio de Fefiñanes que un licuado de plátano de Martín Códax.
Al final es una buena forma de promover el vino y ayudar a la gente a acercarse al consumo del mismo, sin que se rompan la cabeza pensando qué pedir. Lo que es cuestionable es la manera en que algunos restaurantes lo sugieren. He escuchado en más de una ocasión recomendaciones de un merlot chileno, con pescados de sabor y texturas delicados, sólo falta que indiquen que debe tener 14.5 % de alcohol por volumen. El criterio es discutible, la idea no es mala. Confieso que no estoy muy preocupado del maridaje, en la mayoría de los casos pido primero el vino y después la comida, aunque en muchas ocasiones sé de antemano que no casa muy bien una cosa con la otra.

Hay productores de vino interesados en estrategias simples para que el cliente pueda escoger su vino en función del maridaje, ya son varias bodegas que incluyen en su contraetiqueta algunas indicaciones interesantes. Ésto para muchos entendidos es casi un insulto, no faltará quien diga que sale sobrando la variedad de uva con la que está vinificado, tratándose de varietales famosos como: Chablis, Montrachet así como todos los Borgoñas tintos, indicar la temperatura de servicio, o si el vino es seco o abocado… Pero los vitivinicultores buscan nuevos clientes, clientes poco instruidos en el asunto del servicio del vino, pero con poder adquisitivo, que les permitan multiplicar sus ventas. En el otro extremo están los productores cuyas etiquetas minimalistas estampadas en botellas estilizadas, apenas indican la marca y la añada.

La abundancia de información también puede ser contraproducente, existe un bloqueo mental cuando aparecen abultados textos, cifras y cuadros informativos. Por mi parte prefiero las etiquetas minimalistas, ya que soy poco paciente con todo lo que tenga que ver con instructivos, indicaciones y textos adicionales de algunos productos. Aunque tambien sé que para mucha gente las minuciosas indicaciones en menús, etiquetas y contraetiquetas son una valiosa información que les permite tomar decisiones sin tener que preguntar a terceras personas, muchas veces mal informadas.
Queridos lectores, ¿qué prefieren?

Edificios cubiertos por neblina…

Unos días fuera de casa visitando buenos amigos, buenas tiendas de vino y restaurantes con una oferta interesante, en ese orden. Houston es una ciudad mediana que cuenta con mucha de la infraestructura de otras ciudades de su tamaño. Después de recibir una calurosa bienvenida nos dirigimos del aeropuerto rumbo a Woodlands, una ciudad satélite a 40 minutos de Houston. Lugar de residencia de mis cuates. Debido a que ya conocen mi afición, pasamos de camino a conocer 13 celsius ubicado en el centro, en el número 3000 de Caroline. Para nuestra mala fortuna estaba cerrado. Asomándome por el ventanal se veían mesas, una barra y varias botellas dispuestas detrás. Un bar de vinos, un bistro… no lo sé, pero tenía buena pinta.
Caminamos más que los infortunados mojados que cruzan la frontera, pero todo el recorrido por las múltiples vías subterráneas en el mismísimo centro de Houston. Ya que no soy afecto a la comida en el avión, si se le puede llamar comida, lo único que ha cambiado es que ahora la cobran y en billete verde. Así que lo primero que le hice saber a mis queridos amigos fue que tenía que comer algo, porque mi cuerpo bajaba peligrosamente sus niveles de azúcar. Una baguette de jamón y queso con sus «chips» y una Coca Cola añada 2009 fue suficiente para saciar mi apetito por unas horas.

Después de llegar, desempacar, saludar a sus hijos, y recibir un tour por los arbolados alrededores, tuvieron la brillante idea de invitarme en la noche a Crush, un wine bar muy concurrido por la zona. Se trata de un lugar de ambiente relajado, una cómoda barra y una terraza donde los edificios circundantes me hacen sentir bebiendo en la zona de Santa Fe en la Ciudad de México. Gente comedida dispuesta a resolver cualquier duda, su selección de vinos no es para echar tiros, pero se pueden pedir vinos de corte moderno a un precio razonable. Cinco personas: la pareja de mis amigos junto con la hermana de mi amiga, su esposo y un servidor. Empezamos en la barra con un Dr. Loosen 2008, si bien se trata de un vinito chaptalizado, en ese momento pasó muy bien. Punto Final 06, al cambiarnos a una mesa pedimos este malbec con fruta roja y tostados de buena nariz, pero sin personalidad, en boca se muestra corto. Monte Otón un garnacha ligero y con muchos lácteos. Como suele suceder el tiempo pasó volando y tuvimos que ahuecar, no sin antes tomar algunas fotos.

¡Benditas calorías!

Al otro día fuimos a Perry´s Steak House & Grille es un lugar para quienes la carne es su alimento primordial, caso de su servidor, aunque yo diría que hay muy pocas cosas comestibles que me desagraden. A media luz, con una colección de reconocimientos elegantemente enmarcados: «Wine Spectator Award of Excellence» del 2003 al 2009, todos en fila… Quienes leen este blog saben lo poco que me importan estos «awards», sobre todo después del escándalo de Milán. El caso es que estaban allí colgaditos. En cuanto a vinos, una buena cantidad de super tintos californianos. Pero mi elección fue un australiano; Yangarra 2006, una combinación de grenache, shiraz y mourvedre. Amplio, tostadito, frutal, de tanino presente, sin ir más lejos.
La carne es excelsa; suave, concentrada, marmoleada, con la cantidad justa de grasa, estos famosos steaks dry age, o carnes añejadas, son francamente deliciosos. Fueron dos buenas elecciones para salir de casa. Esta última me ha parecido un lugar excelente para satisfacer los instintos animales de comer, o mejor dicho devorar carne carne de primera calidad. Y debo decir que la entrada de hongos capeados y no sé que otra cosita, estuvieron deliciosos.
He dividido esta entrega en dos partes, la segunda se refiere también al hedonismo puro, pero de manera doméstica, o sea en casa, en casa de mis queridos anfitriones: una carne asada y buenos descorches.

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Un vermentino muy sabroso…

Domingo que se convierte en sábado, ya que el lunes es puente. Día de muertos, una de las fiestas más pintorescas de México. Papel picado, calaveras de azúcar, flores de Cempasúchil, ofrendas, veladoras, retratos de gente querida que ha partido, la comida preferida de los difuntos cuando estaban vivos, calabaza en tacha, piloncillo. Una fiesta mágica que cada año por desgracia va perdiendo su encanto en las ciudades, sustituida por el horrendo y mercadotécnico halloween.

Después de una semana de haber descorchado un pinotage sudafricano, Cape Haven pinotage 2006 . Vino que compré porque no es común encontrarlo en México. Después de guardar la mitad en el refrigerador, entiendan (nevera para mis amigos españoles) mi sorpresa ha sido mayúscula. Estaba predispuesto a las notas de café tostado, acidez casi nula, y una pesadez, peor que la que se manifiesta después de una opípara comida de verano. Pero me encontré con un vino ágil, fresco, con notas mentoladas y florales a lavanda, en boca se mostró integrado y con un posgusto largo. Mi mejor consejo es que guarden este vino una semana después de que lo descorchen. Pero antes sírvanse una copita para apreciar la diferencia y así poder oxigenarlo mejor.

calabaza

Calabaza en tacha

Otra gran sorpresa fue un vino de Indicazione geografica tipica semejante a un vino de la tierra español, clasificación que viene a ser la antesala de la denominación de origen. Vino de la Toscana de una variedad para mí desconocida hasta ayer. Se trata de la vermentino. Pian Del Bichi, vermentino 2008 Nariz intensa a fruta amarilla con hueso, níspero con notas especiadas de laurel y fondo herbáceo, limpio, refrescante y directo, en boca tiene un leve cosquilleo y una excelente acidez cítrica a mandarina. Un vino que repetiré y compraré por lo menos otro par de botellas. El tinto ha quedado pendiente. Vino de la misma bodega vinificado con sangiovese. Para rematar la tarde hubo calabaza en tacha con todo y semillas, un platillo de postre muy mexicano, típico de esta época. Aunque mi paladar no es de dulce, confieso que esta calabaza me sabe a gloria, una vez al año, su espeso caldo es tan dulce y de color tan parecido al Pedro Ximénez… aunque no sé si puedan maridar.

peñin

Faltó el cafecito…

Hoy es un día movido para mí: Cata en la noche y alguna que otra cosa interesante que comentar. He leído como cada viernes el periódico Reforma. En su sección Buena Mesa aparece el señor Gerschman reconociendo la larga carrera del periodista y crítico de vinos español José Peñin, a raíz de su reciente visita a tierras aztecas. Por mi parte nunca he leído su revista y sus puntos sobre los vinos que califica, tampoco son mi guía. Pero sí tengo un libro de lo más ilustrativo y uno de los que no prestaría jamás. Ya aprendí la lección. El Vino, publicado por Ediciones Orbis en Barcelona, curiosamente no aparece el año de su publicación, aunque a juzgar por las fotos y el estado del libro, debe tener unos quince añitos como mínimo, así que razón de más para no prestarlo; no creo que lo encuentre hoy en día. Mucha información sobre el viñedo, la vid, los suelos, clima, conducción de la vid… información que no he encontrado en otras publicaciones, y mucho menos explicada de forma tan sencilla y amena.

A Peñín se le ha calificado de ser imparcial en sus juicios, pero… a qué famoso crítico no se le ha tachado de ésto. Su visita estuvo acompañada de Mr. Georg Riedel. Una cata en Palacio de Hierro con vinos de la talla de Vega Sicilia y Pichon Lalande… ya se podrán imaginar.

Gerschman también escribe en su columna sobre la maduración alcohólica (azúcar) y la fenólica, añadiendo un término que yo francamente nunca había escuchado; «dulcedumbre» refiriéndose a las maduraciones extremas, dando vinos «dulces». Afirma que: «el paladar de los mexicanos se inclina a lo dulce, la dulcedumbre puede ser complicidad entre el productor y el consumidor» (…). Estoy de acuerdo, a los mexicanos nos gusta lo dulce: agua de frutas, horchata, jamaica, tamarindo y los tan consumidos refrescos, repletos de gas y azúcar. Aunque esta dulcedumbre la entiendo como una nota de tanino dulce y no como los vinos dulces naturales o de azúcar añadida o chaptalizados.

Por último les comento que la ciudad de Cuernavaca se vestirá de gala al recibir a un buen número de chefs y sumilleres que deleitarán a sus comensales en diferentes restaurantes de la ciudad. Food & Wine Morelos.  Promete y promete mucho. Yo ya me apunté para una cenita-maridaje con mi esposa y unos amigos. Después les cuento. Por ahora debo revisar que todo esté en su lugar para la centésima vigésima séptima cata.

Muerte vestida de gala

Muerte vestida de gala

Flores de Cempasúchil

Flores de Cempasúchil

Tengo la impresión de que en la mayoría de las ferias, conciertos y otros acontecimientos populares, las autoridades encargadas de la organización se limitan a cumplir con los requisitos básicos para su desarrollo, y no van más allá para poder llevar a buen término las diferentes actividades dentro de cada feria, lo anterior sumado a la falta de esmero y capacitación de los expositores. El Primer Festival Gastronómico 2009 en la ciudad de Cuernavaca no ha sido la excepción. Las diferentes muestras de comida han pasado casi todas la prueba, en la gran mayoría de puestos que visité me encontré con gente amable y dispuesta, cabe destacar una cata de cerveza dirigida por un muy entusiasta señor, cuyo nombre no recuerdo.

Después de echar un vistazo a las ofertas de cada restaurante allí representado, y haber probado unos champiñones capeados rellenos de surimi, deliciosos, subimos por la calle Hidalgo para entrar al famoso Jardín Borda Visité un estand donde ofrecían vinos de La Selección del Sommelier, nombre de la comercializadora. Dentro de su oferta, me decanté por un pinot noir, se me ha olvidado la marca por lo que sucedió a continuación. Al pedirle una muestra, que más bien era un dedal de plástico, me dijo el ilustre encargado que esa botella no estaba abierta, pero que me ofrecía un Carmenere… ¡gran similitud! Eso no es todo, en el momento que llegué estaba hablando con un cliente; y le decía con tono casi profético: «Esta botella tiene tapón metálico, porque no evoluciona, entonces no necesita del corcho»… sin comentarios. Lo mejor que pude hacer fue darme la vuelta y tomar un poco de aire fresco. Mi única compra fue un Cape Haven pinotage 2006, del estand frente a los otros, lugar donde las dos señoras que lo atendían de plano no ofrecían ni siquiera «el dedal de plástico» de los anteriores. Sólo faltaba que esperaran a los clientes leyendo un libro o tejiendo para completar el penoso cuadro. No sería mejor encontrar a gente un p-o-c-o más capacitada para promover el vino. Si los distribuidores no cuentan con el suficiente presupuesto para su promoción en ferias, mi mejor consejo es que no asistan. De no ser por esas flores de cempasúchil que nacen y crecen silvestres, y que adornan con su distintivo aroma y color las cada vez más escasas ofrendas para los muertitos, y esas artesanías que encontramos en uno de los rincones de la feria, me hubiera ido con un mal sabor de boca. Felicito a la gente que puso todo su empeño para la organización de este acontecimiento, y espero que cada año, si es que repiten, salga mucho mejor.

Pinotage, variedad sudafricana

Pinotage, variedad sudafricana

Ese pinotage, la misma botellita ayer adquirida, feneció el día de hoy. Cada vez que escucho pinotage no puedo evitar pensar en un laboratorio al estilo Frankenstein. Variedad resultante de la pinot noir y la cinsault, atribuida al profesor Izak Perold, de la Universidad Stellenbosh en Sudáfrica. Hasta el momento no he probado de esta uva nada que me haya movido a comprar más de una botella. Este pinotage es brillante, de color violáceo y menisco rubí, nariz intensa a fruta negra madura, zarzamora con notas de higo en un fondo herbáceo no muy definido. Boca golosa, de taninos limados y acidez correcta. Un vino sólo para beber sin meditarlo: correcto.