Archivos para 21 marzo, 2011

Aunque en muy pocos lugares del mundo la savignon blanc goza de tanta fama y prestigio, los vinos blancos de Burdeos, salvo algunas afortunadas excepciones, bodegas como: Y´Quem y Chateau Carbonnieux son poco conocidos aunque sus precios nunca han sido accesibles, es quizá por esta razón que la gente no se acerca a ellos, y en cambio prefieran los tintos de esta zona, que sin ser más baratos son más populares a nivel mundial. Hace cinco años me hice de una botellita de Haut Brion Blanc 1994, desde el 2006 permanecía muy quietecita en el botellero acumulando polvo y evolucionando lentamente para que llegara el día de su descorche.

Michael Broadbent apunta que: «esta añada sufrió lluvia a mitad de septiembre, debatiéndose entre la ruina parcial y la podredumbre gris, aquellos que vendimiaron más tarde obtuvieron los mejores resultados» (…)

Hablando de Ch. Haut Brion en particular, Mr. Broadbent apunta: la primera ocasión que probó esta añada fue antes de salir a la venta, y la otra en una cena para recaudar fondos: «pale green gold; very fragant bouquet that opened up attractively; dry, lovely flavour, fresh, fairly powerful, good acidity. As so often, somewhat austere» (…)

Diecisiete años para un vino de un Chateau tan legendario como prestigioso parecerían los estrictamente necesarios para que empiece la magia de la evolución y ofrecernos capas y capas de complejidad. Debo aclarar que es mi primer contacto con este blanco, pero mis expectativas eran muy altas. No quiero hablar del precio, parece que ahora es muy alto. A mí no me costó más de $200 verdes.

Anunciado con bombo y platillos le advertí a mi esposa que lo descorcharía ese mismo día en uno de nuestros restaurantes favoritos.

Color amarillo dorado y brillante. Nariz apagada: paja mojada, pimienta blanca y fruta amarilla; manzana asada. En boca es austero, de acidez muy justa con recuerdos a fruta amarilla no muy definida, granos de café tostado y final mineral. Sin muchas concesiones. Este vino va cuesta abajo, sin duda. ¿O será que está en un proceso de mutismo antes de abrir a todo lo que da…?

Pedí de primer tiempo una deliciosa crema de espinacas que maridó de manera decente, aunque le faltaba acidez al vino para romper con la textura cremosa. Como segundo tiempo; una lubina a las finas hierbas sobre verduras al romero. Bastante grasosa y pasadita de romero. Lo mismo; faltó acidez para romper con la grasa y lo especiado de las verduras. Así mi primer encuentro con este blanco, esperando se repita la ocasión con mejores resultados, tanto con la comida como con el vino.