
Niepoort en 375 ml
Así reza un viejo dicho popular, y ya empiezo a confirmarlo en varios aspectos de mi vida. No es que me sienta viejo, ni mucho menos, pero debo reconocer que después de la mitad de la cuarta década las cosas no son igual que antes. Aunque también pude haber puesto el título: «De titanio al fuagrás»… En alusión a los hígados deteriorados de los pobres gansos. Todo esto viene a colación por un trío de botellitas de oporto de la bodega Niepoort, que acabo de ver en Palacio de Hierro. Un formato muy códomo para quienes quieren darse el gusto de beber una copita de oporto sin tener que guardar el resto de la botella. Una medida que puede dejar satisfechos tanto a dos como a cuatro personas, un tamaño muy recomendable, con la única desventaja de que hay quienes dicen que no evoluciona tan favorablemente como en una botella de 750 ml y mucho menos que en una magnum de litro y medio.
Y es que en mis años mozos cuando contaba con veintitantos podía beber una botellita entera yo solo, entiéndase de 750 ml, sin pesadez ni remordimientos; y seguir mi camino en la carretera como cuando fui por primera vez a España, a finales de los ochenta. Toda una experiencia haciendo escalas por los lugares de comida más abarrotados de coches y camiones en el estacionamiento, ya que de seguro adentro se comía bien, bebiendo y disfrutando de los vinos locales. Hoy lo pienso dos veces antes de beber una botella con mi mujer, a sabiendas de que después tengo que manejar en carretera. Sobre todo si se ha comido como Dios manda y el estómago requiere de altas dosis de oxígeno, llevadas por la sangre. Lo que se conoce como marea alcalina. Así que estas botellitas son una muy buena opción.

Friné 2006, Sauternes
Dentro de estos formatos pequeños encuentro una gran variedad de marcas, bodegas y estilos. Uno que me llamó la atención fue el Sauternes Frine 2006, de Rotchild, una marca que tiene tanto Burdeos como Riojas, y en cuya etiqueta aparece el nombre de Deby Beard, una mujer que promueve el vino desde distintas trincheras y que parece que ha dado resultado imprimir en la etiqueta su nombre… aaah esto de la mercadotecnia nos tiene sorpresas a cada rato. Pero hoy no estoy para vinos dulces, siendo franco para ninguno. Nuestra perrita, a la que adoramos, tiene un tumor maligno… Como apunta el escritor vasco Juan Bas, en su extraordinaria novela Voracidad: «El cáncer. Una obra maestra del terror, todavía con mejor trama que la del bebé de Rosemary: la semilla del diablo. El cáncer es el Alien que crece dentro de ti hasta destruirte. La sublevación de tu propio cuerpo.» (…)
No sé cuando, pero en un futuro próximo probaré tanto el Oporto 10 años como el Sauternes de la rubia.


Vaya, amigo. Siento mucho lo de la perrita, tenemos una, y he tenido varios perros, y el cariño que se les coge es enorme.
Que vaya todo muy bien.
Un abrazo.
Smiorgan:
Siempre lo he dicho, además de que las razas son algo así como «inventos del hombre», con todo lo que esto significa, hay perros propensos a los tumores como nuestra perrita boxer, los pastor alemán acaban arrastrando las patas traseras por fallas en la cadera, hay otras razas con tendencia a fallas cardiacas etc., ect.- Muy triste. Ayer la pusimos a dormir… 😦
Un abrazo
No lo sabía. Procura recordar los buenos momentos y levanta una copa por ella.
Benjamin
Siento lo de la perrita, con el paso de los años llegan a formar parte de la familia.
Pasando al asunto de tu blog, necesario ese tipo de tamaños, es difícil ya beber le botella entera, si hasta media a veces es complicado con tiempo corto. Yo le batallo mucho en un restaurante, ya que mi esposa es totalmente abstemia, y cuando solicito medias botellas o de 200 ml hay muchas marcas comerciales que no son de mi agrado al 100%, y el copeo a veces deja mucho que desear.
Saludos
Cuauhtemoc:
Has tocado un punto muy importante: la variedad de marcas que usan este formato. Yo cada vez encuentro más, por ejemplo: La Europea, Palacio de Hierro y algo menos en la Castellana. Cuando encuentras una buena botellita, es una excelente opción, aunque repito, la evolución en este formato es en el mejor de los casos mucho más rápida.
En el caso de mi perra, quienes hayan tenido una mascota muy querida, sabrán que se pasan momentos amargos cuando les llega la hora.
Saludos
Benjamín, siento mucho lo de su perrita. Es malísima onda ese tipo de situaciones que se presentan con nuestros amigos animales.
Saludos.
Rafa:
Sí Rafa es triste despedirse, sobre todo de animales tan nobles y desinteresados. Aunque también es una gran lección para los hijos, todos empezamos a morir desde que nacemos.
Un abrazo
Que tal Benjamin,
Antes que nada, siento muchisimo lo de la perrita … llegan a ser un miembro mas de la familia.
Ya hacia un buen rato que no comentaba nada, pero no por ello habia dejado leer tu excelente blog.
Con respecto a las botellas pequeñas, creo que son una buena opcion para consumir en un restaurante cuando se tiene la desdicha de comer solo … o bien, cuando el o la acompañante no comparte el gusto por el vino.
En casa, prefiero mil veces una botella normal (75cl), aunque termine guardando el sobrante en el refrigerador, ya que asi me veo «obligado» a acabarmela cuanto antes, antes de que su sabor ya no sea tan agradable …
Saludos Benjamin, y ahora si, este mes estare en tierras capitalinas, al parecer por una buena temporada por lo que espero que podamos compartir algun buen vino en algun momento ….
Mario Eduardo
Mario:
Me daría mucho gusto conocerte en persona y compartir una buena copa de vino. Si te acercas por acá, avisa. Ya sabes el correo: benjamin@gotaagotablog.com
Saludos