
Un poco de burbujas
La vida es corta muy corta y antes era menos complicada. En mi memoria parece que fue ayer cuando jugaba con mi perro en el jardín. Es casi medio siglo desde que asomé mis abultados cachetes por primera vez a este caótico y contaminado mundo. Así que ameritaba descorchar botellas a la altura de las circunstancias, y que correspondiera, por lo menos una de ellas, con «mi añada». Cancelamos el restaurante, ya que no hay como descorchar estas botellas en casa para disfrutar y deshebrar cada gota de vino.
Reunidos en la terraza con un querido y viejo amigo, junto con su esposa y la mía; comenzamos con algo «modesto…» La verdad es que me he servido con la cuchara grande. Para empezar algo de burbujas: Billecart-Salmon Brut Blanc de Blancs 1998 botella que llevaba tres años en la cava. Once años desde el degüelle y sigue muy juvenil, la burbuja está muy bien integrada, pequeña y yo diría que persistente. Aromas florales, cítricos y de tiza, me recordó a los gises que se desmoronaban a la hora de escribir en las pizarras de antaño. Acidez perfecta.

45 años dentro de una magnum…
Antes de entrar en detalles con la segunda botella, debo ponerlos en contexto: Un día con fortuna, porque hay días que me levanto con el pie derecho y otros con el izquierdo, visité mi tienda local de vinos favorita. El encargado era un tipo de los que podía platicar por un buen rato conmigo o pasarse de largo sin dirigirme la palabra, ese día estaba de suerte. Por alguna razón salió a colación el año de mi nacimiento. Después de una leve pausa me miró fijo a los ojos y me preguntó de manera pausada: ¿Te interesa una botella magnum de Haut Brion 1964? Yo respondí que sí, pero que necesitaba ver el estado de la botella y el precio… Lo demás fue un mero trámite. Yo mismo fije el precio, y su nivel apenas llegaba al hombro.

Llegó la hora de comprobar el encanto o desencanto, si había tirado mi dinero a la basura o por el contrario había hecho la compra de mi vida. La añada más vieja de Burdeos había sido un Lafite 1970
Increíblemente el corcho salió completo y se veía en muy buen estado a pesar de sus 45 añotes, utilice el descorchador de láminas y algo de paciencia, fue una operación exitosa; nunca me imaginé que pudiera salir en una sola pieza. Color ocre algo velado sin llegar a ser turbio, yo me atrevería a decir que tenía cierto brillo en la copa. Sedimento, mucho, como es de esperarse en un vino de esa edad. Aromas a reducción que fueron desapareciendo para dar paso a cuero fino, sotobosque y algo de champiñones con un fondo a fruta confitada. En boca, ni rastro de acético. Uva pasa, ciruela, y notas de madera. Profundo y complejo. Hemos rozado el cielo con este vino. Es cuando vale la pena la espera y el descorche con esmero, compartido con amigos. Sin pretenderlo del todo armonizó con un lomo con almendras, pasas y jugo de piña, muy sabroso, preparado por mi esposa.
De postre hubiera preferido un Oporto 1964, pero tenía a la mano una botellita de Dash Cellars de Zinfandel 2006 cosecha tardía muy redondo y de buena acidez que maridó muy bien con el pastel de chocolate. He probado cosas interesantes de esta bodega, y de nuevo compruebo la versatilidad con la que algunos productores californianos vinifican esta uva; pueden sacar al mercado vinos color casi negro, rosados pálidos y de postre como en este caso. Otro año más, u otro año menos según el punto de vista. ¡Salud!

Un Zinfandel de postre


Estimado Benja yo tambien encontre en Paris una botella de Chateau la Tour Blanche cosecha 1969 (Por cierto, no muy buen año de cosecha en Burdeos) y estuve tentado a comprarla para tomarmela con Daniel en Zurich, pero esta belleza con sus 39 años encima (fue el año pasado en Paris) me dio algo de miedo moverla en tren a Hamburgo y luego de retache a Zurich. Pero este Sauternes, que por cierto es elaborado en una finca donde se enseña a la gente a hacer vinos de postre, se veia en plena juventud, a lo mejor en la adolescencia. El precio: 200 euros. Mejor nos decantamos por el Chateau Riusec cosecha 2005 que estuvo espectacular, y por supuesto, mas nuevito y tolero bien el movimiento en el tren.
Hoy es Thanksgiving en los EEUU y tengo invitacion a cenar pavo en San Diego. Espero cruzar este año en mi motocicleta. El año pasado nada mas los guardias fronterizos nos recetaron una filita de 3 horas y media por el gusto de que no pasaramos la celebracion en una casa, mejor en la linea fronteriza haciendoles compañia. A ver que tal me sale el truco. Traigo bastante gripa, creo que no va a haber vino 😦
Saludos desde Tijuana…
Debes haber disfrutado ese Haut Brion, eh?
Hace unas semanas casualmente estuve cenando con un Billecart-Salmon Brut Reserve que nos gustó bastante.
Saludos.
Valente:
Haut Brion es mucha pieza, un chateau con mucha historia y prestigio, lo demostró. Los sauternes son vinos eternos, pero eso de estarlos moviendo es peligroso. YO que tú mejor me quedaba en casa, hacer una larga fila y no beber vino… que te mejores.
Saludos
Smiorgan:
Ya lo creo, lo disfruté y lo compartí, que eso es tan importante como lo primero. Ese champán es muy bueno.
Un abrazo
No mi querido Benja, la moto fue el Santo Grial de la cruzada, algo asi como 3 minutos haciendo un poc de Slalom en la linea Sentri. Por cierto me entere que ya no permiten pasar motocicletas de las 8 a las 10 de la mañana, nomas porque no hacemos fila.
Pues ayer brinde con un Jugo Welch’s de uva autentica Concord (je,je,je) DO Anywhere USA cosecha 2009. Eso si, el Pavo estaba muy bueno. Andas en los Houstons en el Black Friday? (y eso que hay crisis)
Saludines amigo…
[…] para brindar en compañía de un amigo con quien he descorchado cositas tan espectaculares como un Haut Brion magnum de la misma añada que este Tondonia. Así que ya somos compañeros habituales en esta aventura, […]