La historia se repite, después del escándalo de botellas falsas que llevó a su autor a la corte en el 2006, si la memoria no me falla. Escándalo protagonizado por Hardy Rodenstock, ex-publicita y promotor musical cuya ambición lo llevó a vender por varios miles de dólares botellas de formatos raros y de añadas muy viejas, que al final resultó un fraude, y cuya historia novelesca se llevó al libro The Billionare´s Vinager . Quien haya leído el libro habrá pasado un rato entretenido, confundido entre la ficción y la realidad.
Hoy el protagonista es mr. Kurniawan, un ciudadano de Indonesia. Los cargos contra él vienen del año de 2008 precisamente, cuando vendió por lo menos 84 botellas falsas de Domaine Ponsot (Borgoña), cuya venta se calcula en aproximadamente 600,000 dólares, entre otros fraudes. Se repiten algunos nombres como William Ingraham Koch, (petrolero y coleccionista de vinos) parece que no aprende de los errores del pasado, así como la casa de subastas Sotheby’s en Nueva York, cuyo paso por dicha casa figura en el historial fraudulento de este ciudadano indonesio.
Más allá de lo que le suceda a mr. Kurniawan que ya fue detenido en Los Ángeles por el FBI, y de los compradores millonarios afectados. Me pregunto si habrá gente en el futuro que considere el vino como una buena inversión, antes de ser placentero al paladar y a todos los demás sentidos. Y es ahí donde estriba el problema ya que si existe gente capaz de gastar miles de dólares en una botella que ni siquiera ha probado alguna vez en su vida, seguirán los mega-fraudes promovidos por la avaricia y la falta de control para verificar la autenticidad de añadas viejas.
Quien quiera más detalles, puede consultarlo en The New York Times.
Foto extraída de guiavinos.net

