Siguiendo con una rachita de inicio de año poco promisoria, hace unas semanas me enteré del cierre definitivo de La Gahia, un restaurante ubicado en pleno centro de la ciudad de Cuernavaca. Una muy mala noticia ya que para mi era el mejor de sus alrededores, con una atmosfera relajada y un ambiente entre hacienda morelense y chalet mediterráneo; de gruesos muros y luz dosificada… Y la cocina una exquisitez. Una verdadera pena, reflejo de la difícil situación financiera de muchos consumidores, que poco tiene que ver con nuestra tan cacareada sólida macro-economía. Pero también hay buenas noticias: Carlos se recupera, ya está en casita, aunque no podrá beber vino, ni mucho menos destilados. La gran noticia es que pudo salir de su delicado estado de salud. Enhorabuena Carlos.
Por alguna razón no predeterminada he probado algunos vinos mexicanos en últimas fechas, que no había visto en los anaqueles. Quizás ando un poco atrasado, puede ser. El primero lo compré hace unas semanas para una parillada que organizó un amigo y que tuve el honor de ser invitado con mi esposa e hijos. Así que para no llegar con las manos vacías compré dos botellas de vino y unos chorizos argentinos que por cierto quedaron muy sabrosos, sin tanta grasa como es costumbre en este tipo de embutidos. Uno de los vinos que llevé era mexicano: Akai 2009 de la bodega Santo Tomás cuya venta es exclusiva de la Europea. Agregado a un coupage bordolés una tinta italiana y otra española, con barbera y tempranillo junto con las tradicionales cabernet sauvignon y merlot. Esto da Arándanos, higos, humo, tierra mojada y notas de vainilla. De tanino dulce, acidez justa y final corto. Repetible pero sin enamorar, mejor en nariz que en boca.
El segundo mexicano fue el JC Bravo Carignan 2006 cuyos méritos se ven opacados por una arista de alcohol bastante pronunciada.
Por último y debido a los halagadores comentarios de Dr. Salsa en su blog, visité El Isote. Un restaurante de interesantes platillos de inspiración mexicana sofisticada y petit. Patricia Quintana, reconocida chef mexicana y dueña del restaurante, cuya creatividad le ha dado aires internacionales a platillos mexicanos con su personal toque refinado y de pequeñas porciones, como lo marca la cocina de autor. Algo a lo que no estoy muy acostumbrado ya que mi prominente estómago es difícil de llenar.
Al pedir que nos llevaran a la mesa un Nebbiolo de L.A. Cetto, me dijeron que ya no había, así que me trajeron un Paulinha 2010 de Viñas Pijoan cuya etiqueta me remonta a aquella comida en Ensenada con mi amigo Valente en el restaurante Manzanilla, cuando me presentó a Pau Pijoan, a su esposa Leonora y a su hija menor Silvana. Ese día probamos un estupendo blanco que lleva el mismo nombre de su hija, y que no he vuelto a ver por ningún lado. Así como también un Leonora 2005, ya que Pau Pijoan ha bautizado todos sus vinos con el nombre de algún miembro de su familia hasta que apareció su vino Convertible Rojo. El caso es que este tinto Paulinha 2010 me ha gustado mucho. Frutal, redondo de buen paso y de final largo, taninos mullidos y quizás un poco justo de acidez.
Me ha gustado tanto que he pedido otra botella, no sin el consentimiento de mi amigo y compadre Rodolfo. Ambas hicieron un maridaje muy interesante con una ensalada de nopales y aceite perfumado de trufas y un filete de res con costra de algo que parecía pimienta negra, aunque no lo puedo asegurar.
Hasta aquí mis comentarios en este incipiente y frío mes de febrero.

No está quemaoo, tiene costra!!!…


Que tal Benjamin.
Aquí mi primer comentario del 2012 en tu excelente Blog acerca de ese elixir tan preciado por nosotros.
Recientemente tambien he empezado a probar las distintas etiquetas de Bodegas Santo Tomas, que a mi parecer, son mucho mejores que Monte Xanic. Desde la gama de entrada hasta las de rango medio y alto, no he tenido ninguna decepción hasta el momento, espero continúen así.
Respecto a los mini-platillos de los restaurantes de autor y fusión, coincido en que es dificil llenar el estomago, sin embargo con una entrada y el postre al final, se puede compensar … Si el presupuesto lo permite … Pequeño Gran Detalle.
Enhorabuena Benjamín, larga vida a Gota a Gota.
Y aun queda pendiente el descorche de algun vino en mi proxima visita a la Capital de este bello País.
Mario:
Como siempre, un gusto saber de ti. Con respecto a la «petit cousine» … mira que yo ni con el postre quedo satisfecho. Lo que me faltó comentar es lo que apuntas, los precios son muy altos. y no quiero comparar lo que puedes comprar con lo que te cobran por paltillo, estoy consciente de que son lugares donde deben cobrar precios altos , ya que por: la ubicación, servicios, mantelería, cristalería y un largo etc., aunque sus márgenes siguen siendo muy amplios.
Un abrazo
Ya me tenías preocupado, Benjamín. Tanto tiempo sin aparecer por aquí no es normal en ti.
Yo cuando voy a cierto tipo de restaurantes, voy a disfrutar con sabores, texturas, olores y colores, no voy pensando en llenar el buche. Para eso están otros restaurantes y las barbacoas en el campo 🙂
Ayer mismo pude disfrutar de algunas combinaciones deliciosas en El Xato (http://www.elxato.com/).
Saludos.
Smiorgan:
Entiendo que hay restaurantes donde los platos hondos son dedales, l-i-t-e-r-a-l, un buen ejemplo allá por tus latitudes, La Sucursal, en Valcencia, donde disfruté de un menú como de 15 entradas, todas exquisitas, así como de buen vino y mejor compañia. Pero es un restaurante con todo el corte de comida fusión o como le quieras decir. Pero para mí un restaurante de comida mexicana por muy sofisticada que ésta sea, debe tener raciones un poco más generosas.
Saludos
Ahi tienes toda la razón, amigo. Si voy a un restaurante que se especializa en fabada o cocido, no quiero raciones de tapar muelas, sino raciones de desabrochar el cinturón.
Saludos.
Hola Benjamín,
Ese corte parece pedazo de carbón, en lo personal no me apetece.
Salud!!!…os desde Mexicali
Miguel Fimbres
Amigos de la Vid
Miguel:
Parece quemado o tostadito, pero no, estaba muy sabroso. Mi queja va por la ración.
Saludos
Amigo, Gracias por acordarte de tus amigos que tanto te estiman aqui en Baja California. Saludos amigo Benjamin!
Valente García de Quevedo:
Caaaaaray!!! tanto tiempo de no entrar aquí, cuando dejabas dos o más comentarios diarios… Cuenta, cuenta que has descorchado.
Un abrazo