Archivos para 26 noviembre, 2009

Un poco de burbujas

La vida es corta muy corta y antes era menos complicada. En mi memoria parece que fue ayer cuando jugaba con mi perro en el jardín. Es casi medio siglo desde que asomé mis abultados cachetes por primera vez a este caótico y contaminado mundo. Así que ameritaba descorchar botellas a la altura de las circunstancias, y que correspondiera, por lo menos una de ellas, con «mi añada». Cancelamos el restaurante, ya que no hay como descorchar estas botellas en casa para disfrutar y deshebrar cada gota de vino.

Reunidos en la terraza con un querido y viejo amigo, junto con su esposa y la mía; comenzamos con algo «modesto…» La verdad es que me he servido con la cuchara grande. Para empezar algo de burbujas: Billecart-Salmon Brut Blanc de Blancs 1998 botella que llevaba tres años en la cava. Once años desde el degüelle y sigue muy juvenil, la burbuja está muy bien integrada, pequeña y yo diría que persistente. Aromas florales, cítricos y de tiza, me recordó a los gises que se desmoronaban a la hora de escribir en las pizarras de antaño. Acidez perfecta.

45 años dentro de una magnum…

Antes de entrar en detalles con la segunda botella, debo ponerlos en contexto: Un día con fortuna, porque hay días que me levanto con el pie derecho y otros con el izquierdo, visité mi tienda local de vinos favorita. El encargado era un tipo de los que podía platicar por un buen rato conmigo o pasarse de largo sin dirigirme la palabra, ese día estaba de suerte. Por alguna razón salió a colación el año de mi nacimiento. Después de una leve pausa me miró fijo a los ojos y me preguntó de manera pausada: ¿Te interesa una botella magnum de Haut Brion 1964? Yo respondí que sí, pero que necesitaba ver el estado de la botella y el precio… Lo demás fue un mero trámite. Yo mismo fije el precio, y su nivel apenas llegaba al hombro.

Llegó la hora de comprobar el encanto o desencanto, si había tirado mi dinero a la basura o por el contrario había hecho la compra de mi vida. La añada más vieja de Burdeos había sido un Lafite 1970

Increíblemente el corcho salió completo y se veía en muy buen estado a pesar de sus 45 añotes, utilice el descorchador de láminas y algo de paciencia, fue una operación exitosa; nunca me imaginé que pudiera salir en una sola pieza. Color ocre algo velado sin llegar a ser turbio, yo me atrevería a decir que tenía cierto brillo en la copa. Sedimento, mucho, como es de esperarse en un vino de esa edad. Aromas a reducción que fueron desapareciendo para dar paso a cuero fino, sotobosque y algo de champiñones con un fondo a fruta confitada. En boca, ni rastro de acético. Uva pasa, ciruela, y notas de madera. Profundo y complejo. Hemos rozado el cielo con este vino. Es cuando vale la pena la espera y el descorche con esmero, compartido con amigos. Sin pretenderlo del todo armonizó con un lomo con almendras, pasas y jugo de piña, muy sabroso, preparado por mi esposa.

De postre hubiera preferido un Oporto 1964, pero tenía a la mano una botellita de Dash Cellars de Zinfandel 2006 cosecha tardía muy redondo y de buena acidez que maridó muy bien con el pastel de chocolate. He probado cosas interesantes de esta bodega, y de nuevo compruebo la versatilidad con la que algunos productores californianos vinifican esta uva; pueden sacar al mercado vinos color casi negro, rosados pálidos y de postre como en este caso. Otro año más, u otro año menos según el punto de vista. ¡Salud!

Un Zinfandel de postre