Una visita a una tienda de vinos local, me hizo recordar aquello que ya había masticado hace algún tiempo. Un fugaz pensamiento reflexivo sobre la situación del vino alemán en México. Sucedió al pasar por los vinos de ese país, no se imaginen que son muchos, quizá un puñadito de diez. T-o-d-o-s chaptalizados, vinos de menos de $80.00
Esta historia empezó hace varios años cuando algún brillante importador decidió traer vino barato de alemania. QbA (Qualitätswein bestimmter Anbaugebiete). Al principio resultó muy
atractivo, el paladar del mexicano está acostumbrado a las bebidas dulces para acompañar la comida, aguas de fruta endulzadas con azúcar en el mejor de los casos, hasta los famosos refrescos. Por cierto que ostentamos el segundo lugar mundial en consumo de estas bebidas dulces gasificadas, sólo superados por EE.UU. cuyo número de habitantes triplica al nuestro.
También se usan; azúcar y jarabes para endulzar las bebidas destiladas como el ron y el tequila, un ejemplo es la cuba y el tequila sunrise, cuyos aromas volátiles quedan en coma profundo gracias al hielo y el azúcar. Esta dulce combinación se trasladó a la estrategia mercadológica del vino. Introduciendo al mercado vinos chaptalizados de muy baja calidad. No puedo negar que un Blue Nun o un Liebfraumilch sean agradables y refrescantes, como aperitivo y sobre todo en la época de calor, que por estas latitudes comienza en abril y termina en la época de lluvias a finales de mayo. Han alcanzado tanta popularidad este tipo de vinos chaptalizados, que son pocas las runiones donde se sirva vino blanco que no haya unas cuantas botellitas. El problema es que hoy en día nadie está dispuesto a pagar por un vino alemán QmP (Qualitätswein mit Prädikat) más de lo que está dispuesto a pagar por una baratija chaptalizada. Vender un producto revirtiendo una tendencia, convenciendo al público que los QmP valen lo que cuestan, requiere de mucho tiempo y esfuerzo, además de que el éxito no está asegurado. No hay mucha gente dispuesta a comprar un Spälese o un Auslese en 300 0 400 pesos, mucho menos un Trockenbeerenauslese, al menos que esté familiarizado con estos vinos. Así que habrá que resignarse, ser optimista y esperar a que estos vinos entren al mercado y sean aceptados por el consumidor, por el momento habrá que comprar uno que otro que llegue por goteo a alguna «tienda gourmet» o cruzar la frontera norte y hacerse de algunas botellitas. Una verdadera degracia para quienes gustamos de vinos alemanes de verdad.
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Dulce oferta
Publicado: 1 junio, 2009 en ReflexionesEtiquetas:chaptalización, precios bajos, Qualitaetswein mit Praedikat, Qualitätswein bestimmter Anbaugebiete, Vinos alemanes
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